Viuda o morenita

Viuda o morenita

Austrolycus depressiceps

Nombres Comunes

Viuda, morenita, grongi, zoárcido, congrio, rock eel.

Clasificación Taxonómica

  • REINO: Animalia
  • FILO: Chordata
  • CLASE: Actinopterygii
  • ORDEN: Perciformes
  • FAMILIA: Zoarcidae
  • GÉNERO: Austrolycus
  • ESPECIE: Austrolycus depressiceps (Regan, 1913)
PORTADA. Características externas de la viuda o morenita (Austrolycus depressiceps), destacando su cuerpo alargado y la aleta dorsal continua que se une con las aletas caudal y anal. Autor: Regan (1913).

Etimología y Características Generales

El nombre Austrolycus proviene de austro (del latín auster, “sur” o “del sur”) y del griego lykos (λύκος), que significa “lobo”. El término puede interpretarse como “lobo del sur”, en referencia a su distribución en aguas australes.

La viuda o morenita es un pez óseo bentónico (vive asociado al fondo marino) perteneciente a la familia Zoarcidae, un grupo de peces conocidos comúnmente como eelpouts en inglés, o zoárcidos en español. Tienen cuerpos alargados y flexibles adaptados a vivir cerca del fondo marino.

En Austrolycus depressiceps la aleta dorsal posee entre 100 y 110 radios (estructuras que sostienen la aleta), y se une de forma continua con las aletas caudal y anal formando una sola aleta que recorre gran parte del cuerpo. La aleta anal presenta entre 74 y 84 radios, mientras que las aletas pectorales poseen aproximadamente entre 17 y 18 radios. Las aletas pélvicas están ausentes o son extremadamente reducidas en esta especie.

FIGURA 1. Individuo adulto de viuda o morenita (Austrolycus depressiceps) junto a ejemplar adulto de centolla en su hábitat natural, asociado a ambientes rocosos del intermareal y submareal somero (poco profundo).Foto: Mariano Rodríguez – Argentina Submarina.

Descripción Biológica y Morfológica

La viuda o morenita es un pez de tamaño moderado. Aunque es frecuente observar individuos de aproximadamente 40-41 cm de longitud total, se han registrado machos de hasta 55 y 57 cm de longitud total y hembras de hasta 52 cm.

El cuerpo es alargado y flexible, y su altura máxima (mirándolo de costado) es alrededor del 12,4% de la longitud total en individuos adultos. Estas características permiten que la especie se desplace con facilidad entre rocas, grietas y cavidades del fondo marino. La cabeza es relativamente grande y aplanada, rasgo que da origen al nombre específico depressiceps, que significa cabeza deprimida.

La coloración de los adultos suele ser oscura o marrón, lo que facilita el camuflaje entre rocas, sedimentos y algas del fondo marino. En contraste, los huevos y larvas presentan tonalidades naranjas intensas, probablemente por los carotenoides presentes en el vitelo, que es su sustancia de reserva.

FIGURA 2. Mapa de distribución de Austrolycus depressiceps en el extremo sur de Sudamérica, incluyendo el sur de Chile, Tierra del Fuego y las Islas Malvinas. Fuente: Fishbase.

Distribución y Hábitat

La viuda o morenita se distribuye en el extremo sur de Sudamérica, principalmente en aguas subantárticas del océano Pacífico sudoriental y del Atlántico sudoccidental. Su distribución se extiende aproximadamente desde los 44° S en el Pacífico hasta cerca de los 51° S en el Atlántico, incluyendo regiones del sur de Chile, el extremo austral de Argentina y el área de las Islas Malvinas.

Es una especie característica de ambientes costeros rocosos, encontrándose principalmente en la zona intermareal, donde habita en cavidades estrechas bajo grandes rocas o en piletas intermareales que mantienen conexión con el mar durante la pleamar (marea alta). También puede encontrarse asociada a bosques de macroalgas, particularmente a los bosques de cachiyuyo (Macrocystis pyrifera), donde utiliza las estructuras del sustrato y de las algas como refugio.

En Tierra del Fuego, esta especie es considerada uno de los zoárcidos más abundantes en los ambientes intermareales, registrándose tanto en la costa atlántica fueguina como en el canal Beagle. Su presencia frecuente en estos ambientes sugiere que desempeña un papel importante dentro de las comunidades de peces costeros subantárticos.

Ecología y Comportamiento

En los ambientes rocosos e intermareales donde habita convive con otras especies de las comunidades costeras subantárticas, como el pez piedra (Patagonotothen cornucola) y el diablito (Harpagifer bispinis).

La viuda o morenita es un pez carnívoro que se alimenta de pequeños peces e invertebrados bentónicos, incluyendo poliquetos y crustáceos. Los juveniles suelen alimentarse de pequeños crustáceos intermareales, como anfípodos y otros invertebrados que abundan en este tipo de ambientes. Su comportamiento críptico y su coloración oscura le permiten evitar depredadores y aproximarse a sus presas en ambientes complejos.

Reproducción y Desarrollo

La viuda es una especie ovípara, es decir que pone huevos que se desarrollan fuera de su cuerpo. Su reproducción ocurre principalmente durante los meses de noviembre y diciembre, cuando los adultos migran hacia la zona intermareal y depositan sus huevos en cavidades o grietas entre las rocas.

Las puestas de huevos consisten en racimos compactos de aproximadamente 460-465 huevos esféricos de color naranja, alcanzando diámetros entre 9,2 y 9,8 mm. Además, presentan una membrana externa o corion grueso que probablemente proteja al embrión de la turbulencia del agua en ambientes intermareales.

Un rasgo destacado de su biología reproductiva es el cuidado parental: la hembra permanece cerca de la masa de huevos, enroscándose o manteniéndose junto a ella para protegerla de posibles depredadores.

Las larvas eclosionan (salen del huevo) con una longitud aproximada de entre 2,2 y 2,5 cm. Al momento de nacer presentan un desarrollo relativamente avanzado, con radios y vértebras ya formados (aproximadamente 105-107 vértebras). Las larvas son translúcidas o presentan muy poca pigmentación, excepto en los ojos, que ya se encuentran completamente pigmentados.

FIGURA 3. Larva o juvenil temprano de Austrolycus depressiceps, caracterizado por presentar ojos proporcionalmente grandes y un saco vitelino visible durante las primeras etapas de
desarrollo (A y B), y estadíos más avanzados (C). Autor: Matallanas et al. (1990).

Estado de Conservación y Amenazas

Actualmente Austrolycus depressiceps no ha sido evaluada oficialmente por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y en gran parte de su rango de distribución no posee una categoría de conservación específica.

La especie no tiene valor comercial ni interés pesquero directo, aunque ocasionalmente resulta capturada incidentalmente en pesquerías costeras artesanales. Registros provenientes de sitios arqueológicos de Tierra del Fuego indican que, hace aproximadamente 6000 años antes del presente, estas especies formaban parte de la dieta de los habitantes originarios.

Se ha observado que las puestas pueden verse afectadas por infestaciones de hirudíneos (comúnmente llamadas sanguijuelas) y por el crecimiento de algas cianofíceas (algas verdeazuladas) sobre los huevos. Asimismo, la degradación de los ambientes donde se encuentra, el intermareal rocoso y bosque de macroalgas, podría afectar indirectamente sus poblaciones.

Se trata de una especie llamativa e inofensiva para los seres humanos, y bastante común en nuestros ambientes costeros subantárticos.


Bibliografía

  • Matallanas, J, et al. (1990). Early stages of development and reproductive biology of the South-American eelpout Austrolycus depressiceps Regan, 1913 (Teleostei: Zoarcidae). Scientia Marina 54(3): 257-261.
  • Regan, C. T. (1913). The Antarctic fishes of the Scottish National Antarctic Expedition. Transactions of the Royal Society of Edinburgh. v. 49 (pt2, no. 2): 229-292, Pls. 1-11.

FICHA CIENTÍFICA. Viuda o morenita. Autores: Matías Delpiani, Daniel Bruno y Claudia Boy. La Lupa Nº 28, julio 2026, 23-26, 2796-7360.



Aguará guazú

Aguará guazú

(Chrysocyon brachyurus)

FIGURA 1. Aguará guazú

Es el cánido más grande de Sudamérica, mayormente nocturno y por ende raro de observar. En algunos sitios también se lo conoce como zorro potrillo. Se alimenta de pequeños animales y frutos, y habita principalmente en zonas de pastizales y humedales. Llaman la atención sobre la especie su altura, su característico pelaje rojizo-naranja con crin y sus extremidades negras. Su principal amenaza es la pérdida del hábitat y el atropellamiento en rutas; en Argentina está considerado como una especie amenazada.
Técnica: Microfibra sobre papel.


ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA. Aguará guazú (Chrysocyon brachyurus). Ilustradora: Gabriela Nicosia. La Lupa Nº 28, julio 2026, 35, 2796-7360.



Carbón magnético

CIENCIA EN FOCO

Partículas de óxidos de hierro (magnetita/maghemita) sintetizadas sobre carbón vegetal, para remover contaminantes del agua, afines a dichos compuestos de hierro. Imagen obtenida con un microscopio electrónico de transmisión (TEM, por sus siglas en inglés).


CIENCIA EN FOCO. Carbón magnético. Autora: Dra. Amalia Lara Bursztyn Fuentes. La Lupa Nº 28, julio 2026, 7, 2796-7360.



Peces de la familia Zoarcidae presentes en el canal Beagle

Peces de la familia Zoarcidae presentes en el canal Beagle

Argentinolycus elongatus:
de cuerpo muy alargado, coloración pardo-oscura y sin aletas pélvicas. Habita principalmente en aguas intermareales y submareales del canal Beagle. De tamaño pequeño, llega a medir hasta 14 cm.
Austrolycus depressiceps: caracterizado por la cabeza deprimida y ancha, y el cuerpo menos alargado que A. elongatus. Coloración gris/azulada. Vive en zonas costeras, incluso en ambientes intermareales rocosos. Su tamaño puede variar desde pocos centímetros hasta los 50 cm.

Técnica utilizada: tramado y puntillismo (aplicada en los patrones característicos).


ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA. Peces de la familia Zoarcidae presentes en el canal Beagle. Ilustradora: Carla Navarro Sepúlveda. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 7, 2796-7360.



Mareas rojas en el fin del mundo: cuando el canal Beagle se vuelve tóxico.

Mareas rojas en el fin del mundo:

cuando el canal Beagle se vuelve tóxico.

UN ESCENARIO REMOTO Y VULNERABLE

En el extremo sur de Sudamérica se abre el canal Beagle, un paisaje subantártico que parece intacto frente a los grandes problemas ambientales del planeta. Sin embargo, bajo su superficie se esconde frecuentemente una amenaza invisible que acompaña a la región desde hace más de un siglo: las floraciones algales nocivas, conocidas como mareas rojas.

A diferencia de lo que sugiere su nombre, no siempre tiñen el agua de rojo. Pero sus consecuencias sí son visibles: ecosistemas alterados, pérdidas económicas y, sobre todo, un serio riesgo para la salud humana.

FIGURA 1. Alexandrium catenella, observado al microscopio.

LOS DIMINUTOS CULPABLES

Las protagonistas de estos eventos son microalgas, es decir, algas microscópicas, especialmente dinoflagelados del género Alexandrium (FIGURA 1). Cuando encuentran la combinación justa de agua templada, luz y nutrientes, se multiplican velozmente y producen toxinas paralizantes de moluscos (TPM).

Los moluscos filtradores, como mejillones y cholgas, almacenan estas toxinas en sus tejidos sin ser afectados. Pero quienes los consumen corren un riesgo grave: las TPM afectan el sistema nervioso y pueden provocar desde mareos y vómitos hasta parálisis respiratoria.

FIGURA 2. Veda por marea roja en Tierra del Fuego. Foto: Irene Schloss.

UN PROBLEMA HISTÓRICO Y GLOBAL

La primera marea roja registrada en el canal Beagle data de 1886. Desde entonces, estos eventos se repiten con impacto en la economía, la biodiversidad y la vida local. No se trata de un fenómeno exclusivo: a nivel mundial, las mareas rojas provocan pérdidas estimadas en 8.000 millones de dólares anuales, principalmente por cierres de áreas de recolección de mariscos (vedas) y mortandades masivas de peces que en un ecosistema tan frágil como el subantártico, pueden tener repercusiones todavía más profundas.

DETECTANDO LAS TOXINAS

Durante décadas, la herramienta principal para detectar TPM en moluscos fue el bioensayo ratón. Este método consiste en inyectar a ratones de laboratorio un extracto preparado a partir del tejido de los moluscos recolectados. Luego, se observa cuánto tiempo tarda el animal en presentar síntomas; ese tiempo se traduce en un valor que indica cuánta toxina había en el molusco. Aunque hoy existen métodos más modernos, el bioensayo ratón permitió fijar límites regulatorios: una partida de moluscos se considera segura si no supera 80 µg de TPM por 100 g de tejido.

FIGURA 3. Mapa del área de estudio y sitios de muestreo en el canal Beagle.

DOCE AÑOS DE VIGILANCIA

Desde 1985, la Secretaría de Pesca y Acuicultura de Tierra del Fuego realiza un monitoreo sistemático de toxinas. Semanalmente se recolectan muestras en diferentes puntos del canal Beagle (FIGURA 3). Cuando estas floraciones ocurren, las autoridades deben vedar la cosecha de moluscos, lo que protege la salud pública pero afecta la economía local.

El análisis de registros entre 2005 y 2017 reveló patrones claros:

La intensidad varía de un año a otro, siendo más frecuente en verano y otoño. Los cultivos de moluscos presentan mayores niveles de toxinas que los bancos naturales. El proceso de detoxificación es extremadamente lento: los moluscos eliminan solo un 3,5% de toxina por día.

FIGURA 4. Niveles de toxinas paralizantes de moluscos (TPM) en tejidos de aves/zorros muertos hallados en la costa, así como en sardinas vivas, mejillones y muestras de microalgas recogidas durante la floración de 2022. Fotos de aves y zorro: Antonela Albizzi.

EL VERANO TÓXICO DE 2022

El año 2022 resultó extraordinario por una floración masiva de Alexandrium catenella que alcanzó densidades récord. Los mejillones acumularon niveles extremos de toxinas que se propagaron por toda la red trófica. Aves marinas (pingüinos, gaviotas), peces (sardina fueguina) e incluso mamíferos terrestres como el zorro colorado resultaron intoxicados al alimentarse de organismos contaminados (FIGURAS 4 Y 5).

FIGURA 5. Exposición y posibles vías de transferencia de toxinas paralizantes de moluscos (TPM) a través de los diferentes grupos de organismos analizados durante la floración de 2022. Fotos de aves y zorro: Antonela Albizzi; foto de falsa orca: Luciana Riccialdelli.

LAS CLAVES DE ESTAS FLORACIONES

Nuestro estudio reveló factores ambientales clave para que ocurran estos eventos:

Temperatura: el riesgo aumenta cuando el agua supera los 8°C.

Luz solar: favorece la multiplicación algal.

Nutrientes: especialmente nitratos que actúan como fertilizantes.

DETECTIVES DE MAREAS ROJAS

Además del bioensayo ratón, se aplican técnicas modernas como microscopía, HPLC (cromatografía líquida) y análisis molecular. Gracias a esto se han detectado especies potencialmente tóxicas nunca antes registradas en el canal, como Karenia brevis.

UN FUTURO DESAFIANTE

Las mareas rojas parecen volverse más frecuentes e intensas debido a la actividad humana (exceso de nutrientes), el tráfico marítimo (agua de lastre) y el cambio climático. El evento de 2022 fue una advertencia de que estas toxinas pueden propagarse por todo el ecosistema, conectando el mar con la tierra firme.


LECTURA SUGERIDA

  • Sota (2025). Especialistas del CONICET analizan el canal Beagle para el primer cultivo de mejillones a escala industrial.
  • Cadaillon A, Matera B … et al. Estudiando las mareas rojas en el Canal Beagle. Congreso Pampa azul. 8-9 Noviembre 2023. ttps://www.pampazul.gob.ar/divulgacion/1er-congreso-pampa-azul/
  • Cadaillon A, Eriksson N, López E. Entrevista Marea Roja. HECHO ACÁ. Ciclo audiovisual de divulgación científica, Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, Secretaría de Ciencia y Tecnología.

GLOSARIO

FLORACIÓN ALGAL: Crecimiento acelerado de microalgas que puede producir toxinas.
DINOFLAGELADOS: Microalgas que se mueven mediante dos flagelos.
HPLC: Técnica de laboratorio para separar y medir compuestos químicos.
MITILICULTURA: Acuicultura dedicada a los mejillones.
RED TRÓFICA: Interacciones entre presas y depredadores en un ecosistema.
VECTORES: Organismos que trasladan toxinas a lo largo de la red trófica.


ARTÍCULO PRINCIPAL. Mareas rojas en el fin del mundo: cuando el canal Beagle se vuelve tóxico. Autora: Andreana M. Cadaillon. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 14-19, 2796-7360.



Talud IV

Talud IV

Oasis submarinos en el Cañón Mar del Plata

Portada: Arrecife de Bathelia candida en el Cañón Submarino Mar del Plata. Foto: ROV SuBastian, Schmidt Ocean Institute.

Entre el 21 de julio y el 12 de agosto de 2025, el Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA), llevó a cabo una expedición científica al Cañón Submarino Mar del Plata. En colaboración con el Schmidt Ocean Institute (SOI) y a bordo del R/V Falkor (too), un equipo de 25 investigadores e investigadoras de Argentina y dos extranjeros (FIGURA 1) exploró los ambientes y las comunidades del fondo marino, entre 800 y 4.000 metros de profundidad, utilizando un vehículo
submarino operado a distancia (ROV).

Figura 1. Integrantes del GEMPA en la cubierta del Falkor (too). Foto: Prensa del Museo Argentino
de Ciencias Naturales (MACN).

La expedición, llamada Talud Continental IV, fue la continuación de otras tres realizadas en 2012 y 2013 a bordo del B/O Puerto Deseado del CONICET. Estas campañas previas se centraron en el estudio de la diversidad de invertebrados y peces de aguas profundas, incluyendo el Cañón Submarino Mar del Plata y zonas aledañas, entre los 200 y 3.500 metros de profundidad. Con base
en el material recolectado en 64 lances realizados con redes y rastras se publicaron más de 70 trabajos científicos; además, se realizaron pasantías de estudiantes, tesis de licenciatura y doctorado, estancias de posgrado e ingresos a la Carrera del Investigador Científico del CONICET.

Figura 2. Las agregaciones de las langostas Thymops birsteini en el Cañón Submarino Mar del Plata sugieren la existencia de un cuidado parental extendido. Foto: ROV SuBastian. Schmidt Ocean Institute.

Durante la expedición Talud Continental IV se mapeó el tipo de fondo marino con métodos acústicos; se recolectaron animales, sedimentos y agua; se realizaron análisis de ADN ambiental para detectar especies a partir de rastros genéticos; y estudios de plancton. El ROV SuBastian registró, por primera vez para esta zona del Atlántico Sudoccidental, más de 220 horas de imágenes en alta definición de los ecosistemas bentónicos (FIGURA 2, 3 Y 4). Densos arrecifes de corales de aguas frías, campos extensos de corales blandos, paredes verticales con cirripedios, y comunidades en fondos blandos (FIGURA 5) sorprendieron a los investigadores y al público mientras el sumergible avanzaba sobre el lecho.

Figura 3. Los cefalópodos: uno de los grupos más cautivantes registrados por el ROV SuBastian. Foto: Schmidt Ocean Institute.

Los investigadores, expertos en diferentes grupos taxonómicos, pudieron comprender la forma
en que la diversidad descripta en las campañas previas se distribuye, se asocia e interactúa; además
de reportar más de 40 potenciales especies nuevas para la ciencia y nuevos registros para el Mar Argentino. También se evidenció el impacto humano: se hallaron y recolectaron plásticos y partes de artes de pesca, incluso en las zonas más profundas del cañón.

Figura 4. Integrantes del GEMPA recuperando las muestras recolectadas por el ROV SuBastian.

La expedición no solo fue un hito científico para el conocimiento de nuestro mar, sino que también
causó un impacto asombroso en la sociedad. Cada inmersión del ROV fue transmitida en vivo por el canal de YouTube del SOI, alcanzando a más de 92.000 espectadores en simultáneo y un promedio de 500.000 visualizaciones por video. En síntesis, esta expedición marcó un antes y un después en el estudio de las aguas profundas de la Argentina al aportar conocimiento clave sobre la biodiversidad y los impactos humanos, demostrando cómo la sociedad puede movilizarse e interesarse por la exploración e investigación científica. Aún queda mucho trabajo por delante: especímenes recolectados por describir, e imágenes por estudiar e interpretar, además de fortalecer el vínculo generado con la comunidad educativa y el público general.

Figura 5. Corales blandos y coralimorfario del Cañón Submarino Mar del Plata. Foto: ROV SuBastian, Schmidt Ocean Institute.

Científicos/as participantes de la expedición

G. Bigatti, G. Bozzano, M. Brogger, R. Calderón, N. Cerino, C. de Aranzamendi, B. Doti, N. Farías, S. Herrera, D. Lauretta (Jefe Científico), E. Mabragaña, M. Martinez, F. Matusevich, E. Ocampo, L. Pacheco, G. Pastorino, P. Penchaszadeh, E. Pereira, R. Pertossi, J. Risaro, N. Sánchez, J. Signorelli, V.
Teso, D. Urteaga y J. Weston.


CIENCIARGENTINA. Talud IV: oasis submarinos en el Cañón Mar del Plata Autores: Ignacio Luis Chiesa y Cristina Damborenea. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 36-41, 2796-7360.



Larva de Galaxias maculatus (Jenyns, 1842)

Larva de Galaxias maculatus

(Jenyns, 1842)

El puyen es un pez diádromo (migra entre ambientes dulceacuícolas y marinos) de amplia distribución en el hemisferio sur. Los adultos desovan en zonas inundables de los estuarios; tras la eclosión, las larvas derivan al mar donde se alimentan. Luego, los juveniles retornan a los ríos, donde crecen y alcanzan la madurez.

Larva de Galaxias maculatus.

CIENCIA EN FOCO. Larva de Galaxias maculatus. Autora: Canela Chaparro Godoy. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 47, 2796-7360.



La vida de las “viudas”en el canal Beagle

La vida de las “viudas” en el canal Beagle

En las aguas frías del canal Beagle, habita un grupo de peces que a menudo pasa desapercibido: los zoárcidos (familia Zoarcidae). Se les conoce como “viudas”, un nombre popular que alude a su piel oscura, característica que se asocia con el luto. Con más de 300 especies repartidas en 60 géneros en todo el mundo, se han adaptado a un rango de profundidades que va desde la zona intermareal hasta aguas de mayor profundidad.

FIGURA 1. Parte de la diversidad de zoárcidos (peces “viudas”) encontrados en el canal Beagle. A. Crosostomus chilensis, B. Austrolycus depressiceps, C. Dadyanus insignis, D. Austrolycus laticinctus.
Fotos: Modificado de Mariano Rodríguez – Argentina Submarina.


En el Mar Argentino, y en particular en las costas de la Patagonia, los zoárcidos están excepcionalmente bien representados (19 géneros y 27 especies). La región alberga una riqueza de especies endémicas, lo que significa que solo se encuentran allí y en ninguna otra parte del mundo. Su papel en el ecosistema es fundamental al alimentarse de organismos pequeños y, a su vez, servir de comida a depredadores más grandes; los zoárcidos actúan como un eslabón clave que controla las poblaciones y mantiene el equilibrio de toda la red alimentaria marina. El canal Beagle ofrece un hábitat único para los zoárcidos (FIGURA 1), donde especies como el Austrolycus depressiceps y A. laticinctus se encuentran entre las más abundantes.
Podemos encontrar especies que alcanzan tamaños máximos de 30 cm (Argentinolycus elongatus, Crosostomuschilensis, Dadyanus insignis) y otras que son de mayor porte, llegando a superar los 80 cm (A. depressiceps, A. laticinctus). Las especies más pequeñas se alimentan principalmente de invertebrados. Por otro lado, las especies de mayor tamaño complementan su dieta con peces y cangrejos. Sus depredadoresincluyen al tiburón espinoso (Squalus acanthias), el cormorán imperial (Phalacrocorax atriceps), el torito de los canales (Cottoperca trigloides) y el salmón chinook (Oncorhynchus tshawytscha), también conocido como salmón rey.

FIGURA 2. Cuidado parental en Argentinolycus elongatus. La pareja cuida de la puesta de huevos durante su desarrollo. A. Huevos, B. Padres y huevos, C. Larva recién eclosionada, D. Larva de 30 días con el vitelo totalmente reabsorbido. E. Padre con los juveniles. Fotos: B. y E. Mariano Rodríguez – Argentina Submarina.


Durante el otoño, las hembras utilizan la zona intermareal (la franja de playa que sube y baja con la marea) y la zona submareal (la zona que siempre está bajo el agua, inclusodurante la marea baja) para anidar. Allí, depositan sus huevos bajo rocas estables, protegiéndolos de depredadores y de las fuertes corrientes. Los progenitores permanecen siempre cerca, defendiendo la puesta de otros peces carnívoros
(FIGURA 2), como el diablito de los canales (Harpagifer bispinis) y la nototénia (Patagonotothen cornucola), que viven en las mismas pozas intermareales. Los zoárcidos desovan huevos bentónicos bastante grandes (5 mm de diámetro) y adheridos entre sí (FIGURA 2A). A lo largo de todo el desarrollo, los progenitores permanecen en el nido acondicionando la puesta (FIGURA 2B). Cuando eclosionan, las larvas están muy desarrolladas con una gran cantidad de vitelo, reserva nutritiva que les dificulta la natación (FIGURA 2C), pero los nutre durante casi 30 días. Cuando este vitelo es totalmente reabsorbido, las larvas se asemejan ya a un estadio juvenil con una pigmentación similar al adulto (FIGURA 2D). Aún como juvenil, es común observarlos en cercanías de sus progenitores (FIGURA 2E). Las viudas no poseen importancia comercial en la actualidad; sin embargo, evidencias arqueológicas indican que, hace aproximadamente 6000 años antes del presente, estas especies eran capturadas y consumidas por los habitantes originarios de Tierra del Fuego.


BREVES. La vida de las “viudas” en el canal Beagle. Autores: Martina Piccolini, Daniel Bruno y Matías Delpiani. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 44-45, 2796-7360.



La misteriosa Laguna Verde

La misteriosa Laguna Verde

¿Mejor verde Lejos o Verde Cerca?

Dentro de nuestro querido PNTF, en algunas ocasiones es común observar en la Laguna Verde (que es en realidad un brazo del río Lapataia) (FIGURA 1), un manchón verde o marrón que invade el agua, o mejor dicho de otra manera, un crecimiento proliferativo de algas. Este puede dar la idea de tratarse del famoso moco de roca o “Didymo”, una especie invasora de diatomea (Didymosphenia geminata) que puede llegar a producir crecimientos considerables capaces de tapizar el fondo de lagos y lagunas y cubrir el lecho de los ríos donde se encuentra, monopolizando de esta manera el sustrato y afectando así a todos los organismos del ecosistema acuático.

El Didymo es originario del hemisferio norte, y logró llegar a Patagonia en el año 2010, causando estragos en muchos de nuestros lagos, ríos y lagunas.

En la Laguna Verde, este fenómeno suele observarse en épocas de temperatura elevada y menor circulación y movimiento del agua, condiciones que suelen darse en los meses de primavera y verano. Se trata de un afloramiento macroscópico (que se ve a simple vista – Verde-Lejos) de algas de una comunidad conocida como metafiton (meta -grande-, fiton -planta-), que no es ni fitoplancton (algas que viven en suspensión en el agua) ni perifiton (comunidad adherida a un sustrato) (FIGURA 2).

FIGURA 1. Ubicación de la Laguna Verde en el PNTF, hacia el final de la RN N°3
FIGURA 2. Aspecto general de la floración de metafiton y toma de muestras en la Laguna Verde el 21/11/2024.
FIGURA 3. Vista general al microscopio: A) Floración metafítica. B) Diatomeas más abundantes. C). Epithemia adnata adherida al filamento de un alga verde del orden Zygnematales. D). Filamento de Ulothrix sp.

El metafiton consiste en algas macro y microscópicas suspendidas en la columna de agua que se agregan en la zona litoral de los lagos y lagunas junto con plantas, formando a veces grandes masas. Estos agregados se originan comúnmente a partir de poblaciones de algas planctónicas verdaderas (fitoplancton) que se acumulan entre las plantas de la zona litoral como resultado de los movimientos del agua inducidos por el viento. En otras situaciones, el metafiton puede originarse a partir de las algas del perifiton como por ejemplo las epipélicas (viven adheridas al sedimento) y epífitas (viven adheridas a las plantas), que se desprenden de sus sustratos. Estos organismos pueden llegar a formar grandes agregados densamente empaquetados de algas, partes de plantas o ambos. Al metafiton también se le conoce con el nombre de ticoplancton (tycho -accidental-) o pseudo-plancton.

En el caso puntual del afloramiento observado en noviembre de 2024, el análisis microscópico de la comunidad (Verde-Cerca), mostró que se trataba principalmente de diatomeas, principalmente Epithemia adnata, acompañada de especímenes de los géneros Fragilaria sp., Asterionella/Staurosia, algas verdes del género Ulothrix spp. y otra alga verde del orden Zygnematales (FIGURA 3). Ninguno de los géneros mencionados presenta, para nuestro conocimiento y hasta la fecha, especies tóxicas en agua dulce.

¡Misterio develado! No eran una sino múltiples especies, y por suerte, no observamos la presencia de Didymo que suele tener efectos adversos para la diversidad de los ecosistemas acuáticos.

BREVES. La misteriosa laguna verde. Autoras: Patricia Rodríguez y María Constanza Maluendez Testoni.
La Lupa Nº 26, julio 2025, 36-41, 2796-7360.



CADIC-APN

CADIC-APN:

El castor como nexo de cooperación institucional

La introducción de 20 castores en 1946 tuvo la finalidad de generar un nuevo recurso para la provincia con base en la explotación de su piel y mantuvo a la especie protegida de su caza. A comienzos de la década de 1980, la Administración de Parques Nacionales (APN) fue la primera institución que avanzó sobre la problemática causada por la especie desde su introducción, generando el primer informe técnico que hablaba del impacto sobre el ambiente fueguino. Informes posteriores del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) Bariloche propusieron la apertura de la caza de la especie como herramienta de control y/o erradicación de la misma, momento en el que la Dirección de Recursos Naturales del entonces Territorio Nacional de Tierra del Fuego se contactó con el CADIC proponiendo abordar la problemática generada por dos especies introducidas, el castor (Castor canadensis) y la rata almizclera (Ondatra zibethicus), en el marco del manejo de los recursos naturales. Es así como el grupo liderado por la Dra. Marta Lizarralde tomó esta línea de investigación y a partir de ese momento se generó un vínculo entre el grupo de Ecogenética del CADIC, la dirección de Recursos Naturales de la Provincia y la delegación de Parques Nacionales.

FIGURA 1. Castor en su embalse.

Los primeros becarios del CONICET vinculados al tema del castor (FIGURA 1), Lic. Patricia Hansen (1989-1991) y Lic. Guillermo Deferrari (1992- 1997), emplearon las castoreras del área recreativa del PNTF como sitios de observación, muestreo y áreas de manejo. Dentro de las actividades conjuntas se comenzaron a probar técnicas para el manejo de áreas conflictivas, como el uso de dispositivos de control de nivel de los embalses y el manejo de las alcantarillas sobre la ruta Nacional Nº 3, a fin de evitar su inundación.

Los censos anuales realizados por personal del CADIC brindaron información ecológica y poblacional que permitió realizar las primeras publicaciones científicas sobre la especie en Sudamérica, así como también compartir dicha información con otras instituciones en virtud de aplicar al manejo y control de la especie. Ya para ese entonces, la caza de la especie estaba habilitada desde comienzos de los ’80 pero el valor comercial era muy bajo por lo que no fue exitosa. A fin de incentivar la misma, se realizaron diferentes acciones como la aplicación del uso de trampas de tipo humanitario (modelo Conibear 330), las cuales fueron puestas a prueba junto con perso- nal de APN en el control de los diques dentro del PNTF.

Los estudios sobre el impacto del castor sobre el bosque fueguino realizados en el arroyo Los Castores (FIGURA 2) permitieron modificar el control de castores dentro del PNTF cambiando su forma de caza y dando el puntapié a la elaboración conjunta del plan de manejo de la especie dentro del área recreativa del PNTF. Un plan que, a pesar de necesitar una readecuación, se sigue utilizando en la actualidad.

FIGURA 2. Camino a laguna Esmeralda. Recuadro: Embalse en el arroyo Los Castores, PNTF (“Castorera Turística”).

En este caso, el castor sirve como ejemplo de interrelación entre dos instituciones que se articulan para abordar de manera efectiva las realidades y demandas locales en torno a los problemas de conservación y manejo de especies invasoras.

BREVES. CADIC-APN: El castor como nexo de cooperación institucional. Autores: Guillermo Deferrari y Julio Escobar. La Lupa Nº 26, julio 2025, 32-33, 2796-7360.