El Cementerio de los Antiguos Pobladores de Ushuaia

El Cementerio de los Antiguos Pobladores de Ushuaia

Museo a cielo abierto y patrimonio cultural de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur

PORTADA: Tumbas marcadas con cruces, las negras identificaban a los reclusos en el primer trazado del cementerio de Ushuaia.

Existen varias razones por las cuales los cementerios son considerados “museos a cielo abierto”. Entre ellas, se destacan su valor histórico, cultural, artístico y simbólico. En cuanto al patrimonio cultural y artístico, los cementerios contienen una rica diversidad de estilos arquitectónicos, esculturas, pinturas y monumentos funerarios, que reflejan las tendencias artísticas de diferentes épocas. Muchos de estos monumentos son obras de importantes escultores y arquitectos, lo que convierte a los cementerios en espacios de interés artístico y estético.

En este sentido, si bien el Antiguo Cementerio de Ushuaia no posee estilos arquitectónicos similares a los del resto de la Argentina de principios del siglo XX, tuvo su propia identidad debido a las diversas migraciones, en particular españolas y chilenas, que se asentaron in la ciudad. Entre las primeras manos de obra que participaron en la construcción de esta necrópolis se encuentran la de los presos, que cumplían condena bajo un régimen de trabajo forzado. Su arquitectura era rústica, predominando el uso de chapa y madera. Las tumbas estaban marcadas con cruces, las negras identificaban a los reclusos (PORTADA).


FIGURA 1. Imagen comparativa de antigua tumba de argamasa y su reconstrucción actual. Sepulcro de Francisco Sánchez Caballero (1904). Foto: Fotografía izquierda perteneciente al Trabajo “Memoria” de Patiño y Zamora (2005).

Posteriormente, con el cierre del presidio y la llegada de la inmigración italiana, comenzaron a aparecer construcciones de cemento. Durante muchos años, la arquitectura de este cementerio no experimentó grandes variaciones, lo que se reflejó en la sencillez de sus sepulcros. Además de las tumbas de madera, se erigieron otras construidas con roca pizarra local, unidas mediante una argamasa compuesta por cal, arena y arcilla (FIGURA 1).

Este mismo sistema constructivo fue empleado en el Presidio y Cárcel de Reincidentes, así como en una residencia destinada a sus autoridades, posteriormente adquirida en 1911 por el Banco Nación y actualmente sede funcional del Museo del Fin del Mundo. Muchas de ellas han sido modificadas por distintas circunstancias.

El Antiguo Cementerio Municipal de Ushuaia no fue el primero que se estableció en Tierra del Fuego AeIAS, Argentina. Si bien los primeros habitantes de estas latitudes fueron, sin duda, los pueblos originarios, sus prácticas funerarias eran muy distintas a las europeas. Ante los distintos asentamientos de la Misión anglicana, se estableció un cementerio en Bahía Golondrina. Hacia 1896 ya se contemplaba la existencia de un cementerio municipal; sin embargo, fue recién en 1910 cuando se inauguró oficialmente el Cementerio de los Antiguos Pobladores (FIGURA 2).

En paralelo, el cementerio de Bahía Golondrina permaneció en uso hasta 1950, tras el establecimiento de la Armada Argentina en ese predio. El Cementerio Municipal de Ushuaia permaneció activo hasta la creación del actual Cementerio Municipal del Mar en 1992. En el año 2000, se prohibieron las inhumaciones en el antiguo cementerio, salvo en determinadas excepciones y en mausoleos familiares. En la década de los noventa se construyó el muro actual del cementerio, con la consigna que tenga alguna de las características de la arquitectura del lugar, esa construcción estuvo a cargo del arquitecto Leonardo Lupiano, cuya obra se preserva hasta la actualidad.

En cuanto a lo histórico y memoria colectiva, los cementerios sirven como testimonio de la historia de una comunidad o nación. Están llenos de tumbas de personajes históricos, políticos, artistas y otras figuras importantes, lo que convierte a estos espacios en una ventana al pasado. La disposición de las tumbas, los epitafios y los mausoleos reflejan las jerarquías sociales, las creencias religiosas y los valores de las sociedades que los construyeron. En este sentido, el antiguo cementerio de Ushuaia contempla varias personalidades importantes para la historia de Tierra del Fuego AeIAS, como el sencillo mausoleo del gobernador Ernesto Manuel Campos (FIGURA 3).

FIGURA 2. Vista del cementerio y del antiguo trazado urbano en las primeras décadas del siglo XX.

Las placas funerarias y los epitafios en los cementerios son elementos esenciales dentro del patrimonio cultural y simbólico de las necrópolis. Estos textos e inscripciones desempeñan diversas funciones que van más allá de la simple identificación de los difuntos: tienen una importancia artística, histórica y sociológica, ya que ofrecen información valiosa sobre las personas que vivieron en determinadas épocas. A través de estos textos, es posible reconstruir aspectos de la vida cotidiana, el estatus social, las profesiones, e incluso las tradiciones y costumbres funerarias de diferentes épocas. Una de las placas se destaca en el antiguo cementerio municipal de Ushuaia, es la que hace referencia a Luis Pedro Fique (FIGURA 4), la cual pertenece al estilo neoclásico de bronce.

FIGURA 3. Mausoleo del Gobernador Ernesto Campos. Fue gobernador de Tierra del Fuego en tres períodos entre 1958 y 1963. Su gestión dejó un legado clave en infraestructura, desarrollo social y bienestar comunitario, destacándose la llegada de YPF a Ushuaia y Malvinas.
FIGURA 4. Placa estilo Neoclásico. Luis Pedro Fique fue un pionero argentino que llegó a Ushuaia en 1884 junto a la expedición del comodoro Augusto Lasserre. Fue uno de los primeros pobladores en asentarse en la región y es reconocido por fundar el almacén de ramos generales “El primer Argentino”.
FIGURA 5. Osario de presos y de Cayetano Santos Godino, conocido criminal argentino que entre 1906 y 1912, a la edad de 16 años, asesinó a cuatro niños y cometió varios intentos de homicidio, dejando un clavo en sus víctimas como marca personal. Condenado a cadena perpetua, pasó el resto de su vida en el
penal de Ushuaia.

Los cementerios también sirven como sitios educativos donde los visitantes pueden aprender sobre el simbolismo funerario, las costumbres relacionadas con la muerte y el duelo, y la evolución de las prácticas funerarias. Esto los convierte en “museos al aire libre”, donde se puede apreciar y estudiar la historia material sin las limitaciones de un espacio cerrado. Si bien el antiguo cementerio de Ushuaia carece de estilos arquitectónicos contemporáneos de su época como Art Decó, Neo Clásico, Neo Gótico, Art Nouveau, Barroco, Renacentista y otros, ni presenta simbología masónica, en él se pueden apreciar estilos artísticos en muchas placas y epitafios.

A modo de conclusión, el Cementerio de los Antiguos Pobladores de Ushuaia es un “Museo a Cielo Abierto” debido a su valor histórico, simbólico y cultural. Este cementerio es un testimonio de la historia de los primeros pobladores de Ushuaia. Las lápidas y placas del Cementerio de los Antiguos Pobladores son ejemplos de un estilo funerario que conserva los rasgos tradicionales de los colonos y descendientes, con inscripciones y símbolos que reflejan las diversas culturas que llegaron a Ushuaia y a Tierra del Fuego AeIAS.

Con respecto al valor patrimonial, los cementerios no son solo lugares de sepultura, sino espacios que concentran un patrimonio cultural y funerario significativo. Contienen tumbas, monumentos, esculturas y mausoleos que son reflejo de las creencias, costumbres y tradiciones de las sociedades que los construyeron. Estos elementos tienen un valor histórico y artístico que convierte a los cementerios en espacios de interés cultural. Esto se refleja en la sepultura de Cayetano Santos Godino, el “Petiso Orejudo” (FIGURA 5). Si bien la misma lleva el nombre de él, contiene restos de los distintos presos fallecidos en el presidio, que fueron removidos cuando se volvió a diseñar el cementerio y su entrada actual sobre avenida Maipú. Allí, muchos turistas dejan clavos a modo de ofrenda como creencia popular.


LECTURA SUGERIDA

Birari, R. (2025). Cementerios, Mausoleos y Patrimonio Funerario Como Museos a Cielo Abierto: Monumentos y Espacios Para La Educación Patrimonial. (2025). EducaMuseo, 4, 1-22. https://revistas.unc.edu.ar/index.php/EducaMuseo/article/view/49560

Lupiano, L. (2006). Conociendo la ciudad. Ushuaia: MMU

Patiño Alonzo, A. y Zanola Frigerio, O. (2005) Memoria. Historia de los cementerios departamento de Ushuaia.

Patrimonio Funerario Mundial (2023). Revista Patrimonio Funerario Mundial.

Rugg, J (2021). Turismo Funerario. Definiciones y principios. Recuperado de: https://eprints.whiterose.ac.uk/183113/2/435441_Texto_
del_art_culo_1776711_1_10_20211130.pdf


ARTÍCULO PRINCIPAL. Cementerio de los Antiguos Pobladores de Ushuaia. Museo a cielo abierto y patrimonio cultural de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Autores: Romina Birari y Sebastian Arias. La Lupa Nº 28, julio 2026, 2-6, 2796-7360.



Carbón magnético

CIENCIA EN FOCO

Partículas de óxidos de hierro (magnetita/maghemita) sintetizadas sobre carbón vegetal, para remover contaminantes del agua, afines a dichos compuestos de hierro. Imagen obtenida con un microscopio electrónico de transmisión (TEM, por sus siglas en inglés).


CIENCIA EN FOCO. Carbón magnético. Autora: Dra. Amalia Lara Bursztyn Fuentes. La Lupa Nº 28, julio 2026, 7, 2796-7360.



Diario de campo

Una noche en el Museo Acatushún

El detrás de escena de cómo se trabaja en el museo, porque conservar empieza por conocer.


FIGURA 1. Museo Acatushún de Aves y Mamíferos Marinos Australes.

Dentro de la Estancia Harberton se encuentra el museo más austral del mundo (FIGURA 1): el Museo Acatushún de Aves y Mamíferos Marinos Australes, fundado en el año 2001 por la bióloga Rae Natalie Prosser Goodall. La palabra Acatushún proviene del idioma yagan, y es el término que utilizaba este pueblo para designar la bahía donde este se encuentra hoy en día. Voluntarios de distintas provincias de Argentina, como así también de diferentes países, colaboramos en las tareas que allí se realizan. El museo cuenta con una de las colecciones óseas más importantes del mundo, que alberga esqueletos de alrededor de 2000 aves y más de 3000 mamíferos marinos.


Nuestro trabajo comienza en conjunto con el grupo de Investigaciones en Mamíferos Marinos Australes (IMMA) de CADIC con campañas de relevamiento en las costas de Tierra del Fuego en búsqueda de mamíferos marinos varados (FIGURA 2). En estas costas, estos eventos se dan con mayor frecuencia en la Bahía San Sebastián, la cual actúa como una trampa natural, resultado de sus características oceanográficas, y el Cabo San Pablo, lugar donde regularmente se reportan accidentes en redes de pesca.

FIGURA 2. Espécimen de tonina overa (Cephalorhynchus commersonii) encontrado en Cabo San Pablo, febrero 2026.

La limpieza comienza en “Casa de huesos” (FIGURA 3), donde fraccionamos las partes del cuerpo del animal, separando el cráneo del resto, ya que este necesita procesos de limpieza diferentes. Con cuchillos, bisturíes y cepillos realizamos la remoción de los tejidos blandos adheridos a las estructuras óseas manualmente. Si el animal está fresco el proceso empieza inmediatamente, mientras que, en estados de descomposición más avanzados, donde los especímenes presentan partes de tejidos blandos secos o endurecidos, se añade un paso previo de maceración en toneles con agua de lluvia, para facilitar posteriormente la extracción de los tejidos remanentes.

FIGURA 3. Casa de Huesos, Museo Acatushún

Luego se pasa al laboratorio, donde removemos las últimas partes de cartílago o grasa de los huesos (FIGURA 4). Cabe destacar que para este trabajo no utilizamos ningún tipo de químicos, ya que pueden dañar y contaminar los huesos afectando futuras investigaciones.

FIGURA 4. Voluntarios del museo llevando a cabo el proceso de limpieza de los huesos.

Para finalizar, ensamblamos los esqueletos basándonos en bibliografía y modelos de referencia. Cada ejemplar cuenta con un número de catálogo dentro de la colección FRNP (Fundación Rae Natalie Prosser). El último ejemplar agregado a la colección fue el n° FRNP 173, perteneciente a la especie delfín liso (Lissodephis peronii), (FIGURA 5). Para lograr este resultado fueron necesarios cuatro meses de un gran trabajo colaborativo de los voluntarios.

FIGURA 5. Ejemplar de delfín liso (Lissodephis peronii) ingresado a la colección por los voluntarios.

Otra actividad central del museo es la divulgación científica mediante visitas guiadas, en las que buscamos que cada visitante comprenda que detrás de cada esqueleto existe un proceso de investigación, trabajo de campo y análisis científico. El conocimiento sobre los mamíferos marinos surge gracias a la labor colectiva, sostenida y comprometida de los investigadores y voluntarios (FIGURA 6).

De esta manera, buscamos revalorizar eventos naturales, como un varamiento, transformándolos en oportunidades para generar información, producir conocimiento y fortalecer la educación ambiental. Así, quienes nos visitan no solo incorporan saberes técnicos y reconocen el valor de la ciencia en contextos locales, sino que también desarrollan una mirada más sensible: al comprender cómo respira una ballena o cómo se comunica un delfín, dejan de percibirlos como elementos distantes y los reconocen como partes de un mundo vivo que vale la pena cuidar, porque la conservación comienza con el conocimiento.

FIGURA 6. Voluntarios realizando las visitas guiadas en el museo.

Autores: Mariana García Peredo y Voluntarios/as y coordinación Museo Acatushún-Temporada 2025/2026. La Lupa Nº 28, julio 2026, 10-12, 2796-7360.



Flechas mágicas

Flechas mágicas


MATERIALES QUE VAS A NECESITAR: (FIGURA 1)

  • Un vaso o taza de vidrio transparente curva
  • Agua
  • Una hoja blanca
  • Marcador
FIGURA 1. Materiales y disposición inicial del experimento.
FIGURA 2. Resultado visual tras llenar el vaso con agua.

MANOS A LA OBRA: (FIGURA 1 Y 2)

  1. Dibuja en la hoja dos flechas que apunten hacia la izquierda.
  2. Coloca la hoja detrás del vaso vacío: vas a ver las flechas señalando a la izquierda.
  3. Llena el vaso con agua hasta la mitad.
  4. Mira las flechas a través del vaso con agua ¡Las flechas parecen cambiar de dirección y apuntar hacia la derecha!

¿POR QUÉ SUCEDE?

Esto ocurre por un fenómeno llamado refracción de la luz.

Cuando la luz pasa del aire al vidrio, al agua, nuevamente al vidrio y al aire, cambia de velocidad varias veces. Cada vez que cambia de medio, la luz se desvía.

El vaso con agua funciona como una lente cilíndrica convergente, es decir, una lente que tiene curvatura en una sola dirección (como un cilindro) y que hace que los rayos de luz que la atraviesan se junten o converjan en un eje. Cuando la luz pasa del aire al agua y luego vuelve a salir al aire, cambia su velocidad y dirección debido al fenómeno de la refracción.

Esto provoca que los rayos de luz se desvíen al atravesar el vaso con agua; la imagen que observamos se invierta horizontalmente, ya que los rayos provenientes de cada lado del objeto se cruzan al pasar por la lente cilíndrica.

Este efecto es el que hace que, al mirar las flechas a través del vaso, parezca que cambian de dirección, parece magia, pero es física.


ELIANA GONZALEZ
IPES FLORENTINO AMEGHINO
e.gonzalez@ipesfa-ushuaia.edu.ar

LOURDES MASSEY
IPES FLORENTINO AMEGHINO


CURIOSIDADES. Flechas mágicas. Autoras: Autoras Eliana Gonzáles y Lourdes Massey. La Lupa Nº 28, julio 2026, 13, 2796-7360.



Editorial N° 27

Editorial N° 27

Creemos que la sociedad debe apropiarse de la ciencia y exigir un Estado comprometido con el desarrollo de la ciencia básica y aplicada. Entendemos que el vínculo entre la sociedad y la ciencia debe ser más cercano y sólido, especialmente en un mundo que cada vez depende más de la ciencia y la tecnología. Sabemos que el crecimiento económico sólo es posible con el apoyo del conocimiento, atento a las necesidades y problemáticas locales y regionales, y en armonía con el cuidado del medio ambiente.
En este sentido, nos resulta alarmante el desfinanciamiento que enfrenta la educación, la salud y la ciencia en Argentina, pilares fundamentales para el bienestar y el crecimiento de nuestro pueblo.
Sin embargo, nos llena de optimismo y alegría el entusiasmo de los niños y adolescentes que participaron en la Semana Fueguina de la Ciencia y la Tecnología. Así como también, la creación del nuevo espacio de divulgación científica vía streaming, “Ciencia en Fuego”, que responde a la necesidad de diversificar y ampliar los modos de comunicar.
En este número 27 de La Lupa, nuevamente acercamos a nuestros lectores la ciencia producida en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Como siempre, en las siguientes páginas encontrarán una amplia diversidad de temas. Podrán aprender sobre la cosmogonía selk’nam y cómo el colonialismo ha intentado borrarla; también sobre qué son los eventos de marea roja que ocurren en el canal Beagle; y que la falta de planificación urbana pone en peligro los ecosistemas que protegen Ushuaia. También encontrarán información sobre la expedición al Talud IV a bordo del R/V Falkor (too), sobre el tiburón pintarroja, sobre cómo se estudian los sonidos emitidos por los mamíferos marinos, y mucho más.
La Lupa busca llevar la ciencia fueguina a las aulas y hogares, y a cualquier persona curiosa que tenga esta revista en sus manos. Nos sentimos muy felices de presentar un nuevo número, con la esperanza de fortalecer el vínculo con la sociedad y acercar la ciencia a la vida cotidiana, porque sabemos que la ciencia es cultura.

Comité Editorial



Peces de la familia Zoarcidae presentes en el canal Beagle

Peces de la familia Zoarcidae presentes en el canal Beagle

Argentinolycus elongatus:
de cuerpo muy alargado, coloración pardo-oscura y sin aletas pélvicas. Habita principalmente en aguas intermareales y submareales del canal Beagle. De tamaño pequeño, llega a medir hasta 14 cm.
Austrolycus depressiceps: caracterizado por la cabeza deprimida y ancha, y el cuerpo menos alargado que A. elongatus. Coloración gris/azulada. Vive en zonas costeras, incluso en ambientes intermareales rocosos. Su tamaño puede variar desde pocos centímetros hasta los 50 cm.

Técnica utilizada: tramado y puntillismo (aplicada en los patrones característicos).


ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA. Peces de la familia Zoarcidae presentes en el canal Beagle. Ilustradora: Carla Navarro Sepúlveda. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 7, 2796-7360.



La tierra recuerda

La tierra recuerda

Archivos y memorias de la geografía ancestral desde Karukinka

PORTADA: El puente como capa de olvido. Archivo del Museo Municipal Virginia Choquintel (Río Grande, Tierra del Fuego).

Los bosques, lagos y montañas de Karukinka —nombre que los selk’nam dan a Tierra del Fuego— son jowen, es decir, seres antiguos que habitan la isla desde los orígenes del mundo. En la cosmología selk’nam, los jowen son cerros, ríos, vientos o estrellas que alguna vez fueron personas o espíritus y permanecen en la tierra, como cuerpos vivos del paisaje, o en el cielo, como cuerpos celestes.

A lo largo de los siglos, esos territorios antiguos fueron reemplazados por mapas coloniales y nacionales. Tras la invasión y el genocidio, el colonialismo borró nombres, rituales e historias. Así, el mundo mágico de los ancestros se volvió invisible, aunque nunca desapareció. Hoy, cada vez más integrantes de la comunidad indígena retornan a estos paisajes sagrados como guardianes de la memoria de la tierra, porque las piedras, cerros y ríos cuentan la historia de su pueblo.


“Nombrar un río o una montaña
es decidir qué memorias permanecen y cuáles se borran.
Volver a nombrar como los antiguos y devolver la historia
a los paisajes ancestrales es reponer la memoria arrebatada
y afirmar el derecho a imaginar
y habitar los territorios en clave propia”


DESIERTO, MAPAS Y NOMBRES

Hacia fines del siglo XIX, los territorios selk’nam fueron apropiados por unos pocos empresarios capitalizados, cercados con alambrados y convertidos en propiedad privada. La ganadería ovina intensiva se expandió para afirmar la soberanía de los Estados nacionales y abastecer los mercados internacionales. Así, se consolidó un colonialismo de asentamiento de colonos —devenidos pioneros— que procuró eliminar y sustituir a la población indígena.

Este proceso implicó desplazamientos forzados, matanzas, reclutamiento en campos de concentración, robo de niños y enfermedades importadas que provocaron un colapso demográfico. Los sobrevivientes fueron evangelizados, empleados como mano de obra e incorporados a la ciudadanía; donde su identidad fue negada durante décadas. Sin embargo, a pesar de todo esto, nunca abandonaron sus territorios. En 2021, a partir del reclamo de la Comunidad Indígena Rafaela Ishton, el Estado Provincial reconoció oficialmente estos hechos como un genocidio.

Una de las huellas más persistentes del colonialismo es la violencia ejercida sobre y a través del espacio. No solo se trata de apropiaciones materiales, sino también de desigualdades en las formas de imaginar y habitar los territorios. Al renombrar los paisajes, los colonos y el Estado crearon una nueva geografía de la memoria. Allí donde había montañas sagradas y parientes transformados en agua y piedra, los nuevos propietarios vieron recursos, pasturas o madera. Así, imaginaron su propia historia asociada al sacrificio pionero y al progreso, mientras borraban los paisajes indígenas.

Nombrar no es un acto neutral, es ejercer poder. Quien nombra un río o una montaña decide qué memorias se inscriben en ellos y cuáles quedan silenciadas. Por eso, volver a nombrar es una forma de recomponer los lazos con los territorios y los seres que los habitan. Estos seres, que evocaban guerras e historias del tiempo de los jowen —el tiempo del matriarcado, cuando no existía la muerte y se originó todo lo viviente— fueron rebautizados con nombres de militares y gobernadores. Así, muchos ríos y lagos recibieron nombres de santos o denominaciones arbitrarias en castellano o inglés. En otros casos, conservaron sus nombres, pero sus historias fueron olvidadas.

Pese a los silencios impuestos, la tierra conserva la memoria de sus antiguos dueños. Aunque varias generaciones indígenas crecieron sin conocer los nombres ancestrales, esas presencias que parecían ausentes insisten en el presente. Entonces, pequeños gestos, como hacer talleres de lengua, recorrer los territorios antiguos o investigar los archivos, tienen el potencial de descolonizar la imaginación y de abrir otros modos de habitar y comprender el territorio.

AITH Y EL PUENTE JOSÉ MENÉNDEZ

Hace unos meses, Alesis González y Antonela Guevara, integrantes de la comunidad selk’nam, propusieron organizar una serie de encuentros para recomponer la historia del territorio comunitario, en vísperas del centenario de su recuperación, celebrado el 29 de julio de 2025. La propuesta retomaba un camino de trabajo conjunto iniciado hace más de una década con referentes como Miguel Pantoja, intelectual selk’nam dedicado al estudio de los archivos para recuperar la historia arrebatada y denunciar el genocidio de su pueblo.

El primer taller fue una experiencia de memoria y afecto, un espacio para compartir archivos, saberes y recuerdos. El encuentro activó memorias colectivas y reafirmó el compromiso de seguir reconstruyendo la historia junto a la comunidad. Entonces, decidimos continuar encontrándonos y volver, en cada ocasión, a la historia de un lugar distinto.

Así, una tarde de agosto emprendimos un viaje a los tiempos de los jowen para conocer la historia de un pequeño cerro ubicado a orillas del río Jorr —antiguo nombre selk’nam del actual río Grande. Para los antepasados de mis interlocutores, este cerrito era un jowen, un ancestro que al morir se transformó y permanece allí, vivo pero inmóvil. Rebautizado por los colonos como Cerro Águila, parece ser en realidad Aith, de acuerdo con los registros del misionero salesiano José María Beauvoir.

Con el avance colonial, este cerro fue progresivamente invisibilizado, junto con su historia. En su superficie se inscribieron nuevas marcas: una cruz, un santuario a la Difunta Correa y, frente a él, un puente de hierro bautizado con el nombre de José Menéndez (PORTADA), pionero latifundista y principal responsable del genocidio indígena. La obra, símbolo del progreso ganadero, cubrió la memoria del cerro con una nueva capa: la del colonialismo celebrado en la infraestructura urbana. Este puente, forjado en hierro, parecía destinado a perdurar para siempre. Sin embargo, se derrumbó en 2011 (FIGURA 1). Hoy solo persisten los restos oxidados como un recordatorio de la violencia estatal y estanciera.

FIGURA 1. Los lugareños lo llaman “Puente Colgante” o “Puente Viejo”, pero la tierra recuerda y es más persistente que el hierro. Foto: Facundo Viñabal.

En un primer momento pensamos que Aith —el cerro cuya historia fue borrada— podía ser Chaskels, el gigante antropófago del que hablan los antiguos relatos, pero seguimos revisando fuentes y contactamos a Pablo Torres Carbonell. Él recordó un pasaje de un libro de Nelly Penazzo —una médica que en la década de 1990 compiló los archivos del genocidio selk’nam— donde identificaba a Chaskels como el cerro Tchat-chii. Recomponer historias es también seguir pistas y huellas.

Los paisajes y nombres antiguos condensan genealogías y vínculos espirituales, además de ser excelentes descriptores geográficos. Tal es el caso de Tchat-chii (FIGURA 2). Según los testimonios de Keitetowh, Halimink y Parren —recogidos por Martin Gusinde entre 1918 y 1924—, Chaskels era un gigante que, en los tiempos de los jowen, caminaba sobre la tierra y se alimentaba de seres humanos. Como atemorizaba a hombres, mujeres y niños, el poderoso Kwanyp lo enfrentó y lo ultimó junto al río. Luego, su cuerpo quedó tendido boca abajo, se transformó en roca y cambió su nombre. Visto desde lejos, Tchat-chii parece un gigante recostado. Desde el aire, puede distinguirse la forma de su columna vertebral dormida.

UN HORIZONTE DE JUSTICIA

Recuperar la geografía ancestral es un acto de justicia. Estos procesos pueden conducir a políticas como la cartelería bilingüe, la creación de áreas protegidas con gestión indígena o el reconocimiento jurídico de montañas y ríos como seres vivos. Pero el simple hecho de recuperar la historia ancestral de un cerro ya es una gran victoria. El gesto es frágil pero transformador, porque la tierra recupera la voz y la memoria insiste en volver.

Ese es también el horizonte del trabajo que emprendimos junto a integrantes de la comunidad selk’nam. Nos propusimos construir una contra-cartografía que restituya los nombres y relatos borrados, y que permita pensar otros modos de representar y habitar el territorio. No se trata solo de corregir los mapas coloniales, sino de volver a dibujar la isla desde las memorias, los afectos y las relaciones que la sostienen. En este camino, cada punto, cada camino y cada nombre recuperado es una forma de justicia territorial, una manera de hacer visible la persistencia de los jowen y de quienes caminan junto a ellos.

FIGURA 2. Chaskels, el gigante antropófago que se transformó en Tchat-chii. Foto. Pablo Torres Carbonell.

El puente de hierro cayó y sus restos se oxidan junto al silencio de los herederos del latifundio. En cambio, los cerros siguen en pie. Allí donde el colonialismo intentó imponer nombres, vuelven a escucharse las memorias ancestrales. Recuperar un paisaje no es solo recordar, es volver a escuchar a la tierra y reconocer que la justicia también se escribe en montañas, ríos y senderos. Mientras los símbolos del progreso se convierten en ruinas, la geografía ancestral permanece y espera ser nombrada, invocada en el recuerdo y habitada.


GLOSARIO

KWANYP: Según Martin Gusinde, Kwanyp fue un jowen que, al morir, se elevó al firmamento y se convirtió en la enorme estrella roja Betelgeuse. Hoy sigue allí con sus mujeres y conforman juntos la constelación deOrión.


ARTÍCULO PRINCIPAL. La tierra recuerda: Archivos y memorias de la geografía ancestral desde Karukinka. Autora: Ana Cecilia Gerrard. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 2-6, 2796-7360.



Tierra del Fuego en la Filatelia Argentina

Tierra del Fuego en la Filatelia Argentina

La filatelia es por definición el hobby o actividad que consiste en coleccionar y clasificar sellos, sobres y otros documentos postales, así como estudiar la historia postal. En los sellos está representada la historia de un país o de una región a través de imágenes de sus héroes nacionales y personalidades destacadas en general. En este sentido, podríamos denominar “filatelia fueguina” al coleccionismo y estudio de sellos postales relacionados con la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, así como eventos y lugares de interés de la región que son representados en ellos.


En Ushuaia el CEFINUSH (Centro Filatélico y Numismático de Ushuaia), presidido por Hugo Dalmas, se reunía hasta hace unos años en el Museo del Fin del Mundo. En Río Grande, contamos con la Asociación de Filatelia y Numismática cuyo titular, Miguel Casielles, ha sido elegido presidente de la Federación de Entidades Filatélicas de la República Argentina.


Revisando un poco la historia filatélica argentina, la primera estampilla que hace referencia a Tierra del Fuego fue emitida en el año 1959 con la leyenda Tierra del Fuego- Riqueza Austral dentro de la Serie “Próceres y riqueza II”. Esta serie se refiere a una colección de sellos que representa figuras históricas (próceres) y riquezas naturales del país, la cual se emitió entre 1954 y 1957 y una segunda parte entre 1959 y 1964. Dicha estampilla, de color marrón (FIGURA 1), tenía un valor de 5 pesos de la época (peso moneda nacional M$N, circulante entre 1881 y 1969).

Con este artículo, buscamos rescatar los aspectos de la provincia destacados en la filatelia sin centrarnos en cuestiones filatélicas como tipo de impresión, papel, etc. Un ejemplo de esto es la edición privada de una estampilla por parte del famoso rumano buscador de oro en Tierra del Fuego, Julio Popper, quien utilizó dicho sello para su comunicación particular (FIGURA 2), una historia que merecería su propia narración. La estampilla se emitió probablemente en 1891, pues se conocen matasellos (el sello del correo sobre la carta) fechados entre abril y agosto de ese año; tenía un valor de 10 centavos oro y está ilustrada
con la imagen de un martillo y un pico cruzados, sobre los cuales aparece un sol con la letra P y una banda con las palabras TIERRA DEL FUEGO.

La última estampilla de la región a julio de 2025 es un bloque de emisión postal Antártida Argentina del 27 de febrero con 4 estampillas conmemorativas de valor $ 3000 cada una. Dicho
bloque (FIGURA 3) hace referencia en sus imágenes a:

  • Rompehielos A.R.A. Almirante Irízar, clave
    en nuestras misiones antárticas.
  • Helicóptero Sea King, surcando los cielos.
  • Pingüinos Emperador, parte de la fauna
    autóctona.
  • Base Marambio, punto estratégico de nuestra
    presencia en la zona.
FIGURA 3. Bloque filatélico antártico emitido en febrero de 2025.

BREVES. Tierra del Fuego en la Filatelia Argentina. Autor: Guillermo Deferrari. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 8-9, 2796-7360.



Microfósiles que cuentan historias

Microfósiles que cuentan historias

Muestreo palinológico en el litoral atlántico de Tierra del Fuego

Los estudios palinológicos, que consisten en el análisis de polen, esporas y otros restos orgánicos, constituyen una herramienta eficiente para explorar la variabilidad de las condiciones ambientales y climáticas del Cuaternario tardío (últimos 129.000 años). El análisis de polen y esporas fósiles permite reconstruir las comunidades vegetales que habitaron una región, ofreciendo claves ecológicas para entender cómo respondieron a las transformaciones del entorno a lo largo del tiempo y a distintas escalas espaciales.

FIGURA 1. Contexto regional y área de estudio.
FIGURA 2. Vista panorámica del sector del Arroyo Gamma.

De forma similar, el estudio del paleomicroplancton de pared orgánica, como los quistes de dinoflagelados y otras algas, aporta evidencias cruciales para evaluar cambios paleoambientales y paleoclimáticos en cuerpos de agua marinos y continentales, tanto regionales como locales.

Con este objetivo se llevaron a cabo varias salidas de campo en diferentes sectores de Tierra del Fuego, particularmente en la zona centro-norte del litoral atlántico. Previamente, los sitios potenciales de muestreo fueron seleccionados en gabinete, mediante el análisis e interpretación de imágenes satelitales y mapas topográficos.

La campaña más reciente fue llevada a cabo a fines del 2023, a unos pocos kilómetros al sur de la Bahía San Sebastián, en el área del Arroyo Gamma. Durante dos días se trabajó en ese sector, donde se identificó un perfil sedimentario expuesto en un corte erosivo del arroyo, denominado AG. Estos tipos de afloramientos actúan como registros del paisaje pasado: sus capas sucesivas preservan señales de los ambientes que les dieron origen. En el sitio de muestreo, se tomaron coordenadas con GPS y se realizó la descripción del perfil sedimentario AG mediante inspección visual, considerando atributos como textura, estructura, composición y color del depósito.

FIGURA 3. Perfil sedimentario AG.
FIGURA 4. Parte superior del perfil sedimentario AG.

El muestreo palinológico se llevó a cabo con muestreadores metálicos en forma de corchete (“[“). Para la extracción se necesitó de la ayuda de cucharas de albañil, obteniéndose finalmente cuatro tramos sucesivos de sedimentos, los cuales fueron cubiertos con film para evitar su contaminación. Posteriormente, en el laboratorio se submuestrearon cuidadosamente cada 2 cm con ayuda de una cinta métrica.

Cada una de estas pequeñas porciones de sedimento (muestras) puede contener distintos palinomorfos, como granos de polen, esporas, algas y otros restos microscópicos, que bajo el microscopio revelan cómo eran los ambientes hace miles de años y cómo estos fueron transformándose. Pero antes de llegar al laboratorio, cada muestra requiere horas de trabajo en el campo: exige observación detallada, planificación, paciencia, criterio técnico y capacidad de adaptación.

Más allá de su valor científico, esta disciplina permite experimentar estos paisajes remotos con otros ojos, interpretar sus formas y así reconstruir, a partir de huellas diminutas, las complejas historias naturales que permanecen ocultas bajo la superficie.


DIARIO DE CAMPO. Microfósiles que cuentan historias. Autoras: Pamela Daniela Alli y Mariana Evelyn Raab. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 10-13, 2796-7360.



Mareas rojas en el fin del mundo: cuando el canal Beagle se vuelve tóxico.

Mareas rojas en el fin del mundo:

cuando el canal Beagle se vuelve tóxico.

UN ESCENARIO REMOTO Y VULNERABLE

En el extremo sur de Sudamérica se abre el canal Beagle, un paisaje subantártico que parece intacto frente a los grandes problemas ambientales del planeta. Sin embargo, bajo su superficie se esconde frecuentemente una amenaza invisible que acompaña a la región desde hace más de un siglo: las floraciones algales nocivas, conocidas como mareas rojas.

A diferencia de lo que sugiere su nombre, no siempre tiñen el agua de rojo. Pero sus consecuencias sí son visibles: ecosistemas alterados, pérdidas económicas y, sobre todo, un serio riesgo para la salud humana.

FIGURA 1. Alexandrium catenella, observado al microscopio.

LOS DIMINUTOS CULPABLES

Las protagonistas de estos eventos son microalgas, es decir, algas microscópicas, especialmente dinoflagelados del género Alexandrium (FIGURA 1). Cuando encuentran la combinación justa de agua templada, luz y nutrientes, se multiplican velozmente y producen toxinas paralizantes de moluscos (TPM).

Los moluscos filtradores, como mejillones y cholgas, almacenan estas toxinas en sus tejidos sin ser afectados. Pero quienes los consumen corren un riesgo grave: las TPM afectan el sistema nervioso y pueden provocar desde mareos y vómitos hasta parálisis respiratoria.

FIGURA 2. Veda por marea roja en Tierra del Fuego. Foto: Irene Schloss.

UN PROBLEMA HISTÓRICO Y GLOBAL

La primera marea roja registrada en el canal Beagle data de 1886. Desde entonces, estos eventos se repiten con impacto en la economía, la biodiversidad y la vida local. No se trata de un fenómeno exclusivo: a nivel mundial, las mareas rojas provocan pérdidas estimadas en 8.000 millones de dólares anuales, principalmente por cierres de áreas de recolección de mariscos (vedas) y mortandades masivas de peces que en un ecosistema tan frágil como el subantártico, pueden tener repercusiones todavía más profundas.

DETECTANDO LAS TOXINAS

Durante décadas, la herramienta principal para detectar TPM en moluscos fue el bioensayo ratón. Este método consiste en inyectar a ratones de laboratorio un extracto preparado a partir del tejido de los moluscos recolectados. Luego, se observa cuánto tiempo tarda el animal en presentar síntomas; ese tiempo se traduce en un valor que indica cuánta toxina había en el molusco. Aunque hoy existen métodos más modernos, el bioensayo ratón permitió fijar límites regulatorios: una partida de moluscos se considera segura si no supera 80 µg de TPM por 100 g de tejido.

FIGURA 3. Mapa del área de estudio y sitios de muestreo en el canal Beagle.

DOCE AÑOS DE VIGILANCIA

Desde 1985, la Secretaría de Pesca y Acuicultura de Tierra del Fuego realiza un monitoreo sistemático de toxinas. Semanalmente se recolectan muestras en diferentes puntos del canal Beagle (FIGURA 3). Cuando estas floraciones ocurren, las autoridades deben vedar la cosecha de moluscos, lo que protege la salud pública pero afecta la economía local.

El análisis de registros entre 2005 y 2017 reveló patrones claros:

La intensidad varía de un año a otro, siendo más frecuente en verano y otoño. Los cultivos de moluscos presentan mayores niveles de toxinas que los bancos naturales. El proceso de detoxificación es extremadamente lento: los moluscos eliminan solo un 3,5% de toxina por día.

FIGURA 4. Niveles de toxinas paralizantes de moluscos (TPM) en tejidos de aves/zorros muertos hallados en la costa, así como en sardinas vivas, mejillones y muestras de microalgas recogidas durante la floración de 2022. Fotos de aves y zorro: Antonela Albizzi.

EL VERANO TÓXICO DE 2022

El año 2022 resultó extraordinario por una floración masiva de Alexandrium catenella que alcanzó densidades récord. Los mejillones acumularon niveles extremos de toxinas que se propagaron por toda la red trófica. Aves marinas (pingüinos, gaviotas), peces (sardina fueguina) e incluso mamíferos terrestres como el zorro colorado resultaron intoxicados al alimentarse de organismos contaminados (FIGURAS 4 Y 5).

FIGURA 5. Exposición y posibles vías de transferencia de toxinas paralizantes de moluscos (TPM) a través de los diferentes grupos de organismos analizados durante la floración de 2022. Fotos de aves y zorro: Antonela Albizzi; foto de falsa orca: Luciana Riccialdelli.

LAS CLAVES DE ESTAS FLORACIONES

Nuestro estudio reveló factores ambientales clave para que ocurran estos eventos:

Temperatura: el riesgo aumenta cuando el agua supera los 8°C.

Luz solar: favorece la multiplicación algal.

Nutrientes: especialmente nitratos que actúan como fertilizantes.

DETECTIVES DE MAREAS ROJAS

Además del bioensayo ratón, se aplican técnicas modernas como microscopía, HPLC (cromatografía líquida) y análisis molecular. Gracias a esto se han detectado especies potencialmente tóxicas nunca antes registradas en el canal, como Karenia brevis.

UN FUTURO DESAFIANTE

Las mareas rojas parecen volverse más frecuentes e intensas debido a la actividad humana (exceso de nutrientes), el tráfico marítimo (agua de lastre) y el cambio climático. El evento de 2022 fue una advertencia de que estas toxinas pueden propagarse por todo el ecosistema, conectando el mar con la tierra firme.


LECTURA SUGERIDA

  • Sota (2025). Especialistas del CONICET analizan el canal Beagle para el primer cultivo de mejillones a escala industrial.
  • Cadaillon A, Matera B … et al. Estudiando las mareas rojas en el Canal Beagle. Congreso Pampa azul. 8-9 Noviembre 2023. ttps://www.pampazul.gob.ar/divulgacion/1er-congreso-pampa-azul/
  • Cadaillon A, Eriksson N, López E. Entrevista Marea Roja. HECHO ACÁ. Ciclo audiovisual de divulgación científica, Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, Secretaría de Ciencia y Tecnología.

GLOSARIO

FLORACIÓN ALGAL: Crecimiento acelerado de microalgas que puede producir toxinas.
DINOFLAGELADOS: Microalgas que se mueven mediante dos flagelos.
HPLC: Técnica de laboratorio para separar y medir compuestos químicos.
MITILICULTURA: Acuicultura dedicada a los mejillones.
RED TRÓFICA: Interacciones entre presas y depredadores en un ecosistema.
VECTORES: Organismos que trasladan toxinas a lo largo de la red trófica.


ARTÍCULO PRINCIPAL. Mareas rojas en el fin del mundo: cuando el canal Beagle se vuelve tóxico. Autora: Andreana M. Cadaillon. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 14-19, 2796-7360.