Procesos de remoción en masa en los Andes Fueguinos. La fuerza de gravedad actuando en las laderas

Procesos de remoción en masa en los Andes Fueguinos

La fuerza de gravedad actuando en las laderas


LADERAS EN MOVIMIENTO

¿Alguna vez se preguntaron si el terreno de una ladera es estable o puede llegar a moverse? Quienes nos dedicamos a estudiar problemas geológicos nos hacemos frecuentemente este tipo de preguntas y actuamos como detectives para encontrar respuestas. Luego de varios años de investigación, sabemos que en los Andes Fueguinos las laderas sufren distintos tipos de movimientos en las rocas y sedimentos que las componen. Estos movimientos se conocen en conjunto como procesos de remoción en masa.

CARACTERÍSTICAS DISTINTIVAS DE LOS ANDES FUEGUINOS

En nuestra región, los procesos de remoción en masa se producen por una combinación de características geológicas y climáticas que detallamos a continuación:

¡Estamos en una zona sísmica! La isla Grande de Tierra del Fuego está atravesada de oeste a este por el límite entre dos placas tectónicas: la placa Sudamericana y la placa de Scotia (FIGURA 1). El “roce” entre ambas placas genera sismos que sacuden el terreno. Además, también ocurren sismos asociados al movimiento entre otras placas de nuestra región, como las placas Antártica y Drake que pueden percibirse en los Andes Fueguinos.

Terreno “frágil”: las montañas fueguinas están constituidas principalmente de rocas metamórficas antiguas muy fracturadas que en algunos sectores están cubiertas por sedimentos más modernos, principalmente de origen glacial, los cuales se desarman y rompen fácilmente. ¡Un combo perfecto para que todo se mueva!

FIGURA 1. Imagen con la distribución geográfica de los bordes de placas transformantes (líneas amarillas) y convergentes (líneas rojas), los cuales suelen asociarse a actividad sísmica de mayor magnitud.
FIGURA 2. Mapa geomorfológico de una porción de los Andes Fueguinos Argentinos donde se señala la ubicación de distintos procesos de remoción en masa.

Mucho hielo que ya no está: entre 30 y 20 mil años atrás, durante el momento más frío de la Última Glaciación, los Andes Fueguinos estaban cubiertos casi totalmente por glaciares. Cuando se derritieron y retiraron del paisaje, dejaron de ejercer presión sobre las laderas de las montañas produciendo descompresión de las rocas y sedimentos. Cuando las montañas se liberaron del peso ejercido por esas enormes masas de hielo, se generaron laderas inestables que aún en la actualidad siguen acomodándose a esta nueva situación.

Clima húmedo y frío: al ser una isla con montañas en el extremo sur del continente sudamericano, las temperaturas suelen ser bajas, cercanas a los 0°C durante distintos momentos del año, sumado a las precipitaciones abundantes, tanto en forma de lluvia como de nieve. En este contexto, el agua favorece la inestabilidad del terreno de varias maneras. Puede aumentar el peso de las laderas, reducir la fricción entre las rocas y sedimentos, provocar cambios químicos que los debilitan y, además, al congelarse y descongelarse repetitivamente, generar procesos que contribuyen a que los materiales se desplacen cuesta abajo.

LOS PROCESOS DE REMOCIÓN EN MASA IDENTIFICADOS EN LOS ANDES FUEGUINOS

Recientemente realizamos un trabajo de identificación, descripción y mapeo de procesos de remoción en masa en el sector argentino de los Andes Fueguinos. A continuación, detallamos los más importantes (FIGURA 2):

Deslizamientos: movimientos de rocas o sedimentos que se desplazan de manera uniforme sobre una superficie, ya sea plana (deslizamiento traslacional) o curva (deslizamiento rotacional). No son los más frecuentes en esta zona, pero pueden movilizar enormes volúmenes de rocas y sedimentos en las laderas (FIGURA 3)

FIGURA 3. Deslizamiento traslacional en la ladera noroeste del Monte Olivia
FIGURA 4. A. Sector afectado por un flujo de detritos ocurrido en la ladera ubicada al este de la laguna Esmeralda. B. En la zona de transporte suelen quedar preservados albardones a ambos lados del canal por donde se produjo el flujo. C. En la zona de depositación, donde la pendiente disminuye, suelen depositarse rocas y sedimentos de diferentes tamaños en forma de lóbulo.

Flujos de detritos: flujos muy densos compuestos de una mezcla de fragmentos de rocas, barro, ramas y troncos que descienden por las laderas de las montañas. Se generan de manera repentina durante eventos de lluvias torrenciales o deshielos súbitos (FIGURA 4). En esas condiciones, se han producido en reiteradas ocasiones por la ruptura de castoreras, lo que constituye una particularidad de nuestra región.

Avalanchas de rocas y detritos: se producen en laderas escarpadas por el desprendimiento masivo de rocas o detritos, que descienden a gran velocidad y sin canalizarse. Para entenderlo, imagínate una cascada de rocas que desciende a más de 5 m por segundo desde las zonas altas de una montaña (FIGURA 5A Y B).

Avalanchas de nieve: desprendimientos de nieve que se moviliza pendiente abajo y que suele incorporar rocas, suelo y árboles. Son uno de los procesos principales que ocurren en las laderas de nuestras montañas. Históricamente han afectado refugios de montaña, a esquiadores y, con frecuencia, alcanzan la ruta nacional N°3 en el Paso Garibaldi (FIGURA 5C Y D).

Caídas de rocas y detritos: ocurren cuando rocas y detritos se desprenden y caen por las laderas dando saltos, giros y rebotes que los van fragmentando en partes más pequeñas. Son muy frecuentes en laderas rocosas con mucha inclinación, como ocurre en varios sectores de la ruta nacional N°3, donde los eventos más conocidos (al igual que los anteriores) ocurren en el Paso Garibaldi (FIGURA 6A).

FIGURA 5. A. Sector afectado por una avalancha de rocas en la ladera ubicada al sur del valle Carbajal. La diferencia en la cobertura boscosa marca el límite de la zona afectada por esta avalancha. B. En la zona de depositación se identifican bloques de diferentes tamaños, ubicados a más de 900 m de la zona de arranque. C. Sector de inicio de una avalancha de nieve, donde se observa el límite entre la masa de nieve que se deslizó y la que permanece en su lugar. D. Avalanchas de nieve cercanas a la ruta nacional Nº3.
FIGURA 6. A. Caída de rocas en la ladera norte del monte Susana.  B. Rocas fracturadas en el valle Martial susceptibles a la ocurrencia de vuelcos. C. Terrazas de solifluxión en la ladera sur del cerro Le Cloche.

Vuelcos: consisten en la rotación hacia delante de una masa de roca sobre un punto pivote de la ladera, inclinándose hasta romper en múltiples fragmentos sobre el terreno. Solemos agruparlos junto con las caídas de rocas porque una vez ocurridos es difícil reconstruir el movimiento si no hubo testigos en el lugar (FIGURA 6B).

Solifluxión: movimiento muy lento de suelos y detritos no consolidados saturados en agua que, en los Andes Fueguinos, ocurre en zonas topográficamente elevadas. El movimiento se produce a favor de la pendiente por el mismo peso del suelo en combinación con cambios de volumen debidos al congelamiento y descongelamiento diurno o estacional del agua que contiene. Las formas irregulares que genera en las laderas hacen que podamos reconocer su ocurrencia (FIGURA 6C).

PELIGROS GEOLÓGICOS

Los procesos de remoción en masa descriptos constituyen peligros geológicos que tienen la potencialidad de causar daños a personas, autos, casas, rutas y a cualquier otro tipo de propiedad u obra civil. Conocer su existencia, saber dónde y por qué ocurren, y cuáles son los motivos que los desencadenan nos permite planificar de qué manera podemos actuar ante estos eventos y mitigar potenciales daños. Cabe destacar que en los sectores donde se reconoce que ha ocurrido un proceso de remoción en masa existe una marcada susceptibilidad a que se produzcan nuevamente o, en su defecto, que se desencadenen otros procesos asociados. Esto indica que son sectores inestables y que resulta conveniente estudiarlos y monitorearlos.


GLOSARIO

PROCESOS DE REMOCIÓN EN MASA: se refiere al transporte de materiales que componen una ladera, sean suelos, detritos o rocas, consolidados y no consolidados, que se movilizan cuesta abajo y/o lateralmente por acción de la gravedad.

DETRITOS: son fragmentos o partículas rocosas que provienen de la desintegración mecánica y química de rocas preexistentes. Pueden variar considerablemente de tamaño, desde bloques enormes hasta partículas microscópicas de arcilla.

ALBARDONES (LEVEES): son crestas conformadas por detritos que se depositan en los márgenes de un cauce durante eventos de desbordamiento.

PELIGRO GEOLÓGICO: probabilidad de ocurrencia de un proceso geológico potencialmente dañino en un lugar y tiempo determinado, que se origina por la dinámica interna o superficial de la Tierra.

MITIGAR: acción de reducir o hacer menos grave el impacto o el daño de algún evento o proceso. Se trata de disminuir la fuerza, intensidad o severidad de algo negativo.

SUSCEPTIBILIDAD: tendencia o facilidad para ser afectado, influenciado o dañado por algo


LECTURA SUGERIDA

•  González Guillot, M. (2012). Breve historia de las montañas en Tierra del Fuego Nacimiento, modelado y destrucción. La Lupa 3: 3-9.

•  Montes, A., Ponce, J.F., Onorato, R., López, R., Peñalva, M.L., Gomez Vereda, I. (2025). Mass-wasting processes and associated landforms in the Fuegian Andes of Argentina. Journal of South American Earth Science 164, 105658.

•  Moreiras, S.M. (2024). Procesos de remoción en masa. Geología. Tomo II. Ed. EDUPA. 443-468.

•  Onorato, M.R. (2019). El origen de los sismos en Tierra del Fuego. La Lupa 9:14-18.

•  Peralta, E. (2025). Mapas de una fragilidad anunciada. La Lupa 27: 28-34.

•  Ponce, J.F., Coronato, A., Rabassa. J. (2017). Historia de los Glaciares de Tierra del Fuego. Revista La Lupa. 10:30-35.


ARTÍCULO PRINCIPAL. Procesos de remoción en masa en los Andes Fueguinos. Autores: Alejandro Montes, Juan Federico Ponce, María Romina Onorato y colaboradores. La Lupa Nº 28, julio 2026, 36-42, 2796-7360.



Las Reservas Naturales Urbanas de Ushuaia: Una aproximación a nuestros espacios verdes desde la química

Las Reservas Naturales Urbanas de Ushuaia

Una aproximación a nuestros espacios verdes desde la química


¿QUÉ SON LAS RESERVAS NATURALES URBANAS?

Las Reservas Naturales Urbanas (RNU) son espacios verdes creados y manejados, generalmente por municipios, con el objetivo de conservar entornos naturales, y sus espacios asociados, dentro o en las cercanías de una ciudad. Las RNU fomentan el desarrollo sostenible, protegen el patrimonio natural (flora y fauna) y cultural, preservan los recursos hídricos asociados y brindan un espacio social para la actividad recreativa en pleno contacto con la naturaleza.

Según la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de Ushuaia, en nuestra ciudad hay siete RNU que corresponden a un 2,8% de la mancha urbana y conforman un área total de 58 ha. En el año 2024 surgió la iniciativa de crear el Sistema de Reservas Naturales Urbanas de la ciudad de Ushuaia, la cual fue aprobada por O.M. N° 6531/2025, y tiene como principal objetivo fortalecer la vinculación, la educación y el compromiso de la ciudadanía con el entorno natural y cultural.

FIGURA 1. Mapa con las RNU estudiadas: Laguna del Diablo (RNU_LD), Barrio Ecológico (RNU_ECO), Hol Hol (RNU_HH) y Bahía Encerrada (con dos puntos: Arroyo Buena Esperanza: RNU_ABE y Bahía: RNU_BE).
FIGURA 2. Esquema de la aproximación metodológica de muestreo y análisis de muestras en laboratorio. Autora: Melisa Martínez.
TABLA 1. Resultados de los análisis fisicoquímicos y microbiológicos en agua y sedimentos. FR: fuera de rango; nd: no detectable; MNPC: muy numeroso para contar.

Rememorando la frase célebre de Leonardo Da Vinci “no se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama”, desde el CADIC y el ICPA- UNTDF consideramos que el primer paso para avanzar en la protección de estos espacios es estudiarlos: en este caso, mediante la caracterización del ambiente acuático (agua y sedimentos) y de sus comunidades biológicas. En este artículo profundizamos en el primer aspecto, el cual incluye el monitoreo de las propiedades fisicoquímicas y microbiológicas de los cuerpos de agua de cuatro RNU. Este estudio se realizó entre el 2022 y 2025, en conjunto con estudiantes de las Licenciaturas en Ciencias Ambientales y Biología de la UNTDF, lo cual otorga mayor valor al involucrar a jóvenes locales en la generación de conocimiento de nuestros ambientes fueguinos.

LAS RNU ESTUDIADAS

Seleccionamos cuatro RNU: Laguna del Diablo (RNU_LD), Barrio Ecológico (RNU_ECO), Hol Hol (RNU_HH) y Bahía Encerrada (con dos puntos de muestreo: Arroyo Buena Esperanza: RNU_ABE y Bahía: RNU_BE) (FIGURA 1). La RNU_LD, de 3 ha, fue declarada “Área de Reserva Recreativa Natural” por Ley Provincial N° 487 en 1991 y consolidada por O.M. N° 5856 en 2021. La RNU_ECO, creada en 2021 por O.M. Nº 5856, se encuentra definida por la red hídrica que parte desde el turbal del barrio Las Raíces y finaliza en una pequeña laguna, totalizando un área de 7 ha aproximadamente. La RNU_HH, de 11,6 ha, creada por O.M. N° 5325 en 2017 delimita un área de turbal urbano altamente degradado. La RNU Bahía Encerrada es la más antigua (y estudiada) de todas, fue creada por O.M. N° 3631 en 2009, y cuenta con plan de manejo desde el 2018. Con 31,6 ha, presenta gran valor paisajístico y recreativo.

¿CÓMO ESTUDIAMOS ESTOS AMBIENTES DESDE LA QUÍMICA?

Las RNU seleccionadas se recorrieron, junto con sus referentes en lo posible, para observar el estado ambiental de cada una y definir los puntos de muestreo. Las actividades de campo incluyeron el registro de parámetros ambientales en el lugar y la toma de muestras de agua y sedimentos (FIGURA 2 Y FIGURA 3). Posteriormente, se trabajó en el laboratorio en el procesamiento de las muestras recolectadas, bajo protocolos estandarizados y validados internacionalmente (FIGURA 4).

¿QUÉ RESULTADOS OBTUVIMOS?

En general, los cuerpos de agua presentaron valores de pH, oxígeno disuelto y conductividad eléctrica característicos de aguas dulces naturales (TABLA 1). Por su parte, el agua de RNU_BE presentó valores de salinidad y conductividad eléctrica característicos de un cuerpo de agua mixohalino, es decir, que presenta confluencia de agua dulce (del arroyo Buena Esperanza) y agua salina (de la Bahía Ushuaia).

Los valores más altos de sólidos totales en suspensión (indicador de turbidez) y de nutrientes (nitrógeno y fósforo) se registraron en la RNU Bahía Encerrada. Este exceso de nutrientes, que puede ser de origen natural o antrópico, caracteriza al ambiente como un sistema eutrófico. Para corroborar la contaminación antrópica, es crucial conocer la concentración de bacterias coliformes totales y Escherichia coli, ambas indicadoras de contaminación fecal. Además, los valores hallados deben ser menores a los establecidos en la normativa provincial (Decreto Provincial 450/21) para un uso definido del agua. Para el caso de la mencionada RNU y según los “Niveles guía de calidad de agua” del Decreto, las concentraciones de nutrientes no excedieron los niveles establecidos para “protección de la vida acuática”, pero para “uso recreativo en contacto primario y secundario”, las bacterias sí sobrepasaron los límites permitidos.

Los resultados obtenidos para la RNU Bahía Encerrada son consistentes con un cuerpo de agua que atraviesa la ciudad y fue históricamente receptor de sus desechos, tal como fue observado en estudios previos. Asimismo, los sedimentos son un registro de eventos pasados y evidencian la acumulación histórica de materia orgánica. Sin embargo, la medición de las bacterias coliformes confirma que esta RNU continúa expuesta a contaminación cloacal reciente. En contraste, las otras RNU estudiadas presentaron valores adecuados según la normativa, sin evidencias concretas de contaminación al día de la fecha.

FIGURA 3. Proceso de muestreo de agua y sedimentos a campo.
FIGURA 4. Fotografías del proceso de análisis de las muestras en laboratorio.

¿QUÉ PODEMOS HACER CON ESTOS RESULTADOS?

El monitoreo frecuente de estos espacios verdes permite asegurar si la calidad del agua es compatible con las actividades recreativas que efectivamente se realizan. Por ejemplo, para el caso de la RNU Bahía Encerrada, tanto la desembocadura del arroyo Buena Esperanza como la Bahía Encerrada en sí misma presentan indicios de aportes cloacales, evidenciados por mayores concentraciones de material orgánico, nitrógeno, fósforo y bacterias coliformes.

A su vez, permite pensar estrategias de mitigación y/o remediación.  En función de las características de las sustancias contaminantes y del cuerpo de agua, se pueden pensar distintas técnicas de tratamiento del agua. Un primer estudio a escala de laboratorio con materiales adsorbentes realizado por los estudiantes indicó que el carbón activado removió totalmente las bacterias coliformes y los nutrientes en agua de la RNU Bahía Encerrada (RNU_BE y RNU_ABE), mientras que la turba removió eficientemente las bacterias, aunque aportó nutrientes al agua.

En vistas de lo anterior, el monitoreo de los espacios verdes es, entonces, una importante herramienta de gestión. Aporta información para revisar los planes de manejo de las RNU y analizar el cumplimiento de los objetivos planteados, repensar usos y delimitaciones, etc. Algunas sugerencias para considerar, a la luz de los resultados, son:

•   RNU_HH: la laguna estudiada no pertenece por O.M. a la Reserva, por lo cual se recomienda su inclusión ya que es un cuerpo de agua que mantiene sus características naturales y es de relevancia en cuanto a la flora y fauna asociadas.

•   RNU_ECO y RNU_HH: se recomienda poner en valor los espacios verdes a través de: (i) la instalación de cartelería relacionada a la identidad de las reservas y a su importancia ecológica, (ii) la delimitación del espacio por el cual se recomienda transitar (senderos autoguiados), (iii) la colocación de cestos de basura, entre otros. Esto contribuiría a concientizar a los ciudadanos sobre la importancia del lugar y del mantenimiento del espacio verde limpio, además de mostrar que dichas reservas son de uso y disfrute públicos.

Agradecemos a la UNTDF por el financiamiento y a los referentes de las RNU estudiadas por su acompañamiento.


GLOSARIO

SISTEMA EUTRÓFICO: sistema acuático con un exceso de nutrientes, principalmente nitrógeno y fósforo, que provoca un crecimiento acelerado de algas y plantas, y una disminución de oxígeno disuelto.

BACTERIAS COLIFORMES: grupo de microorganismos que se encuentran normalmente en los intestinos de mamíferos y su presencia en agua indica contaminación cloacal reciente (indicador fecal específico:  Escherichia coli).

CAPACIDAD DE AUTODEPURACIÓN: proceso natural de asimilación de contaminantes de un cuerpo de agua.

REMEDIACIÓN: conjunto de técnicas —físicas, químicas o biológicas— aplicadas para reducir, eliminar o neutralizar contaminantes en suelos, sedimentos, aguas subterráneas o superficiales.


LECTURA SUGERIDA

•  Rizzo, M.V., Gómez, C., s.f. Refugios verdes en tiempos de cambio climático. https://www.ushuaia.gob.ar/documents/18/679052/Ambiente+-+Reservas+Naturales+-+tomo+6.pdf

•  Bursztyn Fuentes y otros (2025). Monitoreo de cuerpos de agua de reservas naturales urbanas en la ciudad de Ushuaia. https://www.unrc.edu.ar/unrc/ragsu/posters.htm


ARTÍCULO PRINCIPAL. Las Reservas Naturales Urbanas de Ushuaia. Autoras: Soledad Diodato y Amalia Lara Bursztyn. La Lupa Nº 28, julio 2026, 28-34, 2796-7360.



Los artefactos de roca como archivos del pasado

Los artefactos de roca como archivos del pasado

7.000 años de ocupaciones humanas en Moat


Los seres humanos somos una de las pocas especies que elaboramos tecnología para resolver necesidades cotidianas. Hoy accedemos a una amplia variedad de herramientas en ferias, bazares, ferreterías, etc. Pero ¿cómo las obtenían quienes habitaron las costas del Onashaga (canal Beagle) hace unos 7.000 años?

En este artículo exploramos cómo producían tecnología lítica —artefactos o herramientas de roca— las personas que habitaron Moat. A partir del estudio del conjunto artefactual del sitio Heshkaia 60 buscamos responder: ¿cómo elaboraban las herramientas líticas?, ¿todas las rocas servían por igual?, ¿cómo las elegían? y ¿para qué las usaban?

EL CASO DE ESTUDIO: HESHKAIA 60

La arqueología estudia el pasado a partir de los restos materiales que dejaron las personas. Por eso, el contexto en que se encuentran esos materiales es tan importante como los propios hallazgos. En Moat, el sitio arqueológico Heshkaia 60 (FIGURA 1) presenta tres particularidades.En primer lugar, es el único caso de Moat con una cronología tan antigua, que nos remonta al Holoceno medio (entre 7000 y 5300 años antes del presente). En segundo lugar, a diferencia de la mayoría de los sitios del Onashaga, no es un conchero: los materiales están depositados en capas sucesivas de sedimentos. Por último, y posiblemente relacionado con estas condiciones de enterramiento, sólo se preservó el conjunto de artefactos líticos.

FIGURA 1. Ubicación de Heshkaia 60 e imágenes del proceso de excavación. La imagen izquierda fue tomada por Atilio Francisco Zangrando.

Los materiales arqueológicos aportan información si se conserva su contexto. En caso de hallar alguno, no lo manipules: comunicate con los organismos provinciales de cultura o patrimonio. Están protegidos por la Ley Nacional N° 25.743 y la Ley provincial N° 370.

¿CÓMO ELABORABAN LAS HERRAMIENTAS LÍTICAS?

Imaginemos que las personas necesitaban un cuchillo y tenían que hacerlo a partir de una roca. Este proceso, denominado secuencia de manufactura, comenzaba con la búsqueda y selección de la materia prima. Luego, con golpes controlados con otra roca, desprendían lascas (fragmentos) de un núcleo, es decir, la roca original (FIGURA 2). Algunas de esas lascas se convertían en herramientas mediante pequeñas extracciones en sus bordes —que en arqueología llamamos “retoques”—, realizadas con golpes suaves o presión. Tanto al obtener lascas como al retocarlas se generaban desechos de talla: fragmentos que no se utilizaban.

FIGURA 2. Artefactos del conjunto artefactual lítico de Heshkaia 60.

¿TODAS LAS ROCAS SERVÍAN POR IGUAL?

En Heshkaia 60 se identicaron secuencias de manufactura completas para rocas volcánicas, rocas metamórficas, lutitas y fangolitas, lo que indica que todo el proceso de talla ocurrió en el sitio. Las rocas volcánicas y las metamórficas, de calidad para la talla regular a buena, fueron las más elegidas por los grupos humanos. No obstante, la mayoría de las herramientas confeccionadas con estas materias primas fueron descartadas sin haber sido muy aprovechadas. La lutita y la fangolita, rocas sedimentarias de grano fino y muy buena calidad, aparecen en menor proporción, pero se extrajeron todas las lascas posibles de sus núcleos y se seleccionaron especialmente para confeccionar herramientas con múltiples filos.

En cambio, el cuarzo y la obsidiana verde presentan secuencias de manufactura incompletas, lo que indica que parte del proceso de manufactura ocurrió fuera del sitio. El cuarzo, de calidad regular para la talla, está representado en bajos porcentajes y aparece exclusivamente como desechos. La obsidiana verde, un vidrio volcánico de textura homogénea y excelente calidad para la talla, aparece en proporciones muy bajas (menos del 1%), principalmente como fragmentos de herramientas y desechos de formatización de filos. Si sólo importara la calidad para la talla, la lutita, la fangolita y la obsidiana verde habrían sido las rocas más elegidas en el sitio. Pero no fue así: el conjunto está compuesto mayormente por rocas volcánicas y metamórficas. No obstante, cada vez que utilizaron lutita, fangolita u obsidiana verde, las aprovecharon al máximo, ¿qué nos estará indicando eso?

¿CÓMO ELEGÍAN LAS ROCAS?

Para comprender las elecciones es necesario considerar el inicio de la secuencia de manufactura. Esto nos conduce a indagar la composición del paisaje lítico local y regional: ¿dónde podían obtener las materias primas líticas? Los antecedentes indican que las rocas volcánicas y metamórficas, la lutita, la fangolita y el cuarzo se encuentran en el entorno local. En cambio, la fuente de obsidiana verde se estima a 400 km en línea recta desde Moat, en torno al seno Otway (Chile).

Ahora bien, dentro del espacio local, ¿las rocas se encuentran igualmente abundantes? Para evaluar la disponibilidad de las distintas materias primas líticas en la localidad se realizó un muestreo sistemático de depósitos secundarios en paleoplayas, playas activas, drumlins y en la desembocadura del río Moat (FIGURA 3).

PALEOPLAYA
DRUMLIN
PLAYA
ACTIVA
DESEMBOCADURA FLUVIAL

FIGURA 3. Muestreos en depósitos secundarios de Moat.

El análisis de 600 bloques y guijarros mostró que la selección respondió a múltiples factores. La disponibilidad tuvo un papel importante, ya que las rocas predominantes en el entorno local coinciden con las más frecuentes en el registro arqueológico (FIGURA 4A). Aun así, la lutita y la fangolita fueron elegidas en proporciones muy superiores a lo que se encuentran en la naturaleza, lo que indica que los humanos las buscaban intencionalmente.

La calidad para la talla constituyó otro factor determinante: mientras en los depósitos naturales predominan rocas de calidad mala a regular, en Heshkaia 60 sólo se registran calidades regulares a muy buenas, con clara preferencia por las buenas y muy buenas (FIGURA 4B). Además, cerca de la mitad de las rocas del entorno contiene impurezas que dificultan la talla, rasgo casi ausente en los núcleos arqueológicos. En cuanto al tamaño, aunque en el paisaje abundan rocas medianas y grandes, en el conjunto arqueológico sólo se registran núcleos grandes y muy grandes.

En conjunto, estos datos indican que las personas que habitaron este espacio seleccionaron muy cuidadosamente las rocas que necesitaban para realizar sus herramientas.

FIGURA 4. Representación comparativa de las materias primas líticas en depósitos naturales y en el sitio Heshkaia 60 según el tipo (A) y la calidad (B).

¿PARA QUÉ LAS USABAN?

El análisis funcional, realizado mediante microscopía, permite determinar cómo se utilizaron los artefactos. Las herramientas elaboradas en roca volcánica se utilizaron para cortar madera y materiales duros indeterminados (hueso u otros) (FIGURA 5). Las hechas en roca metamórfica las aprovecharon para trabajar hueso y combinaron corte y raspado. Las confeccionadas en lutita las usaron para raspar exclusivamente madera y material duro indeterminado. Este estudio permitió identificar el aprovechamiento de recursos que no se preservaron en Heshkaia 60. El trabajo intensivo sobre hueso y madera pudo haber estado vinculado con la manufactura de otros artefactos, como arpones, mangos, remos, entre otros.

CONOCIMIENTO, ESTRATEGIAS Y REDES SOCIALES

Al integrar la información sobre disponibilidad, calidad y uso, se observa una gestión estratégica de los recursos líticos por parte de quienes habitaron Heshkaia 60. Las rocas volcánicas y metamórficas, abundantes y funcionales para múltiples tareas, fueron utilizadas de manera expeditiva: se produjeron herramientas según las necesidades inmediatas que las personas tenían en el momento de la ocupación del sitio y se descartaron en el lugar sin agotar su potencial. En contraste, la lutita, una roca escasa, pero de muy buena calidad, fue intensamente aprovechada y destinada a tareas más específicas. La obsidiana verde, ausente en el entorno local, ingresó al sitio como artefactos previamente elaborados. Aunque no se registraron rastros de uso, la conservación y aprovechamiento de las piezas sugieren un manejo cuidadoso de este recurso.

FIGURA 5. Herramientas líticas según actividad realizada. Se señalan los filos utilizados, los sectores con micropulidos diagnósticos y las superficies de roca “fresca” (previo al uso) y con micropulidos (posterior al uso).

Las estrategias reflejan que quienes habitaron Moat tenían un conocimiento técnico y espacial a distintas escalas. A nivel local, conocían la distribución de las materias primas y seleccionaban activamente las rocas más adecuadas a cada necesidad. A nivel regional, la obsidiana verde constituye una evidencia material de vínculos sociales en un área muy amplia, ya sea a través de viajes largos con interacciones directas, o mediante redes de intercambio basadas en relaciones sociales.

Cada decisión sobre qué roca elegir, dónde obtenerla, cómo trabajarla y para qué utilizarla, da cuenta de un conocimiento acumulado y transmitido a lo largo de generaciones.

De esta manera, la tecnología lítica de Heshkaia 60 se presenta como un testimonio material de decisiones basadas en la experiencia de quienes habitaron Moat durante el Holoceno medio. O


GLOSARIO

  • HOLOCENO MEDIO: período comprendido aproximadamente entre 7.000 y 4.000 años antes del presente.
  • ANTES DEL PRESENTE: forma de datación que cuenta los años hacia atrás desde 1950.
  • CONCHERO: sitio arqueológico formado por grandes acumulaciones de valvas y restos de actividades humanas.
  • CALIDAD PARA LA TALLA: grado de aptitud de una roca para ser tallada de manera controlada.
  • DEPÓSITO SECUNDARIO: acumulación de rocas transportadas y redepositadas fuera de su lugar de origen por procesos naturales (agua o hielo).
  • PALEOPLAYA: antigua playa, actualmente cubierta por vegetación.
  • DRUMLIN: depósito de origen glaciar.
  • IMPUREZAS: irregularidades en una roca que dificultan su talla (cristales o planos de oxidación).

ARTÍCULO PRINCIPAL. Artefactos de roca como archivos del pasado. Autoras: Oriana Hernández Herrero, Nélida Marcela Pal y Angélica Montserrat Tivoli. La Lupa Nº 28, julio 2026, 14-19, 2796-7360.


El Cementerio de los Antiguos Pobladores de Ushuaia

El Cementerio de los Antiguos Pobladores de Ushuaia

Museo a cielo abierto y patrimonio cultural de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur

PORTADA: Tumbas marcadas con cruces, las negras identificaban a los reclusos en el primer trazado del cementerio de Ushuaia.

Existen varias razones por las cuales los cementerios son considerados “museos a cielo abierto”. Entre ellas, se destacan su valor histórico, cultural, artístico y simbólico. En cuanto al patrimonio cultural y artístico, los cementerios contienen una rica diversidad de estilos arquitectónicos, esculturas, pinturas y monumentos funerarios, que reflejan las tendencias artísticas de diferentes épocas. Muchos de estos monumentos son obras de importantes escultores y arquitectos, lo que convierte a los cementerios en espacios de interés artístico y estético.

En este sentido, si bien el Antiguo Cementerio de Ushuaia no posee estilos arquitectónicos similares a los del resto de la Argentina de principios del siglo XX, tuvo su propia identidad debido a las diversas migraciones, en particular españolas y chilenas, que se asentaron in la ciudad. Entre las primeras manos de obra que participaron en la construcción de esta necrópolis se encuentran la de los presos, que cumplían condena bajo un régimen de trabajo forzado. Su arquitectura era rústica, predominando el uso de chapa y madera. Las tumbas estaban marcadas con cruces, las negras identificaban a los reclusos (PORTADA).


FIGURA 1. Imagen comparativa de antigua tumba de argamasa y su reconstrucción actual. Sepulcro de Francisco Sánchez Caballero (1904). Foto: Fotografía izquierda perteneciente al Trabajo “Memoria” de Patiño y Zamora (2005).

Posteriormente, con el cierre del presidio y la llegada de la inmigración italiana, comenzaron a aparecer construcciones de cemento. Durante muchos años, la arquitectura de este cementerio no experimentó grandes variaciones, lo que se reflejó en la sencillez de sus sepulcros. Además de las tumbas de madera, se erigieron otras construidas con roca pizarra local, unidas mediante una argamasa compuesta por cal, arena y arcilla (FIGURA 1).

Este mismo sistema constructivo fue empleado en el Presidio y Cárcel de Reincidentes, así como en una residencia destinada a sus autoridades, posteriormente adquirida en 1911 por el Banco Nación y actualmente sede funcional del Museo del Fin del Mundo. Muchas de ellas han sido modificadas por distintas circunstancias.

El Antiguo Cementerio Municipal de Ushuaia no fue el primero que se estableció en Tierra del Fuego AeIAS, Argentina. Si bien los primeros habitantes de estas latitudes fueron, sin duda, los pueblos originarios, sus prácticas funerarias eran muy distintas a las europeas. Ante los distintos asentamientos de la Misión anglicana, se estableció un cementerio en Bahía Golondrina. Hacia 1896 ya se contemplaba la existencia de un cementerio municipal; sin embargo, fue recién en 1910 cuando se inauguró oficialmente el Cementerio de los Antiguos Pobladores (FIGURA 2).

En paralelo, el cementerio de Bahía Golondrina permaneció en uso hasta 1950, tras el establecimiento de la Armada Argentina en ese predio. El Cementerio Municipal de Ushuaia permaneció activo hasta la creación del actual Cementerio Municipal del Mar en 1992. En el año 2000, se prohibieron las inhumaciones en el antiguo cementerio, salvo en determinadas excepciones y en mausoleos familiares. En la década de los noventa se construyó el muro actual del cementerio, con la consigna que tenga alguna de las características de la arquitectura del lugar, esa construcción estuvo a cargo del arquitecto Leonardo Lupiano, cuya obra se preserva hasta la actualidad.

En cuanto a lo histórico y memoria colectiva, los cementerios sirven como testimonio de la historia de una comunidad o nación. Están llenos de tumbas de personajes históricos, políticos, artistas y otras figuras importantes, lo que convierte a estos espacios en una ventana al pasado. La disposición de las tumbas, los epitafios y los mausoleos reflejan las jerarquías sociales, las creencias religiosas y los valores de las sociedades que los construyeron. En este sentido, el antiguo cementerio de Ushuaia contempla varias personalidades importantes para la historia de Tierra del Fuego AeIAS, como el sencillo mausoleo del gobernador Ernesto Manuel Campos (FIGURA 3).

FIGURA 2. Vista del cementerio y del antiguo trazado urbano en las primeras décadas del siglo XX.

Las placas funerarias y los epitafios en los cementerios son elementos esenciales dentro del patrimonio cultural y simbólico de las necrópolis. Estos textos e inscripciones desempeñan diversas funciones que van más allá de la simple identificación de los difuntos: tienen una importancia artística, histórica y sociológica, ya que ofrecen información valiosa sobre las personas que vivieron en determinadas épocas. A través de estos textos, es posible reconstruir aspectos de la vida cotidiana, el estatus social, las profesiones, e incluso las tradiciones y costumbres funerarias de diferentes épocas. Una de las placas se destaca en el antiguo cementerio municipal de Ushuaia, es la que hace referencia a Luis Pedro Fique (FIGURA 4), la cual pertenece al estilo neoclásico de bronce.

FIGURA 3. Mausoleo del Gobernador Ernesto Campos. Fue gobernador de Tierra del Fuego en tres períodos entre 1958 y 1963. Su gestión dejó un legado clave en infraestructura, desarrollo social y bienestar comunitario, destacándose la llegada de YPF a Ushuaia y Malvinas.
FIGURA 4. Placa estilo Neoclásico. Luis Pedro Fique fue un pionero argentino que llegó a Ushuaia en 1884 junto a la expedición del comodoro Augusto Lasserre. Fue uno de los primeros pobladores en asentarse en la región y es reconocido por fundar el almacén de ramos generales “El primer Argentino”.
FIGURA 5. Osario de presos y de Cayetano Santos Godino, conocido criminal argentino que entre 1906 y 1912, a la edad de 16 años, asesinó a cuatro niños y cometió varios intentos de homicidio, dejando un clavo en sus víctimas como marca personal. Condenado a cadena perpetua, pasó el resto de su vida en el
penal de Ushuaia.

Los cementerios también sirven como sitios educativos donde los visitantes pueden aprender sobre el simbolismo funerario, las costumbres relacionadas con la muerte y el duelo, y la evolución de las prácticas funerarias. Esto los convierte en “museos al aire libre”, donde se puede apreciar y estudiar la historia material sin las limitaciones de un espacio cerrado. Si bien el antiguo cementerio de Ushuaia carece de estilos arquitectónicos contemporáneos de su época como Art Decó, Neo Clásico, Neo Gótico, Art Nouveau, Barroco, Renacentista y otros, ni presenta simbología masónica, en él se pueden apreciar estilos artísticos en muchas placas y epitafios.

A modo de conclusión, el Cementerio de los Antiguos Pobladores de Ushuaia es un “Museo a Cielo Abierto” debido a su valor histórico, simbólico y cultural. Este cementerio es un testimonio de la historia de los primeros pobladores de Ushuaia. Las lápidas y placas del Cementerio de los Antiguos Pobladores son ejemplos de un estilo funerario que conserva los rasgos tradicionales de los colonos y descendientes, con inscripciones y símbolos que reflejan las diversas culturas que llegaron a Ushuaia y a Tierra del Fuego AeIAS.

Con respecto al valor patrimonial, los cementerios no son solo lugares de sepultura, sino espacios que concentran un patrimonio cultural y funerario significativo. Contienen tumbas, monumentos, esculturas y mausoleos que son reflejo de las creencias, costumbres y tradiciones de las sociedades que los construyeron. Estos elementos tienen un valor histórico y artístico que convierte a los cementerios en espacios de interés cultural. Esto se refleja en la sepultura de Cayetano Santos Godino, el “Petiso Orejudo” (FIGURA 5). Si bien la misma lleva el nombre de él, contiene restos de los distintos presos fallecidos en el presidio, que fueron removidos cuando se volvió a diseñar el cementerio y su entrada actual sobre avenida Maipú. Allí, muchos turistas dejan clavos a modo de ofrenda como creencia popular.


LECTURA SUGERIDA

Birari, R. (2025). Cementerios, Mausoleos y Patrimonio Funerario Como Museos a Cielo Abierto: Monumentos y Espacios Para La Educación Patrimonial. (2025). EducaMuseo, 4, 1-22. https://revistas.unc.edu.ar/index.php/EducaMuseo/article/view/49560

Lupiano, L. (2006). Conociendo la ciudad. Ushuaia: MMU

Patiño Alonzo, A. y Zanola Frigerio, O. (2005) Memoria. Historia de los cementerios departamento de Ushuaia.

Patrimonio Funerario Mundial (2023). Revista Patrimonio Funerario Mundial.

Rugg, J (2021). Turismo Funerario. Definiciones y principios. Recuperado de: https://eprints.whiterose.ac.uk/183113/2/435441_Texto_
del_art_culo_1776711_1_10_20211130.pdf


ARTÍCULO PRINCIPAL. Cementerio de los Antiguos Pobladores de Ushuaia. Museo a cielo abierto y patrimonio cultural de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Autores: Romina Birari y Sebastian Arias. La Lupa Nº 28, julio 2026, 2-6, 2796-7360.



La tierra recuerda

La tierra recuerda

Archivos y memorias de la geografía ancestral desde Karukinka

PORTADA: El puente como capa de olvido. Archivo del Museo Municipal Virginia Choquintel (Río Grande, Tierra del Fuego).

Los bosques, lagos y montañas de Karukinka —nombre que los selk’nam dan a Tierra del Fuego— son jowen, es decir, seres antiguos que habitan la isla desde los orígenes del mundo. En la cosmología selk’nam, los jowen son cerros, ríos, vientos o estrellas que alguna vez fueron personas o espíritus y permanecen en la tierra, como cuerpos vivos del paisaje, o en el cielo, como cuerpos celestes.

A lo largo de los siglos, esos territorios antiguos fueron reemplazados por mapas coloniales y nacionales. Tras la invasión y el genocidio, el colonialismo borró nombres, rituales e historias. Así, el mundo mágico de los ancestros se volvió invisible, aunque nunca desapareció. Hoy, cada vez más integrantes de la comunidad indígena retornan a estos paisajes sagrados como guardianes de la memoria de la tierra, porque las piedras, cerros y ríos cuentan la historia de su pueblo.


“Nombrar un río o una montaña
es decidir qué memorias permanecen y cuáles se borran.
Volver a nombrar como los antiguos y devolver la historia
a los paisajes ancestrales es reponer la memoria arrebatada
y afirmar el derecho a imaginar
y habitar los territorios en clave propia”


DESIERTO, MAPAS Y NOMBRES

Hacia fines del siglo XIX, los territorios selk’nam fueron apropiados por unos pocos empresarios capitalizados, cercados con alambrados y convertidos en propiedad privada. La ganadería ovina intensiva se expandió para afirmar la soberanía de los Estados nacionales y abastecer los mercados internacionales. Así, se consolidó un colonialismo de asentamiento de colonos —devenidos pioneros— que procuró eliminar y sustituir a la población indígena.

Este proceso implicó desplazamientos forzados, matanzas, reclutamiento en campos de concentración, robo de niños y enfermedades importadas que provocaron un colapso demográfico. Los sobrevivientes fueron evangelizados, empleados como mano de obra e incorporados a la ciudadanía; donde su identidad fue negada durante décadas. Sin embargo, a pesar de todo esto, nunca abandonaron sus territorios. En 2021, a partir del reclamo de la Comunidad Indígena Rafaela Ishton, el Estado Provincial reconoció oficialmente estos hechos como un genocidio.

Una de las huellas más persistentes del colonialismo es la violencia ejercida sobre y a través del espacio. No solo se trata de apropiaciones materiales, sino también de desigualdades en las formas de imaginar y habitar los territorios. Al renombrar los paisajes, los colonos y el Estado crearon una nueva geografía de la memoria. Allí donde había montañas sagradas y parientes transformados en agua y piedra, los nuevos propietarios vieron recursos, pasturas o madera. Así, imaginaron su propia historia asociada al sacrificio pionero y al progreso, mientras borraban los paisajes indígenas.

Nombrar no es un acto neutral, es ejercer poder. Quien nombra un río o una montaña decide qué memorias se inscriben en ellos y cuáles quedan silenciadas. Por eso, volver a nombrar es una forma de recomponer los lazos con los territorios y los seres que los habitan. Estos seres, que evocaban guerras e historias del tiempo de los jowen —el tiempo del matriarcado, cuando no existía la muerte y se originó todo lo viviente— fueron rebautizados con nombres de militares y gobernadores. Así, muchos ríos y lagos recibieron nombres de santos o denominaciones arbitrarias en castellano o inglés. En otros casos, conservaron sus nombres, pero sus historias fueron olvidadas.

Pese a los silencios impuestos, la tierra conserva la memoria de sus antiguos dueños. Aunque varias generaciones indígenas crecieron sin conocer los nombres ancestrales, esas presencias que parecían ausentes insisten en el presente. Entonces, pequeños gestos, como hacer talleres de lengua, recorrer los territorios antiguos o investigar los archivos, tienen el potencial de descolonizar la imaginación y de abrir otros modos de habitar y comprender el territorio.

AITH Y EL PUENTE JOSÉ MENÉNDEZ

Hace unos meses, Alesis González y Antonela Guevara, integrantes de la comunidad selk’nam, propusieron organizar una serie de encuentros para recomponer la historia del territorio comunitario, en vísperas del centenario de su recuperación, celebrado el 29 de julio de 2025. La propuesta retomaba un camino de trabajo conjunto iniciado hace más de una década con referentes como Miguel Pantoja, intelectual selk’nam dedicado al estudio de los archivos para recuperar la historia arrebatada y denunciar el genocidio de su pueblo.

El primer taller fue una experiencia de memoria y afecto, un espacio para compartir archivos, saberes y recuerdos. El encuentro activó memorias colectivas y reafirmó el compromiso de seguir reconstruyendo la historia junto a la comunidad. Entonces, decidimos continuar encontrándonos y volver, en cada ocasión, a la historia de un lugar distinto.

Así, una tarde de agosto emprendimos un viaje a los tiempos de los jowen para conocer la historia de un pequeño cerro ubicado a orillas del río Jorr —antiguo nombre selk’nam del actual río Grande. Para los antepasados de mis interlocutores, este cerrito era un jowen, un ancestro que al morir se transformó y permanece allí, vivo pero inmóvil. Rebautizado por los colonos como Cerro Águila, parece ser en realidad Aith, de acuerdo con los registros del misionero salesiano José María Beauvoir.

Con el avance colonial, este cerro fue progresivamente invisibilizado, junto con su historia. En su superficie se inscribieron nuevas marcas: una cruz, un santuario a la Difunta Correa y, frente a él, un puente de hierro bautizado con el nombre de José Menéndez (PORTADA), pionero latifundista y principal responsable del genocidio indígena. La obra, símbolo del progreso ganadero, cubrió la memoria del cerro con una nueva capa: la del colonialismo celebrado en la infraestructura urbana. Este puente, forjado en hierro, parecía destinado a perdurar para siempre. Sin embargo, se derrumbó en 2011 (FIGURA 1). Hoy solo persisten los restos oxidados como un recordatorio de la violencia estatal y estanciera.

FIGURA 1. Los lugareños lo llaman “Puente Colgante” o “Puente Viejo”, pero la tierra recuerda y es más persistente que el hierro. Foto: Facundo Viñabal.

En un primer momento pensamos que Aith —el cerro cuya historia fue borrada— podía ser Chaskels, el gigante antropófago del que hablan los antiguos relatos, pero seguimos revisando fuentes y contactamos a Pablo Torres Carbonell. Él recordó un pasaje de un libro de Nelly Penazzo —una médica que en la década de 1990 compiló los archivos del genocidio selk’nam— donde identificaba a Chaskels como el cerro Tchat-chii. Recomponer historias es también seguir pistas y huellas.

Los paisajes y nombres antiguos condensan genealogías y vínculos espirituales, además de ser excelentes descriptores geográficos. Tal es el caso de Tchat-chii (FIGURA 2). Según los testimonios de Keitetowh, Halimink y Parren —recogidos por Martin Gusinde entre 1918 y 1924—, Chaskels era un gigante que, en los tiempos de los jowen, caminaba sobre la tierra y se alimentaba de seres humanos. Como atemorizaba a hombres, mujeres y niños, el poderoso Kwanyp lo enfrentó y lo ultimó junto al río. Luego, su cuerpo quedó tendido boca abajo, se transformó en roca y cambió su nombre. Visto desde lejos, Tchat-chii parece un gigante recostado. Desde el aire, puede distinguirse la forma de su columna vertebral dormida.

UN HORIZONTE DE JUSTICIA

Recuperar la geografía ancestral es un acto de justicia. Estos procesos pueden conducir a políticas como la cartelería bilingüe, la creación de áreas protegidas con gestión indígena o el reconocimiento jurídico de montañas y ríos como seres vivos. Pero el simple hecho de recuperar la historia ancestral de un cerro ya es una gran victoria. El gesto es frágil pero transformador, porque la tierra recupera la voz y la memoria insiste en volver.

Ese es también el horizonte del trabajo que emprendimos junto a integrantes de la comunidad selk’nam. Nos propusimos construir una contra-cartografía que restituya los nombres y relatos borrados, y que permita pensar otros modos de representar y habitar el territorio. No se trata solo de corregir los mapas coloniales, sino de volver a dibujar la isla desde las memorias, los afectos y las relaciones que la sostienen. En este camino, cada punto, cada camino y cada nombre recuperado es una forma de justicia territorial, una manera de hacer visible la persistencia de los jowen y de quienes caminan junto a ellos.

FIGURA 2. Chaskels, el gigante antropófago que se transformó en Tchat-chii. Foto. Pablo Torres Carbonell.

El puente de hierro cayó y sus restos se oxidan junto al silencio de los herederos del latifundio. En cambio, los cerros siguen en pie. Allí donde el colonialismo intentó imponer nombres, vuelven a escucharse las memorias ancestrales. Recuperar un paisaje no es solo recordar, es volver a escuchar a la tierra y reconocer que la justicia también se escribe en montañas, ríos y senderos. Mientras los símbolos del progreso se convierten en ruinas, la geografía ancestral permanece y espera ser nombrada, invocada en el recuerdo y habitada.


GLOSARIO

KWANYP: Según Martin Gusinde, Kwanyp fue un jowen que, al morir, se elevó al firmamento y se convirtió en la enorme estrella roja Betelgeuse. Hoy sigue allí con sus mujeres y conforman juntos la constelación deOrión.


ARTÍCULO PRINCIPAL. La tierra recuerda: Archivos y memorias de la geografía ancestral desde Karukinka. Autora: Ana Cecilia Gerrard. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 2-6, 2796-7360.



Mareas rojas en el fin del mundo: cuando el canal Beagle se vuelve tóxico.

Mareas rojas en el fin del mundo:

cuando el canal Beagle se vuelve tóxico.

UN ESCENARIO REMOTO Y VULNERABLE

En el extremo sur de Sudamérica se abre el canal Beagle, un paisaje subantártico que parece intacto frente a los grandes problemas ambientales del planeta. Sin embargo, bajo su superficie se esconde frecuentemente una amenaza invisible que acompaña a la región desde hace más de un siglo: las floraciones algales nocivas, conocidas como mareas rojas.

A diferencia de lo que sugiere su nombre, no siempre tiñen el agua de rojo. Pero sus consecuencias sí son visibles: ecosistemas alterados, pérdidas económicas y, sobre todo, un serio riesgo para la salud humana.

FIGURA 1. Alexandrium catenella, observado al microscopio.

LOS DIMINUTOS CULPABLES

Las protagonistas de estos eventos son microalgas, es decir, algas microscópicas, especialmente dinoflagelados del género Alexandrium (FIGURA 1). Cuando encuentran la combinación justa de agua templada, luz y nutrientes, se multiplican velozmente y producen toxinas paralizantes de moluscos (TPM).

Los moluscos filtradores, como mejillones y cholgas, almacenan estas toxinas en sus tejidos sin ser afectados. Pero quienes los consumen corren un riesgo grave: las TPM afectan el sistema nervioso y pueden provocar desde mareos y vómitos hasta parálisis respiratoria.

FIGURA 2. Veda por marea roja en Tierra del Fuego. Foto: Irene Schloss.

UN PROBLEMA HISTÓRICO Y GLOBAL

La primera marea roja registrada en el canal Beagle data de 1886. Desde entonces, estos eventos se repiten con impacto en la economía, la biodiversidad y la vida local. No se trata de un fenómeno exclusivo: a nivel mundial, las mareas rojas provocan pérdidas estimadas en 8.000 millones de dólares anuales, principalmente por cierres de áreas de recolección de mariscos (vedas) y mortandades masivas de peces que en un ecosistema tan frágil como el subantártico, pueden tener repercusiones todavía más profundas.

DETECTANDO LAS TOXINAS

Durante décadas, la herramienta principal para detectar TPM en moluscos fue el bioensayo ratón. Este método consiste en inyectar a ratones de laboratorio un extracto preparado a partir del tejido de los moluscos recolectados. Luego, se observa cuánto tiempo tarda el animal en presentar síntomas; ese tiempo se traduce en un valor que indica cuánta toxina había en el molusco. Aunque hoy existen métodos más modernos, el bioensayo ratón permitió fijar límites regulatorios: una partida de moluscos se considera segura si no supera 80 µg de TPM por 100 g de tejido.

FIGURA 3. Mapa del área de estudio y sitios de muestreo en el canal Beagle.

DOCE AÑOS DE VIGILANCIA

Desde 1985, la Secretaría de Pesca y Acuicultura de Tierra del Fuego realiza un monitoreo sistemático de toxinas. Semanalmente se recolectan muestras en diferentes puntos del canal Beagle (FIGURA 3). Cuando estas floraciones ocurren, las autoridades deben vedar la cosecha de moluscos, lo que protege la salud pública pero afecta la economía local.

El análisis de registros entre 2005 y 2017 reveló patrones claros:

La intensidad varía de un año a otro, siendo más frecuente en verano y otoño. Los cultivos de moluscos presentan mayores niveles de toxinas que los bancos naturales. El proceso de detoxificación es extremadamente lento: los moluscos eliminan solo un 3,5% de toxina por día.

FIGURA 4. Niveles de toxinas paralizantes de moluscos (TPM) en tejidos de aves/zorros muertos hallados en la costa, así como en sardinas vivas, mejillones y muestras de microalgas recogidas durante la floración de 2022. Fotos de aves y zorro: Antonela Albizzi.

EL VERANO TÓXICO DE 2022

El año 2022 resultó extraordinario por una floración masiva de Alexandrium catenella que alcanzó densidades récord. Los mejillones acumularon niveles extremos de toxinas que se propagaron por toda la red trófica. Aves marinas (pingüinos, gaviotas), peces (sardina fueguina) e incluso mamíferos terrestres como el zorro colorado resultaron intoxicados al alimentarse de organismos contaminados (FIGURAS 4 Y 5).

FIGURA 5. Exposición y posibles vías de transferencia de toxinas paralizantes de moluscos (TPM) a través de los diferentes grupos de organismos analizados durante la floración de 2022. Fotos de aves y zorro: Antonela Albizzi; foto de falsa orca: Luciana Riccialdelli.

LAS CLAVES DE ESTAS FLORACIONES

Nuestro estudio reveló factores ambientales clave para que ocurran estos eventos:

Temperatura: el riesgo aumenta cuando el agua supera los 8°C.

Luz solar: favorece la multiplicación algal.

Nutrientes: especialmente nitratos que actúan como fertilizantes.

DETECTIVES DE MAREAS ROJAS

Además del bioensayo ratón, se aplican técnicas modernas como microscopía, HPLC (cromatografía líquida) y análisis molecular. Gracias a esto se han detectado especies potencialmente tóxicas nunca antes registradas en el canal, como Karenia brevis.

UN FUTURO DESAFIANTE

Las mareas rojas parecen volverse más frecuentes e intensas debido a la actividad humana (exceso de nutrientes), el tráfico marítimo (agua de lastre) y el cambio climático. El evento de 2022 fue una advertencia de que estas toxinas pueden propagarse por todo el ecosistema, conectando el mar con la tierra firme.


LECTURA SUGERIDA

  • Sota (2025). Especialistas del CONICET analizan el canal Beagle para el primer cultivo de mejillones a escala industrial.
  • Cadaillon A, Matera B … et al. Estudiando las mareas rojas en el Canal Beagle. Congreso Pampa azul. 8-9 Noviembre 2023. ttps://www.pampazul.gob.ar/divulgacion/1er-congreso-pampa-azul/
  • Cadaillon A, Eriksson N, López E. Entrevista Marea Roja. HECHO ACÁ. Ciclo audiovisual de divulgación científica, Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, Secretaría de Ciencia y Tecnología.

GLOSARIO

FLORACIÓN ALGAL: Crecimiento acelerado de microalgas que puede producir toxinas.
DINOFLAGELADOS: Microalgas que se mueven mediante dos flagelos.
HPLC: Técnica de laboratorio para separar y medir compuestos químicos.
MITILICULTURA: Acuicultura dedicada a los mejillones.
RED TRÓFICA: Interacciones entre presas y depredadores en un ecosistema.
VECTORES: Organismos que trasladan toxinas a lo largo de la red trófica.


ARTÍCULO PRINCIPAL. Mareas rojas en el fin del mundo: cuando el canal Beagle se vuelve tóxico. Autora: Andreana M. Cadaillon. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 14-19, 2796-7360.



Mapas de una fragilidad anunciada

Mapas de una fragilidad anunciada

¿Quién protege a los ecosistemas que protegen a Ushuaia?

Ushuaia está ubicada entre el canal Beagle y las montañas fueguinas, en una estrecha franja geográfica marcada por fuertes pendientes, glaciares y suelos inestables. El cambio climático y el crecimiento urbano han intensificado los riesgos naturales como deslizamientos, saturación de suelos y erosión. Aunque el Código de Planeamiento Urbano establece que no debe construirse por encima de los 115 metros sobre el nivel del mar, la ciudad se ha expandido hacia terrazas más altas, entre los 200 y 300 metros (FIGURA 1), donde se encuentran ecosistemas frágiles como bosques nativos y turberas.
La urbanización de estas zonas no solo pone en peligro a quienes viven allí, sino que debilita la capacidad del territorio entero para enfrentar amenazas como lluvias intensas, aludes o sismos. Además, hay que tener presente que los cambios en la temperatura también pueden desencadenar amenazas naturales. El cambio climático está acelerando procesos que antes eran más lentos y predecibles.

Ushuaia se asienta sobre antiguos depósitos glaciares, muy permeables y saturados de agua. Cuando suben las temperaturas, se intensifica el deshielo del manto nival y glaciar, así como del permafrost, ese suelo que permanece congelado gran parte del año. Esto genera una mayor cantidad de agua que corre por la superficie y por debajo del suelo, lo que vuelve inestable el terreno. En la Patagonia Austral ya se han registrado deslizamientos de ladera como consecuencia
directa de este fenómeno, especialmente en zonas donde el suelo, mojado y en pendiente, carece de vegetación que lo contenga.

FIGURA 1. Usos del territorio en la ciudad de Ushuaia.

¿QUÉ HAY ARRIBA DE LA COTA 115?

Por encima de la cota 115 en Ushuaia se extiende una terraza natural donde predominan ecosistemas de alto valor ambiental, como turberas y bosques. Las turberas de esta zona están protegidas mediante Ordenanza Municipal Nº 3123; y por su parte los bosques forman parte del
Bosque Comunal protegido mediante Ordenanza Municipal N° 2171. Las turberas, en particular, son humedales formados por la acumulación de materia vegetal en zonas saturadas de agua. Son consideradas aliadas clave contra el cambio climático porque almacenan grandes cantidades de carbono y regulan el régimen hídrico. Sin embargo, en el mundo, se pierden miles de kilómetros cuadrados de turberas cada año por actividades humanas. En respuesta, muchos países han comenzado a priorizar su restauración como estrategia para reducir el riesgo de desastres, mejorar la biodiversidad y mitigar los efectos del cambio climático. Las turberas y bosques nativos que se encuentran en estas zonas elevadas no solo tienen un valor ecológico: también funcionan como “infraestructura natural”. Esto es, que ayudan a retener agua, estabilizar suelos y proteger a la ciudad de deslizamientos o inundaciones. Sin embargo, cuando se destruyen para construir, se pierde esa protección y crece la exposición al riesgo, especialmente en barrios informales que no cuentan con redes de agua, cloacas o drenaje.

VIVIR CRUZANDO EL LÍMITE

En Ushuaia, el riesgo ambiental no depende solo de la naturaleza, sino también de cómo las personas usamos el territorio. Cuando se construye en lugares inadecuados, como en las laderas por encima de la cota 115, se combinan amenazas naturales con problemas sociales, generándose
así, condiciones que aumentan el riesgo. Además, este fenómeno responde a una lógica de exclusión social, las personas con menos recursos son las que terminan viviendo en los sectores más vulnerables, sin servicios ni contención institucional. La expansión de Ushuaia hacia zonas ambientalmente inestables es el resultado de una historia de crecimiento desigual y decisiones políticas fragmentadas. En las terrazas (FIGURA 2) se observa que la ocupación urbana del suelo se acrecienta progresivamente de oeste a este. En el corte 1, ubicado en el sector más occidental, la urbanización alcanza la cota 92; en el corte correspondiente al centro de la ciudad llega hasta la cota 237; y en el corte más oriental alcanza la cota 308. Este incremento en la altitud ocupada está directamente vinculado con la topografía: las pendientes más pronunciadas se concentran en el oeste, mientras que hacia el este predominan pendientes más suaves, lo que facilita la expansión urbana en elevaciones mayores.

FIGURA 2. Cortes topográficos del casco urbano de Ushuaia.

ENTRE PLACAS. RIESGOS GEOLÓGICOS.

Además de los riesgos derivados del crecimiento urbano sin planificación sobre ecosistemas frágiles, Ushuaia enfrenta otros tipos de amenazas naturales vinculadas a su ubicación geográfica y condiciones geológicas. Ushuaia se encuentra en una región donde confluyen varias placas tectó-nicas (FIGURA 3), lo que la convierte en una zona con actividad sísmica significativa (FIGURA 4). A lo largo de la falla Magallanes-Fagnano, se han registrado movimientos importantes que podrían repetirse en el futuro. Si bien los terremotos no son frecuentes, sus impactos pueden ser graves, especialmente en una ciudad que ha crecido sobre suelos frágiles y pendientes pronunciadas. El riesgo no está solo en la intensidad de un sismo, sino también en cómo está preparada, o no, la ciudad para enfrentarlo. Esta amenaza sísmica se combina con otros peligros asociados, como remoción en masa y la licuefacción del suelo. En zonas donde el terreno está saturado de agua o mal compactado, un terremoto puede hacer que el suelo se comporte como si fuera líquido, afectando edificios, calles e infraestructura. En un territorio como Ushuaia, con suelos blandos y humedales intervenidos, este fenómeno representa un riesgo serio que rara vez es tenido en cuenta en la planificación urbana. Otro factor crítico es la degradación de los recursos hídricos por encima de la cota 115, donde bosques, turberas y arroyos actúan como reguladores naturales del agua. Estos ecosistemas absorben, retienen y liberan agua de forma gradual, previniendo aludes, inundaciones y otros fenómenos extremos. Sin embargo, la urbanización ha avanzado sobre estas áreas. Al perder esta “infraestructura natural”, la ciudad queda más expuesta a eventos que podrían ser evitados si se conservaran estos ambientes clave.

FIGURA 3. Placas tectónicas en Tierra del Fuego.
FIGURA 4. Zonificación sísmica en Tierra del Fuego.

LAS MUCHAS CARAS DE LA VULNERABILIDAD

Cuando hablamos de vulnerabilidad, no nos referimos a una sola cosa. La vulnerabilidad es una condición compleja, con diversas facetas. No se trata solo de estar expuesto a una amenaza natural, como un sismo o un deslizamiento, sino también de las capacidades o limitaciones que tiene una comunidad para hacerle frente. Estas distintas vulnerabilidades, cuando se superponen, configuran escenarios de riesgo mucho más complejos.

AMENAZAS PRESENTES

De acuerdo al Manual para la elaboración de mapas de riesgo de Argentina, las principales amenazas para la región patagónica austral incluyen:

  • Sismos
  • Remociones en masa
  • Licuefacción de suelos
  • Inundaciones súbitas
  • Incendios forestales

Estas amenazas se ven intensificadas por la modificación antrópica del ambiente. Pero el riesgo no se distribuye de forma homogénea en toda la sociedad, sino que la suma de varios tipos de vulnerabilidades como se menciona en el CUADRO 1 incrementará o disminuirá el riesgo de cada sector.

LA PALABRA QUE FALTA

Este escrito no busca resolver el problema, ni mucho menos, viene a descubrir algo que no se sepa: hay numerosos estudios sobre el tema, investigaciones valiosas y profesionales comprometidos que desde hace años trabajan y alertan sobre estos riesgos. El propósito acá es otro: hablar del tema. Porque si no se habla, no existe. Y si no existe, no se cuida. El riesgo no es solo una amenaza natural, también se construye en cómo habitamos, cómo decidimos y cuánto sabemos. Por eso, en una zona sísmica como la nuestra, necesitamos volver cotidiana la conversación sobre riesgos y vulnerabilidades.


GLOSARIO

LICUEFACCIÓN: Fenómeno en el que, debido a un sismo o vibraciones, un suelo saturado de agua pierde su resistencia y se comporta como un líquido.
REMOCIÓN EN MASA: Movimiento descendente de grandes cantidades de tierra, rocas o escombros por una pendiente, generalmente causado por lluvias intensas, terremotos o pérdida de vegetación.
TURBERA: Humedal donde se acumula materia vegetal parcialmente descompuesta (turba), que almacena grandes cantidades de carbono y regula el agua del entorno.
VULNERABILIDAD: Condición que hace a una comunidad o ecosistema más propenso a sufrir daños ante una amenaza.
RIESGO: Probabilidad de daños o pérdidas que surge de la interacción entre una amenaza y las vulnerabilidades existentes en un territorio.


ARTÍCULO PRINCIPAL Mapas de una fragilidad anunciada. Autora: Eliana Peralta. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 28-34, 2796-7360.



Carnívoros en Tierra del Fuego. Depredadores en nuestro Parque Nacional

Carnívoros en Tierra del Fuego

Depredadores en nuestro Parque Nacional

Los mamíferos carnívoros son animales conocidos por comer carne, y durante su evolución surgieron adaptaciones a esta dieta, como mandíbulas especializadas con dientes caninos muy desarrollados. En su mayoría son depredadores, lo que permite que se establezcan interacciones entre especies, regulando las poblaciones presa y manteniendo los flujos de materia y energía del ambiente.

Este gran grupo incluye a los comúnmente conocidos como felinos (gatos), cánidos (perros y zorros), úrsidos (osos), pinnípedos (focas y lobos marinos) y mustélidos (hurones, nutrias, y todos esos “bichos peludos” de cuerpo alargado y patas cortas). Además de sus habilidades para cazar, los carnívoros son animales inteligentes con los que las personas podemos generar lazos, que han llevado a la domesticación de algunas especies, pero también a que muchas otras especies silvestres dependan de la presencia de personas para alimentarse o refugiarse.

En la Isla Grande de Tierra del Fuego (TDF) tenemos seis especies de carnívoros (FIGURA 1): dos nativas y cuatro introducidas, las cuales también se encuentran en el Parque Nacional Tierra del Fuego (PNTF). Esta área protegida se ha transformado en un refugio socioecológico para las especies nativas con poblaciones en buen estado y menor afectación por parte de las especies introducidas y las personas. Desde el Grupo Conservación, Investigación y Manejo de Fauna (CIMaF, perteneciente al ICPA-UNTDF y CONICET), trabajamos desde 2005 en conjunto y sinergia con personal técnico y guardaparques del PNTF y la Dirección Regional Patagonia Austral, abordando distintas temáticas relacionadas con la conservación de las especies nativas y el manejo de las especies introducidas mencionadas.


FIGURA 1. Mamíferos carnívoros presentes en el PNTF. Huillín. Zorro colorado fueguino. Visón americano. Zorro gris. Perro doméstico. Gato doméstico.Fotos: Joel Reyero y Emiliano Arona.

Huillín Lontra provocax
Nutria endémica de la Patagonia y único carnívoro nativo semiacuático de TDF. Su población en TDF se encuentra En Peligro Crítico de Extinción, es Patrimonio Natural dde la Provincia (Ley N°1346) y Especie de Vertebrado de Valor Especial (EVVE) para el PNTF.
Zorro gris – Lycalopex griseus
Especie nativa del continente que fue traída en 1951 y liberada al norte de TDF para “controlar” la invasión del conejo europeo (Oryctolagus cuniculus), otra especie introducida. El plan fracasó, convirtiéndose en una especie invasora. En TDF utiliza los mismos recursos que el zorro colorado fueguino.
Zorro colorado fueguino – Lycalopex culpaeus lycoides
Subespecie endémica de TDF e isla Hoste (Chile), donde es el único carnívoro nativo totalmente terrestre. Se encuentra En Peligro de Extinción y es EVVE del PNTF.
Perro – Canis lupus familiaris
Especie doméstica que es un gran problema para la producción y biodiversidad de TDF. Los perros sin control suelen cazar y matar cualquier otra especie, e incluso su sola presencia genera riesgo de transmisión de enfermedades y de cambios de comportamiento en las especies silvestres.
Visón americano – Neogale vison
Mustélido introducido en los 1940s en criaderos para peletería. Muchos individuos escaparon o fueron liberados, invadiendo TDF y otras islas. Depredador voraz que se alimenta de aves, roedores, peces y crustáceos, y utiliza los mismos recursos que el huillín. Además, es capaz de transmitir enfermedades a otros carnívoros y a las personas. Incluso se destaca como un posible vector del virus del COVID-19 (SARS-COV-2).

Gato – Felis catus
Especie doméstica sin poblaciones silvestres, pero que genera un problema ambiental ya que muchos individuos “salen a dar una vuelta” por varias horas, incluso días, durante las cuales depredan sobre la biodiversidad nativa, principalmente aves. Los gatos domésticos cuyos dueños les permiten andar libremente, son los responsables del mayor número de aves muertas en el mundo.

¿DÓNDE ESTÁN?
Para conocer dónde están los animales, que son difíciles de ver porque se esconden, tenemos que buscar señales de su presencia, como huellas y defecaciones y usar cámaras fotográficas automáticas de monitoreo no invasivo (“cámaras trampa”). En general, la cercanía a Ushuaia y la presencia de personas determinó la distribución de los carnívoros (FIGURA 2).

FIGURA 2. Distribución de carnívoros en el PNTF.

El zorro colorado fueguino se distribuye principalmente hacia el oeste y norte del PNTF, con algunos individuos en el área de uso público que evitaron las zonas con perros y zorros grises, y también los horarios de caminata de personas. Un caso particular se observa con individuos asociados a los estacionamientos, probablemente afectados por la costumbre de las personas de querer alimentarlos. Esta práctica es altamente nociva para estos individuos, que corren riesgo de enfermarse por consumir alimentos no adecuados y podrían verse afectadas sus habilidades de caza (principalmente en los individuos jóvenes), afectando sus posibilidades de supervivencia a futuro, por ejemplo, durante invierno cuando hay menos personas para alimentarlos.


FIGURA 3. Patrones de actividad diaria del huillín en el PNTF en ausencia (izquierda) y presencia (derecha) de personas.


El huillín es una nutria tímida, altamente afectada por la presencia humana, que vive en las costas. La mayoría de sus territorios están en la reserva estricta hacia el límite con Chile. Interesantemente, encontramos que, en las pocas madrigueras en la zona de uso público, los huillines se ven obligados a cambiar sus horarios de actividad diaria para evitar encontrarse con las personas (FIGURA 3). Por este motivo, es importante utilizar solo los senderos habilitados, y no caminar por la línea de costa en sectores que no está permitido (como bahía Cucharita, fuera de la senda Costera, etc.).

FIGURA 4. Dieta del visón americano en presencia y ausencia del huillín donde se observa un cambio para evitar competir con la nutria nativa.

Perros y zorros grises se distribuyeron principalmente en la franja del límite del PNTF con Ushuaia, aunque ambas especies se encuentran hasta el río Lapataia y el lago Acigami. Mientras que los zorros son individuos silvestres en claro proceso de invasión biológica, los perros encontrados en el PNTF son callejeros o mascotas sin supervisión. Por ejemplo, hace unos años un grupo de cuatro perros, con collar y chip de identificación, entraron al PNTF y mataron a un guanaco. El único registro de un gato doméstico en el parque se realizó mediante cámara trampa sobre la senda Costera en el sector cercano a la ruta nacional.

El visón americano ha invadido todo el PNTF, ocupando ríos, lagos y la costa marina. Implica un alto riesgo para el ensamble de carnívoros por el contagio de enfermedades, y aún más alto sobre las aves por depredación, pero nuestros estudios permitieron determinar que el huillín podría “ganarle en la competencia” por recursos (FIGURA 4).

MONITOREAR PARA CONSERVAR
Desde 2006, el PNTF lleva adelante el único monitoreo a largo plazo de la población costero-marina de huillín del mundo, que ha permitido entender su dinámica en el tiempo, apoyar la toma de decisiones y orientar investigaciones para mejorar su conservación. Luego de 20 años, sabemos que el PNTF ha logrado mantener estable la población más sana que tenemos de huillín en TDF, siendo el único sitio donde no decrece. Gracias a este monitoreo hemos registrado los primeros eventos de reproducción en la región (FIGURA 5), pudimos estudiar qué comen y dónde viven, analizar sus comportamientos ante distintas situaciones y sus patrones de actividad diarios, entre estaciones y a lo largo de los años.


FIGURA 5. Hembras de huillín con crías en el PNTF.


MANEJAR PARA CONSERVAR
Durante los últimos años hemos llevado adelante una investigación que pone a prueba un plan piloto de manejo del visón americano, para minimizar sus impactos sobre la fauna nativa (FIGURA 6). Mediante dispositivos especializados para evitar el sufrimiento de los animales, se capturan y remueven individuos de visón de ciertas áreas, poniendo a prueba distintos diseños para evaluar el más efectivo. Además, estamos analizando la recuperación de las especies nativas tras estas remociones. También, como parte de un programa nacional de vigilancia epidemiológica, estamos estudiando si los individuos capturados portan alguna enfermedad o parásito que puedan afectar a otros carnívoros y/o a las personas.

Si bien las áreas protegidas son de gran importancia para la conservación de los carnívoros nativos y el manejo de los introducidos, es importante resaltar que todas estas especies suelen tener distribuciones extensas y territorios que normalmente superan los límites de las áreas protegidas. En este sentido, el trabajo para la conservación debe realizarse de manera integral, interdisciplinaria y en conjunto tanto dentro como fuera de las áreas protegidas.


FIGURA 6. Tareas de campo y laboratorio para el manejo y vigilancia epidemiológica de visón americano en el PNTF.


GLOSARIO

DEPREDADOR: animal que caza y se alimenta de otros animales para su subsistencia.
ESPECIE NATIVA: especie originaria de una región que comparte una historia evolutiva con las demás especies originarias.
ESPECIE ENDÉMICA: especie nativa que sólo se encuentra en un área geográfica específica.
ESPECIE INTRODUCIDA: especie no nativa que ha sido transportada directa o indirectamente por acción humana fuera de su distribución original.
ESPECIE INVASORA: cuando una especie introducida logró establecerse y reproducirse en un nuevo sitio, generando impactos en la biodiversidad, la producción, la salud y la sociedad. Este proceso se conoce como “invasión biológica”.


Si bien las áreas protegidas son de gran importancia para la conservación de los carnívoros nativos y el manejo de los introducidos, es importante resaltar que todas estas especies suelen tener distribuciones extensas y territorios que normalmente superan los límites de las áreas protegidas. En este sentido, el trabajo para la conservación debe realizarse de manera integral, interdisciplinaria y en conjunto tanto dentro como fuera de las áreas protegidas.


ARTÍCULO PRINCIPAL. Carnívoros en Tierra del Fuego Depredadores de nuestro Parque Nacional. Autores: Alejandro Valenzuela y colaboradores. La Lupa Nº 26, julio 2025, 36-41, 2796-7360.



Algunos hechos históricos del Parque Nacional Tierra del Fuego

Algunos hechos históricos del Parque Nacional Tierra del Fuego

HUELLAS DE LA INTERVENCIÓN HUMANA EN UN PAISAJE EXTREMO

El PNTF no solo se destaca por su biodiversidad y paisajes imponentes, sino también por su historia social. Desde los trabajos forzados de los presos del antiguo penal de Ushuaia hasta la creación del parque en 1960, este lugar encapsula la interacción entre el humano y la naturaleza en uno de los entornos más remotos del planeta. Este artículo explora tres aspectos clave de su historia: los tocones como testimonio del trabajo de los presos, la inauguración del PNTF y la Mina Beatriz, un legado minero que refleja los intentos de explotación de recursos en la región.

El Parque Nacional Tierra del Fuego (PNTF), muchos años antes de su inauguración, fue testigo del trabajo forzado de los presos del penal de Ushuaia. A principios del siglo XX, Ushuaia albergó una de las cárceles más australes del mundo, conocida como el Presidio de Ushuaia. Los reclusos eran enviados a esta remota región para cumplir sus penas y, al mismo tiempo, contribuir al desarrollo de la colonia mediante diferentes labores.

LOS TOCONES

El Parque Nacional Tierra del Fuego (PNTF), muchos años antes de su inauguración, fue testigo del trabajo forzado de los presos del penal de Ushuaia. A principios del siglo XX, Ushuaia albergó una de las cárceles más australes del mundo, conocida como el Presidio de Ushuaia. Los reclusos eran enviados a esta remota región para cumplir sus penas y, al mismo tiempo, contribuir al desarrollo de la colonia mediante diferentes labores.

El Presidio de Ushuaia fue inaugurado en 1902 y funcionó hasta 1947. Durante este período, los presos fueron utilizados como mano de obra para diversas tareas, desde la construcción de infraestructura hasta la explotación de recursos naturales. Entre las labores más destacadas se encontraba la tala de árboles, principalmente lengas y coihues, para obtener madera que se utilizaba tanto para la construcción como para calefacción en el frío clima fueguino.

Los presos eran trasladados desde el penal hasta los bosques que hoy forman parte del parque, utilizando el “Tren de los Presos” (PORTADA), también conocido como el “Tren del Fin del Mundo“. La tala de árboles, si bien se desarrolló a lo largo de los 25 km del ferrocarril, tuvo más impacto en el monte Susana y en el cañadón del Toro; extendiéndose hasta la cascada del río Pipo.

Una vez en la zona boscosa seleccionada para la tala, muchos reclusos se instalaban en campamentos provisorios donde, los de buena conducta, que se ganaban la confianza de los guardias, podían pasar las noches allí; los otros volvían al presidio cada día al atardecer.

Los campamentos cambiaban de lugar a medida que avanzaba la explotación del bosque. Penados y guardias permanecían en los mismos por meses. Durante el día, se dedicaban a cortar árboles con hachas y sierras (FIGURA 1).

PORTADA. Presos caminando por las vías del tren Decauville, en la zona
de uno de los campamentos temporales del parque.

Los campamentos más conocidos fueron Leñadores del monte Susana, a 10 km de la cárcel; y El Turbal, a 14 km del presidio, en la zona del Cañadón del Toro. Este último funcionó como destacamento policial tras el cierre del presidio.

Uno de los elementos más intrigantes y evocadores del parque son los restos de los árboles cortados: los tocones (FIGURA 2). Los mismos no solo son un testimonio de la actividad humana en la región, sino también guardan una profunda conexión con la historia de los convictos que habitaron la antigua cárcel de Ushuaia. A través de estos restos, es posible reconstruir parte de la vida y las condiciones de trabajo de quienes fueron enviados al confín del mundo.

Hoy en día, los tocones son parte del paisaje del PNTF y se han convertido en un atractivo histórico y cultural. Estos restos son un puente entre el pasado y el presente, permitiendo a las generaciones actuales comprender y valorar la historia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

FIGURA 1. Preso realizando trabajos de tala en el bosque fueguino, en el área que luego conformaría el PNTF. La imagen refleja el uso del trabajo penal en la explotación de recursos naturales a comienzos del siglo XX.
FIGURA 2. Tocones en el Parque Nacional Tierra del Fuego, en la década de los 70. La altura de los tocones muestra en la etapa del año que fueron cortados; si supera el metro y medio de altura, la tala de ese sector del bosque se realizó en época invernal, con el suelo cubierto por gran cantidad de nieve.

INAUGURACIÓN DEL PARQUE

Después de varios intentos de inauguración, el PNTF se creó el 30 de septiembre de 1960, mediante el Decreto-Ley N° 15.554, firmado por el entonces presidente, Arturo Frondizi; cubriendo una superficie de 68.909 hectáreas. Su creación respondió a la necesidad de proteger el entorno natural de la región

En ese entonces gobernaba el Territorio Nacional Tierra del Fuego Ernesto Manuel Campos, quien fue gobernador en tres períodos distintos. Desempeñó un papel crucial en la promoción de la creación del parque. Campos fue un defensor de la conservación y el desarrollo sostenible en la región, y su gestión sentó las bases para la protección de áreas naturales en Tierra del Fuego. Su labor perdura en el parque, que hoy es un símbolo de la identidad fueguina. Además, la gestión de Campos es recordada como una de las más influyentes en la historia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, dejando un legado significativo en términos de infraestructura (FIGURA 3) y desarrollo social. Su enfoque en el bienestar de la comunidad y en la mejora de la calidad de vida sigue siendo destacado en homenajes y conmemoraciones en la región.

LA MINA BEATRIZ

Dentro del PNTF se encuentra la Mina Beatriz, un sitio histórico que forma parte del legado minero de la región. La misma es un depósito de minerales de escasa importancia. Entre 1979 y 1984, se realizaron pruebas para determinar la presencia de zinc, plomo, cobre y oro en la zona.

Desde el punto de vista geológico, la Mina Beatriz (FIGURA 4) se encuentra en una zona rica en depósitos de carbón, formados durante el período Cretácico. Estos depósitos son el resultado de la acumulación de materia orgánica en ambientes pantanosos que existieron en la región hace millones de años.

FIGURA 3. Hostería Alakush comenzó a construirse en 1962 y se inauguró en 1965 en el PNTF. En 1988 un incendio provocó la destrucción total del edificio. Posteriormente, en 2002, la Dirección de Parques Nacionales licitó la edificación del Centro de Visitantes Alakush, que comenzó a funcionar en
2008.
FIGURA 4. Boca de la Mina Beatriz, la cual se encuentra en zona de acceso restringido al público.

La Mina Beatriz no está incluida entre los senderos habilitados para visitas dentro del PNTF, y su ingreso está prohibido. De todas formas, su presencia es un recordatorio de la interacción entre el humano y el ambiente, en una región donde las condiciones extremas dificultan cualquier tipo de actividad económica.

El PNTF es mucho más que un área protegida; es un espacio donde convergen la historia, la cultura y la naturaleza. Desde el legado de los presos y el icónico Tren del Fin del Mundo; pasando por su inauguración, durante la presidencia de Frondizi, y la exploración minera; el parque expresa la identidad fueguina. Su conservación no solo es vital para proteger la biodiversidad, sino también para preservar la memoria histórica de una región única en el mundo.

ARTÍCULO PRINCIPAL. Algunos hechos históricos del Parque Nacional Tierra del Fuego. Autores: Romina Birari y Sebastián Camilo Arias. La Lupa Nº 26, julio 2025, 2-6, 2796-7360.



El paisaje del lago Acigami y la bahía Lapataia

El paisaje del lago Acigami y la bahía Lapataia

Consecuencias de cambios globales del pasado

EL LAGO ACIGAMI

El lago Acigami es un cuerpo de agua que ocupa parte del fondo de una artesa o valle glaciario (FIGURA 1) modelado por un antiguo glaciar de descarga originado en el extremo oriental del campo de hielo de la cordillera Darwin (Chile) y alimentado por glaciares tributarios. Estos glaciares ya no existen en el paisaje, pero han dejado testimonio de su existencia en el relieve que esculpieron.

El lago Acigami presenta una longitud máxima de 10,8 km, un ancho máximo de 2,3 km y una superficie total de 17 km2. Aproximadamente el 14% de la superficie del lago se encuentra en el PNTF, el resto ocupa territorio chileno, donde se lo conoce como lago Errazuriz. El mismo es alimentado por un río sinuoso o meandriforme generado por agua de fusión de nieve y glaciares ubicados en el sector oeste del valle. A su vez, el lago alimenta al río Lapataia el cual recorre el sector “Área Recreativa del PNTF” hasta desembocar en la bahía Lapataia. La particularidad de este río es su carácter distributivo, ya que, a metros de sus nacientes, la isla “El Salmón” provoca la bifurcación de aguas en dos canales que se reúnen 800 metros aguas abajo para formar un amplio cauce, de aspecto similar a una laguna, desde el cual se produce nuevamente una bifurcación de aguas (FIGURA 2). El cauce más occidental, de 1,8 km de largo, es conocido como río “Ovando” mientras que al cauce oriental se le denomina río “Lapataia”, el cual se extiende por 1 km hasta llegar a la bahía homónima. Ambos cauces presentan morfologías irregulares con rápidos, angostamientos y ensanchamientos como el sector conocido popularmente como “Laguna Verde”.

FIGURA 1. Ubicación de los valles glaciarios y cordones montañosos en el oeste del sector argentino de la Isla Grande de Tierra del Fuego. Foto: Google Earth®, enero 2024.

UN PERÍODO FRÍO: EL ÚLTIMO MÁXIMO GLACIAL

Hace aproximadamente 115.000 años comenzó la Última Glaciación, un evento climático frío que afectó a todo el planeta y que se caracterizó por el crecimiento de glaciares en tierras bajas de altas latitudes. Esta glaciación tuvo su período más frío en la región entre 30.000 y 20.000 años atrás, momento conocido como Último Máximo Glacial (UMG).

Durante el UMG, este sector del PNTF estuvo cubierto por una red de glaciares de aproximadamente 600-700 m de espesor, de la cual sólo asomaban algunas cumbres montañosas. El paleoglaciar (antiguo glaciar) Acigami fue uno de ellos, otros fueron el paleoglaciar Yendegaia, ubicado inmediatamente al oeste, el paleoglaciar Cañadón del Toro ubicado al este y el mayor de todos, el paleoglaciar Beagle, el cual actuaba como colector del resto de los glaciares (FIGURA 3A).

FIGURA 2. El lago Acigami y su drenaje hacia la bahía Lapataia a través de los ríos Ovando y Lapataia.

UN PERÍODO CÁLIDO

Luego del UMG estos glaciares, al igual que todos los glaciares del planeta, comenzaron a retroceder como consecuencia del calentamiento climático global natural que condujo al actual período climático cálido conocido como “Holoceno”, iniciado hace 11.700 años.

En nuestra región, esta fase final estuvo caracterizada por la presencia de numerosos lagos originados en las depresiones erosionadas por los glaciares y por ríos que evacuaban el agua de fusión formando planicies. En algunas depresiones se generaron lagunas o charcas que poco a poco fueron colmatadas por vegetación acuática y que luego dieron lugar a la formación de turberas como las de la laguna Negra, Lapataia y Pipo.

Sabemos que hace unos 15.000 años atrás el paleoglaciar Beagle habría desaparecido por completo del interior del canal y posiblemente los glaciares tributarios hayan quedado relegados al interior de sus valles. Para este momento, el lago Acigami se desarrollaba como un lago glacial (FIGURA 3B), posiblemente en contacto con el frente del hielo, mientras que la bahía Lapataia y el valle que la conecta con la bahía Yendegaia, estaban libres de hielo y eran recorridos por ríos que fluían a la bahía Lapataia.


OTROS CAMBIOS GLOBALES: LA GLACIO-ISOSTASIA Y EL ASCENSO RELATIVO DEL NIVEL DEL MAR

La pérdida del peso de la corteza terrestre, causada por la desaparición de los grandes glaciares, produjo un levantamiento progresivo del terreno durante varios miles de años. Este fenómeno fue más pronunciado en el sector oeste de Tierra del Fuego debido a que allí se encontraban los glaciares de mayor espesor y peso. Por otro lado, como consecuencia del derretimiento global de los glaciares, el nivel del mar ascendió en todo el planeta, produciendo aquí la inundación de la artesa en la que se formó el canal Beagle y del lago Acigami.

UNA LÍNEA DE COSTA DISTINTA A LA ACTUAL

En tiempos del ascenso generalizado del nivel del mar, cuando este llegó a su máxima elevación hace unos 7.000 a 6.000 años atrás, la antigua línea de costa alcanzaba el cauce del río Lapataia y las costas del lago Acigami. Las evidencias de campo y los modelos digitales de elevación permiten reconstruir la extensión de la invasión del agua marina en estas artesas e interpretar al relieve del sector comprendido entre el lago Acigami y la bahía Lapataia como un paleofiordo, recordando que un fiordo es una artesa inundada por agua de mar (FIGURA 3C). Esta entrada marina tenía una longitud máxima de 20 km, desde bahía Lapataia hasta unos 3 km al norte de la costa noroeste del lago actual.

Las evidencias geológicas indican que el paleofiordo se formó hace 9.000 años atrás (FIGURA 3C). Algunas evidencias de la existencia de este paleofiordo son playas marinas elevadas (paleoplayas) con respecto al nivel actual del lago, resultado de un nivel del mar algunos metros más alto que el actual y del ascenso regional del terreno provocado por el retiro de los glaciares (glacioisostacia). Además, asociadas a las playas elevadas, se han descubierto un gran número de sitios arqueológicos que evidencian actividades humanas asociadas a un ambiente de fiordo (ver “Tierra del Fuego Ancestral, el legado arqueológico del Parque Nacional” en este volumen).

El descenso del nivel del mar global provocó la desconexión entre el lago Acigami y la línea de costa actual hace unos 2.000 años atrás. Este evento marcó la desaparición del paleofiordo y la formación del lago Acigami tal cual lo conocemos en la actualidad.


FIGURA 3. Evolución paleogeográfica del lago Acigami y bahía Lapataia desde el UMG hasta la actualidad generado en base a modelos digitales de elevación del terreno mediante el uso de un
Sistema de Información Geográfica (SIG). A) Arriba, izquierda: Máxima cobertura de glaciares durante el UMG. B) Abajo, izquierda: Etapa de retroceso de glaciares durante la fase final de la Última Glaciación. C) Arriba, derecha: Formación del paleofiordo lago Acigami-bahía Lapataia debido a un ascenso global del nivel del mar. D) Abajo, derecha: Situación actual.

¿AYER PALEOFIORDO, HOY FIORDO?

Una vez que el paisaje adquirió su configuración actual (FIGURA 3D), el agua de mar quedó relegada en la bahía Lapataia, la cual representa parte de la artesa que contiene al lago Acigami. Por ello, se puede considerar a esta entrante marina como el único fiordo existente en el sector argentino de la Isla Grande de Tierra del Fuego (FIGURA 4).

FIGURA 4. La bahía Lapataia, el fiordo más oriental en el canal Beagle, separado del canal Beagle por el cerro Mesa Real y la punta Entrada.

GUARDAPARQUES Y CIENTÍFICOS

Las paleoplayas marinas del lago Acigami son difíciles de reconocer en campo por la densidad del bosque y su estrato arbustivo. No obstante, los guardaparques que recorrían las costas del lago a mediados de los años 80 notaron la presencia de conchillas depositadas unos metros arriba de la costa y distantes algunas decenas de metros. Esta notable observación puso en contacto a los guardaparques con los científicos del CADIC. Allí acudieron los arqueólogos para constatar la existencia de restos de concheros, pero… ¡no todas eran conchillas recolectadas por los nativos!, entonces llegaron los geomorfólogos del CADIC para constatar que algunas eran de origen natural, no-antrópicas.


GLOSARIO

ARTESA: valle amplio y profundo con perfil transversal en forma de U, modelado por acción glacial.
CAMPO DE HIELO: extensa acumulación de hielo glacial ubicada en las zonas montañosa de mayor altura.
GEOMORFÓLOGOS: científicos especialistas en el estudio del origen y evolución del paisaje.
GLACIOISOSTASIA: efecto de levantamiento del terreno debido a la pérdida de peso en la corteza terrestre generada por la desaparición de glaciares de grandes dimensiones.
HOLOCENO: período del tiempo geológico comprendido entre 11.500 años atrás y el presente.
PALEOGLACIAR DE DESCARGA: glaciar en forma de lengua proveniente de un campo de hielo existente en el pasado.
PALEOPLAYA: playa marina elevada y sin conexión con procesos litorales actuales.

LECTURA SUGERIDA

• Gordillo, S.; Coronato, A. y Rabassa, J. 1993. Late Quaternary evolution of a subantarctic paleofjord, Tierra del Fuego. Quaternary Science Reviews, 12 (10):889-912.
• Ponce, J.F., Coronato, A., Rabassa. J. (2017). Historia de los Glaciares de Tierra del Fuego. Revista La Lupa. 10:30-35.
• Rabassa, J., Coronato, A., Gordillo, S., Candel, M.S., Martínez, M.A. 2009. Paleoambientes litorales durante la Transgresión Marina Holocena en Bahía Lapataia, Canal Beagle, Parque Nacional Tierra del Fuego, Argentina. Revista de la Asociación Geológica Argentina, 65 (4):648-659.


ARTÍCULO PRINCIPAL. El paisaje del lago Acigami y la bahía Lapataia. Autores: Juan Federico Ponce y Andrea Coronato. La Lupa Nº 26, julio 2025, 42-47, 2796-7360.