Reseña: ¡Abandonen el barco!

Reseña: ¡Abandonen el barco!

LIBRO CIENTÍFICO


¡Abandonen el barco! Fue la orden que impartió el Capitán Dreyer aquel 22 de enero de 1930, luego de que su embarcación, el Monte Cervantes, colisionara contra un bajo fondo en el paso “Les Éclaireurs”. Pero también es el nombre del libro que quiero recomendarles, escrito por Héctor Monsalve con colaboración de Carlos Pedro Vairo y Roberto Litvachkes.

El hundimiento del Monte Cervantes, su intento de recuperación (tras diez años de trabajo en reflotarlo) y su segundo hundimiento 24 años después, no dejan de asombrarnos. La historia del Monte Cervantes y su trágico destino siempre han estado cubiertos por un velo de misterio y versiones contrapuestas. Era necesario que alguien realizara una investigación exhaustiva como realizaron los autores para traernos la historia completa a través de estas maravillosas páginas.

No sólo se trata del testimonio de uno de los buzos con mayor experiencia en todo Tierra del Fuego, ya que Héctor Monsalve ha sido un asiduo explorador del naufragio en cuestión. En este libro nos encontraremos además con las entrevistas que realizó el autor a los descendientes de los sobrevivientes del naufragio, a uno de los principales buzos del intento de reflotación en 1954 y accederemos incluso a un viejo archivo de Hamburgo donde el autor recupera el relato de un investigador alemán revelando detalles que llegan por primera vez al público de habla hispana.

¿Sabías que poco más de un año antes de la tragedia, el Monte Cervantes había sufrido un accidente similar? ¿Qué fue lo que realmente sucedió aquel 22 de enero de 1930? ¿Cuál fue el destino final del Capitán Dreyer? ¿Para qué intentar reflotar este barco tantos años después de su hundimiento invirtiendo una fortuna en las tareas que luego resultaron infructuosas?

No quiero adelantarle al lector ninguna de estas respuestas, ya que encontrará entre sus páginas una lectura amena y fascinante que nos llama a querer seguir adentrándonos en su historia. Solo una cosa puedo asegurarles: con esta obra escrita con delectación de artista se desvela todo el misterio que alguna vez rodeó al Monte Cervantes. Los invito a sumergirse en esta aventura de mano de los autores más especializados en la materia.

FIGURA. Libro ¡Abandonen el barco!. Autores: Héctor Monsalve, Roberto Litvachkes, Carlos Vairo

TÍTULO: ¡Abandonen el barco!

AUTORES: Héctor Monsalve, Roberto Litvachkes, Carlos Vairo

GÉNERO: Historia

AÑO: 2024

EDITORIAL: Museo Marítimo de Ushuaia


LIBRO CIENTÍFICO. Reseña: ¡Abandonen el barco!. Autor: Alfredo Bruno. La Lupa Nº 28, julio 2026, 44, 2796-7360.



Entre los intermareales y las profundidades: la vida del cazón espinoso en los mares australes

Entre los intermareales y las profundidades:

la vida del cazón espinoso en los mares australes


PORTADA. Cazón espinoso (Squalus acanthias) nadando en su medio natural. Notar el cuerpo alargado y morro puntiagudo característicos de la especie. Foto: Salesjö, A

El cazón espinoso (Squalus acanthias) es un tiburón de tamaño mediano (PORTADA), cosmopolita, que habita aguas templadas y frías de casi todos los océanos, llegando a Tierra del Fuego, donde los pueblos originarios lo llamaban “Kaïss” o “Kaïgiss”.

Su distribución global abarca aguas boreales y templadas del Atlántico y el Pacífico, incluyendo el Mediterráneo y el Mar Negro, y se extiende a lo largo de las costas de Sudamérica, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda. En Sudamérica, se encuentra en Chile y Argentina, habitando desdeáreas costeras hasta 900 m de profundidad, generalmente asociado a fondos marinos.

Presenta un cuerpo delgado, morro agudo, cinco hendiduras branquiales, ojos grandes y ovalados y dos aletas dorsales con una espina venenosa cada una, característica que da origen a su nombre común (FIGURA 1). Su coloración dorsal varía de gris violáceo a pardusco con manchas claras dispersas y la zona ventral es gris pálido a blanca. Los machos miden hasta 1 m de longitud, mientras que las hembras son más grandes, alcanzando hasta 1,25 m, aunque globalmente se han registrado ejemplares de hasta 2 m.

FIGURA 1. Ejemplar de cazón espinoso (Squalus acanthias) colectado en los bosques de cachiyuyo (Macrocystis pyrifera) en la costa atlántica de Tierra del Fuego. Se observan detalles de su morfología, incluyendo las aletas dorsales y la cola.
FIGURA 2. Embriones de Squalus acanthias encontrados en el útero de una hembra. La imagen permite apreciar el desarrollo avanzado de las crías, típicas de la especie ovovivípara.  Autor: Bryan, D

Es un tiburón que habita tanto el fondo marino como la columna de agua (demersal-bentónico y pelágico), que forma bancos y realiza migraciones horizontales (desplazamientos laterales) y verticales (desplazamientos entre distintas profundidades). Su dieta es variada, incluyendo invertebrados gelatinosos como ctenóforos, peces como merluzas y nototenias, cefalópodos como calamares y pulpos, y carroña. Se alimenta tanto en aguas abiertas como cerca del fondo.

El ciclo reproductivo del cazón espinoso es largo y complejo: ¡la gestación dura hasta 22 meses! Las hembras dan a luz entre 1 y 32 crías de 18 a 33 cm (FIGURA 2), y la madurez se alcanza de manera variable según la región. La reproducción es asincrónica, es decir, las hembras no se reproducen todas al mismo tiempo, pudiendo encontrarse simultáneamente hembras grávidas (con embriones en desarrollo) y no grávidas en distintas fases del ciclo reproductivo. La puesta de huevos se extiende de invierno a primavera. Esta especie de tiburón no presenta una temporada sensible definida, por lo que es susceptible a la pesca durante todo el año.

A pesar de su abundancia, esta especie es inofensiva para los humanos, aunque sus espinas dorsales contienen toxinas que pueden causar irritación o reacciones alérgicas severas si se manipula sin cuidado. Entre sus depredadores naturales se incluyen tiburones más grandes como el tiburón azul (Prionace glauca) y el gatopardo (Notorynchus cepedianus), peces como el pez espada (Xiphias gladius) y mamíferos marinos como la orca (Orcinus orca).

A nivel global, la especie se encuentra catalogada como “vulnerable” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, principalmente por su baja tasa reproductiva y crecimiento lento. Por eso, resulta importante estudiar, cuidar y proteger a esta especie tan particular.


BREVES. Entre los intermareales y las profundidades: la vida del cazón espinoso en los mares australes. Autores: Matías Delpiani, Ramiro Braga y Daniel Bruno. La Lupa Nº 28, julio 2026, 45-46, 2796-7360.



La Historia Ambiental escrita por una mujer

La Historia Ambiental Escrita Por Una Mujer


PORTADA. Dibujo de Dina Foguelman realizado por el artista Diego Buey. disbuey@gmail.com Instagram: @bueydiego

Aumento de inundaciones, sequías, cambios climáticos abruptos, derretimiento de los polos y extinción de especies son preocupaciones que circulan en nuestras sociedades desde hace décadas. La degradación ambiental y la necesidad de recolectar datos para evidenciar sus impactos se volvieron claves para repensar los vínculos que existieron —y existen— entre los seres humanos y el ambiente. Entonces, ¿cómo saber cómo eran esas relaciones?, ¿cómo anticipar futuras acciones?

En el intento por responder estas preguntas comienza a consolidarse la Historia Ambiental, un campo que nos permite construir una memoria colectiva sobre nuestra relación con la naturaleza a lo largo del tiempo. La clave es comprender que los problemas ambientales actuales no surgieron de manera repentina: son el resultado de decisiones económicas, políticas y sociales tomadas en el pasado.

En Argentina, una de las pioneras en pensar esta perspectiva fue Dina Foguelman (PORTADA), licenciada en Ciencias Biológicas (UBA) y doctora en Ecología por la Universidad de Montpellier. Foguelman integró un equipo interdisciplinario junto a Antonio Brailovsky, doctor en Economía, con quien escribieron “Memoria Verde” (2009), una obra fundamental para comprender la historia ecológica de nuestro país.

Uno de los aportes centrales de la obra es cuestionar la idea de que los problemas ambientales disminuyen a medida que un país se desarrolla.

¿No debería ocurrir lo contrario? Los autores introducen el concepto de “costo del atraso”: la carencia de recursos para investigación, la falta de presupuesto y poder político de los organismos de control, la ausencia de tecnologías adecuadas y la improvisación en la gestión ambiental. Estos factores también pueden encontrarse en países desarrollados, aunque con impactos distintos.

De este modo, las decisiones políticas aparecen como un elemento clave en el manejo de los recursos naturales. No se trata solo de crecimiento económico, sino de cómo se distribuyen sus beneficios y sus costos ambientales. Cuando las desigualdades sociales se profundizan, también se profundizan las desigualdades en el acceso a un ambiente sano. En la Argentina —señalan— hay quienes respiran “aire de primera” y quienes respiran “aire de segunda”; quienes acceden a agua limpia y quienes reciben “agua sospechosa”. Lo mismo sucede con la alimentación: los sectores de ingresos medios y altos pueden sostener dietas más variadas y de mejor calidad, mientras que los sectores populares suelen estar más expuestos a alimentos de menor calidad o contaminados.

Estas reflexiones nos interpelan hoy: ¿ha cambiado esta situación?, ¿estamos informados sobre los impactos ambientales en nuestras provincias y ciudades?, ¿qué lugar ocupamos como ciudadanos y ciudadanas frente a estas problemáticas? Pensar la Historia Ambiental de la Argentina desde la mirada de Dina Foguelman implica reconocer que el ambiente no es un escenario pasivo, sino un actor central en la historia. Sus transformaciones hablan de nuestras decisiones colectivas. Construir memoria ambiental no es solo un ejercicio académico: es una herramienta para comprender el presente y asumir, con responsabilidad, el futuro.


BREVES. La Historia Ambiental escrita por una mujer. Autora: Eliana Gonzalez. La Lupa Nº 28, julio 2026, 8-9, 2796-7360.



Maternar en ciencia: La vocación científica y el crecimiento colectivo

Maternar en ciencia:

La vocación científica y el crecimiento colectivo


Los desafíos de la maternidad en la ciencia han sido discutidos por investigadoras con trayectorias ya conformadas y que lograron cierta estabilidad en el sistema científico. Esa estabilidad (estar en planta permanente, y por lo tanto, contar con derechos laborales), en CONICET, suele alcanzarse luego de un doctorado y un posdoctorado, es decir, generalmente luego de 8 años de postgrados (FIGURA 1). 

En la estructura institucional obtener una beca es el primer paso de la “Carrera de investigadora Científica” (CIC), que no incluye aportes ni implica todos los derechos laborales. El sistema de investigación contempla una licencia por maternidad de 3 meses y una prórroga de beca de 100 días. En conjunto, estos 6 meses buscan acompañar los últimos meses de gestación, el parto y los primeros meses de cuidado, resultando en un período acotado frente a las demandas que implica maternar y proyectarse en el sistema de investigación.

La contradicción es evidente: se anuncia el apoyo pero se “penalizan” los tiempos de cuidado. La maternidad aparece como “interrupción”, incluso como un problema. Entonces, ¿Qué lugar ocupa la maternidad en un sistema científico que exige productividad constante y éxito medible en publicaciones científicas?

Para quienes transitamos la carrera científica como becarias, la maternidad muchas veces se vive aisladamente y atravesada por plazos que vencen. La beca se termina, el reloj corre y la maternidad irrumpe en un escenario donde la estabilidad laboral no existe y aun así, la vocación persiste. No como romanticismo ingenuo, sino como una decisión profundade hacer ciencia. 

¿Por qué, en lugar de asociar la maternidad con un signo negativo, no se valoran positivamente las habilidades que surgen de los desafíos que implica la experiencia? Capacidades relacionadas con la gestión del tiempo y la inteligencia emocional que fortalecen el trabajo en equipo.

Quizás de esta forma las mujeres podrían tener igual posibilidad de acceso a rangos superiores y romper con el esquema de “techo de cristal” o “tubería con fugas” la cual refleja la pérdida de mujeres en la ciencia en las categorías más altas. Tal vez la pregunta no sea si la maternidad de las becarias es compatible con la ciencia, sino si el sistema científico está dispuesto a reconocer esa transformación como una oportunidad de crecimiento colectivo.

FIGURA 1. Jerarquías en el sistema de CONICET para la Carrera de Investigación Científica (CIC).

ORIENTACIÓN VOCACIONAL. Maternar en ciencia: la vocación científica y el crecimiento colectivo. Autoras: Gimena N. Bustamante y Ximena Flores-Melo. La Lupa Nº 28, julio 2026, 47, 2796-7360.



Editorial N° 28

Editorial N° 28

Durante el proceso editorial del presente número, presenciamos el avance de la modificación de la Ley 26.639, conocida como Ley de Glaciares: la norma nacional que establece los requisitos mínimos para su protección. La modificación que se está llevando a cabo debilita la protección de los glaciares, de las zonas periglaciares y de los complejos ecosistemas asociados que dependen de ellos.

En Argentina hay 16.968 cuerpos de hielo inventariados, que se encuentran distribuidos a lo largo de la Cordillera de los Andes y en las islas del Atlántico Sur. Esto quiere decir que solo el 0,4% del territorio nacional está ocupado por glaciares, reservas estratégicas de agua dulce de las que dependen, directa o indirectamente, más de 25 millones de personas. En este mundo del revés, resulta ilógico desenterrar el oro de la montaña para volver a enterrarlo en las bóvedas de los bancos, como dice Marta Maffei, impulsora de la ahora antigua Ley de Glaciares.

La ley modificada reconocía y protegía la multiplicidad de funciones que cumplen estos ambientes: son reservas de agua dulce, regulan las cuencas hídricas, influyen en el clima, son sostenedores de la biodiversidad y los ecosistemas circundantes, y constituyen valiosos archivos de la historia climática del planeta.

La nueva ley permite sustituir investigaciones científicas de alta calidad por estudios de impacto ambiental poco claros. Además, debilita el sustento científico construido durante décadas y abre la puerta a la explotación megaminera de altura, generadora de impactos ambientales, económicos y sociales negativos para el país a mediano y largo plazo.

Desde este comité editorial consideramos que las decisiones políticas deben basarse en evidencia científica sólida y orientarse al bienestar de las mayorías presentes y futuras. Sostenemos la defensa de una ley que supo ser pionera en la protección de los glaciares. Por eso nuestro compromiso siempre será con la ciencia, el ambiente y la vida por sobre los intereses de grupos económicos.

Comité Editorial



Aguará guazú

Aguará guazú

(Chrysocyon brachyurus)

FIGURA 1. Aguará guazú

Es el cánido más grande de Sudamérica, mayormente nocturno y por ende raro de observar. En algunos sitios también se lo conoce como zorro potrillo. Se alimenta de pequeños animales y frutos, y habita principalmente en zonas de pastizales y humedales. Llaman la atención sobre la especie su altura, su característico pelaje rojizo-naranja con crin y sus extremidades negras. Su principal amenaza es la pérdida del hábitat y el atropellamiento en rutas; en Argentina está considerado como una especie amenazada.
Técnica: Microfibra sobre papel.


ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA. Aguará guazú (Chrysocyon brachyurus). Ilustradora: Gabriela Nicosia. La Lupa Nº 28, julio 2026, 35, 2796-7360.



Flechas mágicas

Flechas mágicas


MATERIALES QUE VAS A NECESITAR: (FIGURA 1)

  • Un vaso o taza de vidrio transparente curva
  • Agua
  • Una hoja blanca
  • Marcador
FIGURA 1. Materiales y disposición inicial del experimento.
FIGURA 2. Resultado visual tras llenar el vaso con agua.

MANOS A LA OBRA: (FIGURA 1 Y 2)

  1. Dibuja en la hoja dos flechas que apunten hacia la izquierda.
  2. Coloca la hoja detrás del vaso vacío: vas a ver las flechas señalando a la izquierda.
  3. Llena el vaso con agua hasta la mitad.
  4. Mira las flechas a través del vaso con agua ¡Las flechas parecen cambiar de dirección y apuntar hacia la derecha!

¿POR QUÉ SUCEDE?

Esto ocurre por un fenómeno llamado refracción de la luz.

Cuando la luz pasa del aire al vidrio, al agua, nuevamente al vidrio y al aire, cambia de velocidad varias veces. Cada vez que cambia de medio, la luz se desvía.

El vaso con agua funciona como una lente cilíndrica convergente, es decir, una lente que tiene curvatura en una sola dirección (como un cilindro) y que hace que los rayos de luz que la atraviesan se junten o converjan en un eje. Cuando la luz pasa del aire al agua y luego vuelve a salir al aire, cambia su velocidad y dirección debido al fenómeno de la refracción.

Esto provoca que los rayos de luz se desvíen al atravesar el vaso con agua; la imagen que observamos se invierta horizontalmente, ya que los rayos provenientes de cada lado del objeto se cruzan al pasar por la lente cilíndrica.

Este efecto es el que hace que, al mirar las flechas a través del vaso, parezca que cambian de dirección, parece magia, pero es física.


ELIANA GONZALEZ
IPES FLORENTINO AMEGHINO
e.gonzalez@ipesfa-ushuaia.edu.ar

LOURDES MASSEY
IPES FLORENTINO AMEGHINO


CURIOSIDADES. Flechas mágicas. Autoras: Autoras Eliana Gonzáles y Lourdes Massey. La Lupa Nº 28, julio 2026, 13, 2796-7360.



Editorial N° 27

Editorial N° 27

Creemos que la sociedad debe apropiarse de la ciencia y exigir un Estado comprometido con el desarrollo de la ciencia básica y aplicada. Entendemos que el vínculo entre la sociedad y la ciencia debe ser más cercano y sólido, especialmente en un mundo que cada vez depende más de la ciencia y la tecnología. Sabemos que el crecimiento económico sólo es posible con el apoyo del conocimiento, atento a las necesidades y problemáticas locales y regionales, y en armonía con el cuidado del medio ambiente.
En este sentido, nos resulta alarmante el desfinanciamiento que enfrenta la educación, la salud y la ciencia en Argentina, pilares fundamentales para el bienestar y el crecimiento de nuestro pueblo.
Sin embargo, nos llena de optimismo y alegría el entusiasmo de los niños y adolescentes que participaron en la Semana Fueguina de la Ciencia y la Tecnología. Así como también, la creación del nuevo espacio de divulgación científica vía streaming, “Ciencia en Fuego”, que responde a la necesidad de diversificar y ampliar los modos de comunicar.
En este número 27 de La Lupa, nuevamente acercamos a nuestros lectores la ciencia producida en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Como siempre, en las siguientes páginas encontrarán una amplia diversidad de temas. Podrán aprender sobre la cosmogonía selk’nam y cómo el colonialismo ha intentado borrarla; también sobre qué son los eventos de marea roja que ocurren en el canal Beagle; y que la falta de planificación urbana pone en peligro los ecosistemas que protegen Ushuaia. También encontrarán información sobre la expedición al Talud IV a bordo del R/V Falkor (too), sobre el tiburón pintarroja, sobre cómo se estudian los sonidos emitidos por los mamíferos marinos, y mucho más.
La Lupa busca llevar la ciencia fueguina a las aulas y hogares, y a cualquier persona curiosa que tenga esta revista en sus manos. Nos sentimos muy felices de presentar un nuevo número, con la esperanza de fortalecer el vínculo con la sociedad y acercar la ciencia a la vida cotidiana, porque sabemos que la ciencia es cultura.

Comité Editorial



Talud IV

Talud IV

Oasis submarinos en el Cañón Mar del Plata

Portada: Arrecife de Bathelia candida en el Cañón Submarino Mar del Plata. Foto: ROV SuBastian, Schmidt Ocean Institute.

Entre el 21 de julio y el 12 de agosto de 2025, el Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA), llevó a cabo una expedición científica al Cañón Submarino Mar del Plata. En colaboración con el Schmidt Ocean Institute (SOI) y a bordo del R/V Falkor (too), un equipo de 25 investigadores e investigadoras de Argentina y dos extranjeros (FIGURA 1) exploró los ambientes y las comunidades del fondo marino, entre 800 y 4.000 metros de profundidad, utilizando un vehículo
submarino operado a distancia (ROV).

Figura 1. Integrantes del GEMPA en la cubierta del Falkor (too). Foto: Prensa del Museo Argentino
de Ciencias Naturales (MACN).

La expedición, llamada Talud Continental IV, fue la continuación de otras tres realizadas en 2012 y 2013 a bordo del B/O Puerto Deseado del CONICET. Estas campañas previas se centraron en el estudio de la diversidad de invertebrados y peces de aguas profundas, incluyendo el Cañón Submarino Mar del Plata y zonas aledañas, entre los 200 y 3.500 metros de profundidad. Con base
en el material recolectado en 64 lances realizados con redes y rastras se publicaron más de 70 trabajos científicos; además, se realizaron pasantías de estudiantes, tesis de licenciatura y doctorado, estancias de posgrado e ingresos a la Carrera del Investigador Científico del CONICET.

Figura 2. Las agregaciones de las langostas Thymops birsteini en el Cañón Submarino Mar del Plata sugieren la existencia de un cuidado parental extendido. Foto: ROV SuBastian. Schmidt Ocean Institute.

Durante la expedición Talud Continental IV se mapeó el tipo de fondo marino con métodos acústicos; se recolectaron animales, sedimentos y agua; se realizaron análisis de ADN ambiental para detectar especies a partir de rastros genéticos; y estudios de plancton. El ROV SuBastian registró, por primera vez para esta zona del Atlántico Sudoccidental, más de 220 horas de imágenes en alta definición de los ecosistemas bentónicos (FIGURA 2, 3 Y 4). Densos arrecifes de corales de aguas frías, campos extensos de corales blandos, paredes verticales con cirripedios, y comunidades en fondos blandos (FIGURA 5) sorprendieron a los investigadores y al público mientras el sumergible avanzaba sobre el lecho.

Figura 3. Los cefalópodos: uno de los grupos más cautivantes registrados por el ROV SuBastian. Foto: Schmidt Ocean Institute.

Los investigadores, expertos en diferentes grupos taxonómicos, pudieron comprender la forma
en que la diversidad descripta en las campañas previas se distribuye, se asocia e interactúa; además
de reportar más de 40 potenciales especies nuevas para la ciencia y nuevos registros para el Mar Argentino. También se evidenció el impacto humano: se hallaron y recolectaron plásticos y partes de artes de pesca, incluso en las zonas más profundas del cañón.

Figura 4. Integrantes del GEMPA recuperando las muestras recolectadas por el ROV SuBastian.

La expedición no solo fue un hito científico para el conocimiento de nuestro mar, sino que también
causó un impacto asombroso en la sociedad. Cada inmersión del ROV fue transmitida en vivo por el canal de YouTube del SOI, alcanzando a más de 92.000 espectadores en simultáneo y un promedio de 500.000 visualizaciones por video. En síntesis, esta expedición marcó un antes y un después en el estudio de las aguas profundas de la Argentina al aportar conocimiento clave sobre la biodiversidad y los impactos humanos, demostrando cómo la sociedad puede movilizarse e interesarse por la exploración e investigación científica. Aún queda mucho trabajo por delante: especímenes recolectados por describir, e imágenes por estudiar e interpretar, además de fortalecer el vínculo generado con la comunidad educativa y el público general.

Figura 5. Corales blandos y coralimorfario del Cañón Submarino Mar del Plata. Foto: ROV SuBastian, Schmidt Ocean Institute.

Científicos/as participantes de la expedición

G. Bigatti, G. Bozzano, M. Brogger, R. Calderón, N. Cerino, C. de Aranzamendi, B. Doti, N. Farías, S. Herrera, D. Lauretta (Jefe Científico), E. Mabragaña, M. Martinez, F. Matusevich, E. Ocampo, L. Pacheco, G. Pastorino, P. Penchaszadeh, E. Pereira, R. Pertossi, J. Risaro, N. Sánchez, J. Signorelli, V.
Teso, D. Urteaga y J. Weston.


CIENCIARGENTINA. Talud IV: oasis submarinos en el Cañón Mar del Plata Autores: Ignacio Luis Chiesa y Cristina Damborenea. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 36-41, 2796-7360.