4- Memorias territoriales

4- Memorias territoriales

Nivel sugerido: Secundaria

Este cuadernillo reúne tres secuencias didácticas completas para trabajar la historia profunda de Tierra del Fuego, integrando arqueología, pueblos originarios, toponimia, patrimonio y procesos históricos de colonización y resistencia, utilizando como base artículos científicos de la revista La Lupa. Colección fueguina de divulgación científica, junto con juegos didácticos de la serie Memorias Territoriales.

4- Docentes

4- Estudiantes

4- Microjuegos

4- Juego principal



3- Impactos en cadena

3- Impactos en cadena

Nivel sugerido: Secundaria

Este cuadernillo reúne tres secuencias didácticas completas para trabajar los ecosistemas de Tierra del Fuego con estudiantes de nivel primario (2 ciclo) de 9 a 11 años, utilizando como base artículos científicos de la revista La Lupa. Colección fueguina de divulgación científica, junto con juegos didácticos de la serie Impactos en Cadena.

3- Docentes

3- Estudiantes

3- Microjuegos

3- Juego principal



2- Todo está conectado

2- Todo está conectado

Nivel sugerido: Primaria

Este cuadernillo reúne tres secuencias didácticas completas para trabajar los ecosistemas de Tierra del Fuego con estudiantes de nivel primario (2 ciclo) de 9 a 11 años, utilizando como base artículos científicos de la revista La Lupa. Colección fueguina de divulgación científica, junto con juegos didácticos de la serie Todo está Conectado.


2- Docentes

2- Estudiantes

2- Microjuegos

2- Juego principal



1- Círculos de la naturaleza

1- Circulos de la naturaleza

Nivel sugerido: Primaria

Este cuadernillo reúne una propuesta pedagógica diseñada para acercar a las infancias fueguinas al conocimiento de los ecosistemas que las rodean: el bosque subantártico, la costa del canal Beagle, el intermareal y la fauna nativa e introducida que habita en estos ambientes, utilizando como base artículos científicos de la revista La Lupa. Colección fueguina de divulgación científica, junto con juegos didácticos de la serie Círculos de la Naturaleza.

1- Docentes

1- Estudiantes

1- Microjuegos

Juego principal




¿Quién es?

ERNESTO PIANA

Ernesto Piana


PORTADA. Ernesto Piana en el sitio Lancha Packewaia (año 2025). Foto: Oriana Hernandez Herrero.


En este número queremos homenajear a uno de los primeros investigadores del CADIC: Ernesto Piana. Nacido en General Pico (provincia de La Pampa) en 1948, desde pequeño mostró interés por la historia y por la diversidad cultural de las sociedades humanas.

En 1968, al año de ingresar a la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), comenzó a desempeñarse como ayudante en la cátedra del Dr. Lafón, donde surgieron sus primeras inquietudes sobre la formación de los sitios arqueológicos. Allí conoció a Luis Orquera (VER LA LUPA 14), su futuro compañero en las investigaciones desarrolladas en la región del canal Beagle. En 1975 formó parte del primer equipo argentino que realizó una excavación arqueológica sistemática en Tierra del Fuego (sitio Lancha Packewaia; VER LA LUPA 8). En 1977 se graduó como Licenciado en Ciencias Antropológicas. En 1979 fue distinguido como uno de los “Diez Jóvenes Sobresalientes de la Argentina” por la Cámara Junior Internacional.

En 1983, ingresó a la Carrera de Investigador Científico en CONICET con lugar de trabajo en el CADIC, donde dió incio al “Programa de Antropología”, constituyéndose en el primer director de una línea de investigación radicado en Ushuaia. En esa época empezó a desarrollarse el Proyecto Arqueológico Canal Beagle (PACB), del cual fue uno de sus directores hasta el 2013 y en cuyo marco se formaron numerosos becarios/as e investigadores/as. A lo largo de esos años realizó múltiples aportes a la investigación arqueológica, reflejados en más de un centenar de publicaciones científicas. Entre ellos se destacan el desarrollo de una metodología de excavación orientada a comprender las distintas ocupaciones de los sitios —en particular en contextos de concheros—, posteriormente replicada en diversas regiones del mundo; la determinación de la antigüedad de las ocupaciones humanas en la región del canal Beagle; el análisis del vínculo entre las poblaciones humanas y su entorno a lo largo del tiempo y el estudio sistemático de las fuentes históricas regionales; entre otros. Muchos de estos aportes quedaron sintetizados en dos obras fundamentales publicadas en 1999, junto con Luis Orquera: La vida material y social de los Yámanas y Arqueología de la región del canal Beagle

Ernesto Piana trabajando en la excavación del sitio Túnel I en la década de 1980.

Su extensa trayectoria no se limitó a la investigación. Se desempeñó como docente en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, en la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF) y en el CENT 11; fue además profesor visitante y expositor en la Universidad Autónoma de Barcelona y profesor asociado en la University of North Texas. Asimismo, dedicó gran parte de su tiempo a la gestión institucional, primero como vicedirector del CADIC entre 1992 y 2004 y más tarde como director del Instituto de Cultura, Sociedad y Estado de la UNTDF, entre 2013 y 2015.

Ernesto mantuvo, durante toda su carrera, un compromiso con la divulgación científica y una participación activa en temas vinculados al desarrollo de la provincia. Dedicó innumerables horas a brindar charlas en escuelas, capacitaciones y asesoramiento en guiones museográficos y emprendimientos turísticos, además de trabajar incansablemente por la conservación del patrimonio fueguino. En este marco, en 2012 publicó junto a otros colegas, Diez mil años de fuegos. Arqueología y etnografía del fin del mundo, obra que presenta la historia de las ocupaciones humanas en Tierra del Fuego. Su labor fue reconocida en 2010, cuando fue nombrado “Personalidad Ilustre” de la ciudad de Ushuaia por el Honorable Concejo Deliberante.

La vocación de Ernesto como arqueólogo, docente y divulgador permanece vigente. Su interés por la historia y el trabajo de campo lo convirtió en un pionero en estas tierras australes, sentando las bases para una mejor comprensión del pasado fueguino y para proyectar el futuro de nuestra provincia.


MARÍA PAZ MARTINOLI
CADIC-CONICET
mpmartinoli@yahoo.com.ar

DANIELA V. ALUNNI
CADIC-CONICET

ANGÉLICA M. TIVOLI
CADIC-CONICET


¿QUIÉN ES? Ernesto Piana. Autoras: María Paz Martinoli, Daniela V. Alunni, Angélica M. Tivoli y colaboradores. La Lupa Nº 28, julio 2026, 20-22, 2796-7360.



Los artefactos de roca como archivos del pasado

Los artefactos de roca como archivos del pasado

7.000 años de ocupaciones humanas en Moat


Los seres humanos somos una de las pocas especies que elaboramos tecnología para resolver necesidades cotidianas. Hoy accedemos a una amplia variedad de herramientas en ferias, bazares, ferreterías, etc. Pero ¿cómo las obtenían quienes habitaron las costas del Onashaga (canal Beagle) hace unos 7.000 años?

En este artículo exploramos cómo producían tecnología lítica —artefactos o herramientas de roca— las personas que habitaron Moat. A partir del estudio del conjunto artefactual del sitio Heshkaia 60 buscamos responder: ¿cómo elaboraban las herramientas líticas?, ¿todas las rocas servían por igual?, ¿cómo las elegían? y ¿para qué las usaban?

EL CASO DE ESTUDIO: HESHKAIA 60

La arqueología estudia el pasado a partir de los restos materiales que dejaron las personas. Por eso, el contexto en que se encuentran esos materiales es tan importante como los propios hallazgos. En Moat, el sitio arqueológico Heshkaia 60 (FIGURA 1) presenta tres particularidades.En primer lugar, es el único caso de Moat con una cronología tan antigua, que nos remonta al Holoceno medio (entre 7000 y 5300 años antes del presente). En segundo lugar, a diferencia de la mayoría de los sitios del Onashaga, no es un conchero: los materiales están depositados en capas sucesivas de sedimentos. Por último, y posiblemente relacionado con estas condiciones de enterramiento, sólo se preservó el conjunto de artefactos líticos.

FIGURA 1. Ubicación de Heshkaia 60 e imágenes del proceso de excavación. La imagen izquierda fue tomada por Atilio Francisco Zangrando.

Los materiales arqueológicos aportan información si se conserva su contexto. En caso de hallar alguno, no lo manipules: comunicate con los organismos provinciales de cultura o patrimonio. Están protegidos por la Ley Nacional N° 25.743 y la Ley provincial N° 370.

¿CÓMO ELABORABAN LAS HERRAMIENTAS LÍTICAS?

Imaginemos que las personas necesitaban un cuchillo y tenían que hacerlo a partir de una roca. Este proceso, denominado secuencia de manufactura, comenzaba con la búsqueda y selección de la materia prima. Luego, con golpes controlados con otra roca, desprendían lascas (fragmentos) de un núcleo, es decir, la roca original (FIGURA 2). Algunas de esas lascas se convertían en herramientas mediante pequeñas extracciones en sus bordes —que en arqueología llamamos “retoques”—, realizadas con golpes suaves o presión. Tanto al obtener lascas como al retocarlas se generaban desechos de talla: fragmentos que no se utilizaban.

FIGURA 2. Artefactos del conjunto artefactual lítico de Heshkaia 60.

¿TODAS LAS ROCAS SERVÍAN POR IGUAL?

En Heshkaia 60 se identicaron secuencias de manufactura completas para rocas volcánicas, rocas metamórficas, lutitas y fangolitas, lo que indica que todo el proceso de talla ocurrió en el sitio. Las rocas volcánicas y las metamórficas, de calidad para la talla regular a buena, fueron las más elegidas por los grupos humanos. No obstante, la mayoría de las herramientas confeccionadas con estas materias primas fueron descartadas sin haber sido muy aprovechadas. La lutita y la fangolita, rocas sedimentarias de grano fino y muy buena calidad, aparecen en menor proporción, pero se extrajeron todas las lascas posibles de sus núcleos y se seleccionaron especialmente para confeccionar herramientas con múltiples filos.

En cambio, el cuarzo y la obsidiana verde presentan secuencias de manufactura incompletas, lo que indica que parte del proceso de manufactura ocurrió fuera del sitio. El cuarzo, de calidad regular para la talla, está representado en bajos porcentajes y aparece exclusivamente como desechos. La obsidiana verde, un vidrio volcánico de textura homogénea y excelente calidad para la talla, aparece en proporciones muy bajas (menos del 1%), principalmente como fragmentos de herramientas y desechos de formatización de filos. Si sólo importara la calidad para la talla, la lutita, la fangolita y la obsidiana verde habrían sido las rocas más elegidas en el sitio. Pero no fue así: el conjunto está compuesto mayormente por rocas volcánicas y metamórficas. No obstante, cada vez que utilizaron lutita, fangolita u obsidiana verde, las aprovecharon al máximo, ¿qué nos estará indicando eso?

¿CÓMO ELEGÍAN LAS ROCAS?

Para comprender las elecciones es necesario considerar el inicio de la secuencia de manufactura. Esto nos conduce a indagar la composición del paisaje lítico local y regional: ¿dónde podían obtener las materias primas líticas? Los antecedentes indican que las rocas volcánicas y metamórficas, la lutita, la fangolita y el cuarzo se encuentran en el entorno local. En cambio, la fuente de obsidiana verde se estima a 400 km en línea recta desde Moat, en torno al seno Otway (Chile).

Ahora bien, dentro del espacio local, ¿las rocas se encuentran igualmente abundantes? Para evaluar la disponibilidad de las distintas materias primas líticas en la localidad se realizó un muestreo sistemático de depósitos secundarios en paleoplayas, playas activas, drumlins y en la desembocadura del río Moat (FIGURA 3).

PALEOPLAYA
DRUMLIN
PLAYA
ACTIVA
DESEMBOCADURA FLUVIAL

FIGURA 3. Muestreos en depósitos secundarios de Moat.

El análisis de 600 bloques y guijarros mostró que la selección respondió a múltiples factores. La disponibilidad tuvo un papel importante, ya que las rocas predominantes en el entorno local coinciden con las más frecuentes en el registro arqueológico (FIGURA 4A). Aun así, la lutita y la fangolita fueron elegidas en proporciones muy superiores a lo que se encuentran en la naturaleza, lo que indica que los humanos las buscaban intencionalmente.

La calidad para la talla constituyó otro factor determinante: mientras en los depósitos naturales predominan rocas de calidad mala a regular, en Heshkaia 60 sólo se registran calidades regulares a muy buenas, con clara preferencia por las buenas y muy buenas (FIGURA 4B). Además, cerca de la mitad de las rocas del entorno contiene impurezas que dificultan la talla, rasgo casi ausente en los núcleos arqueológicos. En cuanto al tamaño, aunque en el paisaje abundan rocas medianas y grandes, en el conjunto arqueológico sólo se registran núcleos grandes y muy grandes.

En conjunto, estos datos indican que las personas que habitaron este espacio seleccionaron muy cuidadosamente las rocas que necesitaban para realizar sus herramientas.

FIGURA 4. Representación comparativa de las materias primas líticas en depósitos naturales y en el sitio Heshkaia 60 según el tipo (A) y la calidad (B).

¿PARA QUÉ LAS USABAN?

El análisis funcional, realizado mediante microscopía, permite determinar cómo se utilizaron los artefactos. Las herramientas elaboradas en roca volcánica se utilizaron para cortar madera y materiales duros indeterminados (hueso u otros) (FIGURA 5). Las hechas en roca metamórfica las aprovecharon para trabajar hueso y combinaron corte y raspado. Las confeccionadas en lutita las usaron para raspar exclusivamente madera y material duro indeterminado. Este estudio permitió identificar el aprovechamiento de recursos que no se preservaron en Heshkaia 60. El trabajo intensivo sobre hueso y madera pudo haber estado vinculado con la manufactura de otros artefactos, como arpones, mangos, remos, entre otros.

CONOCIMIENTO, ESTRATEGIAS Y REDES SOCIALES

Al integrar la información sobre disponibilidad, calidad y uso, se observa una gestión estratégica de los recursos líticos por parte de quienes habitaron Heshkaia 60. Las rocas volcánicas y metamórficas, abundantes y funcionales para múltiples tareas, fueron utilizadas de manera expeditiva: se produjeron herramientas según las necesidades inmediatas que las personas tenían en el momento de la ocupación del sitio y se descartaron en el lugar sin agotar su potencial. En contraste, la lutita, una roca escasa, pero de muy buena calidad, fue intensamente aprovechada y destinada a tareas más específicas. La obsidiana verde, ausente en el entorno local, ingresó al sitio como artefactos previamente elaborados. Aunque no se registraron rastros de uso, la conservación y aprovechamiento de las piezas sugieren un manejo cuidadoso de este recurso.

FIGURA 5. Herramientas líticas según actividad realizada. Se señalan los filos utilizados, los sectores con micropulidos diagnósticos y las superficies de roca “fresca” (previo al uso) y con micropulidos (posterior al uso).

Las estrategias reflejan que quienes habitaron Moat tenían un conocimiento técnico y espacial a distintas escalas. A nivel local, conocían la distribución de las materias primas y seleccionaban activamente las rocas más adecuadas a cada necesidad. A nivel regional, la obsidiana verde constituye una evidencia material de vínculos sociales en un área muy amplia, ya sea a través de viajes largos con interacciones directas, o mediante redes de intercambio basadas en relaciones sociales.

Cada decisión sobre qué roca elegir, dónde obtenerla, cómo trabajarla y para qué utilizarla, da cuenta de un conocimiento acumulado y transmitido a lo largo de generaciones.

De esta manera, la tecnología lítica de Heshkaia 60 se presenta como un testimonio material de decisiones basadas en la experiencia de quienes habitaron Moat durante el Holoceno medio. O


GLOSARIO

  • HOLOCENO MEDIO: período comprendido aproximadamente entre 7.000 y 4.000 años antes del presente.
  • ANTES DEL PRESENTE: forma de datación que cuenta los años hacia atrás desde 1950.
  • CONCHERO: sitio arqueológico formado por grandes acumulaciones de valvas y restos de actividades humanas.
  • CALIDAD PARA LA TALLA: grado de aptitud de una roca para ser tallada de manera controlada.
  • DEPÓSITO SECUNDARIO: acumulación de rocas transportadas y redepositadas fuera de su lugar de origen por procesos naturales (agua o hielo).
  • PALEOPLAYA: antigua playa, actualmente cubierta por vegetación.
  • DRUMLIN: depósito de origen glaciar.
  • IMPUREZAS: irregularidades en una roca que dificultan su talla (cristales o planos de oxidación).

ARTÍCULO PRINCIPAL. Artefactos de roca como archivos del pasado. Autoras: Oriana Hernández Herrero, Nélida Marcela Pal y Angélica Montserrat Tivoli. La Lupa Nº 28, julio 2026, 14-19, 2796-7360.


Luz en el agua (y en el cielo

Luz en el agua (y el en cielo):

El disco de Secchi


FIGURA 1. Disco de Secchi empleado para estimar la transparencia del agua. Se sumerge en el cuerpo de agua y se registra la profundidad a la que se deja de ver.

El disco de Secchi es un dispositivo sencillo que se suele emplear para estimar la transparencia del agua en lagos y lagunas, originalmente pensado para el mar. Lo implementó Ángelo Secchi en el año 1865 en una expedición al Mar Mediterráneo. Consiste en un disco, generalmente de metal, pintado de blanco y negro, que se sumerge en el agua (FIGURA 1).

Se registra la profundidad a la que se deja de ver, que suele estar relacionada con la concentración de fitoplancton y demás partículas en suspensión. Existen relaciones empíricas que vinculan la visibilidad del disco de Secchi con la profundidad de compensación de la luz, que señala aproximadamente el límite de la capa productiva, donde hay más fotosíntesis que respiración.

Este instrumento se sigue empleando en la actualidad y, al ser de bajo costo y fácil construcción, resulta conveniente en iniciativas de ciencia ciudadana donde, por ejemplo, se monitorean los mismos lagos a lo largo del tiempo para visualizar los efectos de la eutroficación: aumento en la concentración de nutrientes que trae aparejado el crecimiento algal que reduce a su vez la transparencia del agua.

Adicionalmente, Secchi (1818-1878) fue un astrónomo italiano, ampliamente reconocido por desarrollar un sistema de clasificación de estrellas que también se emplea en la actualidad: blancas, amarillas, naranjas o rojas. Así, Secchi ha resultado un verdadero visionario.


PATRICIA RODRÍGUEZ. CADIC-CONICET UNTDF. patricia.rodriguez@conicet.gov.ar


BESTIARIO. Luz en el agua (y en el cielo): El disco de Secchi . Autora: Patricia Rodríguez. La Lupa Nº 28, julio 2026, 27, 2796-7360.



Viuda o morenita

Viuda o morenita

Austrolycus depressiceps

Nombres Comunes

Viuda, morenita, grongi, zoárcido, congrio, rock eel.

Clasificación Taxonómica

  • REINO: Animalia
  • FILO: Chordata
  • CLASE: Actinopterygii
  • ORDEN: Perciformes
  • FAMILIA: Zoarcidae
  • GÉNERO: Austrolycus
  • ESPECIE: Austrolycus depressiceps (Regan, 1913)
PORTADA. Características externas de la viuda o morenita (Austrolycus depressiceps), destacando su cuerpo alargado y la aleta dorsal continua que se une con las aletas caudal y anal. Autor: Regan (1913).

Etimología y Características Generales

El nombre Austrolycus proviene de austro (del latín auster, “sur” o “del sur”) y del griego lykos (λύκος), que significa “lobo”. El término puede interpretarse como “lobo del sur”, en referencia a su distribución en aguas australes.

La viuda o morenita es un pez óseo bentónico (vive asociado al fondo marino) perteneciente a la familia Zoarcidae, un grupo de peces conocidos comúnmente como eelpouts en inglés, o zoárcidos en español. Tienen cuerpos alargados y flexibles adaptados a vivir cerca del fondo marino.

En Austrolycus depressiceps la aleta dorsal posee entre 100 y 110 radios (estructuras que sostienen la aleta), y se une de forma continua con las aletas caudal y anal formando una sola aleta que recorre gran parte del cuerpo. La aleta anal presenta entre 74 y 84 radios, mientras que las aletas pectorales poseen aproximadamente entre 17 y 18 radios. Las aletas pélvicas están ausentes o son extremadamente reducidas en esta especie.

FIGURA 1. Individuo adulto de viuda o morenita (Austrolycus depressiceps) junto a ejemplar adulto de centolla en su hábitat natural, asociado a ambientes rocosos del intermareal y submareal somero (poco profundo).Foto: Mariano Rodríguez – Argentina Submarina.

Descripción Biológica y Morfológica

La viuda o morenita es un pez de tamaño moderado. Aunque es frecuente observar individuos de aproximadamente 40-41 cm de longitud total, se han registrado machos de hasta 55 y 57 cm de longitud total y hembras de hasta 52 cm.

El cuerpo es alargado y flexible, y su altura máxima (mirándolo de costado) es alrededor del 12,4% de la longitud total en individuos adultos. Estas características permiten que la especie se desplace con facilidad entre rocas, grietas y cavidades del fondo marino. La cabeza es relativamente grande y aplanada, rasgo que da origen al nombre específico depressiceps, que significa cabeza deprimida.

La coloración de los adultos suele ser oscura o marrón, lo que facilita el camuflaje entre rocas, sedimentos y algas del fondo marino. En contraste, los huevos y larvas presentan tonalidades naranjas intensas, probablemente por los carotenoides presentes en el vitelo, que es su sustancia de reserva.

FIGURA 2. Mapa de distribución de Austrolycus depressiceps en el extremo sur de Sudamérica, incluyendo el sur de Chile, Tierra del Fuego y las Islas Malvinas. Fuente: Fishbase.

Distribución y Hábitat

La viuda o morenita se distribuye en el extremo sur de Sudamérica, principalmente en aguas subantárticas del océano Pacífico sudoriental y del Atlántico sudoccidental. Su distribución se extiende aproximadamente desde los 44° S en el Pacífico hasta cerca de los 51° S en el Atlántico, incluyendo regiones del sur de Chile, el extremo austral de Argentina y el área de las Islas Malvinas.

Es una especie característica de ambientes costeros rocosos, encontrándose principalmente en la zona intermareal, donde habita en cavidades estrechas bajo grandes rocas o en piletas intermareales que mantienen conexión con el mar durante la pleamar (marea alta). También puede encontrarse asociada a bosques de macroalgas, particularmente a los bosques de cachiyuyo (Macrocystis pyrifera), donde utiliza las estructuras del sustrato y de las algas como refugio.

En Tierra del Fuego, esta especie es considerada uno de los zoárcidos más abundantes en los ambientes intermareales, registrándose tanto en la costa atlántica fueguina como en el canal Beagle. Su presencia frecuente en estos ambientes sugiere que desempeña un papel importante dentro de las comunidades de peces costeros subantárticos.

Ecología y Comportamiento

En los ambientes rocosos e intermareales donde habita convive con otras especies de las comunidades costeras subantárticas, como el pez piedra (Patagonotothen cornucola) y el diablito (Harpagifer bispinis).

La viuda o morenita es un pez carnívoro que se alimenta de pequeños peces e invertebrados bentónicos, incluyendo poliquetos y crustáceos. Los juveniles suelen alimentarse de pequeños crustáceos intermareales, como anfípodos y otros invertebrados que abundan en este tipo de ambientes. Su comportamiento críptico y su coloración oscura le permiten evitar depredadores y aproximarse a sus presas en ambientes complejos.

Reproducción y Desarrollo

La viuda es una especie ovípara, es decir que pone huevos que se desarrollan fuera de su cuerpo. Su reproducción ocurre principalmente durante los meses de noviembre y diciembre, cuando los adultos migran hacia la zona intermareal y depositan sus huevos en cavidades o grietas entre las rocas.

Las puestas de huevos consisten en racimos compactos de aproximadamente 460-465 huevos esféricos de color naranja, alcanzando diámetros entre 9,2 y 9,8 mm. Además, presentan una membrana externa o corion grueso que probablemente proteja al embrión de la turbulencia del agua en ambientes intermareales.

Un rasgo destacado de su biología reproductiva es el cuidado parental: la hembra permanece cerca de la masa de huevos, enroscándose o manteniéndose junto a ella para protegerla de posibles depredadores.

Las larvas eclosionan (salen del huevo) con una longitud aproximada de entre 2,2 y 2,5 cm. Al momento de nacer presentan un desarrollo relativamente avanzado, con radios y vértebras ya formados (aproximadamente 105-107 vértebras). Las larvas son translúcidas o presentan muy poca pigmentación, excepto en los ojos, que ya se encuentran completamente pigmentados.

FIGURA 3. Larva o juvenil temprano de Austrolycus depressiceps, caracterizado por presentar ojos proporcionalmente grandes y un saco vitelino visible durante las primeras etapas de
desarrollo (A y B), y estadíos más avanzados (C). Autor: Matallanas et al. (1990).

Estado de Conservación y Amenazas

Actualmente Austrolycus depressiceps no ha sido evaluada oficialmente por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y en gran parte de su rango de distribución no posee una categoría de conservación específica.

La especie no tiene valor comercial ni interés pesquero directo, aunque ocasionalmente resulta capturada incidentalmente en pesquerías costeras artesanales. Registros provenientes de sitios arqueológicos de Tierra del Fuego indican que, hace aproximadamente 6000 años antes del presente, estas especies formaban parte de la dieta de los habitantes originarios.

Se ha observado que las puestas pueden verse afectadas por infestaciones de hirudíneos (comúnmente llamadas sanguijuelas) y por el crecimiento de algas cianofíceas (algas verdeazuladas) sobre los huevos. Asimismo, la degradación de los ambientes donde se encuentra, el intermareal rocoso y bosque de macroalgas, podría afectar indirectamente sus poblaciones.

Se trata de una especie llamativa e inofensiva para los seres humanos, y bastante común en nuestros ambientes costeros subantárticos.


Bibliografía

  • Matallanas, J, et al. (1990). Early stages of development and reproductive biology of the South-American eelpout Austrolycus depressiceps Regan, 1913 (Teleostei: Zoarcidae). Scientia Marina 54(3): 257-261.
  • Regan, C. T. (1913). The Antarctic fishes of the Scottish National Antarctic Expedition. Transactions of the Royal Society of Edinburgh. v. 49 (pt2, no. 2): 229-292, Pls. 1-11.

FICHA CIENTÍFICA. Viuda o morenita. Autores: Matías Delpiani, Daniel Bruno y Claudia Boy. La Lupa Nº 28, julio 2026, 23-26, 2796-7360.



Editorial N° 28

Editorial N° 28

Durante el proceso editorial del presente número, presenciamos el avance de la modificación de la Ley 26.639, conocida como Ley de Glaciares: la norma nacional que establece los requisitos mínimos para su protección. La modificación que se está llevando a cabo debilita la protección de los glaciares, de las zonas periglaciares y de los complejos ecosistemas asociados que dependen de ellos.

En Argentina hay 16.968 cuerpos de hielo inventariados, que se encuentran distribuidos a lo largo de la Cordillera de los Andes y en las islas del Atlántico Sur. Esto quiere decir que solo el 0,4% del territorio nacional está ocupado por glaciares, reservas estratégicas de agua dulce de las que dependen, directa o indirectamente, más de 25 millones de personas. En este mundo del revés, resulta ilógico desenterrar el oro de la montaña para volver a enterrarlo en las bóvedas de los bancos, como dice Marta Maffei, impulsora de la ahora antigua Ley de Glaciares.

La ley modificada reconocía y protegía la multiplicidad de funciones que cumplen estos ambientes: son reservas de agua dulce, regulan las cuencas hídricas, influyen en el clima, son sostenedores de la biodiversidad y los ecosistemas circundantes, y constituyen valiosos archivos de la historia climática del planeta.

La nueva ley permite sustituir investigaciones científicas de alta calidad por estudios de impacto ambiental poco claros. Además, debilita el sustento científico construido durante décadas y abre la puerta a la explotación megaminera de altura, generadora de impactos ambientales, económicos y sociales negativos para el país a mediano y largo plazo.

Desde este comité editorial consideramos que las decisiones políticas deben basarse en evidencia científica sólida y orientarse al bienestar de las mayorías presentes y futuras. Sostenemos la defensa de una ley que supo ser pionera en la protección de los glaciares. Por eso nuestro compromiso siempre será con la ciencia, el ambiente y la vida por sobre los intereses de grupos económicos.

Comité Editorial



Aguará guazú

Aguará guazú

(Chrysocyon brachyurus)

FIGURA 1. Aguará guazú

Es el cánido más grande de Sudamérica, mayormente nocturno y por ende raro de observar. En algunos sitios también se lo conoce como zorro potrillo. Se alimenta de pequeños animales y frutos, y habita principalmente en zonas de pastizales y humedales. Llaman la atención sobre la especie su altura, su característico pelaje rojizo-naranja con crin y sus extremidades negras. Su principal amenaza es la pérdida del hábitat y el atropellamiento en rutas; en Argentina está considerado como una especie amenazada.
Técnica: Microfibra sobre papel.


ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA. Aguará guazú (Chrysocyon brachyurus). Ilustradora: Gabriela Nicosia. La Lupa Nº 28, julio 2026, 35, 2796-7360.