Reglas que cuidan

REGLAS QUE CUIDAN

Los motivos detrás de las indicaciones dentro del Parque Nacional Tierra del Fuego

En el parque hay muchas indicaciones: caminar únicamente por sendas habilitadas, no hacer ruido, no usar drones, llevarse la basura de regreso a casa, no llevarse nada de recuerdo. Sabemos que esas reglas pueden resultar incómodas pero todo tiene un porqué y te lo contamos.

El Parque Nacional Tierra del Fuego (PNTF) se creó hace más de 60 años con el objetivo principal de conservar los bosques andino-patagónicos más australes del país. Se buscó conservar turberas, bosques, ambientes costero-marinos, ríos y lagos, toda la fauna y flora asociada, el patrimonio arqueológico e histórico, y también promover el desarrollo turístico y recreativo (FIGURA 1).

¿POR QUÉ NO PUEDO CAMINAR POR DONDE YO QUIERO?

La presencia de personas en áreas no habilitadas, como ocurre en varios sectores de la costa, puede aumentar el riesgo de incendios y accidentes, afectar sitios arqueológicos e impactar negativamente en el ambiente.

Un ejemplo es cómo nuestra presencia afecta al huillín (Lontra provocax), nutria nativa y en peligro de extinción, que vive en la zona costero-marina, donde la abundante vegetación, huecos entre rocas y bosques de macroalgas ofrecen protección contra el viento y oleaje. Como resultado del monitoreo a largo plazo de esta población, realizado entre el personal del PNTF e investigadores de la Universidad Nacional Tierra del Fuego (UNTDF), se comprobó que la mayor actividad de la especie ocurre en la Reserva Estricta o Zona Intangible (restringida al turismo) y que suele ser más activa al amanecer y atardecer. Sin embargo, las zonas costeras con turismo son menos visitadas por la especie y la actividad se restringe a horarios nocturnos, acotados a momentos en que no hay visitantes, lo que confirma cuán sensible es esta especie a la presencia humana (ver “Carnívoros en el Parque Nacional Tierra del Fuego” en este mismo volumen).

No solo la fauna se ve afectada cuando caminamos por sitios no habilitados. Las turberas también sufren el impacto de nuestro paso. Las principales turberas del PNTF están dominadas por el musgo Sphagnum magellanicum, clave en la regulación del agua y almacenamiento de carbono. Estas formaciones esponjosas pueden parecer firmes a simple vista, pero en realidad son suelos vegetales saturados de agua que tardan miles de años en formarse. Cada pisada fuera del sendero las compacta y destruye, afectando su capacidad de retener agua y poniendo en riesgo la biodiversidad que depende de ellas.

Respetar los senderos habilitados es una acción concreta para proteger los ecosistemas del parque. Toda caminata que decidas hacer por fuera de ellos (por ejemplo, a bahía Cucharita) perjudica a los animales y sus ambientes.

FIGURA 1. Mapa de las diferentes zonas y servicios del PNTF. Elaboración propia con base en la cartografía disponible en el Sistema de Información de Biodiversidad (SIB-APN).

¿POR QUÉ NO PUEDO ENTRAR AL PARQUE CON MI MASCOTA?
LA LLEVO CON CORREA Y SE PORTA BIEN…

Nuestras mascotas pueden correr, ahuyentar y hasta cazar a la fauna silvestre. Sin embargo, su impacto dentro del parque no es solo por el riesgo de caza, sino por los cambios en el comportamiento que generan en la fauna autóctona y las enfermedades que pueden transmitirle.

Los animales, a diferencia de las personas, usan todos sus sentidos para obtener información del ambiente en el que viven. Para la fauna no solo importa lo que ven, sino también lo que escuchan y huelen. Los olores dan información respecto a los territorios, el sexo de otro individuo de la misma especie o la presencia de un depredador. Nuestros perros y gatos son carnívoros, y el olor de su cuerpo, pis, caca y otras señales químicas son detectados a distancias y tiempos que se extienden mucho más que el lugar y momento de la visita. Además, tienen parásitos que pueden contagiarse a la fauna silvestre, la cual no cuenta con un plan de vacunación anual.

¿DÓNDE PUEDO DEJAR LA BASURA? ¡NO HAY NI UN TACHO!

La existencia de recipientes para residuos atrae a la fauna silvestre (FIGURA 2). Hasta hace pocos años, las áreas de acampe y otros sectores del parque tenían instalados cestos de basura y era muy frecuente observar animales alrededor, principalmente aves (caranchos, chimangos o gaviotas) y zorros colorados. Aunque tenían tapas, los animales se acercaban tratando de acceder a los alimentos, y cuando lo lograban, desparramaban la basura. El zorro colorado fueguino es uno de los mamíferos más grandes que podemos ver en el parque. Históricamente fue perseguido por su piel, que junto con la disminución de áreas boscosas en la actualidad, provocaron que la cantidad de zorros haya ido declinando. Los zorros son exploradores incansables, recorren grandes distancias y prueban todo lo que está a su paso. La basura y comida de las personas representan un fuerte atractivo para ellos, y también un peligro.
No solamente porque lo que consuman puede hacerles daño, sino porque estos sitios de acumulación de desechos incrementan los encuentros entre animales, aumentando el riesgo de transmisión de parásitos y enfermedades, dentro de la especie y entre especies.

FIGURA 2. Zorro colorado accediendo a recipiente de basura. Foto: Emilce Gallo.

Los recipientes de residuos también atraen a numerosas chaquetas amarillas (Vespula sp.), avispa exótica invasora. Su presencia (además de ser molesta) genera un riesgo para las personas debido a las mordeduras y picaduras que pueden causar.

Los tachos de residuos se retiraron paulatinamente entre 2016 y 2019 para reducir la exposición de la fauna a residuos que podrían afectar su salud. Estudios realizados han registrado la presencia de zorros colorados en horarios fuera del uso turístico, sugiriendo que siguen explorando zonas de uso público en busca de alimento, y nos recuerda la importancia de no dejar basura accesible y regresar a nuestras casas con los residuos que generemos.

Por la misma razón no debemos ofrecer comida a la fauna silvestre. Si lo hacemos, la misma se acostumbra a comer alimentos que no le hacen bien y pierde la capacidad de conseguir el propio. Interactuar con la fauna aumenta el riesgo de contagio de enfermedades, hacia ellos y hacia nosotros. Se han registrado casos de visitantes mordidos por zorros, al alimentarlos. Tener la posibilidad de contemplar la vida silvestre es un privilegio. La fauna se las arregla muy bien consiguiendo su alimento, protegiéndose del frío y defendiendo territorios. De nosotros necesitan, sobre todo, que los dejemos vivir en paz.

¿POR QUÉ NO PUEDO USAR DRONES O CAMINAR POR EL BOSQUE ESCU-
CHANDO MÚSICA FUERTE? ¿POR QUÉ NO PUEDO LLAMAR AVES USANDO
GRABACIONES DE SUS CANTOS?

Para la fauna silvestre el sonido es información, y por eso los ruidos extraños alteran su comportamiento. La música, gritos y ruidos extraños como los generados por los drones, pueden espantarlas de sus territorios, atraerlas o distraerlas. Los drones no están autorizados con fines recreativos en las áreas protegidas, así como tampoco la técnica de playback en la observación de aves (reproducción del canto de un ave que tiene el efecto de simular un intruso, para forzar que el ave se acerque y se deje ver).

Las aves suelen ser más vulnerables a los drones porque existe el riesgo adicional de colisión. Las rapaces muchas veces se acercan al sentir que los drones invaden su territorio. En esta región, todas las especies de búhos y lechuzas que han sido observadas u oídas están en alguna categoría de amenaza o son poco frecuentes. Entre ellas, la lechuza bataraz (Strix rufipes), especie en disminución a nivel global. En Argentina se conoce poco sobre su ciclo reproductivo y sus relaciones tróficas y en los últimos años comenzaron a estudiarse sus poblaciones en el PNTF (FIGURA 3). Estos estudios han permitido identificar territorios de la lechuza bataraz en diversas áreas del bosque dando la certeza que, aunque no siempre visibles, en el parque están presentes.

FIGURA 3. Lechuza bataraz en el PNTF. Foto: Mariano Rodríguez.

Para estas aves nocturnas, el sonido es importante: dependen de la acústica para moverse, marcar territorio, detectar presas, escapar de depredadores e incluso para alimentarse. El ruido excesivo afecta su comportamiento y supervivencia. Por eso, seguir las indicaciones del parque no es solo una norma, sino una forma de cuidarlas.


Estas y otras tantas instrucciones, están basadas en investigaciones y observaciones que nos permiten conocer cada vez más los distintos componentes del área protegida, su estado de conservación y amenazas, y nos ayudan a guiar nuestro comportamiento dentro del parque, para poder proteger huillines, zorros, lechuzas y más. Las normas del parque no están para molestar: son la mejor forma que tenemos de cuidar la naturaleza y garantizar que este lugar increíble siga existiendo para las futuras generaciones.


LECTURA SUGERIDA

  • Rossi MF, Iseas M, Pereyra H, Pancotto, V. (2021) Turberas fueguinas:
    Esponjas de agua y carbono atmosférico. La Lupa. Colección Fueguina de
    Divulgación científica. 21: 285-33

ARTÍCULO PRINCIPAL. Reglas que cuidan. Autores: Mariana Abregú, Guillermina Massaccesi, Emilce Gallo y Lucía Rodriguez Planes. La Lupa Nº 26, julio 2025, 16-20, 2796-7360.



Tierra del Fuego Ancestral El legado arqueológicodel Parque Nacional

Tierra del Fuego Ancestral

El legado arqueológico del Parque Nacional


Los pueblos originarios que habitan la región del Onashaga (canal Beagle) desde hace miles de años dejaron un valioso legado. A través de los vestigios materiales hallados en la zona, es posible conocer diversos aspectos de su vida cotidiana: la caza de guanacos, lobos marinos y aves, la recolección de vegetales y moluscos, así como la pesca. También se sabe que estos grupos utilizaron embarcaciones para navegar los canales y las islas, y emplearon instrumentos de roca y hueso, tanto para obtener y procesar alimentos como para la confección de adornos corporales.

En el año 1986, María José Figuerero Torres y Guillermo Mengoni Goñalons lideraron un equipo de investigación que excavó y analizó la evidencia arqueológica en isla El Salmón (FIGURA 1). Estos trabajos mostraron que la isla fue habitada por grupos humanos en diferentes momentos entre 1690 y 1400 años antes del presente. Los restos de las actividades allí desarrolladas muestran el procesamiento y el consumo de animales, principalmente guanacos, la manufactura de armas de caza, artefactos de uso cotidiano y ornamentos en huesos de ave y en valvas.

Posteriormente, entre los años 2005 y 2006, el arqueólogo Ernesto Piana, junto con integrantes de su equipo de investigación, recorrieron el PNTF. Allí descubrieron más de 200 sitios arqueológicos distribuidos a lo largo de una gran variedad de paisajes, que se extienden desde la costa del Onashaga hasta 8 kilómetros hacia el interior del territorio. Las dataciones por radiocarbono realizadas en algunos de estos sitios muestran presencia de grupos humanos en este espacio desde hace al menos 7.000 años antes del presente.


El Parque Nacional Tierra del Fuego (PNTF) contiene un verdadero tesoro arqueológico que resguarda estos testimonios del pasado. En sus vastos paisajes se encuentran sitios arqueológicos conocidos como concheros, donde es posible hallar evidencias de estas antiguas actividades.


Más recientemente, el Grupo de Arqueología y Paleoecología de Costas del CADIC-CONICET comenzó a trabajar, en conjunto con personal del PNTF, en diversos proyectos tendientes a generar nuevos conocimientos respecto de la vida de los pueblos originarios de la región, así como también a proteger el patrimonio cultural y promover su divulgación.

FIGURA 1. Distribución de sitios arqueológicos (puntos rojos) en el PNTF.

UN RESCATE ARQUEOLÓGICO: EL SITIO PNTDF1

Entre los años 2021 y 2022 se excavó el sitio arqueológico PNTDF1 (FIGURA 2), el cual se encuentra localizado en el predio de la Subcentral de Incendios, Comunicaciones y Emergencias (ICE). Este trabajo, realizado en el marco de un rescate arqueológico, permitió conocer más sobre las formas de vida de los antiguos habitantes de la región, antes de realizar la ampliación de las instalaciones del parque.

FIGURA 2. Tareas de excavación en el sitio PNTDF1, año 2021.

Este sitio se formó a partir de los restos dejados por diferentes ocupaciones de grupos humanos, entre diez y cinco siglos atrás. Allí se encontraron huellas de actividades como el transporte de moluscos (probablemente en cestos) desde la costa más próxima, el consumo de guanacos, aves, peces y, en menor medida, lobos marinos. También se hallaron instrumentos realizados en roca y hueso, usados para cazar, procesar alimentos y manufacturar otros utensilios, como los necesarios para trabajar cuero, corteza y fibras vegetales. Curiosamente, las prácticas de consumo y los artefactos de este sitio presentan similitudes con los encontrados en los concheros de isla El Salmón.

DIVULGACIÓN Y PUESTA EN VALOR DEL PATRIMONIO CULTURAL

Entre los objetivos que tienen los Parques Nacionales se encuentra manejar, proteger, conservar y difundir la diversidad natural y cultural de la República Argentina. Con este fin, durante los últimos años se trabajó en el desarrollo de cartelería informativa y un cuadernillo digital en diferentes idiomas donde se comunican diversos aspectos de la vida de los pueblos originarios que habitaron y habitan la región del Onashaga desde hace miles de años (FIGURA 3). Los carteles se encuentran actualmente ubicados en las sendas de ensenada Zaratiegui y bahía Lapataia y posibilitan acercar el conocimiento científico a los visitantes del parque.

Este proyecto fue posible gracias al trabajo conjunto de diversas instituciones y grupos que enriquecieron el resultado final: Agencia de Desarrollo Ushuaia Bureau, Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC-CONICET), Parque Nacional Tierra del Fuego, Asociación de Profesionales en Turismo de Tierra del Fuego – APROTUR-, Secretaría de Ciencia y Tecnología de la provincia, Municipalidad de Ushuaia y Comunidad indígena Yagan Paiakoala de Tierra del Fuego. Además, contó con el financiamiento del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECyT) a través de la línea ASETUR (Apoyo Tecnológico al Sector Turismo).

FIGURA 3. Muestra de uno de los carteles exhibidos (bahía Lapataia) y el QR para acceder al cuadernillo digital.

La cartelería presenta (LINK) un recorrido por la historia del poblamiento humano en la región, desde las primeras ocupaciones hace unos 10.200 años, cuando la isla Grande de Tierra del Fuego se encontraba unida al continente y permitió el paso de los primeros humanos, hasta la actualidad de los pueblos originarios, quienes realizan diversas actividades para recuperar y poner en valor su conocimiento ancestral.


ACTUALES ESTUDIOS ARQUEOLÓGICOS EN EL PARQUE NACIONAL

En el PNTF la arqueología sigue revelando pistas sobre cómo vivían los grupos cazadores-recolectores de la región. Las investigaciones recientes se centran en sitios cercanos a la Laguna Negra y el lago Acigami (Roca), donde, hace unos 7.000 años, el mar formó un fiordo (ver “El paisaje del lago Acigami y la bahía Lapataia” en este volumen) con un ambiente ideal para la vida humana.

En aquel entonces, el agua ingresó en los valles y dio lugar a ensenadas y caletas que pudieron haber servido como puertos naturales que ofrecieron acceso a los recursos marinos, similares a los que hoy encontramos en el Onashaga. La evidencia de esta relación con el mar se encuentra en los concheros, cuya composición está principalmente representada por restos de moluscos obtenidos del intermareal. Sorprendentemente, en este sector particular, estos concheros llegan a encontrarse hasta casi 8 kilómetros de la costa actual, señalando dónde estaban las antiguas líneas de playa cuando existía el antiguo fiordo.

Otros sitios arqueológicos narran una historia diferente: se encuentran en áreas que emergieron tras el retroceso del mar, lo que indica que los seres humanos pudieron habitar estos espacios hace apenas 2.000 años (ver “El paisaje del lago Acigami y la bahía Lapataia” en este volumen). Así, la evolución del paisaje en el PNTF nos permite reconstruir las distintas etapas de ocupación humana a lo largo del tiempo. Cada hallazgo es una pieza clave para comprender cómo las poblaciones ancestrales vivieron en un entorno en constante transformación.


El patrimonio cultural del Parque Nacional está protegido bajo la Ley Nacional 25.743 y la Ley de Parques Nacionales 22.351. Si encontrás algún material arqueológico, avisá a los guardaparques del Parque Nacional Tierra del Fuego; ellos llevarán a cabo las acciones necesarias y remitirán la información a las instancias que correspondan.


GLOSARIO

ONASHAGA: término en lengua yagán que hace referencia al canal Beagle.
CONCHERO: acumulación de grandes cantidades de valvas de moluscos, restos de animales y otros materiales (como artefactos de roca, ornamentos y restos vegetales carbonizados) dejados por comunidades humanas en el pasado.
RESCATE ARQUEOLÓGICO: proceso de recuperación y documentación de restos arqueológicos que están en riesgo de ser destruidos por obras de construcción, desastres naturales u otras actividades humanas. En estos casos, los y las arqueólogos/as deben trabajar rápidamente para preservar la mayor cantidad de información, resguardando el pasado antes de que se pierda para siempre.


ARTÍCULO PRINCIPAL Tierra del Fuego ancestral. El legado arqueológico del Parque Nacional. Autores: Daniela Verónica Alunni y colaboradores. La Lupa Nº 26, julio 2025, 10-15, 2796-7360.



Mapa de coberturas de suelo del Parque Nacional Tierra del Fuego ¿Qué ambientes estamos protegiendo?

Mapa de coberturas de suelo del Parque Nacional Tierra del Fuego

¿Qué ambientes estamos protegiendo?


El PNTF resguarda ecosistemas representativos de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Entre ellos, bosques caducifolios de lenga (Nothofagus pumilio), ñire (N. antarctica) y siempreverdes dominados por guindo (N. betuloides) que, junto con los turbales, pastizales y arbustales, conforman los ecosistemas más australes del mundo y albergan una biodiversidad única. Sin embargo, para comprender y dimensionar realmente qué se resguarda dentro del PNTF en relación con el resto del territorio fueguino, es fundamental contar con un mapa detallado de sus coberturas del suelo.

A nivel provincial, la distribución y composición de los ecosistemas han sido moldeadas por diferentes factores naturales como el cambio del clima y eventos extremos y antrópicos, como la expansión urbana, la ganadería, el aprovechamiento forestal, y la introducción de especies exóticas. En este contexto, el mapa de coberturas del suelo del PNTF no solo permite describir sus paisajes, sino que también ayuda a visualizar qué clases de coberturas permanecen bajo uso y/o protección, y cómo se diferencian de las áreas no resguardadas. Esto cobra especial relevancia en la identificación de sectores prioritarios para la conservación, así como en la evaluación de su representatividad dentro del sistema de áreas protegidas (ej. reservas provinciales o emprendimientos privados).

FIGURA 1. Mapa de coberturas del suelo de la Isla Grande de Tierra del Fuego e Isla de los Estados.

Disponer de un mapa actualizado de la cobertura del suelo del PNTF contribuye además al monitoreo de potenciales cambios ambientales, facilitando la detección de alteraciones de diferentes orígenes. Esta información es clave para la gestión del PNTF, permitiendo optimizar las estrategias de conservación y manejo que equilibren la planificación propuesta en el largo plazo. En este contexto, el mapeo de la cobertura de suelos no solo proporciona una herramienta técnica para los investigadores y gestores ambientales, sino que también permite dimensionar y modelar valores ecosistémicos, tales como el resguardo de la biodiversidad o la provisión de bienes y servicios no-monetarios (ej. captura de carbono o la regulación hídrica de las cuencas).

Durante el año 2024 y principios de 2025, integrantes del Laboratorio de Recursos Agroforestales (CADIC) desarrollamos un mapa actualizado de la cobertura del suelo del PNTF, integrando uno de la Isla Grande de Tierra del Fuego e isla de los Estados, empleando técnicas de teledetección mediante el uso de sistemas de información geográfica (SIG). Para su elaboración, se utilizaron imágenes satelitales correspondientes a la época estival (diciembre a febrero) de los años 2023 y 2024. Se clasificaron diferentes coberturas de suelo con una resolución espacial de 10 metros, lo que permite una representación detallada del territorio. Además, se utilizó una base de datos independiente con 5.500 puntos georreferenciados en el territorio para validar el mapa, obteniéndose una precisión del 91,7%. Esto indica que el mapa refleja con un alto grado de fidelidad la realidad de las coberturas presentes en la provincia.


El procedimiento seguido incluyó varias etapas:

  • Descarga de imágenes: se eligieron siete imágenes de satélite en periodos con pocas nubes para cubrir toda la zona estudiada. Usamos la plataforma Copernicus Open Access Hub (https://browser.dataspace.copernicus.eu/), que permite acceder a estas imágenes de forma gratuita.
  • Mejoras a las imágenes: se aplicó una corrección atmosférica para eliminar efectos del aire, como la neblina o el polvo, y así poder analizarlas mejor.
  • Cálculo de índices: para distinguir entre los diferentes tipos de vegetación, calculamos tres índices:
    • NDVI, que muestra cuánta vegetación hay y qué tan sana está.
    • NDWI, que ayuda a encontrar zonas con agua, como lagos o turberas.
    • NDMI, que indica cuánta humedad hay en la vegetación.
  • Clasificación de coberturas: usando los índices anteriores y algunos ejemplos de cada tipo de paisaje (como fotos o datos de campo), el programa agrupó los datos similares y creó las distintas categorías del mapa.

Finalmente, identificamos 12 tipos de coberturas del suelo para la provincia (FIGURA 1) y para el PNTF (FIGURA 2), que se han representado en los mapas: bosques de lenga, ñire y guindo (siempreverdes), arbustales y pastizales de distintas zonas (seco y húmedo), turbales, vegetación alto andina, zonas sin vegetación, lagos y áreas urbanas (Río Grande, Ushuaia y Tolhuin).

FIGURA 2. Mapa de coberturas del PNTF.
FIGURA 3. Paisaje característico de Tierra del Fuego con diversas
coberturas de suelo. Se observan el lago Fagnano o Khami,
lagunas, turberas, bosques de guindo y lenga, vegetación
altoandina y suelos no vegetados.

La cobertura del suelo presenta una alta heterogeneidad en el paisaje (FIGURA 3). Cuando comparamos sus proporciones entre la provincia y el PNTF (FIGURA 4), se muestra que determinadas coberturas se encuentran sobre-representadas dentro del parque (ej. bosques de lenga, vegetación altoandina y cuerpos de agua), mientras que otras están sub-representadas (ej. pastizales, turbales y bosques de ñire). Las otras coberturas, tales como bosques siempreverdes y arbustales presentan diferencias menores al 5%, o se encuentran en baja proporción en el paisaje (ej. arbustales húmedos). Cabe destacar que algunas investigaciones que han comparado comunidades de plantas e insectos entre diferentes áreas de la provincia con el PNTF han demostrado que la composición de especies no es igual a lo largo del paisaje, siendo necesario implementar otras estrategias de conservación in-situ.

FIGURA 4. Coberturas del suelo (hectáreas) para la Isla Grande de Tierra del Fuego e isla de los Estados (izquierda) y del PNTF (derecha). Bosques puros de lenga (BL); Bosques puros de ñire (BÑ); Bosques siempreverdes (guindo y especies acompañantes) (BS); Arbustales secos (AS); Arbustales higrófilos (AH); Turbales (TU); Pastizales secos (PS); Pastizales higrófilos (vegas) (PH); Suelos no vegetados (SNV); Lagos, lagunas permanentes e intermitentes (LAG); y Urbanizaciones (UR), Vegetación altoandina (VA) (>500 m.s.n.m.).

Estas diferencias en la proporción de ambientes de conservación tienen severas implicancias para la preservación de los ensambles particulares de biodiversidad, y en la gestión de los recursos naturales. Es por ello que se hace necesario combinar esfuerzos de conservación entre diferentes instituciones, y entre el sector público y privado. Por ejemplo, en ecosistemas que son afectados por actividades humanas, como los turbales, siendo necesarios enfoques de conservación más amplios que incluyan tanto otras áreas protegidas (ej. Área Natural Protegida Península Mitre) como también zonas de explotación (ej. turberas). Así, formar parte de una red de áreas protegidas conectadas entre sí por corredores de conservación, y crear paisajes que ayuden a mantener los procesos naturales y, al mismo tiempo, permitan que las actividades tradicionales de la región puedan seguir realizándose de forma sostenible. Además, la mayor representación de algunas categorías resalta la potencialidad del PNTF en la conservación del paisaje, por ejemplo, la vegetación altoandina, siendo relevante para mantener estos ambientes en su estado natural para contrarrestar los efectos del cambio climático, por ser hábitats sensibles a pequeñas alteraciones ambientales.

El monitoreo continuo de estos ecosistemas, tanto dentro como fuera de las áreas protegidas, es fundamental para entender cómo los diferentes procesos ecosistémicos y cambios en los ciclos naturales, así como las actividades humanas, impactan sobre la cobertura del suelo en el ámbito de la provincia y el PNTF. El producto que aquí presentamos representa un punto de partida, siendo necesario actualizar periódicamente estas coberturas del suelo en forma detallada, para ser incluida en estrategias de uso y conservación más eficaces, que no solo protejan la biodiversidad actual, sino que también promuevan la restauración de los ecosistemas en riesgo, asegurando la sostenibilidad en el largo plazo.


LECTURA SUGERIDA

Oyarzabal M, Clavijo J, Oakley LB, Tognetti P, Barberis I, Maturo HM, Aragón R, Campanello PI, Prado D, Oesterheld M, y León RJC. (2018). Unidades de vegetación de la Argentina. Ecología austral, 28(1), 40-63.

Peri PL, G Martínez Pastur, T Schlichter. (2021). Uso sostenible del bosque. Aportes desde la Silvicultura Argentina. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 889p.


GLOSARIO

  • TELEDETECCIÓN: técnica de adquisición de datos de la superficie terrestre desde sensores instalados en plataformas espaciales, generalmente satélites.
  • SIG (SISTEMA DE INFORMACIÓN GEOGRÁFICA): conjunto de herramientas digitales que permite analizar mapas y datos espaciales georreferenciados. Sirve para estudiar cómo se distribuyen distintos elementos en un territorio, usando datos que tienen ubicación geográfica.
  • VEGETACIÓN ALTOANDINA: formaciones vegetales propias de las zonas más elevadas de la cordillera, adaptadas a condiciones climáticas rigurosas.

ARTÍCULO PRINCIPAL. Mapa de coberturas de suelo del Parque Nacional Tierra del Fuego.Autores: Julián Rodríguez Souilla y colaboradores. La Lupa Nº 26, julio 2025, 27-31, 2796-7360.



Perros asilvestrados en Tierra del Fuego: un problema con soluciones ciudadanas

Perros asilvestrados en Tierra del Fuego:

UN PROBLEMA CON SOLUCIONES CIUDADANAS

Desde hace décadas, en los establecimientos ganaderos de Tierra del Fuego los perros asilvestrados se han convertido en un tema de gran preocupación. Los ataques a los rebaños ovinos son una de las
consecuencias más visibles y perjudiciales de la presencia de estos animales en la ruralidad, y si bien este fenómeno es bastante conocido, muchas veces no es comprendido en su real dimensión. Intentaremos entonces ponerle La Lupa encima para contribuir a lograrlo.

¿Qué es un perro? ¿Cómo llegan a las estancias? ¿Sólo atacan a las ovejas? ¿Qué rol tienen los habitantes de las ciudades en esta problemática?

DEL LOBO AL PERRO DOMÉSTICO

El perro comenzó a diferenciarse del lobo hace más de 15 mil años, como consecuencia de la aparición de un nuevo nicho ecológico: la acumulación de residuos de los primeros asentamientos humanos. Allí, la comida era abundante y permanente, aunque en contrapartida, era de mala calidad y demasiado cercana a los humanos. En su aprovechamiento, los lobos ya no necesitaban defender un territorio ni cooperar para la caza o para la crianza de los cachorros. Así, a lo largo de las generaciones, la selección natural modeló a partir de este nuevo nicho ecológico individuos con poca o nula territorialidad, menor tamaño corporal y del cerebro, y sobre todo una enorme tolerancia a la presencia humana. En una relación de comensalismo con el ser humano, estos animales ya eran genéticamente perros, pero no perros domésticos.
Para que un individuo sea doméstico, debe generar un vínculo social con el ser humano durante su desarrollo temprano. En el perro, durante las primeras 16 semanas.
Y entonces…
…alguien se llevó un cachorro de “perro comensal” y lo crió en la casa. El cachorro obtuvo sustento y la persona obtuvo compañía. Sin saberlo, estos dos individuos entablaron así una relación mutualista, hoy ya milenaria, que llamamos domesticidad.
Cabe recalcar entonces que la domesticidad, entendida como la habilidad de un individuo para vivir en el ámbito doméstico, tiene una componente genética (es decir heredada) y una componente ambiental (es decir aprendida por cada individuo durante su desarrollo). Concretamente, un lobo criado entre seres humanos no es un perro doméstico. Y un perro criado sin vínculo con el ser humano, tampoco lo es, sino que es un perro asilvestrado o cimarrón (FIGURA 1).

FIGURA 1: Jauría asilvestrada capturada con cámara trampa en Estancia Guazú Cué.

EL PERRO MODIFICADO: LAS RAZAS

Entonces, y ya en el ámbito de la domesticidad, ciertos comportamientos y rasgos físicos de estos animales resultaban más útiles para algunas tareas. Así, dirigiendo la reproducción a favor de tales caracteres, el humano logró obtener diferentes razas de perros para la caza, la protección, el arreo, el tiro de trineos y para tantas otras funciones. El otrora comensal se volvió así un excelente colaborador. En este camino, la selección artificial resaltó fuertemente algunos rasgos deseados, en tanto borró casi por completo la expresión de otros. Las diferencias entre razas son enormes, siendo las morfológicas fácilmente observables, como las que existen entre un gran danés y un chihuahua, cuya apariencia podría
sugerir que pertenecen a especies distintas. Sin embargo, las diferencias en comportamiento, a priori menos evidentes, son igualmente profundas y no deben subestimarse.

EL PERRO SUELTO

Los caracteres de las diferentes razas, finamente adaptados para ayudar al humano en funciones específicas, resultan exagerados y disfuncionales en un animal silvestre. Así, ante la ausencia de conducción por parte del humano, la actividad del perro es una mezcla de juego y carroñeo. Los vemos en las ciudades correr a un automóvil en la calle, ladrarle, o romper bolsas de basura. Del mismo modo, en el medio natural y rural, cansan y lastiman animales, sin terminar de matarlos ni consumirlos.

Libre en el ambiente, el perro es difícil de clasificar. Su morfología permite a los perros medianos y grandes actuar como predadores, pero el resultado de sus acciones refleja claramente su origen como predador alterado por el humano, tal como se ha descrito hasta aquí. Los perros recorren decenas de kilómetros en grupos numerosos, causando un daño desordenado y en exceso a muchos animales, sin el objetivo directo de obtener alimento. Finalmente se alimentan como carroñeros oportunistas sobre guanacos o ganado muerto que no ha sido retirado del campo, e incluso animales muertos a la vera de la ruta (FIGURA 2).

FIGURA 2: Perro asilvestrado juvenil consumiendo un guanaco en Estancia La Catalana. Foto: Ralph Roberts.

¿CUÁL ES LA SITUACIÓN EN TIERRA DEL FUEGO?

En la Patagonia continental, con su ganadería extensiva, las pérdidas de animales provocadas por perros sueltos son frecuentes en las áreas periurbanas. En este contexto, los perros suelen mantener un patrón de movimiento de ida y vuelta entre zonas urbanas y rurales.
En Tierra del Fuego la situación es diferente. Aquí el perro se ha extendido más allá de los espacios periurbanos, para establecerse y reproducirse exitosamente en áreas rurales y naturales. La FIGURA 3 muestra la evolución de su presencia en el período 1990-2014 y la detección de cachorros nacidos en 2012/13 según la percepción de los productores ovinos de la provincia.

FIGURA 3: Evolución de la presencia del perro según productores ovinos en el período 1990-2014 y detección de cachorros nacidos en el campo en 2012/13 (nidos).
FIGURA 4: Persecución de un perro asilvestrado al ganado ovino en Estancia Guazú Cué.

La persistencia y volumen de los daños sobre ovinos (FIGURA 4) llevaron al abandono de la actividad, para sustituirla por ganadería bovina, la cual presenta una menor vulnerabilidad a los ataques. La distribución geográfica de esta decisión estuvo íntimamente ligada al ecotono, como lo muestra la FIGURA 5 hasta 2014. De esta manera se perdió la mitad del stock ovino provincial. Entre 2014 y 2024, la expansión territorial de los perros no avanzó sobre la estepa, y los establecimientos de esa zona continúan produciendo ovinos. Sin embargo, el retiro de las ovejas del ecotono no hizo disminuir la población de perros. Por el contrario, mediciones realizadas a partir de la instalación de cámaras trampa entre 2018 y 2023 denotan un fuerte aumento de la población canina en el bosque. Esto permite inferir que el bosque de ñire resulta un ambiente fundamental para sustentar a las poblaciones de perros. Pero ¿qué otros factores están involucrados con este fenómeno?

FIGURA 5: Establecimientos que han sustituido la ganadería ovina por ganadería bovina para el año 2014.

En ausencia de otros grandes predadores, como ocurre en el resto de Patagonia con el puma, por ejemplo, el perro ha podido avanzar y colocarse en el máximo escalón de la cadena alimenticia, erigido en predador tope (y torpe) en el ambiente natural. Así, además de atacar a la producción ovina, los perros acosan y atacan de manera recurrente a las poblaciones de guanacos, tal como se ha podido registrar mediante el uso de cámaras trampa (FIGURA 6).
Aunque la depredación es el impacto más evidente, los perros también causan perturbaciones no letales en la fauna como cambios de comportamiento mediados por el miedo, competencia, transmisión de enfermedades, entre otras. En Tierra del Fuego, los únicos carnívoros terrestres son el zorro colorado fueguino (Lycalopex culpaeus lycoides) y el zorro gris (Lycalopex gymnocercus). Evidentemente, estos solitarios depredadores no representan gran competencia para las prolíficas jaurías asilvestradas. El zorro colorado, es una especie endémica que se encuentra en peligro, y no ha sido observada durante cinco años de estudio. Autores sugieren que fueron desplazados hacia el sur debido a al avance de la producción ganadera y luego por la introducción de –y las interacciones con– el zorro gris, introducido en 1951 para combatir la invasión de conejos. Su distribución actual se limita a la región de bosque cordillerano y este aislamiento geográfico podría agravarse aún más con el continuo aumento y avance de los perros en todo el ecotono, por lo que se requiere importante atención.

FIGURA 6: Acoso y persecución de perros asilvestrados a guanacos en Estancia Laura.

¿QUÉ ROL TENEMOS EN ESTA PROBLEMÁTICA?

Frente a las mordeduras mordeduras y de la dispersión de basura en los centros urbanos, del impacto en la biodiversidad, de la enorme pérdida que significa la desaparición de la producción ovina luego de 100 años, de su genética, sus instalaciones, su gente, su saber, y la riqueza generada para una sociedad, cabe preguntarse ¿por qué continúa aumentando la población de perros?.
El perro doméstico constituye una parte integral de nuestra sociedad, pero la tenencia irresponsable y la falta de control en las ciudades permite que estos animales se adentren en ambientes naturales y se reproduzcan sin restricciones. Este artículo busca dimensionar el problema y promover una reflexión comunitaria. Es crucial que los dueños de perros tomen conciencia y que, como sociedad, evitemos que estos animales deambulen libremente. Debemos colaborar con las autoridades e instituciones locales en
programas de control efectivos.

La situación es crítica. Sin medidas efectivas y un cambio real en nuestra actitud, estaremos condenando la seguridad, la salud pública, la fauna nativa, la producción ganadera y la tradición ovina a daños irreversibles.

GLOSARIO

  • NICHO ECOLÓGICO: condiciones ambientales, recursos y relaciones que permiten a una especie o población desarrollarse en su hábitat.
  • COMENSALISMO: relación ecológica entre dos especies en la que una se beneficia sin afectar a la otra.
  • MUTUALISMO: relación ecológica entre dos especies en la que ambas obtienen beneficios.
  • PREDADOR TOPE: especie que se encuentra en la cima de la red trófica y se alimenta de otras especies del ecosistema.
  • ECOTONO: zona de transición entre ambientes, en el caso de Tierra del Fuego, entre la estepa y el bosque cordillerano.

ARTÍCULO PRINCIPAL. Perros asilvestrados en Tierra del Fuego: un problema con soluciones ciudadanas. Autores: Emiliano Arona, Sebastian Cabeza y Paula Rodríguez. La Lupa Nº 25, diciembre 2024, 16-21, 2796-7360.


¿Espionaje nazi en Tierra del Fuego?

¿Espionaje nazi en Tierra del Fuego?

EL MISTERIO DE LA RADIOSONDA ALEMANA HALLADA EN LA ZONA CENTRAL DE LA ISLA GRANDE

En octubre del 2021 se produjo el hallazgo fortuito de una radiosonda de origen alemán en la localidad de Tolhuin. Las radiosondas son instrumentos transportados por globos meteorológicos que cumplen la función de transmitir información atmosférica, como temperatura, presión y humedad, a un receptor-grabador que puede estar en tierra o en el agua (ej. barcos, submarinos). Los modelos modernos poseen localizadores GPS que permiten determinar su ubicación exacta. Sin embargo, en modelos antiguos, cuando el globo meteorológico explotaba a determinada altitud las radiosondas eran difíciles de recuperar, ya que no se podía calcular con exactitud su ubicación.

El artefacto se encontraba semienterrado y fue hallado mientras se realizaban tareas de desmonte por la empresa Forestal del Sur. La técnica forestal Hortensia Mansilla, quien halló el artefacto, se sorprendió al identificar en uno de sus componentes el grabado de un águila imperial montada sobre una cruz svástica. Este símbolo, conocido como Reichsadler, fue empleado como estandarte del Partido acionalsocialista de los Trabajadores Alemanes que gobernó el país germánico entre 1934 y 1945. A partir de la difusión de esta imagen en internet, rápidamente se publicaron artículos periodísticos en medios locales y nacionales que intentaban explicar cómo un artefacto “nazi” llegó a estas latitudes.
La radiosonda fue puesta a resguardo por agentes policiales en la Comisaría de Tolhuin y posteriormente fue entregada al personal de la Dirección General de Patrimonio y Museos y el Museo del Fin del Mundo con el fin de analizarla y describirla detalladamente.

FIGURA 1. Emblema de la Expedición Antártica Alemana.

¿UNA IDEA DESCABELLADA?
Entre los años 1938 y 1939 Alemania organizó la Tercera Expedición Antártica Alemana, con el objetivo principal de desarrollar la industria ballenera, ya que el aceite de ballena resultaba un insumo de vital importancia para la economía del país. En caso de lograr anexar parte del territorio antártico, Alemania establecería un enclave geo-estratégico y evitaría pagar impuestos balleneros a Noruega y Gran Bretaña.
La expedición estuvo comandada por el capitán Ritscher, miembro del Kriegsmarine, quien comandaba el barco Schwabenland, desde donde se lanzaron dos hidroaviones (Boreas y Passat) que tomaron fotografías aéreas y soltaron jabalinas con estandartes nazis en suelo antártico (FIGURA 1). Es muy probable hayan registrado datos ambientales, ya que la expedición contaba con la presencia de los meteorólogos Herbert Regula, Heinz Lange, Walter Krüger y Willhelm Gockel.
Considerando los antecedentes históricos, ¿es posible que el hallazgo de la sonda meteorológica esté relacionado con las actividades de exploración de la Antártida e islas sub-antárticas que fueron llevadas adelante por el ejército alemán?

¿QUÉ CARACTERÍSTICAS POSEE LA RADIOSONDA HALLADA EN TOLHUIN?
La radiosonda hallada en cercanías de Tolhuin fue diseñada como un artefacto compacto (215 mm de alto, 170 mm de largo y 100 mm de ancho) y ligero, ya que sin las baterías pesa 785 g. Consta de tres secciones, un compartimento para la batería, un radio transmisor y un sector en donde se registran y codifican datos atmosféricos.
SECCIÓN 1: Compartimento cuadrangular de poliestireno expandido (conocido popularmente como “telgopor”), en donde se emplaza una batería de 4,5 voltios aislada por una lámina plástica (FIGURA 2). Los restos de un envoltorio de cartón que cubren internamente la caja de poliestireno expandido poseen el logo “Pertrix” e inscripciones en alemán. Este hallazgo resulta interesante, ya que la empresa alemana “Varta-Pertrix”, fundada en 1887, fue proveedora del ejército germánico durante la Segunda Guerra Mundial (SGM). La batería alimentaba a la válvula que se describe a continuación, como parte del radio transmisor.

FIGURA 2. A. Lámina plástica que separaba el compartimento de las baterías. B y C. Fragmentos del compartimento rectangular de poliestireno expandido. D. Batería de 4,5 voltios. E. Envoltorio de cartón, marca “Varta-Pertrix”.

SECCIÓN 2: Radio transmisor: es una caja plástica donde se ubican bobinas con alambre de cobre, resistencias y una válvula RV 2,4 P 700, que posee sello de fabricante: “Valvo” (FIGURA 3).

FIGURA 3. Izquierda: Parte de la radiosonda que corresponde al radio transmisor. Pueden observarse: A. Caja plástica; B. Soporte metálico cilíndrico que contiene una bobina de cobre C) válvula “Valvo”; D. Transformador y E. Bobina; (derecha): En la válvula se lee parcialmente la inscripción “Wehrmacht Eigentum”. También se observa el águila imperial y la esvástica. Debajo de esta imagen están grabadas las siglas “Wa.A 745”.


Esto indica que fue elaborado por la empresa Philips Valvo Werke, que produjo válvulas para el ejército alemán (Wehrmacht) a partir de 1939, con una escala en la producción con fines militares luego de 1943. La válvula posee la inscripción Wehrmacht Eigentum, que significa “propiedad del ejército” y tiene grabada el águila imperial montada sobre la esvástica. También, el tubo posee en la parte inferior de la Reichsadler, las siglas “Wa.A 745”, que refieren a Heeres-Waffenamt, la Oficina Central de Armamento del Ejército de Alemania, la cual funcionó hasta el final de la SGM. El número “745” es posiblemente una referencia a la estación de inspección en donde se examinó la válvula (FIGURA 3). En la parte inferior de la caja plástica se encuentran grabadas palabras y abreviaturas en idioma alemán, que permiten identificar la función de esta parte del artefacto como un radio transmisor (FIGURA 4).

FIGURA 4.
Parte inferior de la caja plástica donde se ven inscripciones en alemán: “Eich.”: calibrar; “Trimmen”: equilibrar, ajustar; “Aus”: afuera; “Send”: transmitir.


SECCIÓN 3: Compartimento de registro y codificación de datos atmosféricos: esta parte del artefacto se encuentra compactada en una caja cúbica de aluminio y es la que presenta peorestado de conservación. Se observa una rueda, que se desplazaba de acuerdo a los cambios de presión barométrica y registraba este dato. También se identifica un sensor de humedad, que sobresale de la caja y carece de la “chimenea” de aluminio que lo cubría (FIGURA 5).

FIGURA 5. Arriba se observa la caja metálica que corresponde a la sección de registro y codificación de datos atmosféricos y abajo la caja plástica que corresponde al radio transmisor. A. Sensor de humedad; B. Carcasa de poliestireno expandido; C. Sensor de presión atmosférica.

¿MISTERIO DEVELADO?


Luego de identificar los diferentes elementos que componen el artefacto, continuamos la investigación mediante el relevamiento de catálogos y manuales de radiosondas en busca de un modelo que contuviera los mismos componentes. Como resultado, reconocimos una serie de modelos que podían coincidir con el tipo de radiosonda recuperada en Tolhuin, pero no pudimos determinar con certeza a cuál de ellos correspondía. Por este motivo, nos contactamos con personal del Wettermuseum (Lindenberg, Alemania), donde conservan diferentes modelos de radiosondas. Su aporte fue clave, ya que señalaron que probablemente se trataba de un artefacto fabricado a mediados del siglo XX por la empresa “Graw y Sprenger”. Para verificar esta información consultamos a la empresa fabricante y corroboramos que se trataba de una radiosonda de origenalemán, modelo Graw H50, que se comercializó a partir de 1950 (FIGURA 6).

FIGURA 6. Fotografía de la radiosonda Graw H50 (Wettermuseum, Alemania).


La empresa “Dr. Graw Messgeräte” (actualmente denominada “Graw Radiosondes”) fue fundada por el Dr. Josef Graw en 1938 y originalmente tuvo sede en Berlín. Una vez finalizada la SGM, la compañía se trasladó a Núremberg y junto con la firma “A. Sprenger” desarrollaron el modelo Graw H50, que se fabricó hasta 1965, fecha a partir de la cual fue reemplazado por el modelo M60.
Debido a que el modelo de radiosonda Graw H50 se habría comenzado a fabricar de forma inmediatamente posterior a la SGM, es probable que los componentes utilizados para su manufactura hayan sido producidos originalmente con fines militares, como lo evidencia la inscripción “Wehrmacht Eigentum” (propiedad del ejército alemán) que puede observarse en la válvula. Una vez finalizada la SGM, este tipo de válvulas y otros componentes, habrían sido reciclados para continuar fabricando radiosondas destinadas al registro de datos meteorológicos.
Los resultados obtenidos a partir del análisis de la radiosonda nos advierten de la importancia de contrastar la información difundida en medios de comunicación con fuentes históricas y técnicas verificadas. Asimismo, genera una serie de nuevas preguntas ¿quién adquirió la radiosonda? ¿desde dónde y con qué objetivos fue lanzada? La investigación continuará….

ARTÍCULO PRINCIPAL

¿Espionaje nazi en Tierra del Fuego? Autores: Lucas Turnes y colaboradores. La Lupa Nº 25, diciembre 2024, 2-7, 2796-7360.

Huellas en el agua

Huellas en el agua

Estudio de la biodiversidad fueguina a través del ADN ambiental

Antes de hablar de ADN ambiental, te vamos a contar un poco acerca del ADN o Ácido Desoxirribonucleico, ¡aunque seguro que algo te acordarás de la escuela! El ADN es una molécula compleja, que se encuentra en el núcleo de las células de los seres vivos, formando parte de éstas al igual que lo hacen las proteínas, lípidos o hidratos de carbono. La particularidad del ADN es que contiene toda la información necesaria para que las células realicen sus funciones a la perfección. Podríamos decir que el ADN es como una cadena y sus eslabones serían las bases nitrogenadas, cuatro en total: citosina (C), guanina (G), adenina (A) y timina (T), las cuales se van combinando para dar lugar a lo que se denomina secuencia del ADN. Dicha secuencia es muy parecida entre los individuos de una misma especie y diferente entre especies distintas. A partir de este hecho es que surge el término “código de barras genético”, que refiere a que un fragmento de ADN puede servir para identificar a cada especie y funciona como el código de barras de un producto del supermercado, sólo que en este caso, el código es genético (cada barra corresponde a una de las cuatro bases del ADN).

Con el tiempo, los científicos aprendieron que se puede obtener ADN a partir de pedacitos de tejido animal o vegetal. También de pelos que pueden quedar atrapados por donde el animal va pasando o a partir de las células que están en la boca, que pueden conseguirse pasando un hisopo. A estas formas de obtener muestras para ADN se las llama no invasivas, porque no dañan al animal. Ahora ni siquiera es necesario tener que encontrar a un organismo para saber si está en un ambiente. ¡Imagínense lo grandioso de poder obtener ADN a partir de una muestra de agua, suelo o incluso del aire!

Entonces podemos decir que el ADN ambiental (ADNa) es el conjunto de moléculas de ADN que se encuentran en el ambiente (como ya dijimos, en el agua, suelo o aire) y que provienen de los organismos vivos que interactúan con el entorno, liberando sus “huellas” genéticas. Esto puede ocurrir por diferentes procesos, como la descamación de células de la piel, la liberación de células reproductivas, orina o heces, entre otros (Figura 1). Algo muy interesante es que vamos a encontrar tanto rastros de organismos macroscópicos (como una estrella o una ballena en el mar), así como organismos microscópicos enteros (por ejemplo, virus y bacterias), ¡todo en una misma muestra de agua! Y algo aún más interesante es que, si analizamos las moléculas de ADN que quedaron atrapadas en sedimentos profundos, podríamos llegar a encontrar los restos de especies que habitaron en el pasado, ¡incluso especies que hoy en día están extintas!

El proceso implica varias etapas:

Analizando ese concentrado de moléculas podemos responder a nuestras preguntas: ¿qué especies forman parte de la comunidad?, ¿cambia el conjunto de especies a lo largo de las distintas estaciones del año?, ¿hay especies exóticas? Si lo último es cierto, en esos lugares, ¿desaparecen las nativas?

Como podemos observar, estas preguntas pueden hacerse en torno a una única especie o a un conjunto de éstas. En el primer caso, el análisis se llama “detección especie–específica” y se aplica cuando sólo queremos estudiar una única especie. En cambio, para el segundo caso se utiliza un término en inglés: metabarcoding o código de barras genético masivo, porque nos va a dar información de muchas especies a la vez.

El ADN ambiental también ofrece la ventaja de permitir la detección de especies que son difíciles de observar o capturar mediante métodos tradicionales como la observación directa, las cámaras trampa o las trampas convencionales. Al aplicar esta técnica en diversos puntos geográficos, podemos construir mapas de distribución de especies. Esto reduce considerablemente el esfuerzo que debemos hacer en el campo para detectar esas especies, ya que solo es necesario recolectar una muestra del entorno y analizarla.

En los últimos años, la metodología del ADN ambiental ha tomado gran relevancia mundial por su capacidad de brindar mucha información en un tiempo reducido y, como dijimos, por no ser invasiva, ya que para estudiar la diversidad de organismos no es necesario colectarlos.

Su objetivo es relevar la biodiversidad del canal a lo largo de 10 estaciones distribuidas desde Bahía Saenz Valiente hasta Isla Picton, a lo largo de 120 km aproximadamente. En este caso, monitoreamos las comunidades de mamíferos marinos, peces e invertebrados, buscando establecer una línea de base de la biodiversidad local que nos permitirá a futuro identificar cambios en las comunidades debido a modificaciones de las condiciones del ambiente, ya sean naturales (como cambios debidos a la estacionalidad) o antrópicas (como por ejemplo la contaminación).

En este caso, el proyecto se centra en el estudio de la biodiversidad bentónica de macroinvertebrados (estrellas de mar, erizos, mejillones, entre otros). Exploramos la posibilidad de detección de especies tanto en la columna de agua como en muestras del fondo marino, buscando comprender la dinámica de esta comunidad entre las zonas intermareal y submareal.

El foco está puesto en la detección de mamíferos, tanto nativos como exóticos, asociados a cuerpos de agua dulce (FIGURA 2). La intención es evaluar si, a través de esta metodología, es posible establecer patrones de distribución de estas especies. Esperamos detectar aquellas especies que desarrollan su vida prácticamente en el agua, como el castor y la rata almizclera; aquellas que se asocian muy frecuentemente al agua, como es el caso del visón; u otras que son totalmente terrestres pero se acercan eventualmente, como roedores, guanacos y zorros. En el caso del castor canadiense, se está trabajando con énfasis en la evaluación de la recolonización de las cuencas en donde han sido erradicados, buscando lograr un mecanismo de monitoreo rápido, sencillo y de bajo costo.

En este caso, buscamos a las especies “de a una”. Así, podemos estudiar la presencia de una especie invasora en un río determinado e incluso realizar un monitoreo de la invasión a lo largo del tiempo. Este método ha sido de gran utilidad para detectar especies cuya presencia no era segura, como las lampreas (Geotria macrostoma) o las peladillas (Aplochiton zebra). También se utiliza para realizar el seguimiento de la especie invasora más reciente en la isla: el salmón coho (Oncorynchus kisutch) (FIGURA 2B).

El ADN ambiental es una técnica que en la última década ha tomado mucha popularidad. En los últimos años, en Tierra del Fuego, la hemos ido incorporando como una nueva forma de estudiar la diversidad biológica y de acelerar la obtención de información acerca del estado del ecosistema. Es una herramienta que aún está en desarrollo y que esperamos pueda ser de gran utilidad al momento de tomar decisiones sobre el manejo de los recursos naturales y la mitigación del impacto ambiental generado por el hombre.

  • METABARCODING: término en inglés que hace referencia a la identificación simultánea de secuencias cortas de ADN de múltiples taxones en una misma muestra ambiental.
  • LÍNEA DE BASE: es el estudio de parámetros bióticos y abióticos que describen el ambiente en una región dada.
  • “DETECCIÓN ESPECIE-ESPECÍFICO”: refiere al caso en que el análisis tiene como objetivo la identificación de una única especie en una muestra ambiental.
  • INTERMAREAL: es la zona de la costa marina que se encuentra entre los límites de las mareas baja (bajamar) y alta (pleamar).

ARTÍCULO PRINCIPAL Huellas en el agua: estudio de la biodiversidad fueguina a través del ADN ambiental. Autora principal: Julieta Sánchez. La Lupa No 24, julio 2024, 8-13, 2796-7360.

El arte que nuestras manos rescataron

El arte que nuestras manos rescataron

¿Qué hay hoy en el tejido de una cesta Selk´nam?

Las planicies del norte de la isla de Tierra del Fuego son el territorio ancestral del pueblo selk’nam. Aunque todavía se escucha que este pueblo “está extinto”, en Argentina actualmente hay cerca de 700 personas que se identifican como selk’nam. Algunos de ellos aún hoy siguen produciendo un artefacto que continúa las tradiciones del pasado: un tipo de cesta de uso doméstico, tejido con junco endémico de la región. Este artículo, basado en dos semanas de trabajo de campo etnográfico, explora los elementos tangibles y no tangibles que componen el tejido de estas cestas, llamadas taykas (FIGURA 1). Los nombres usados son pseudónimos y el material visual es de la autora.

FIGURA 1. Cesta selk’nam ornamental hecha por “Naa Xocenkén”.

EL MATERIAL

Marsippospermum grandiflorum (FIGURA 2), conocido como taiu, es un tipo de junco endémico de las áreas biogeográficas “altoandina” y “bosques subantárticos” del sur de Chile y Argentina, que crece en ambientes fríos y húmedos. En el contexto del taller de Río Grande, fuimos a recolectar el taiu. Para desprender sus hojas sin arrancar los rizomas, hay que tener buena técnica y manos firmes. Al final, cuando los manojos del taiu recolectado ya fueron atados, las manos quedan suaves, como enceradas. El paso siguiente es pasar las hojas por el fuego para otorgarles resistencia y luego, almacenarlas hasta que llegue el tiempo de tejer la cesta.

FIGURA 2. El juncal de taiu en Aguas Blancas, cerca de Tolhuin e ilustración de los juncos (Marsippospermum grandiflorum).

El mundo relacional de la cesta selk’nam comienza con una yuxtaposición del acto de recolección del taiu (posiblemente llevada a cabo en grupo, intercambiando risas e historias) con las historias individuales y con factores ambientales como el clima y el bosque circundante. Probablemente, las cestas nacen también con una historia de almuerzos y mates compartidos, y el transitar por las serpenteantes rutas fueguinas. Entreverada en el tejido de una cesta tal vez queden la experiencia de la recolección del taiu y la sensación de cera en las manos, o sentimientos como la bronca con los castores y el amor por el bosque.


LA TÉCNICA

En el libro de la tejedora selk’nam Margarita Maldonado, la autora se refiere a la cestería como “un arte que nuestras manos rescataron”. Hace más de 35 años, guiados por una persona muy relevante en la comunidad, las manos de los actuales selk’nam se sumergieron en las aguas del tiempo para activamente reaprender la técnica. La repetición invistió a esas manos de conocimiento tradicional y el tejido de cestas las volvió a convertir en herramientas ancestrales.

Para comenzar el tejido de una cesta hay que enrollar una brizna de taiu alrededor de un dedo. Luego de enrollar, tejer, enrollar, y así sucesivamente. Eventualmente se obtendrá un espiral como el de la FIGURA 3. Los espirales se han relacionado con conceptos como “crecimiento orgánico”, “equilibrio”, y “algo producido por algún ser vivo”. El círculo como forma significativa también es representativo de comunalidad, aspectos femeninos y evocativo de concejos de ancianos. La técnica de tejido es intermediaria entre la persona que teje, el material y el artefacto. Mucha gente expresa lo personal que resulta el estilo de las cestas terminadas –si quien teje tiene experiencia, tejerá cestas prolijas y simétricas, si no la tiene, serán menos simétricas. La mayoría de las personas que han tejido cestas concuerdan en que su estado de ánimo influye en la apariencia de la cesta.

FIGURA 3. Ilustración del primer espiral tejido para la producción en clase de una cesta.

Así como la recolección del taiu tiende a ser una actividad grupal, para tejer una cesta se requiere una sola persona. Algunos tejen a la vez que realizan otras actividades: viendo televisión o compartiendo mates. Sin embargo, la gran mayoría teje en contextos sociales que a menudo también involucran la transmisión de la técnica. El principal es el taller de Río Grande, que opera desde hace treinta años, pero también en clases de historia o arte en escuelas, o en establecimientos terapéuticos.

Cesta selk’nam original en el Centro Cultural Yaganes de Río Grande, tejida en el año 2007.


EL SÍMBOLO

El uso tradicional de las cestas era en la recolección y su tejido, más bien abierto, permitía que los El uso tradicional de las cestas era en la recolección y su tejido, más bien abierto, permitía que los moluscos se escurrieran y que los hongos respiraran. Hoy, algunos miembros de la comunidad selk’nam están incursionando en formas de recuperar estas prácticas. En esencia, la cesta es un vehículo contenedor, un recipiente (FIGURA 4). La acción de tejerla, con sus repeticiones y contexto, puede considerarse un ritual, y en ese proceso las taykas van adquiriendo simultaneidad simbólica con diversas cosas:

  • terapia,
  • arte,
  • pasatiempo,
  • conexión con la naturaleza y la Tierra,
  • herencia cultural,
  • puente a los ancestros.
FIGURA 4. Ilustración de una cesta a medio tejer.

Como se dijo al hablar de la técnica, los sentimientos que la gente alberga cuando teje las cestas se transmiten a los objetos. De algún modo, la tayka se convierte en lo que la tejió, así como en un medio para que quien teje pueda definir experiencias.

Según lo mencionado por un arqueólogo de Ushuaia, la cesta selk’nam tiene ciertas propiedades totémicas, siendo un artefacto próximo al mundo natural de características emblemáticas e identificatorias. Así, para quienes no pertenecen a la comunidad selk’nam, las taykas son principalmente terapéuticas. Algunas personas, desde una postura un poco más reflexiva, las viven también como cristalizaciones de orgullo y solidaridad con el sufrimiento del pueblo selk’nam. Sin embargo, cuando los miembros del pueblo selk’nam pensaban en las cestas, solían mencionar que veían una expresión del reclamo de su identidad ancestral, un vehículo y recipiente a la vez, con relevancia social, de empoderamiento y comunicación cultural.


LA TAYKA

Es fácil encontrar cestas en los museos de Tierra del Fuego, tanto en su variante yagán como selk’nam (FIGURA 5). Algunas pocas han logrado preservarse de tiempos anteriores, cuando ambos pueblos vivían libres en la isla. Otras son de producción más reciente.

Naa Xocenkén, mujer selk’nam, reflexionaba que, aunque actualmente “tenemos un reconocimiento, […] en verdad no lo tenemos”, porque museos e instituciones han dicho que los objetos producidos por la comunidad son “réplicas”, no “originales”. Las comunidades originarias fueguinas están intentando desterrar el uso de la palabra “descendiente”, que conlleva el subtexto de que los ancestros eran los “puros” y que la “mezcla de sangres” extinguió a las culturas. La dicotomía réplica/original es una extensión analógica de ese discurso (TABLA 1).

Las asociaciones podrían continuarse de la siguiente manera:

Pueblos vivosExtintos
Selk’nam “puro” Descendiente “mestizo”
Cesta selk’nam legítimaRéplica
“original” “No original”
TABLA 1. Comparación terminológica empleada para referirse a las comunidades originarias fueguinas del pasado o del presente.

Una réplica es una copia exacta de un artefacto existente. Si recordamos lo analizado anteriormente, sabremos que replicar una de estas cestas es imposible. Por otra parte, nadie mostró interés o intención alguna de replicar una cesta, al contrario, la autenticidad de las cestas es fuente de orgullo para quienes tejen. “¿Réplica? ¿Qué réplica!? Esto es de mis manos, y yo soy selk’nam.”, palabras de la tejedora selk’nam Naa Elesken.

Así como lo es hoy, la producción de cestería selk’nam y la trasmisión de la técnica eran tradicionalmente tareas femeninas. “Se tiene que seguir tejiendo, no se tiene que perder, lo que mantiene viva la cultura es mamá, mi tía, que llevan a las escuelas y se preocupan por comunicar y enseñar”, comentario realizado por Alejandro, el hijo de Naa Xocenkén. También recalcó que es importante trabajar para que la gente entienda que los cambios experimentados por el pueblo selk’nam desde sus tiempos de cazadores-recolectores no invalidan su presencia actual. En consonancia con esto, para muchos de los entrevistados, la reflexión sobre la influencia social que tienen las taykas provoca comentarios respecto a la presencia actual del pueblo selk’nam y el conflicto que representa el reconocimiento cultural.

FIGURA 5. Ilustración de una cesta terminada, la tayka.

Según Héctor, otro miembro de la comunidad selk’nam, es más significativo pensar en las cestas como puentes desde y hacia las prácticas ancestrales que como manifestación de identidad –quien teje una tayka estará continuando con la tradición y la técnica, que son selk’nam, más allá de quién teja y dónde. De esta manera, quien teje se transforma en un canal por medio del cual el tejido perdura en el tiempo. Pero más allá de eso, para las manos selk’nam, tejer una cesta es como tejer un puente sobre un bache entre el pasado y el presente, por el que se invita a los ancestros a que se hagan presentes nuevamente.

Concluyendo, los elementos que componen las taykas incluyen al taiu, la planta endémica constituyente, la técnica ancestral recobrada y los estados de ánimo, experiencias, y necesidades de quienes tejen, así como al espíritu de un pueblo que se hace presente en la sociedad como comunidad que está siendo y tejiendo cestas.


Lecturas sugeridas:

  • Maldonado, Margarita.2021. Entre dos Mundos: Presente y pasado de los habitantes Selk’nam–Haus de Tierra del Fuego. (3ra ed.). Argentina: Latingráfica.
  • Gusinde, Martin.1989[1937]. Los Indios de Tierra del Fuego. Tomo Primero: Los Selk’nam. Buenos Aires: Centro Argentino de Etnología Americana.

GLOSARIO

TAIU: el junco Marsippospermum grandiflorum.
TAYKA: cesta selk’nam.


ARTÍCULO PRINCIPAL. El arte que nuestras manos rescataron. Autora: Guadalupe Canale. La Lupa No 24, julio 2024, 2-7, 2796-7360.

GUADALUPE CANALE. UBA-UNIVERSIDAD DE ESTOCOLMO
gcanrei@gmail.com

El viaje de los cauquenes

El viaje de los cauquenes

Grandes aventureros fueguinos

El número de aves que migran cada año es enorme, pero no todas tienen el mismo impacto en las culturas humanas que visitan. En ese sentido, la familia de los anátidos (categoría que agrupa patos, gansos, cisnes, ocas y otras aves acuáticas) tiene un lugar privilegiado. Su carácter social y su gran tamaño suelen poner a estas aves y sus rutas migratorias en el centro de jugosos relatos folclóricos y simbolismos.

En “El maravilloso viaje del pequeño Nils”, posiblemente la novela juvenil más importante de la literatura escandinava, un adoles- cente transformado contra su voluntad en un duende diminuto se ve obligado por accidente a recorrer toda Suecia montado sobre una bandada de patos silvestres. En el folclore chino la imagen de los gansos migratorios también es recurrente: se los asocia con el cambio de las estaciones, el paso del tiempo y las largas travesías que pueden separar a las personas y volver a unirlas a su regreso. Los vuelos de patos eran importantes en la antigua Roma como presagios del futuro (si la bandada volaba por la derecha del observador el pronóstico era bueno; si volaba por la izquierda, malo) en Norteamérica los patos y cisnes son personajes frecuentes en la cultura popular (el ejemplo más reciente es la película “¡Patos!”). Todas estas historias, sin embargo, refieren al hemisferio norte.

¿Acaso no existen en Sudamérica grandes anátidos migratorios?

CAU… ¿QUÉ?

Según la Administración de Parques Nacionales, al menos 36 especies de anátidos habitan en Argentina y más de la mitad realiza migraciones estacionales. Entre ellas encontramos al pato barcino, al pato maicero, al cisne coscoroba y los protagonistas de esta historia: los cauquenes colorados, comunes y reales (tres especies muy emparentadas agrupadas bajo el género Chloephaga).

Los caquenes tienen ciclos de vida similares y pueden distinguirse fácilmente por sus pluma- jes (FIGURA 1). Son aves elegantes y llamativas que pasan los veranos en la Isla Grande de Tierra del Fuego y en el extremo sur de Santa Cruz. Allí construyen nidos que tapizan con plumones de su propio cuerpo y se reproducen en parejas que mantienen por toda su vida (¡qué románticos!). A mediados del otoño se agrupan en grandes bandadas y emprenden una extraordinaria travesía de casi dos mil kilómetros a lo largo de toda la Patagonia, hasta sus sitios de invernada en los fértiles campos de Buenos Aires y La Pampa (FIGURA 2).

Si bien una migración de tal magnitud podríaequipararse fácilmente a las tan populares del hemisferio norte, eso no es lo que pasa. Las migraciones de los cauquenes son desconocidas para mucha gente. Incluso se omitió repetidamente su consideración al definir las áreas pro- tegidas nacionales, ya que no incluyen los sitios de descanso y de invernada que las tres especies requieren para su travesía anual. Estas omisiones son especialmente preocupantes si consideramos que, como vamos a comentar, hace casi cien años que las poblaciones de estos animales, antes abundantes, disminuyen continuamente.

¿QUÉ FUE DE ELLOS?

La decadencia de las grandes bandadas de cauquenes empezó en la década de 1930. En ese entonces, el número de individuos de las tres especies era unas diez veces mayor que hoy, e incluso llegaron a ser consideradas las aves acuáticas más abundantes de la Patagonia. Por este mismo motivo, su efecto en el ecosistema era mayor: reportes de la época indican que en el verano los cauquenes competían con las ovejas patagónicas y fueguinas por las pasturas, y que durante su invernada en Buenos Aires y La Pampa se alimentaban en los cultivares de trigo, afectando su rendimiento. Con estos fundamentos, en 1931 las tres especies fueron declaradas “plagas de la agricultura” por el gobierno de facto del Tte. Gral. Uriburu, quien a través de un decreto (FIGURA 3) llamó a la Dirección General de Agricultura a adoptar “las medidas que juzgue necesarias para la destrucción de ese animal”.

A partir de entonces, la acción contra los cauquenes fue feroz y eficiente. Los adultos fueron cazados de forma indiscriminada y, tanto en Tierra del Fuego como en el resto de la Patagonia Austral, se destruyeron nidos y huevos de forma masiva (incluso a cambio de recompensas). A esta persecución encarnizada, que se extendió por más de 70 años, se sumó además la introducción en la Isla Grande del zorro gris y el visón americano (dos especies exóticas que por sus hábitos predatorios contribuyeron a disminuir aún más las diezmadas poblaciones, atacando pichones y nidos).

FIGURA 1. A) El cauquén común, B) cauquén real, C) cauquén colorado, pueden distinguirse facilmente por sus plumajes. Fotos: A y B: Julián Santiago, C: dominio público.
FIGURA 2. Una bandada de cauquenes comunes cruza los cielos fueguinos rumbo a Buenos Aíres. Foto: Cristoph Moning (CC-BY).

DE PLAGAS A MONUMENTOS

Estas políticas públicas virulentas contra los cauquenes persistieron hasta finales del siglo XX, cuando comenzó a advertirse que las poblaciones de las tres especies habían alcanzado mínimos históricos, y que la de cauquén colorado, en particular, llevaba décadas por debajo de los 800 individuos. En aquel entonces, avances internacionales en materia de preservación ambiental (como la Convención de Bonn de 1979) motivaron una revisión de las decisiones que habían convertido a estas aves emblemáticas en enemigas declaradas del Estado argentino.

Tras 70 años de caza y persecución, en 1998 se tomaron las primeras decisiones positivas para su conservación: Buenos Aires le otorgó al cauquén colorado la figura de Monumento Natural Provincial (medida que Santa Cruz replicó en 2009) y su caza se prohibió por primera vez en territorio argentino. Se esperaba que las poblaciones, libres de la presión humana, volvieran a crecer rápidamente, pero tres décadas después los números siguen siendo críticos. La caza furtiva, la depredación de sus nidos por parte de zorros y visones, y la degradación de los hábitats que visitan en sus migraciones (FIGURA 4), son algunos de los factores que pueden explicar este fracaso.

FIGURA 3. El Decreto del gobierno de facto de acuerdo con el Boletín Oficial. Fuente: ww.boletinoficial.gob.ar

NOTAS DE ESPERANZA

Si bien su población todavía no se recupera, creemos que la historia de los cauquenes puede tener un final feliz. En los últimos años, muchos investigadores se dedicaron a estas especies y revelaron detalles enriquecedores sobre sus rutas migratorias, su estilo de vida, sus roles ambientales y los principales riesgos a los que están sometidos. Ahora sabemos, por ejemplo, que ayudan a la dispersión de musgos nativos, y que los parques de energía eólica pueden ser una amenaza si se interponen en sus rutas migratorias (las bandadas vuelan bajo y pueden ser atrapados por las hélices).

Parques nacionales (como el de Tierra del Fuego) y reservas provinciales también han ayudado, convirtiéndose en refugios indispensables para estos animales y proveyendo más oportunidades para investigarlos: un ciclo virtuoso que permite alcanzar mayores niveles de protección y diseñar nuevas estrategias. Entre los hitos más recientes se encuentra la primera liberación, hace solo dos años, de pichones de cauquén común incubados y criados artificialmente en Santa Cruz (FIGURA 5), una estrategia que el Programa Patagonia (iniciativa de conservación a cargo de la organización “Aves Argentinas”) espera poder extender a las otras dos especies. Este tipo de medidas, acompañadas por la comunicación apropiada y la promoción de nuevos estudios científicos, el control adecuado de la caza furtiva y la preservación y restauración de sus ambientes naturales, son algunas de nuestras herramientas para reparar el daño que hemos hecho a los cauquenes, devolviéndoles el sitio que merecen en nuestro ecosistema natural y cultural. Esperamos, con esta nota, haber dado un paso en la mejor dirección.

LECTURAS SUGERIDAS:

  • EcoRegistros (2024). Cauquén común (Chloephaga picta) — Ficha de la especie. https://www.ecoregistros.org/ficha/Chloephaga-picta
  • Rabuffeti, F. et al. (2013). Cartilla para la identificación de cauquenes de Argentina. Fundación Patagonia Natural. https:// patagonianatural.org.ar/cartillas-de-identificacion/
  • Mac Lean, D. et al. (2009). ¿Cuánto sabemos de los cauquenes? Habitantes de nuestras pampas. Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.

ARTÍCULO PRINCIPAL El viaje de los cauquenes. Grandes aventureros fueguinos. Autores: Julián Santiago, Valentina Álvarez Praino. La Lupa No 24, julio 2024, 16-21, 2796-7360.

¿Afecta el uso del bosque a la comunidad de aves?

¿Afecta el uso del bosque a la comunidad de aves?

El caso de los bosques de ñire

Los bosques son considerados de vital importancia para la humanidad, ya que proporcionan una amplia gama de bienes y servicios ecosistémicos esenciales (ej. leña, fibra, secuestro de carbono, etc.). Uno de estos servicios es el mantenimiento de la biodiversidad, la cual contribuye al sustento de procesos ecológicos muy importantes, como, por ejemplo, la polinización, el control biológico de plagas, el saneamiento y la prevención de enfermedades, y la recuperación del ecosistema luego de ser afectado por disturbios. Sin embargo, las actividades productivas en los bosques, como la agricultura, el aprovechamiento forestal, la ganadería y la extracción de combustibles fósiles, generan cambios en la biodiversidad que podrían afectar el funcionamiento de los ecosistemas, principalmente por fragmentación y pérdida de hábitat.

En la porción argentina de la Isla Grande de Tierra del Fuego (TDF), los bosques cubren el 35% de la superficie, representando uno de los recursos genuinos más importantes de la provincia. Estos bosques están compuestos principalmente por tres especies: Nothofagus pumilio (lenga), N. antarctica (ñire) y N. betuloides (guindo). Los bosques de N. antarctica, o ñirantales, se distribuyen en alrededor de 181 mil hectáreas en TDF, ocupando principalmente la zona central de la isla, rodeados de estepas al norte y bosques de lenga al sur. El uso de los ñirantales en Patagonia Sur (Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego) data desde el siglo XIX, con el inicio de la colonización y la producción ganadera ovina, principalmente para extracción de leña y postes para alambrados, y para protección y pastoreo de los animales. Desde sus comienzos, el uso ganadero de estos bosques ha sido extensivo y poco planificado, reduciéndose la cobertura arbórea con cortas —desde suaves hasta intensas— para aumentar la producción de forraje (plantas para alimentar a los animales) bajo su dosel (FIGURA 1). Como consecuencia de estos usos y de su propia dinámica natural, los bosques de ñire de TDF poseen actualmente una gran variedad de estructuras arbóreas, niveles de regeneración, composiciones florísticas y estados de conservación. Durante los últimos 20 años ha crecido el interés en reorientar el manejo hacia estrategias forestales y silvopastoriles más sustentables. Los sistemas silvopastoriles combinan en una misma unidad de superficie árboles con pastizales pastoreados por ganado. Para estos sistemas se han propuesto pautas de manejo que incluyen cortas, como raleos, con diferentes intensidades dependiendo de las condiciones de los sitios.

Si bien las aves no contribuyen en gran medida a la productividad total de los ecosistemas (producción de biomasa), sus roles ecológicos pueden impactar de manera significativa en su funcionamiento. Aunque pueden brindar servicios ecosistémicos de “provisión” (son una fuente de proteína y sus plumas sirven para confeccionar abrigos y ornamentación), cumplen funciones muy importantes de “regulación” (como control de poblaciones de insectos plagas y de roedores transmisores de enfermedades), de “soporte” (polinizan y dispersan semillas) y “culturales” (son fuentes de inspiración para el arte, la fotografía y cultos religiosos). Además, en los últimos años se han comprobado los beneficios de la observación de aves como actividad para el esparcimiento y la recreación.

En los ambientes terrestres del archipiélago de Tierra del Fuego, las aves constituyen el grupo de vertebrados más abundante y diverso, siendo las paseriformes las más características en el mosaico de hábitats que conforman el paisaje terrestre. En nuestras latitudes, las aves podrían ser aún más relevantes debido a que ocupan muchos papeles ecológicos claves.

 Por ejemplo, se ha demostrado que varias especies intervienen en la polinización (ej. Elaenia albiceps – fiofío silbón, FIGURA 2), la dispersión de semillas (ej. de calafate por Turdus falcklandii – zorzal patagónico), o sirven de alimento a depredadores (ej. Aphrastura spinicauda – rayadito, o Troglodytes aedon – ratona).

Existe evidencia de que las actividades productivas, como el aprovechamiento forestal o el uso ganadero, generan cambios en las comunidades de aves y en especial en ciertos grupos de especies. Por ejemplo, aquellas más especializadas (como las insectívoras) o que dependen de elementos estructurales de los bosques, como las que viven exclusivamente en el sotobosque o aquellas que utilizan árboles grandes para nidificar. Debido a esto, son consideradas buenos indicadores de cambio en las condiciones ecológicas, y han sido asociadas tanto a cambios globales (como el climático) como a cambios locales (como el uso del suelo). La identificación de taxones o grupos funcionales como bioindicadores es un método práctico para cuantificar el estado de conservación de los bosques, ya que vincula la respuesta de las especies (o las comunidades) a procesos ambientales relacionados a disturbios naturales y/o antrópicos. Por lo tanto, los bioindicadores son utilizados para evaluar el estado del ambiente y cómo este cambia con el tiempo, ya sea actuando como alerta temprana a cambios en el ambiente local, para monitorear un estrés específico del ecosistema o indicar el nivel de diversidad taxonómica en el sitio.

Figura 2. Elaenia albiceps (fiofío silbón). Foto: Marcelo de Cruz.

Durante la época reproductiva (verano) de 4 años consecutivos (2017–2020), estudiamos la comunidad de aves en bosques de ñire con presencia de ganadería. Hemos observado que en bosques con aperturas del dosel (raleos), la riqueza de especies aumentó debido a la aparición de aquellas especies características de ambientes abiertos (por ej. Xolmis pyrope – diucón, que suele utilizar bordes de bosque o arbustales). Sin embargo, la densidad (individuos/ha) de aves resultó similar a la encontrada en bosques sin intervenir. Especies con hábitos más generalistas (ej. Anairetes parulus – cachudito y ratona, FIGURA 3), que se alimentan del sotobosque (ej. Zonotrichia capensis – chingolo, Phrygilus patagonicus – comesebo patagónico), y que utilizan ambientes abiertos (humedales o pastizales) para capturar su alimento (ej. Tachycineta leucopyga – golondrina patagónica), aparecieron más frecuentemente en bosques con raleos o con bajas coberturas de copas.

Figura 3. Troglodytes aedon (ratona). Foto: Jorge López Moreno.

Un hallazgo sorprendente fue la observación de dos especialistas de bosque (Pygarrhichas albogularis – picolezna y rayadito, FIGURA 4), tanto en bosques sin cortas como en bosques con raleos.

Además, mediante este estudio pudimos identificar especies indicadoras en diferentes tipos de bosque. Spinus barbatus – cabecitanegra austral estuvo asociada a bosques con raleos. Rayadito y picolezna fueron indicadoras de bosques sin cortas y más cerrados. En cuanto a los bosques sin cortas pero más abiertos, siete especies fueron identificadas como indicadoras (ej. golondrina patagónica, chingolo, ratona y zorzal). De este estudio pudimos concluir que la implementación de los raleos en estos bosques favorece a algunas especies (ej. cabecitanegra austral, chingolo, ratona), pero permite mantener la presencia de especies indicadoras de bosque sin intervención (rayadito) y sensibles a disturbios (picolezna). El monitoreo de los bioindicadores encontrados permite evaluar los cambios en estos bosques y si las comunidades de aves se mantienen en buen estado de conservación. Esto podría incorporarse como herramienta práctica habitual en los planes de manejo.

  • Raleos: Técnica silvicultural que reduce la cantidad de individuos de una masa boscosa, permitiendo el ingreso de mayor radiación a los estratos inferiores del bosque, estimulando el crecimiento de algunas plantas (ej. gramíneas) y mejorando de esta manera la oferta forrajera para el ganado.
  • Paseriformes: Orden de aves denominadas tradicionalmente como pájaros, generalmente pequeñas, que se caracterizan por poseer una gran habilidad para el canto.
  • Grupos funcionales: Grupos de especies que utilizan los recursos de manera similar y tienen efectos parecidos sobre los procesos del ecosistema.
  • Bioindicadores: Plantas o animales presentes en ecosistemas terrestres o acuáticos, cuyas poblaciones pueden ser afectadas por cambios en el hábitat. Su uso como bioindicadores se basa en la susceptibilidad de estas especies para responder a los cambios ambientales.
  • Riqueza: Número de especies que componen una comunidad.
  • Generalistas: Especies que pueden utilizar gran variedad de ambientes y/o recursos.
  • Sotobosque: Toda vegetación (hierbas, arbustos, árboles jóvenes) que crece por debajo de las copas de los árboles.

ARTÍCULO PRINCIPAL ¿Afecta el uso del bosque a la comunidad de aves? El caso de los bosques de ñire. Autora: Julieta Benitez. La Lupa No 24, julio 2024, 28-33, 2796-7360.

La toponimia de Ushuaia

Una historia en desarrollo.

Para cualquiera que llegue a Ushuaia, sería imposible no sorprenderse con su paisaje: la combinación única del mar y las montañas, el canal que une el océano Atlántico con el Pacífico, la cumbre redondeada del monte Susana al oeste y los bosques que rodean la base de la cordillera hasta llegar al pico del monte Olivia en el otro extremo de la ciudad. La formación de este paisaje es una historia larga, pero una más reciente es la de cómo cada elemento llegó a ser reconocido por el nombre que tiene actualmente.

La toponimia es el estudio del origen y significado de los nombres propios de un lugar. A partir de un topónimo, se puede interpretar qué pensaba la gente de su entorno, cómo interactuaban con éste, y qué eventos y personajes fueron destacados en su cultura. Entonces, la toponimia de un lugar es reflejo también de su comunidad. Por lo tanto, muchas veces se pueden superponer los nombres de un mismo elemento del paisaje, en función de quién lo nombró. Este choque de culturas puede resultar en la selección de un nombre por encima del otro, reflejando el poder sociopolítico del momento (ver Breve página 36). Así, entendemos que la toponimia es un fenómeno que sigue desarrollándose con cada grupo de personas que llega a conocer un entorno e interactuar con la historia dejado por el anterior.

Actualmente, Ushuaia—con referencia a la bahía y a la ciudad—es uno de los pocos topónimos originarios que queda reconocido oficialmente en Argentina. Éste, junto con Lapataia, vienen del yagán/yámana, el idioma más austral del mundo. Sigue siendo conservado por su comunidad, y también fue bien documentado por el misionero inglés Thomas Bridges, quien armó su Yámana – English Dictionary (Diccionario yámana – inglés) mientras aprendía el idioma, con más de 30.000 entradas (FIGURA 1). Así, sabemos que la terminación de Ushuaia (-wāia) significa “bahía,” tal como Lapataia. “Ushu” ha sido interpretado de muchas maneras, pero según Bridges, lo podemos entender como “bahía que penetra hacia el oeste” (FIGURA 2). De una manera similar, la terminación de Onashaga (-ašaga) indica que hablamos de un canal, en este caso del denominado canal Beagle.

FIGURA 1. Entradas en el Diccionario yámana – inglés de Thomas Bridges. Foto: Museo del Fin del Mundo.
FIGURA 2. “Ushuaia” significa “bahía que penetra hacia el oeste” en yagán. Foto: Elliote Muir.
FIGURA 3. Una vista otoñal desde el oeste de la ciudad hacia el glaciar Martial, que se ve al fondo. Foto: Alex Smilor

El nombre “Ushuaia” apareció escrito por primera vez en 1869 por la Sociedad Misionera Sudamericana en Inglaterra. En las traducciones de los misioneros se puede ver la incertidumbre en cuanto a cómo escribir el nombre en inglés de una manera que correspondiera a la pronunciación yagán: Oshovia, Ouchouaya, Usciuuaia, y Wsohaia, entre otros, fueron alternativas a la forma finalmente utilizada. En este ejemplo vemos cómo la toponimia está influenciada por la interpretación de quienes tienen el privilegio y poder para crear las fuentes escritas que usamos.

Desde el diccionario de Bridges hasta un mapa reciente creado por Victor Vargas para su libro Mi Sangre Yagán, entendemos que la toponimia yagán se basa principalmente en topónimos que corresponden a cuerpos de agua (hidrónimos). Esto refleja la particularidad del pueblo y su relación con el agua como medio de vida. Mientras los más de setenta hidrónimos yaganes en el mapa de Vargas ilustran la profundidad de la relación que tenían con los recursos y las características del Onashaga, no existen tantos topónimos para las montañas que existen a su lado. Como no tenían tanto valor cultural, la sola palabra “tulara” fue suficiente para hacer referencia general a las montañas.

Con la llegada de los exploradores y misioneros europeos, la toponimia de Ushuaia se complicó, reflejando la mezcla de culturas e ideologías que constituyeron el lugar. Los europeos pusieron nombres con referencia a sus culturas y religiones y, en muchos casos, a ellos mismos y los viajes que habían realizado para llegar a este lugar tan lejano. En 1830, el capitán Robert Fitz Roy puso el nombre “Beagle” al Onashaga por la embarcación que comandaba cuando encontró el canal.
Las montañas icónicas del paisaje recibieron nombres de exploradores, misioneros y gobernadores argentinos (FIGURA 3). En este caso, como la cultura yagán no se identificaba tanto con las montañas, había menos superposición de topónimos. Pero en otros casos, hemos perdido el conocimiento de nombres que nos cuenten de la historia, cultura, e idioma de los pueblos originarios de Ushuaia.

Ciento cincuenta años después del inicio de esta mezcla de culturas, la toponimia de Ushuaia sigue cambiando para reflejar el espíritu del tiempo y los valores de su comunidad actual. Por ejemplo, un mapa de 1897 hace referencia al Ventisquero de la Misión, que ahora se conoce como glaciar Martial (FIGURA 4). En 2008, el Parque Nacional Tierra del Fuego reconoció oficialmente el nombre yagán Acigami para el lago que había llevado el nombre de Roca (por el general Julio A. Roca); sin embargo, en junio de 2024 fue cambiado nuevamente a lago Roca. Casi 200 años después de que Fitz Roy puso el nombre Beagle al canal, varios artículos científicos ahora refieren a su sitio de estudio como el Onashaga para respetar y emplear el nombre originario. Existen esfuerzos importantes para reconocer oficialmente a los topónimos yaganes, pero el proceso suele ser largo y burocrático. Todos estos cambios contribuyen al desarrollo constante de la toponimia, la cual depende tanto de los coloquialismos y las historias contadas de boca en boca, como de los decretos gubernamentales. Entendemos que la toponimia es y siempre ha sido un acto político, donde los nombres son un reflejo y un instrumento del poder. Las decisiones que tomamos en cuanto a esto muestran la interpretación que tenemos de nuestra realidad sociopolítica y son una manera de contribuir al entendimiento compartido que tenemos de nuestro paisaje y la historia de la gente que vivió y sigue viviendo allí.

LA TOPONIMIA POLÉMICA
¿Sabías qué el cerro Cinco Hermanos antes se conocía como el cerro Siete Hermanos, aunque solo tiene cinco picos? Ahora que se conoce como Cinco Hermanos, la leyenda dice que los otros dos picos se cayeron en algún momento en los últimos 150 años. ¡Seguro que lo habríamos notado! Más allá de esto, la explicación sobre los Cinco Hermanos que hace referencia a los hijos de Thomas Bridges tampoco puede ser correcta, ¡ya que él tenía seis! (FIGURA 5).

¡Hay varias explicaciones comunes de por qué el monte Olivia se llama así! Una nos dice que fue nombrado por la mujer de un gobernador de las Malvinas. Otra nos cuenta que “Olivia” viene
de la palabra yagán “Olivaia,” la terminación de “aia” haciendo referencia a la bahía en la base de
la montaña. Finalmente, la más aceptada es que “Olivia” es la palabra yagán para “punta de arpón,” lo cual hace referencia a su forma (FIGURA 5).

FIGURA 4. En un mapa de 1897, podemos ver que el glaciar Martial se conocía como el Ventisquero de la Misión y el cerro Cinco Hermanos fue conocido como Siete Hermanos. Foto: Museo del Fin del Mundo
FIGURA 5. El monte Olivia (izquierda) y el cerro Cinco Hermanos (derecha) son dos de los elementos más notables del paisaje de Ushuaia. Foto: Alex Smilor.
FIGURA 6. El monte Susana (izquierda) queda al oeste de la ciudad de Ushuaia, pero el origen de su nombre sigue siendo un misterio. Foto: Alex Smilor.

¿Por qué se llama monte Susana?

Preguntamos a la comunidad lupera…

(FIGURA 6)

Se dice que el monte Susana fue nombrado por
la esposa de un gobernador de la ciudad, pero El
Romancero del Topónimo Fueguino nos informa
que ninguna se llamaba así. Entonces, ¿cuáles
otras explicaciones hay? La comunidad lupera
nos dió varias:
“Cuando llegué a Ushuaia una guía me contó que
Susana era la novia de Pipo, un preso que murió
ahogado en el río (que ahora lleva su nombre)
tratando de escapar, que fue nombrado así para
que siempre estén juntos.” – @irinatozzolailustra
“Tengo entendido que Susana fue una mujer
hermosa que vivía en Ushuaia, que era la aman-
te de varios marineros que llegaban al puerto y
como su casa quedaba en dirección del monte y
retirada del puerto, se tomó como referencia su
nombre para decir que era lejos: “cerca de lo de
Susana,” “por donde está la Susana” y señalaban
hacia la montaña. Y desde allí le quedó el nombre
al monte.” – @anacarolina.gutierrez M

LECTURA SUGERIDA
  • Ushuaia 1884-1984: cien años de una ciudad Argentina. Canclini, A. (Ed.). (1984).
  • Mi Sangre Yagán. Vargas Filgueira, V. (2021)(Edición Chilena).
  • Toponimia del extremo oriental de la isla grande de Tierra del Fuego: un relato de su historia a través de sus nombres. Torres
    Carbonell, P.J. (2024).

ELLIOTE MUIR

MIDDLEBURY COLLEGE | SIT USHUAIA
emuir@middlebury.edu