PORTADA. Ernesto Piana en el sitio Lancha Packewaia (año 2025). Foto: Oriana Hernandez Herrero.
En este número queremos homenajear a uno de los primeros investigadores del CADIC: Ernesto Piana. Nacido en General Pico (provincia de La Pampa) en 1948, desde pequeño mostró interés por la historia y por la diversidad cultural de las sociedades humanas.
En 1968, al año de ingresar a la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), comenzó a desempeñarse como ayudante en la cátedra del Dr. Lafón, donde surgieron sus primeras inquietudes sobre la formación de los sitios arqueológicos. Allí conoció a Luis Orquera (VER LA LUPA 14), su futuro compañero en las investigaciones desarrolladas en la región del canal Beagle. En 1975 formó parte del primer equipo argentino que realizó una excavación arqueológica sistemática en Tierra del Fuego (sitio Lancha Packewaia; VER LA LUPA 8). En 1977 se graduó como Licenciado en Ciencias Antropológicas, con orientación en Arqueología.
A comienzos de 1979 se radicó definitivamente en Ushuaia e ingresó como profesional en el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC-CONICET). Junto a Luis Orquera, diseñó y ejecutó el proyecto arqueológico “Canal Beagle”, una de las iniciativas de investigación de mayor continuidad y repercusión en la arqueología argentina y sudamericana. A lo largo de más de cuatro décadas, este proyecto generó información fundamental para comprender los modos de vida de las sociedades cazadoras-recolectoras-marítimas que habitaron la región durante los últimos 6.500 años.
Ernesto centró sus investigaciones en el estudio de la tecnología ósea, los procesos de formación de los sitios arqueológicos (especialmente los concheros) y la organización social de los pueblos canoeros. Dirigió numerosas excavaciones en sitios clave de la región, como Túnel, Shmakush, Mischiwen y Lanashuaia, entre otros. Su rigurosidad metodológica en el campo y en el laboratorio sentó un estándar en la disciplina.
Además de su prolífica labor como investigador, que incluye la publicación de decenas de artículos científicos y libros, se destacó como formador de recursos humanos, dirigiendo numerosas tesis doctorales y de licenciatura, e impulsando la carrera de jóvenes investigadores en la región. Su labor docente se desarrolló principalmente en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y, en los últimos años, en la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (UNTDF), donde fue uno de los profesores fundadores de la carrera de Licenciatura en Biología.
Ernesto Piana trabajando en la excavación del sitio Túnel I en la década de 1980.
Su prestigio internacional lo llevó a dictar cursos y conferencias en universidades de Europa y América, y a mantener colaboraciones estrechas con equipos de investigación extranjeros, como el de la University of North Texas. Asimismo, dedicó gran parte de su tiempo a la gestión institucional, primero como vicedirector del CADIC entre 1992 y 2004 y más tarde como director del Instituto de Cultura, Sociedad y Estado de la UNTDF, entre 2013 y 2015.
Ernesto mantuvo, durante toda su carrera, un compromiso con la divulgación científica y una participación activa en temas vinculados al desarrollo de la provincia. Dedicó innumerables horas a brindar charlas en escuelas, capacitaciones y asesoramiento en guiones museográficos y emprendimientos turísticos, además de trabajar incansablemente por la conservación del patrimonio fueguino. En este marco, en 2012 publicó junto a otros colegas, “Diez mil años de fuegos. Arqueología y etnografía del fin del mundo”, obra que presenta la historia de las ocupaciones humanas en Tierra del Fuego. Su labor fue reconocida en 2010, cuando fue nombrado “Personalidad Ilustre” de la ciudad de Ushuaia por el Honorable Concejo Deliberante.
La vocación de Ernesto como arqueólogo, docente y divulgador permanece vigente. Su interés por la historia y el trabajo de campo lo convirtió en un pionero en estas tierras australes, sentando las bases para una mejor comprensión del pasado fueguino y para proyectar el futuro de nuestra provincia.
¡Abandonen el barco! Fue la orden que impartió el Capitán Dreyer aquel 22 de enero de 1930, luego de que su embarcación, el Monte Cervantes, colisionara contra un bajo fondo en el paso “Les Éclaireurs”. Pero también es el nombre del libro que quiero recomendarles, escrito por Héctor Monsalve con colaboración de Carlos Pedro Vairo y Roberto Litvachkes.
El hundimiento del Monte Cervantes, su intento de recuperación (tras diez años de trabajo en reflotarlo) y su segundo hundimiento 24 años después, no dejan de asombrarnos. La historia del Monte Cervantes y su trágico destino siempre han estado cubiertos por un velo de misterio y versiones contrapuestas. Era necesario que alguien realizara una investigación exhaustiva como realizaron los autores para traernos la historia completa a través de estas maravillosas páginas.
No sólo se trata del testimonio de uno de los buzos con mayor experiencia en todo Tierra del Fuego, ya que Héctor Monsalve ha sido un asiduo explorador del naufragio en cuestión. En este libro nos encontraremos además con las entrevistas que realizó el autor a los descendientes de los sobrevivientes del naufragio, a uno de los principales buzos del intento de reflotación en 1954 y accederemos incluso a un viejo archivo de Hamburgo donde el autor recupera el relato de un investigador alemán revelando detalles que llegan por primera vez al público de habla hispana.
¿Sabías que poco más de un año antes de la tragedia, el Monte Cervantes había sufrido un accidente similar? ¿Qué fue lo que realmente sucedió aquel 22 de enero de 1930? ¿Cuál fue el destino final del Capitán Dreyer? ¿Para qué intentar reflotar este barco tantos años después de su hundimiento invirtiendo una fortuna en las tareas que luego resultaron infructuosas?
No quiero adelantarle al lector ninguna de estas respuestas, ya que encontrará entre sus páginas una lectura amena y fascinante que nos llama a querer seguir adentrándonos en su historia. Solo una cosa puedo asegurarles: con esta obra escrita con delectación de artista se desvela todo el misterio que alguna vez rodeó al Monte Cervantes. Los invito a sumergirse en esta aventura de mano de los autores más especializados en la materia.
FIGURA. Libro ¡Abandonen el barco!. Autores: Héctor Monsalve, Roberto Litvachkes, Carlos Vairo
TÍTULO: ¡Abandonen el barco!
AUTORES: Héctor Monsalve, Roberto Litvachkes, Carlos Vairo
PORTADA. Cazón espinoso (Squalus acanthias) nadando en su medio natural. Notar el cuerpo alargado y morro puntiagudo característicos de la especie. Foto: Salesjö, A
El cazón espinoso (Squalus acanthias) es un tiburón de tamaño mediano (PORTADA), cosmopolita, que habita aguas templadas y frías de casi todos los océanos, llegando a Tierra del Fuego, donde los pueblos originarios lo llamaban “Kaïss” o “Kaïgiss”.
Su distribución global abarca aguas boreales y templadas del Atlántico y el Pacífico, incluyendo el Mediterráneo y el Mar Negro, y se extiende a lo largo de las costas de Sudamérica, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda. En Sudamérica, se encuentra en Chile y Argentina, habitando desdeáreas costeras hasta 900 m de profundidad, generalmente asociado a fondos marinos.
Presenta un cuerpo delgado, morro agudo, cinco hendiduras branquiales, ojos grandes y ovalados y dos aletas dorsales con una espina venenosa cada una, característica que da origen a su nombre común (FIGURA 1). Su coloración dorsal varía de gris violáceo a pardusco con manchas claras dispersas y la zona ventral es gris pálido a blanca. Los machos miden hasta 1 m de longitud, mientras que las hembras son más grandes, alcanzando hasta 1,25 m, aunque globalmente se han registrado ejemplares de hasta 2 m.
FIGURA 1. Ejemplar de cazón espinoso (Squalus acanthias) colectado en los bosques de cachiyuyo (Macrocystis pyrifera) en la costa atlántica de Tierra del Fuego. Se observan detalles de su morfología, incluyendo las aletas dorsales y la cola.
FIGURA 2. Embriones de Squalus acanthias encontrados en el útero de una hembra. La imagen permite apreciar el desarrollo avanzado de las crías, típicas de la especie ovovivípara. Autor: Bryan, D
Es un tiburón que habita tanto el fondo marino como la columna de agua (demersal-bentónico y pelágico), que forma bancos y realiza migraciones horizontales (desplazamientos laterales) y verticales (desplazamientos entre distintas profundidades). Su dieta es variada, incluyendo invertebrados gelatinosos como ctenóforos, peces como merluzas y nototenias, cefalópodos como calamares y pulpos, y carroña. Se alimenta tanto en aguas abiertas como cerca del fondo.
El ciclo reproductivo del cazón espinoso es largo y complejo: ¡la gestación dura hasta 22 meses! Las hembras dan a luz entre 1 y 32 crías de 18 a 33 cm (FIGURA 2), y la madurez se alcanza de manera variable según la región. La reproducción es asincrónica, es decir, las hembras no se reproducen todas al mismo tiempo, pudiendo encontrarse simultáneamente hembras grávidas (con embriones en desarrollo) y no grávidas en distintas fases del ciclo reproductivo. La puesta de huevos se extiende de invierno a primavera. Esta especie de tiburón no presenta una temporada sensible definida, por lo que es susceptible a la pesca durante todo el año.
A pesar de su abundancia, esta especie es inofensiva para los humanos, aunque sus espinas dorsales contienen toxinas que pueden causar irritación o reacciones alérgicas severas si se manipula sin cuidado. Entre sus depredadores naturales se incluyen tiburones más grandes como el tiburón azul (Prionace glauca) y el gatopardo (Notorynchus cepedianus), peces como el pez espada (Xiphias gladius) y mamíferos marinos como la orca (Orcinus orca).
A nivel global, la especie se encuentra catalogada como “vulnerable” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, principalmente por su baja tasa reproductiva y crecimiento lento. Por eso, resulta importante estudiar, cuidar y proteger a esta especie tan particular.
PORTADA. Dibujo de Dina Foguelman realizado por el artista Diego Buey. disbuey@gmail.com Instagram: @bueydiego
Aumento de inundaciones, sequías, cambios climáticos abruptos, derretimiento de los polos y extinción de especies son preocupaciones que circulan en nuestras sociedades desde hace décadas. La degradación ambiental y la necesidad de recolectar datos para evidenciar sus impactos se volvieron claves para repensar los vínculos que existieron —y existen— entre los seres humanos y el ambiente. Entonces, ¿cómo saber cómo eran esas relaciones?, ¿cómo anticipar futuras acciones?
En el intento por responder estas preguntas comienza a consolidarse la Historia Ambiental, un campo que nos permite construir una memoria colectiva sobre nuestra relación con la naturaleza a lo largo del tiempo. La clave es comprender que los problemas ambientales actuales no surgieron de manera repentina: son el resultado de decisiones económicas, políticas y sociales tomadas en el pasado.
En Argentina, una de las pioneras en pensar esta perspectiva fue Dina Foguelman (PORTADA), licenciada en Ciencias Biológicas (UBA) y doctora en Ecología por la Universidad de Montpellier. Foguelman integró un equipo interdisciplinario junto a Antonio Brailovsky, doctor en Economía, con quien escribieron “Memoria Verde” (2009), una obra fundamental para comprender la historia ecológica de nuestro país.
Uno de los aportes centrales de la obra es cuestionar la idea de que los problemas ambientales disminuyen a medida que un país se desarrolla.
¿No debería ocurrir lo contrario? Los autores introducen el concepto de “costo del atraso”: la carencia de recursos para investigación, la falta de presupuesto y poder político de los organismos de control, la ausencia de tecnologías adecuadas y la improvisación en la gestión ambiental. Estos factores también pueden encontrarse en países desarrollados, aunque con impactos distintos.
De este modo, las decisiones políticas aparecen como un elemento clave en el manejo de los recursos naturales. No se trata solo de crecimiento económico, sino de cómo se distribuyen sus beneficios y sus costos ambientales. Cuando las desigualdades sociales se profundizan, también se profundizan las desigualdades en el acceso a un ambiente sano. En la Argentina —señalan— hay quienes respiran “aire de primera” y quienes respiran “aire de segunda”; quienes acceden a agua limpia y quienes reciben “agua sospechosa”. Lo mismo sucede con la alimentación: los sectores de ingresos medios y altos pueden sostener dietas más variadas y de mejor calidad, mientras que los sectores populares suelen estar más expuestos a alimentos de menor calidad o contaminados.
Estas reflexiones nos interpelan hoy: ¿ha cambiado esta situación?, ¿estamos informados sobre los impactos ambientales en nuestras provincias y ciudades?, ¿qué lugar ocupamos como ciudadanos y ciudadanas frente a estas problemáticas? Pensar la Historia Ambiental de la Argentina desde la mirada de Dina Foguelman implica reconocer que el ambiente no es un escenario pasivo, sino un actor central en la historia. Sus transformaciones hablan de nuestras decisiones colectivas. Construir memoria ambiental no es solo un ejercicio académico: es una herramienta para comprender el presente y asumir, con responsabilidad, el futuro.
Procesos de remoción en masa en los Andes Fueguinos
La fuerza de gravedad actuando en las laderas
LADERAS EN MOVIMIENTO
¿Alguna vez se preguntaron si el terreno de una ladera es estable o puede llegar a moverse? Quienes nos dedicamos a estudiar problemas geológicos nos hacemos frecuentemente este tipo de preguntas y actuamos como detectives para encontrar respuestas. Luego de varios años de investigación, sabemos que en los Andes Fueguinos las laderas sufren distintos tipos de movimientos en las rocas y sedimentos que las componen. Estos movimientos se conocen en conjunto como procesos de remoción en masa.
CARACTERÍSTICAS DISTINTIVAS DE LOS ANDES FUEGUINOS
En nuestra región, los procesos de remoción en masa se producen por una combinación de características geológicas y climáticas que detallamos a continuación:
¡Estamos en una zona sísmica! La isla Grande de Tierra del Fuego está atravesada de oeste a este por el límite entre dos placas tectónicas: la placa Sudamericana y la placa de Scotia (FIGURA 1). El “roce” entre ambas placas genera sismos que sacuden el terreno. Además, también ocurren sismos asociados al movimiento entre otras placas de nuestra región, como las placas Antártica y Drake que pueden percibirse en los Andes Fueguinos.
Terreno “frágil”: las montañas fueguinas están constituidas principalmente de rocas metamórficas antiguas muy fracturadas que en algunos sectores están cubiertas por sedimentos más modernos, principalmente de origen glacial, los cuales se desarman y rompen fácilmente. ¡Un combo perfecto para que todo se mueva!
FIGURA 1. Imagen con la distribución geográfica de los bordes de placas transformantes (líneas amarillas) y convergentes (líneas rojas), los cuales suelen asociarse a actividad sísmica de mayor magnitud.
FIGURA 2. Mapa geomorfológico de una porción de los Andes Fueguinos Argentinos donde se señala la ubicación de distintos procesos de remoción en masa.
Mucho hielo que ya no está: entre 30 y 20 mil años atrás, durante el momento más frío de la Última Glaciación, los Andes Fueguinos estaban cubiertos casi totalmente por glaciares. Cuando se derritieron y retiraron del paisaje, dejaron de ejercer presión sobre las laderas de las montañas produciendo descompresión de las rocas y sedimentos. Cuando las montañas se liberaron del peso ejercido por esas enormes masas de hielo, se generaron laderas inestables que aún en la actualidad siguen acomodándose a esta nueva situación.
Clima húmedo y frío: al ser una isla con montañas en el extremo sur del continente sudamericano, las temperaturas suelen ser bajas, cercanas a los 0°C durante distintos momentos del año, sumado a las precipitaciones abundantes, tanto en forma de lluvia como de nieve. En este contexto, el agua favorece la inestabilidad del terreno de varias maneras. Puede aumentar el peso de las laderas, reducir la fricción entre las rocas y sedimentos, provocar cambios químicos que los debilitan y, además, al congelarse y descongelarse repetitivamente, generar procesos que contribuyen a que los materiales se desplacen cuesta abajo.
LOS PROCESOS DE REMOCIÓN EN MASA IDENTIFICADOS EN LOS ANDES FUEGUINOS
Recientemente realizamos un trabajo de identificación, descripción y mapeo de procesos de remoción en masa en el sector argentino de los Andes Fueguinos. A continuación, detallamos los más importantes (FIGURA 2):
Deslizamientos: movimientos de rocas o sedimentos que se desplazan de manera uniforme sobre una superficie, ya sea plana (deslizamiento traslacional) o curva (deslizamiento rotacional). No son los más frecuentes en esta zona, pero pueden movilizar enormes volúmenes de rocas y sedimentos en las laderas (FIGURA 3)
FIGURA 3. Deslizamiento traslacional en la ladera noroeste del Monte Olivia
FIGURA 4. A. Sector afectado por un flujo de detritos ocurrido en la ladera ubicada al este de la laguna Esmeralda. B. En la zona de transporte suelen quedar preservados albardones a ambos lados del canal por donde se produjo el flujo. C. En la zona de depositación, donde la pendiente disminuye, suelen depositarse rocas y sedimentos de diferentes tamaños en forma de lóbulo.
Flujos de detritos: flujos muy densos compuestos de una mezcla de fragmentos de rocas, barro, ramas y troncos que descienden por las laderas de las montañas. Se generan de manera repentina durante eventos de lluvias torrenciales o deshielos súbitos (FIGURA 4). En esas condiciones, se han producido en reiteradas ocasiones por la ruptura de castoreras, lo que constituye una particularidad de nuestra región.
Avalanchas de rocas y detritos: se producen en laderas escarpadas por el desprendimiento masivo de rocas o detritos, que descienden a gran velocidad y sin canalizarse. Para entenderlo, imagínate una cascada de rocas que desciende a más de 5 m por segundo desde las zonas altas de una montaña (FIGURA 5A Y B).
Avalanchas de nieve: desprendimientos de nieve que se moviliza pendiente abajo y que suele incorporar rocas, suelo y árboles. Son uno de los procesos principales que ocurren en las laderas de nuestras montañas. Históricamente han afectado refugios de montaña, a esquiadores y, con frecuencia, alcanzan la ruta nacional N°3 en el Paso Garibaldi (FIGURA 5C Y D).
Caídas de rocas y detritos: ocurren cuando rocas y detritos se desprenden y caen por las laderas dando saltos, giros y rebotes que los van fragmentando en partes más pequeñas. Son muy frecuentes en laderas rocosas con mucha inclinación, como ocurre en varios sectores de la ruta nacional N°3, donde los eventos más conocidos (al igual que los anteriores) ocurren en el Paso Garibaldi (FIGURA 6A).
FIGURA 5. A. Sector afectado por una avalancha de rocas en la ladera ubicada al sur del valle Carbajal. La diferencia en la cobertura boscosa marca el límite de la zona afectada por esta avalancha. B. En la zona de depositación se identifican bloques de diferentes tamaños, ubicados a más de 900 m de la zona de arranque. C. Sector de inicio de una avalancha de nieve, donde se observa el límite entre la masa de nieve que se deslizó y la que permanece en su lugar. D. Avalanchas de nieve cercanas a la ruta nacional Nº3.
FIGURA 6. A. Caída de rocas en la ladera norte del monte Susana. B. Rocas fracturadas en el valle Martial susceptibles a la ocurrencia de vuelcos. C. Terrazas de solifluxión en la ladera sur del cerro Le Cloche.
Vuelcos: consisten en la rotación hacia delante de una masa de roca sobre un punto pivote de la ladera, inclinándose hasta romper en múltiples fragmentos sobre el terreno. Solemos agruparlos junto con las caídas de rocas porque una vez ocurridos es difícil reconstruir el movimiento si no hubo testigos en el lugar (FIGURA 6B).
Solifluxión: movimiento muy lento de suelos y detritos no consolidados saturados en agua que, en los Andes Fueguinos, ocurre en zonas topográficamente elevadas. El movimiento se produce a favor de la pendiente por el mismo peso del suelo en combinación con cambios de volumen debidos al congelamiento y descongelamiento diurno o estacional del agua que contiene. Las formas irregulares que genera en las laderas hacen que podamos reconocer su ocurrencia (FIGURA 6C).
PELIGROS GEOLÓGICOS
Los procesos de remoción en masa descriptos constituyen peligros geológicos que tienen la potencialidad de causar daños a personas, autos, casas, rutas y a cualquier otro tipo de propiedad u obra civil. Conocer su existencia, saber dónde y por qué ocurren, y cuáles son los motivos que los desencadenan nos permite planificar de qué manera podemos actuar ante estos eventos y mitigar potenciales daños. Cabe destacar que en los sectores donde se reconoce que ha ocurrido un proceso de remoción en masa existe una marcada susceptibilidad a que se produzcan nuevamente o, en su defecto, que se desencadenen otros procesos asociados. Esto indica que son sectores inestables y que resulta conveniente estudiarlos y monitorearlos.
GLOSARIO
PROCESOS DE REMOCIÓN EN MASA: se refiere al transporte de materiales que componen una ladera, sean suelos, detritos o rocas, consolidados y no consolidados, que se movilizan cuesta abajo y/o lateralmente por acción de la gravedad.
DETRITOS: son fragmentos o partículas rocosas que provienen de la desintegración mecánica y química de rocas preexistentes. Pueden variar considerablemente de tamaño, desde bloques enormes hasta partículas microscópicas de arcilla.
ALBARDONES (LEVEES): son crestas conformadas por detritos que se depositan en los márgenes de un cauce durante eventos de desbordamiento.
PELIGRO GEOLÓGICO: probabilidad de ocurrencia de un proceso geológico potencialmente dañino en un lugar y tiempo determinado, que se origina por la dinámica interna o superficial de la Tierra.
MITIGAR: acción de reducir o hacer menos grave el impacto o el daño de algún evento o proceso. Se trata de disminuir la fuerza, intensidad o severidad de algo negativo.
SUSCEPTIBILIDAD: tendencia o facilidad para ser afectado, influenciado o dañado por algo
LECTURA SUGERIDA
• González Guillot, M. (2012). Breve historia de las montañas en Tierra del Fuego Nacimiento, modelado y destrucción. La Lupa 3: 3-9.
• Montes, A., Ponce, J.F., Onorato, R., López, R., Peñalva, M.L., Gomez Vereda, I. (2025). Mass-wasting processes and associated landforms in the Fuegian Andes of Argentina. Journal of South American Earth Science 164, 105658.
• Moreiras, S.M. (2024). Procesos de remoción en masa. Geología. Tomo II. Ed. EDUPA. 443-468.
• Onorato, M.R. (2019). El origen de los sismos en Tierra del Fuego. La Lupa 9:14-18.
• Peralta, E. (2025). Mapas de una fragilidad anunciada. La Lupa 27: 28-34.
• Ponce, J.F., Coronato, A., Rabassa. J. (2017). Historia de los Glaciares de Tierra del Fuego. Revista La Lupa. 10:30-35.
Una aproximación a nuestros espacios verdes desde la química
¿QUÉ SON LAS RESERVAS NATURALES URBANAS?
Las Reservas Naturales Urbanas (RNU) son espacios verdes creados y manejados, generalmente por municipios, con el objetivo de conservar entornos naturales, y sus espacios asociados, dentro o en las cercanías de una ciudad. Las RNU fomentan el desarrollo sostenible, protegen el patrimonio natural (flora y fauna) y cultural, preservan los recursos hídricos asociados y brindan un espacio social para la actividad recreativa en pleno contacto con la naturaleza.
Según la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de Ushuaia, en nuestra ciudad hay siete RNU que corresponden a un 2,8% de la mancha urbana y conforman un área total de 58 ha. En el año 2024 surgió la iniciativa de crear el Sistema de Reservas Naturales Urbanas de la ciudad de Ushuaia, la cual fue aprobada por O.M. N° 6531/2025, y tiene como principal objetivo fortalecer la vinculación, la educación y el compromiso de la ciudadanía con el entorno natural y cultural.
FIGURA 1. Mapa con las RNU estudiadas: Laguna del Diablo (RNU_LD), Barrio Ecológico (RNU_ECO), Hol Hol (RNU_HH) y Bahía Encerrada (con dos puntos: Arroyo Buena Esperanza: RNU_ABE y Bahía: RNU_BE).
FIGURA 2. Esquema de la aproximación metodológica de muestreo y análisis de muestras en laboratorio. Autora: Melisa Martínez.
TABLA 1. Resultados de los análisis fisicoquímicos y microbiológicos en agua y sedimentos. FR: fuera de rango; nd: no detectable; MNPC: muy numeroso para contar.
Rememorando la frase célebre de Leonardo Da Vinci “no se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama”, desde el CADIC y el ICPA- UNTDF consideramos que el primer paso para avanzar en la protección de estos espacios es estudiarlos: en este caso, mediante la caracterización del ambiente acuático (agua y sedimentos) y de sus comunidades biológicas. En este artículo profundizamos en el primer aspecto, el cual incluye el monitoreo de las propiedades fisicoquímicas y microbiológicas de los cuerpos de agua de cuatro RNU. Este estudio se realizó entre el 2022 y 2025, en conjunto con estudiantes de las Licenciaturas en Ciencias Ambientales y Biología de la UNTDF, lo cual otorga mayor valor al involucrar a jóvenes locales en la generación de conocimiento de nuestros ambientes fueguinos.
LAS RNU ESTUDIADAS
Seleccionamos cuatro RNU: Laguna del Diablo (RNU_LD), Barrio Ecológico (RNU_ECO), Hol Hol (RNU_HH) y Bahía Encerrada (con dos puntos de muestreo: Arroyo Buena Esperanza: RNU_ABE y Bahía: RNU_BE) (FIGURA 1). La RNU_LD, de 3 ha, fue declarada “Área de Reserva Recreativa Natural” por Ley Provincial N° 487 en 1991 y consolidada por O.M. N° 5856 en 2021. La RNU_ECO, creada en 2021 por O.M. Nº 5856, se encuentra definida por la red hídrica que parte desde el turbal del barrio Las Raíces y finaliza en una pequeña laguna, totalizando un área de 7 ha aproximadamente. La RNU_HH, de 11,6 ha, creada por O.M. N° 5325 en 2017 delimita un área de turbal urbano altamente degradado. La RNU Bahía Encerrada es la más antigua (y estudiada) de todas, fue creada por O.M. N° 3631 en 2009, y cuenta con plan de manejo desde el 2018. Con 31,6 ha, presenta gran valor paisajístico y recreativo.
¿CÓMO ESTUDIAMOS ESTOS AMBIENTES DESDE LA QUÍMICA?
Las RNU seleccionadas se recorrieron, junto con sus referentes en lo posible, para observar el estado ambiental de cada una y definir los puntos de muestreo. Las actividades de campo incluyeron el registro de parámetros ambientales en el lugar y la toma de muestras de agua y sedimentos (FIGURA 2 Y FIGURA 3). Posteriormente, se trabajó en el laboratorio en el procesamiento de las muestras recolectadas, bajo protocolos estandarizados y validados internacionalmente (FIGURA 4).
¿QUÉ RESULTADOS OBTUVIMOS?
En general, los cuerpos de agua presentaron valores de pH, oxígeno disuelto y conductividad eléctrica característicos de aguas dulces naturales (TABLA 1). Por su parte, el agua de RNU_BE presentó valores de salinidad y conductividad eléctrica característicos de un cuerpo de agua mixohalino, es decir, que presenta confluencia de agua dulce (del arroyo Buena Esperanza) y agua salina (de la Bahía Ushuaia).
Los valores más altos de sólidos totales en suspensión (indicador de turbidez) y de nutrientes (nitrógeno y fósforo) se registraron en la RNU Bahía Encerrada. Este exceso de nutrientes, que puede ser de origen natural o antrópico, caracteriza al ambiente como un sistema eutrófico. Para corroborar la contaminación antrópica, es crucial conocer la concentración de bacterias coliformes totales y Escherichia coli, ambas indicadoras de contaminación fecal. Además, los valores hallados deben ser menores a los establecidos en la normativa provincial (Decreto Provincial 450/21) para un uso definido del agua. Para el caso de la mencionada RNU y según los “Niveles guía de calidad de agua” del Decreto, las concentraciones de nutrientes no excedieron los niveles establecidos para “protección de la vida acuática”, pero para “uso recreativo en contacto primario y secundario”, las bacterias sí sobrepasaron los límites permitidos.
Los resultados obtenidos para la RNU Bahía Encerrada son consistentes con un cuerpo de agua que atraviesa la ciudad y fue históricamente receptor de sus desechos, tal como fue observado en estudios previos. Asimismo, los sedimentos son un registro de eventos pasados y evidencian la acumulación histórica de materia orgánica. Sin embargo, la medición de las bacterias coliformes confirma que esta RNU continúa expuesta a contaminación cloacal reciente. En contraste, las otras RNU estudiadas presentaron valores adecuados según la normativa, sin evidencias concretas de contaminación al día de la fecha.
FIGURA 3. Proceso de muestreo de agua y sedimentos a campo.
FIGURA 4. Fotografías del proceso de análisis de las muestras en laboratorio.
¿QUÉ PODEMOS HACER CON ESTOS RESULTADOS?
El monitoreo frecuente de estos espacios verdes permite asegurar si la calidad del agua es compatible con las actividades recreativas que efectivamente se realizan. Por ejemplo, para el caso de la RNU Bahía Encerrada, tanto la desembocadura del arroyo Buena Esperanza como la Bahía Encerrada en sí misma presentan indicios de aportes cloacales, evidenciados por mayores concentraciones de material orgánico, nitrógeno, fósforo y bacterias coliformes.
Si bien los cuerpos de agua tienen capacidad de autodepuración, un primer paso para mejorar la calidad es el cese de la contaminación. Sería recomendable mantener el contacto con la autoridad de aplicación para hacer el seguimiento de los niveles detectados de estos parámetros indicadores de aportes antrópicos y continuar trabajando en el cese definitivo de los vuelcos en la Reserva.
A su vez, permite pensar estrategias de mitigación y/o remediación. En función de las características de las sustancias contaminantes y del cuerpo de agua, se pueden pensar distintas técnicas de tratamiento del agua. Un primer estudio a escala de laboratorio con materiales adsorbentes realizado por los estudiantes indicó que el carbón activado removió totalmente las bacterias coliformes y los nutrientes en agua de la RNU Bahía Encerrada (RNU_BE y RNU_ABE), mientras que la turba removió eficientemente las bacterias, aunque aportó nutrientes al agua.
En vistas de lo anterior, el monitoreo de los espacios verdes es, entonces, una importante herramienta de gestión. Aporta información para revisar los planes de manejo de las RNU y analizar el cumplimiento de los objetivos planteados, repensar usos y delimitaciones, etc. Algunas sugerencias para considerar, a la luz de los resultados, son:
• RNU_HH: la laguna estudiada no pertenece por O.M. a la Reserva, por lo cual se recomienda su inclusión ya que es un cuerpo de agua que mantiene sus características naturales y es de relevancia en cuanto a la flora y fauna asociadas.
• RNU_ECO y RNU_HH: se recomienda poner en valor los espacios verdes a través de: (i) la instalación de cartelería relacionada a la identidad de las reservas y a su importancia ecológica, (ii) la delimitación del espacio por el cual se recomienda transitar (senderos autoguiados), (iii) la colocación de cestos de basura, entre otros. Esto contribuiría a concientizar a los ciudadanos sobre la importancia del lugar y del mantenimiento del espacio verde limpio, además de mostrar que dichas reservas son de uso y disfrute públicos.
Agradecemos a la UNTDF por el financiamiento y a los referentes de las RNU estudiadas por su acompañamiento.
GLOSARIO
SISTEMA EUTRÓFICO: sistema acuático con un exceso de nutrientes, principalmente nitrógeno y fósforo, que provoca un crecimiento acelerado de algas y plantas, y una disminución de oxígeno disuelto.
BACTERIAS COLIFORMES: grupo de microorganismos que se encuentran normalmente en los intestinos de mamíferos y su presencia en agua indica contaminación cloacal reciente (indicador fecal específico: Escherichia coli).
CAPACIDAD DE AUTODEPURACIÓN: proceso natural de asimilación de contaminantes de un cuerpo de agua.
REMEDIACIÓN: conjunto de técnicas —físicas, químicas o biológicas— aplicadas para reducir, eliminar o neutralizar contaminantes en suelos, sedimentos, aguas subterráneas o superficiales.
LECTURA SUGERIDA
• Rizzo, M.V., Gómez, C., s.f. Refugios verdes en tiempos de cambio climático. https://www.ushuaia.gob.ar/documents/18/679052/Ambiente+-+Reservas+Naturales+-+tomo+6.pdf
• Bursztyn Fuentes y otros (2025). Monitoreo de cuerpos de agua de reservas naturales urbanas en la ciudad de Ushuaia. https://www.unrc.edu.ar/unrc/ragsu/posters.htm
Los desafíos de la maternidad en la ciencia han sido discutidos por investigadoras con trayectorias ya conformadas y que lograron cierta estabilidad en el sistema científico. Esa estabilidad (estar en planta permanente, y por lo tanto, contar con derechos laborales), en CONICET, suele alcanzarse luego de un doctorado y un posdoctorado, es decir, generalmente luego de 8 años de postgrados (FIGURA 1).
En la estructura institucional obtener una beca es el primer paso de la “Carrera de investigadora Científica” (CIC), que no incluye aportes ni implica todos los derechos laborales. El sistema de investigación contempla una licencia por maternidad de 3 meses y una prórroga de beca de 100 días. En conjunto, estos 6 meses buscan acompañar los últimos meses de gestación, el parto y los primeros meses de cuidado, resultando en un período acotado frente a las demandas que implica maternar y proyectarse en el sistema de investigación.
La contradicción es evidente: se anuncia el apoyo pero se “penalizan” los tiempos de cuidado. La maternidad aparece como “interrupción”, incluso como un problema. Entonces, ¿Qué lugar ocupa la maternidad en un sistema científico que exige productividad constante y éxito medible en publicaciones científicas?
Para quienes transitamos la carrera científica como becarias, la maternidad muchas veces se vive aisladamente y atravesada por plazos que vencen. La beca se termina, el reloj corre y la maternidad irrumpe en un escenario donde la estabilidad laboral no existe y aun así, la vocación persiste. No como romanticismo ingenuo, sino como una decisión profundade hacer ciencia.
¿Por qué, en lugar de asociar la maternidad con un signo negativo, no se valoran positivamente las habilidades que surgen de los desafíos que implica la experiencia? Capacidades relacionadas con la gestión del tiempo y la inteligencia emocional que fortalecen el trabajo en equipo.
Quizás de esta forma las mujeres podrían tener igual posibilidad de acceso a rangos superiores y romper con el esquema de “techo de cristal” o “tubería con fugas” la cual refleja la pérdida de mujeres en la ciencia en las categorías más altas. Tal vez la pregunta no sea si la maternidad de las becarias es compatible con la ciencia, sino si el sistema científico está dispuesto a reconocer esa transformación como una oportunidad de crecimiento colectivo.
FIGURA 1. Jerarquías en el sistema de CONICET para la Carrera de Investigación Científica (CIC).
Los seres humanos somos una de las pocas especies que elaboramos tecnología para resolver necesidades cotidianas. Hoy accedemos a una amplia variedad de herramientas en ferias, bazares, ferreterías, etc. Pero ¿cómo las obtenían quienes habitaron las costas del Onashaga (canal Beagle) hace unos 7.000 años?
En este artículo exploramos cómo producían tecnología lítica —artefactos o herramientas de roca— las personas que habitaron Moat. A partir del estudio del conjunto artefactual del sitio Heshkaia 60 buscamos responder: ¿cómo elaboraban las herramientas líticas?, ¿todas las rocas servían por igual?, ¿cómo las elegían? y ¿para qué las usaban?
EL CASO DE ESTUDIO: HESHKAIA 60
La arqueología estudia el pasado a partir de los restos materiales que dejaron las personas. Por eso, el contexto en que se encuentran esos materiales es tan importante como los propios hallazgos. En Moat, el sitio arqueológico Heshkaia 60 se presenta como un lugar clave. Se trata de un conchero, es decir, un sitio formado principalmente por la acumulación de valvas de moluscos (como mejillones y lapas), cenizas y restos de animales consumidos. Este sitio arqueológico se encuentra sobre una antigua línea de playa (paleoplaya) que hoy está cubierta por vegetación y árboles, alejada de la costa actual debido a los cambios en el nivel del mar a lo largo de miles de años.
A partir de las excavaciones realizadas en Heshkaia 60 (FIGURA 1), recuperamos un total de 1.157 artefactos líticos que corresponden al Holoceno medio, con dataciones radiocarbónicas que sitúan las ocupaciones humanas alrededor de los 7.000 años antes del presente. Este conjunto material nos permite analizar en detalle la cadena operativa, es decir, el proceso completo de producción desde la obtención de la materia prima hasta el descarte de las herramientas.
FIGURA 1. Trabajos de excavación arqueológica en el sitio conchero Heshkaia 60, Moat.
¿CÓMO SE SELECCIONABAN LAS ROCAS? CALIDAD PARA LA TALLA
No todas las rocas sirven para hacer herramientas. Para que una roca sea útil debe tener una buena calidad para la talla, lo que significa que al ser golpeada se fracture de manera controlada y predecible, permitiendo dar la forma deseada al artefacto y obtener filos cortantes y resistentes.
En Heshkaia 60 identificamos que las personas seleccionaron principalmente tres tipos de materias primas (FIGURA 2):
Rocas volcánicas e hipabisales (65%): son las más abundantes en el conjunto. Tienen una calidad que varía de regular a buena, con texturas finas pero que suelen presentar impurezas internas que dificultan la talla.
Rocas sedimentarias (30%): principalmente lutitas y limolitas. Poseen una excelente calidad para la talla debido a su homogeneidad, permitiendo la obtención de filos muy agudos, aunque son menos resistentes al desgaste que las volcánicas.
Obsidiana verde (5%): es una de las materias primas más llamativas. Es un vidrio volcánico natural de excelente calidad que produce los filos más cortantes conocidos. Su presencia es sumamente interesante porque no existen fuentes naturales de obsidiana verde en la isla Grande de Tierra del Fuego; la fuente conocida más cercana se localiza en la isla Navarino (Chile) y en la zona del mar de Otway en la Patagonia de Chile, a cientos de kilómetros de distancia.
FIGURA 2. Tipos de materias primas líticas recuperadas en el sitio: rocas volcánicas, sedimentarias y fragmentos de obsidiana verde.
LA OBTENCIÓN Y LA PRODUCCIÓN EN EL LUGAR
¿De dónde obtenían estas rocas? El análisis de las cortezas (la superficie externa natural de las rocas) nos indica que la mayoría de los bloques de rocas volcánicas y sedimentarias se recolectaron en depósitos secundarios locales, como las playas cercanas de Moat o en geoformas de origen glaciar (drumlins) que exponen cantos rodados aptos para la talla. Las personas buscaban guijarros con formas y tamaños adecuados en los alrededores del campamento.
Una vez obtenida la roca, el proceso de manufactura comenzaba con la percusión (golpeteo) utilizando un percutor (una roca más dura que actúa como martillo) para extraer lascas (fragmentos planos que se desprenden del bloque principal o núcleo). En el sitio encontramos núcleos, que son los bloques de piedra que quedaron como descarte después de extraer las lascas necesarias para fabricar los instrumentos (FIGURA 3).
PALEOPLAYA
DRUMLIN
PLAYA ACTIVA
DESEMBOCADURA FLUVIAL
FIGURA 3. Núcleos de descarte y lascas resultantes del proceso de talla lítica en Heshkaia 60.
El predominio de lascas pequeñas y de desechos de talla (pequeñas esquirlas que saltan durante el proceso) evidencia que la mayor parte del trabajo final de formatización y reactivación de los filos de las herramientas se realizó directamente dentro del sitio arqueológico.
¿QUÉ INSTRUMENTOS FABRICABAN Y PARA QUÉ LOS USABAN?
A partir de las lascas obtenidas, mediante pequeños golpes controlados en los bordes llamados retorcidos o retoques, se daba forma final a los instrumentos. En Heshkaia 60 clasificamos los instrumentos en diferentes grupos morfológicos según sus características visuales y de diseño (FIGURA 4):
Raspadores: presentan un filo retocado, curvo y abrupto. Son los instrumentos más abundantes en el sitio. A través de estudios funcionales de análisis de rastros de uso (microscopía que permite ver el desgaste del filo), sabemos que se utilizaron principalmente para el raspado de pieles de animales (como lobos marinos o guanacos) para la confección de vestimentas o abrigos, y también para trabajar la madera.
Cuchillos y lascas con retoque: poseen filos largos y agudos. Se emplearon principalmente para actividades de corte de tejidos blandos, como carne y grasa de animales marinos y terrestres terrestres durante el procesamiento de alimentos.
Muescas y cepillos: instrumentos con filos cóncavos que sirven para regularizar y dar forma cilíndrica a soportes de madera o hueso, fundamentales para la confección de astiles de arpones o flechas.
FIGURA 4. Variedad de instrumentos líticos: raspadores, cuchillos y lascas retocadas pulidas por el uso.
TECNOLOGÍA COMO TESTIMONIO DE VÍNCULOS SOCIALES
El estudio de la tecnología lítica de Heshkaia 60 nos abre una ventana a las decisiones y modos de vida de las sociedades cazadoras-recolectoras-marítimas del Holoceno medio. La presencia de obsidiana verde constituye una evidencia material de vínculos sociales en un área muy amplia, ya sea a través de viajes largos con interacciones directas, o mediante redes de intercambio basadas en relaciones sociales.
Cada decisión sobre qué roca elegir, dónde obtenerla, cómo trabajarla y para qué utilizarla, da cuenta de un conocimiento acumulado y transmitido a lo largo de generaciones.
De esta manera, la tecnología lítica de Heshkaia 60 se presenta como un testimonio material de decisiones basadas en la experiencia de quienes habitaron Moat durante el Holoceno medio. O
GLOSARIO
HOLOCENO MEDIO: período comprendido aproximadamente entre 7.000 y 4.000 años antes del presente.
ANTES DEL PRESENTE: forma de datación que cuenta los años hacia atrás desde 1950.
CONCHERO: sitio arqueológico formado por grandes acumulaciones de valvas y restos de actividades humanas.
CALIDAD PARA LA TALLA: grado de aptitud de una roca para ser tallada de manera controlada.
DEPÓSITO SECUNDARIO: acumulación de rocas transportadas y redepositadas fuera de su lugar de origen por procesos naturales (agua o hielo).
PALEOPLAYA: antigua playa, actualmente cubierta por vegetación.
DRUMLIN: depósito de origen glaciar.
IMPUREZAS: irregularidades en una roca que dificultan su talla (cristales o planos de oxidación).
FIGURA 1. Disco de Secchi empleado para estimar la transparencia del agua. Se sumerge en el cuerpo de agua y se registra la profundidad a la que se deja de ver.
El disco de Secchi es un dispositivo sencillo que se suele emplear para estimar la transparencia del agua en lagos y lagunas, originalmente pensado para el mar. Lo implementó Ángelo Secchi en el año 1865 en una expedición al Mar Mediterráneo. Consiste en un disco, generalmente de metal, pintado de blanco y negro, que se sumerge en el agua (FIGURA 1).
Se registra la profundidad a la que se deja de ver, que suele estar relacionada con la concentración de fitoplancton y demás partículas en suspensión. Existen relaciones empíricas que vinculan la visibilidad del disco de Secchi con la profundidad de compensación de la luz, que señala aproximadamente el límite de la capa productiva, donde hay más fotosíntesis que respiración.
Este instrumento se sigue empleando en la actualidad y, al ser de bajo costo y fácil construcción, resulta conveniente en iniciativas de ciencia ciudadana donde, por ejemplo, se monitorean los mismos lagos a lo largo del tiempo para visualizar los efectos de la eutroficación: aumento en la concentración de nutrientes que trae aparejado el crecimiento algal que reduce a su vez la transparencia del agua.
Adicionalmente, Secchi (1818-1878) fue un astrónomo italiano, ampliamente reconocido por desarrollar un sistema de clasificación de estrellas que también se emplea en la actualidad: blancas, amarillas, naranjas o rojas. Así, Secchi ha resultado un verdadero visionario.