¿Quien es? Alicia Susana Moretto

¿Quien es? Alicia Susana Moretto

Alicia fue Investigadora del CADIC-CONICET y docente-investigadora del Instituto de Ciencias Polares, Ambiente y Recursos Naturales (ICPA-UNTDF), se dedicó al estudio de la interacción suelo-vegetación, a la docencia y en sus últimos años a la gestión universitaria. Su partida no pasó desapercibida; más allá del profundo dolor que nos deja su ausencia, las vivencias y el afecto perduranen nuestro ser. Alicia dejó una impronta yrecuerdos innumerables a todas las personas que la conocimos. Extrañamos una amiga, consejera,una compañera apasionada de su trabajo y una trabajadora incansable.
Originaria de Bahía Blanca, se graduó como Licenciada en Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional del Sur (UNS). Sus primeros pasos en la investigación los realizó en su querida ciudad de Esquel, relevando hepáticas de Patagonia norte y como docente en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). Realizó su maestría y tesis en la UNS, estudiando el caldenal.
Luego solicitó su ingreso a carrera de investigador con lugar de trabajo en CADIC, para estudiar los suelos fueguinos y se mudó a Ushuaia con su familia en 2002. En 2005 creó y lideró el Laboratorio de Ecología Terrestre, abocado al estudio de los ciclos biogeoquímicos de ecosistemas fueguinos. Acogió y contribuyó a la formación de estudiantes de grado, postgrado e investigadores que hoy en día desarrollan su vida profesional en Tierra del Fuego. Dirigió y participó de múltiples proyectos a lo largo de su carrera, interactuando con investigadores locales, nacionales e internacionales.

El PNTF fue siempre un lugar especial para ella. Demostró en incontables ocasiones su interés por colaborar y mantener una muy buena relación con el personal del PNTF, su preocupación y su participación activa en las problemáticas a abordar. Fue una referente local para la redacción del plan de manejo del parque. Entre los proyectos de mayor importancia, cabe mencionar su colaboración en la designación de sitios de interés y cartelería para el sendero Pampa Alta y la Senda Costera; lideró proyectos para la evaluación de áreas de acampe, monitoreo de senderos, impacto por herbivoría y la recuperación de áreas impactadas por el castor.
Durante su carrera nunca abandonó la docencia universitaria, compartiendo saberes en UNS, UNPSJB, Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) y en su querida UNTDF. La gestión fue otro de sus grandes desafíos, participó activamente en la creación y diseño de las carreras del ICPA, donde fue Coordinadora Académica y Directora. Allí no sólo impulsó la acreditación de las tres carreras de grado ante la CONEAU, también gestionó nuevas carreras de interés regional, como la Ingeniería en Agroecología, única en el país, la cual se dicta a partir de 2025 en Río Grande.

Recordamos su forma apasionada y comprometida de encarar cada tarea, ya sea en la investigación, en la docencia o en la gestión, dedicando largas horas de sus días; muchas veces absorbiendo gran parte de la responsabilidad, siempre con un gran compromiso y entrega con el trabajo y con sus colegas.
Alicia se destacó por su empatía con las personas, por ser una gran compañera de trabajo, íntegra, solidaria y por sus respuestas atinadas, su humildad y franqueza al conversar. Se caracterizó por aunar a las personas y destacar los saberes de cada uno, posibilitando un trabajo en armonía, respetando a cada integrante del grupo de investigación, docencia o gestión.
Nos dejó temprana y sorpresivamente, a punto de jubilarse y con muchos proyectos por delante, el 11 de diciembre de 2024.
Alicia, ha dejado una huella en cada uno de los senderos que transitó, y en cada persona con quien compartió su recorrido. Siempre estará presente en nuestros corazones, en cada aprendizaje de vida transmitido.

Trabajando en la estepa fueguina
Foto: Julio Escobar.

Tomando muestras del suelo forestal en el PNTF. Foto: María Luisa Carranza.

¿QUIÉN ES? Alicia Susana Moretto. Autores: Verónica Pancotto y colaboradores. La Lupa Nº 26, julio 2025, 21-22, 2796-7360.




Marcelo “Charango” Gutiérrez.

Marcelo “Charango” Gutiérrez.

Queremos aprovechar este espacio para homenajear y recordar a nuestro querido amigo y compañero de tareas Marcelo “Charango” Gutiérrez, de quien nos despedimos recientemente, el 24 de junio de 2024 (PORTADA).


PORTADA: Charango, brindando el 23 de diciembre de 2023.

Charango era oriundo de Haedo, en la zona oeste del Gran Buenos Aires, donde transcurrió parte de su vida. En 1986, realizó un viaje de mochilero a Ushuaia con su entonces amigo Wilson. Regresó a Haedo a preparar sus cosas y, en 1987, volvió a Ushuaia para quedarse. Comenzó a trabajar en la ciudad en el rubro electricidad, en su propio taller aplicando sus vastos conocimientos en el tema. Además, una de sus grandes pasiones era la náutica, disfrutaba de las salidas en su bote “Fisura”, desde donde barrenaba las olas del canal Beagle.

En 2001, ingresó a CADIC en la carrera de personal de apoyo de CONICET. A lo largo de los años colaboró con distintos grupos de trabajo, ofreciendo soluciones prácticas de todo tipo. Era especialmente hábil en imaginar y crear alternativas, construyendo “equipos artesanales” de medición y realizando reparaciones de instrumentos (FIGURA 1).

FIGURA 1. Agitador orbital de fabricación artesanal con una máquina para fabricar helado, entre otros componentes reciclados.

Efectuaba con pericia desde soldaduras hasta arreglos electrónicos específicos y muy delicados. Manejaba muy bien el torno y la soldadura. En su taller de CADIC atesoraba todo tipo de elementos en desuso, instrumentos y herramientas que luego sabía emplear con mucho ingenio. Le gustaba encontrarles nueva vida a los objetos, desde una junta del motor de un auto a la pava de un antepasado… él le reinventaba una función (FIGURA 2A). De este modo, a través de sus invenciones y reparaciones muchas investigaciones pudieron llevarse adelante. La labor de Charango en este sentido ha sido ciertamente relevante si se contextualiza el entorno geográfico donde nos desempeñamos: muchas veces enviar equipos a reparar al continente puede resultar bastante complejo. Así también nos ha brindado equipos alternativos con prestaciones similares a los desarrollados por empresas del exterior o soluciones de bajo costo respecto de reparaciones en proveedores.

Fuera del ámbito laboral, quienes lo conocimos podemos destacar su predisposición permanente a ayudar en lo que pudiera. Era una persona solitaria y testaruda, si se le cruzaba una idea era difícil que cambiara de opinión. Sin embargo, quienes establecieron un vínculo más cercano conocieron a una persona muy sensible y compañera, desprendida y generosa. Charango era amante del mar, del rock, del violonchelo, de elaborar artesanías, veladores y “artefactos” de cobre (FIGURA 2B). Además, era, como él mismo decía, fanático de “unas buenas burbujas” (traducido en un buen espumante) y priorizaba compartir buenos momentos con amigos. Solíamos escuchar sus frases comunes como el “más vale”, “olvidate” y verlo con su cigarrillo armado y música “al palo”.

FIGURA 2. A. Lámpara fabricada por Charango con el calentador a kerosene que era de su abuela.
FIGURA 2. B. Un velador de cobre de elaboración artesanal.

Lo recordamos patinando sobre el hielo en su auto y con el freno de mano puesto sólo para divertirse. Lo imaginamos cruzando la Patagonia en moto, en ese último viaje que no llegó a hacer. Lo recordamos con sus buenos y malos humores, pero principalmente como en su despedida: brindando por disfrutar de la vida de la mejor forma y con un ¡hasta luego!


¿QUIÉN ES? Marcelo “Charango” Gutiérrez. Autores: Patricia Rodríguez y colaboradores.
La Lupa Nº 25, diciembre 2025, 44-45, 2796-7360.