Dentro de nuestro querido PNTF, en algunas ocasiones es común observar en la Laguna Verde (que es en realidad un brazo del río Lapataia) (FIGURA 1), un manchón verde o marrón que invade el agua, o mejor dicho de otra manera, un crecimiento proliferativo de algas. Este puede dar la idea de tratarse del famoso moco de roca o “Didymo”, una especie invasora de diatomea (Didymosphenia geminata) que puede llegar a producir crecimientos considerables capaces de tapizar el fondo de lagos y lagunas y cubrir el lecho de los ríos donde se encuentra, monopolizando de esta manera el sustrato y afectando así a todos los organismos del ecosistema acuático.
El Didymo es originario del hemisferio norte, y logró llegar a Patagonia en el año 2010, causando estragos en muchos de nuestros lagos, ríos y lagunas.
En la Laguna Verde, este fenómeno suele observarse en épocas de temperatura elevada y menor circulación y movimiento del agua, condiciones que suelen darse en los meses de primavera y verano. Se trata de un afloramiento macroscópico (que se ve a simple vista – Verde-Lejos) de algas de una comunidad conocida como metafiton (meta -grande-, fiton -planta-), que no es ni fitoplancton (algas que viven en suspensión en el agua) ni perifiton (comunidad adherida a un sustrato) (FIGURA 2).
FIGURA 1. Ubicación de la Laguna Verde en el PNTF, hacia el final de la RN N°3
FIGURA 2. Aspecto general de la floración de metafiton y toma de muestras en la Laguna Verde el 21/11/2024.
FIGURA 3. Vista general al microscopio: A) Floración metafítica. B) Diatomeas más abundantes. C). Epithemia adnata adherida al filamento de un alga verde del orden Zygnematales. D). Filamento de Ulothrix sp.
El metafiton consiste en algas macro y microscópicas suspendidas en la columna de agua que se agregan en la zona litoral de los lagos y lagunas junto con plantas, formando a veces grandes masas. Estos agregados se originan comúnmente a partir de poblaciones de algas planctónicas verdaderas (fitoplancton) que se acumulan entre las plantas de la zona litoral como resultado de los movimientos del agua inducidos por el viento. En otras situaciones, el metafiton puede originarse a partir de las algas del perifiton como por ejemplo las epipélicas (viven adheridas al sedimento) y epífitas (viven adheridas a las plantas), que se desprenden de sus sustratos. Estos organismos pueden llegar a formar grandes agregados densamente empaquetados de algas, partes de plantas o ambos. Al metafiton también se le conoce con el nombre de ticoplancton (tycho -accidental-) o pseudo-plancton.
En el caso puntual del afloramiento observado en noviembre de 2024, el análisis microscópico de la comunidad (Verde-Cerca), mostró que se trataba principalmente de diatomeas, principalmente Epithemia adnata, acompañada de especímenes de los géneros Fragilaria sp., Asterionella/Staurosia, algas verdes del género Ulothrix spp. y otra alga verde del orden Zygnematales (FIGURA 3). Ninguno de los géneros mencionados presenta, para nuestro conocimiento y hasta la fecha, especies tóxicas en agua dulce.
¡Misterio develado! No eran una sino múltiples especies, y por suerte, no observamos la presencia de Didymo que suele tener efectos adversos para la diversidad de los ecosistemas acuáticos.
La introducción de 20 castores en 1946 tuvo la finalidad de generar un nuevo recurso para la provincia con base en la explotación de su piel y mantuvo a la especie protegida de su caza. A comienzos de la década de 1980, la Administración de Parques Nacionales (APN) fue la primera institución que avanzó sobre la problemática causada por la especie desde su introducción, generando el primer informe técnico que hablaba del impacto sobre el ambiente fueguino. Informes posteriores del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) Bariloche propusieron la apertura de la caza de la especie como herramienta de control y/o erradicación de la misma, momento en el que la Dirección de Recursos Naturales del entonces Territorio Nacional de Tierra del Fuego se contactó con el CADIC proponiendo abordar la problemática generada por dos especies introducidas, el castor (Castor canadensis) y la rata almizclera (Ondatra zibethicus), en el marco del manejo de los recursos naturales. Es así como el grupo liderado por la Dra. Marta Lizarralde tomó esta línea de investigación y a partir de ese momento se generó un vínculo entre el grupo de Ecogenética del CADIC, la dirección de Recursos Naturales de la Provincia y la delegación de Parques Nacionales.
FIGURA 1. Castor en su embalse.
Los primeros becarios del CONICET vinculados al tema del castor (FIGURA 1), Lic. Patricia Hansen (1989-1991) y Lic. Guillermo Deferrari (1992- 1997), emplearon las castoreras del área recreativa del PNTF como sitios de observación, muestreo y áreas de manejo. Dentro de las actividades conjuntas se comenzaron a probar técnicas para el manejo de áreas conflictivas, como el uso de dispositivos de control de nivel de los embalses y el manejo de las alcantarillas sobre la ruta Nacional Nº 3, a fin de evitar su inundación.
Los censos anuales realizados por personal del CADIC brindaron información ecológica y poblacional que permitió realizar las primeras publicaciones científicas sobre la especie en Sudamérica, así como también compartir dicha información con otras instituciones en virtud de aplicar al manejo y control de la especie. Ya para ese entonces, la caza de la especie estaba habilitada desde comienzos de los ’80 pero el valor comercial era muy bajo por lo que no fue exitosa. A fin de incentivar la misma, se realizaron diferentes acciones como la aplicación del uso de trampas de tipo humanitario (modelo Conibear 330), las cuales fueron puestas a prueba junto con perso- nal de APN en el control de los diques dentro del PNTF.
Los estudios sobre el impacto del castor sobre el bosque fueguino realizados en el arroyo Los Castores (FIGURA 2) permitieron modificar el control de castores dentro del PNTF cambiando su forma de caza y dando el puntapié a la elaboración conjunta del plan de manejo de la especie dentro del área recreativa del PNTF. Un plan que, a pesar de necesitar una readecuación, se sigue utilizando en la actualidad.
FIGURA 2. Camino a laguna Esmeralda. Recuadro: Embalse en el arroyo Los Castores, PNTF (“Castorera Turística”).
En este caso, el castor sirve como ejemplo de interrelación entre dos instituciones que se articulan para abordar de manera efectiva las realidades y demandas locales en torno a los problemas de conservación y manejo de especies invasoras.
Es una especie de nutria nativa que vive en ambientes acuáticos de la región patagónica, como el PNTF. Es un mamífero carnívoro de hábitos semi acuáticos que se alimenta de peces y crustáceos. Su cuerpo está adaptado para moverse en el agua, así como también desplazarse en la tierra. Puede pesar hasta 10 kg y posee una larga cola que le permite la propulsión para nadar.
Hepática foliosa, Ptilidium ciliare (determinada por el Dr. Juan Larraín) hallada en las proximidades de una turbera del PNTF. De distribución bipolar, en Sudamérica únicamente presente en Tierra del Fuego.
A: Detalle de las células de la hoja.
B: Tallo principal y ramificaciones.
C: Muestra de campo junto con Cladonia sp. (líquen).
Terpenos de Cannabis sativa L. y gastronomía en Tierra del Fuego
El Cannabis sativa L. ha sido utilizado por miles de años en diversos contextos medicinales, rituales y alimenticios. Sus compuestos bioactivos, como los terpenos y cannabinoides, han despertado un gran interés por sus propiedades terapéuticas y nutricionales.
Desde la antigüedad, culturas como las de China e India empleaban extractos de C. sativa L. con fines medicinales (FIGURA 1). Con el tiempo, se han explorado nuevas aplicaciones, perfeccionado técnicas de cultivo y consumo, y más recientemente, ha aumentado el interés en su uso en alimentos y bebidas por sus beneficios potenciales.
FIGURA 1. Ilustración encontrada en el libro chino: Shénnóng Běn Cǎo Jīng, de agricultura y plantas medicinales.
FIGURA 2. A. Imagen macroscópica de un cogollo de Cannabis sativa, mostrando su estructura general.
FIGURA 2.B. Ampliación de las hojas tricomas, destacando la densidad y disposición de los tricomas, las estructuras glandulares de importancia en la producción de cannabinoides.
FIGURA 2.C. Ampliación de un tricoma, revelando detalles intrincados de su morfología, incluyendo cabezas glandulares y estipes. Fotos: Tamara Morales.
Terpenos de Cannabis sativa L. y gastronomía en Tierra del Fuego
La gastronomía cannábica utiliza los compuestos bioactivos de la planta (FIGURA 2), como terpenos y cannabinoides, para ofrecer alimentos con propiedades terapéuticas. Los terpenos, además de aportar aromas y sabores, potencian los efectos beneficiosos de los cannabinoides como el THC y el CBD. Los comestibles a base de cannabis, como aceites, harinas, mantequillas y extractos, ofrecen una vía alternativa de administración medicinal y contribuyen a la nutrición, gracias al contenido de ácidos grasos esenciales y proteínas presentes en las semillas de C. sativa.
Estos productos ganan valor en la gastronomía funcional por su capacidad para aliviar el dolor, reducir la inflamación y promover el bienestar a través de la alimentación.
• GASTRONOMÍA CANNÁBICA EN TIERRA DEL FUEGO
El uso de C. sativa en la gastronomía es una forma innovadora de aprovechar sus beneficios, respaldados por investigaciones que destacan la eficacia de sus componentes bioactivos en el tratamiento de diversas condiciones. Esto permite integrar salud y alimentación, facilitando que más personas accedan a los efectos terapéuticos del cannabis de manera segura.
En Ushuaia, se han desarrollado iniciativas enfocadas en la producción de alimentos y suplementos a base de C. sativa (como la cooperativa Cannelo TdF). Estas iniciativas cumplen con los estándares bromatológicos locales y garantizan la calidad en todas las etapas de cultivo y almacenamiento. Además, buscan optimizar el uso de recursos locales, como sustratos y nutrientes, mientras desarrollan material informativo sobre cultivo y gastronomía cannábica. Esto incluye la elaboración de manuales de buenas prácticas y la difusión de conocimiento sobre el uso de residuos locales, como el bagazo cervecero, además de fomentar la práctica del compostaje en la región.
• MEDICINA Y GASTRONOMÍA CANNÁBICA
C. sativa L. es una planta con diversas cualidades terapéuticas, usándose la planta en su estado natural o sus extractos para tratar síntomas de enfermedades y otros trastornos. También es considerada fuente de alimento y desempeña un papel central en distintas tradiciones culturales. La efectividad del cannabis está bien establecida en el tratamiento de náuseas, vómitos, anorexia, pérdida de peso y migrañas.
Además, existe buena evidencia sobre su utilidad en casos de espasmos musculares, dolor crónico, trastornos del movimiento y glaucoma.
Terpenos de Cannabis sativa L. y gastronomía en Tierra del FuegoAutora: Daniela Carla Domínguez AhumadaLa Lupa Nº 25, diciembre 2024, 34-35, ISSN 2796-7360
El “caballito”, también llamado “burrito” o “cabrito”, es una especie de insecto nativa de tamaño relativamente grande (hasta 3 cm de largo) y color marrón rojizo, oscuro y lustroso. Como sus hábitos son diurnos, solemos encontrarlo con frecuencia en los bosques de Tierra del Fuego, caminando lentamente por el suelo o sobre la vegetación. Al igual que todos los coleópteros, tiene el primer par de alas (o élitros) endurecido, formando una especie de caparazón. En esta especie, además, los élitros son rugosos y de color uniforme, con dos protuberancias cerca del extremo posterior, y están soldados entre sí, por lo que no vuelan.
Los machos y las hembras son similares en apariencia externa, aunque la hembra suele ser un poco más grande. El aparato bucal, que es masticador, se encuentra en el extremo de una prolongación larga y ancha llamada “rostro” (probóscide), dándole esa apariencia tan característica que origina su nombre.
FIGURA 2. Aegorhinus vitulus sobre musgo. Foto: Jacobo Martín.
Este insecto no es agresivo y no puede hacer daño al ser humano o a otros animales con sus pequeñas mandíbulas. Posee unas almohadillas en los extremos de sus patas que le permiten adherirse a los sustratos por los que camina. Cuando se siente amenazado, se queda inmóvil y se deja caer al suelo, haciéndose pasar por muerto, comportamiento que se denomina necro-mimetismo.
FIGURA 3. Detalle de la cabeza de Aegorhinus vitulus sobre madera. Foto: Jacobo Martín.
El caballito tiene su hábitat natural en los bosques andino-patagónicos de Patagonia Sur, pudiendo ser encontrado en las provincias de Tierra del Fuego y Santa Cruz en Argentina, así como en las provincias de Aysén, Última Esperanza, Magallanes y Tierra del Fuego en Chile.
REPRODUCCIÓN
El caballito, como muchos otros insectos, realiza una metamorfosis completa para llegar a su estado adulto. Luego de ser fecundadas por los machos, las hembras ponen los huevos en el suelo, cerca de los árboles. Cuando las larvas emergen, ingresan a los troncos a la altura del cuello de las plantas. Las larvas forman galerías poco profundas en la madera, que es su alimento (por lo que se denominan xilófagos), y al cabo de cierto tiempo de crecimiento y maduración (generalmente varios meses), forman una pupa de la que emergen como adultos.
Una vez completada esta transformación, salen de los troncos de los árboles a través de un orificio y se desplazan hacia arriba, ya que los adultos roen la corteza de ramas jóvenes y tiernas y de brotes para alimentarse. Se alimenta principalmente de árboles de lenga o ñire (Nothofagus pumilio y N. antarctica, respectivamente), pero también se lo ha observado cumpliendo su ciclo en árboles ornamentales de la ciudad de Ushuaia, principalmente de madera blanda.
CONSERVACIÓN
No se lo considera una especie amenazada o en peligro, pero su supervivencia está íntimamente ligada al bosque y a los árboles que lo conforman. Su rol ecológico principal está asociado con el reciclado de materia y energía ya que, por un lado, sirven de alimento a las aves y otros depredadores (ej. zorro, visón), y por el otro, al alimentarse de la madera, contribuyen a su descomposición, facilitando el ingreso de hongos y otros patógenos a través de los orificios.
FIGURA 5. Aegorhinus nodipennis. Arriba a la derecha pueden observarse orificios de salida de los adultos (flechas amarillas). Foto: María Vanessa Lencinas.
CURIOSIDADES 1 ¿Sabías que el caballito era muy especial para el pueblo Selknam? Ellos lo denominaban “Kohlah”, y creían que era la reencarnación de un hombre sabio o hechicero. Es por ello que, cuando lo encontraban, no lo lastimaban, sino que lo trataban con mucho respeto, subiéndolo a una rama o tronco donde no pudiera ser pisoteado o dañado.
CURIOSIDADES 2 ¿Sabías que hay especies parecidas al caballito que actúan como plagas? El “cabrito del ciruelo” o “de los arándanos” (Aegorhinus nodipennis), que se diferencia del caballito por ser más pequeño (hasta 2 cm) y tener los élitros lisos y de color negro con manchitas blancas en sus costados, así como en el rostro y en sus patas, ha sido encontrado en Tierra del Fuego atacando árboles añosos de algunas estancias cercanas a Río Grande.
En otros lugares de Argentina y Chile se lo considera dañino no solo en forestaciones, sino también en árboles ornamentales y frutales. Su ciclo de vida es parecido al del caballito, realizando galerías en la base de los troncos de los árboles. Dado que es una especie introducida, muy prolífica y con capacidad de colonización de gran cantidad de hospederos, su dispersión es riesgosa para el bosque nativo. ¡Esperamos tu aviso si te encontrás con alguno!
FICHA CIENTÍFICA Caballito – Aegorhinus vitulus. Autores: María Vanessa Lencinas y colaboradores. La Lupa Nº 25, diciembre 2024, 23-26, 2796-7360.
Estudio de la biodiversidad fueguina a través del ADN ambiental
¡ATENCIÓN! ADN EN EL AMBIENTE
Antes de hablar de ADN ambiental, te vamos a contar un poco acerca del ADN o Ácido Desoxirribonucleico, ¡aunque seguro que algo te acordarás de la escuela! El ADN es una molécula compleja, que se encuentra en el núcleo de las células de los seres vivos, formando parte de éstas al igual que lo hacen las proteínas, lípidos o hidratos de carbono. La particularidad del ADN es que contiene toda la información necesaria para que las células realicen sus funciones a la perfección. Podríamos decir que el ADN es como una cadena y sus eslabones serían las bases nitrogenadas, cuatro en total: citosina (C), guanina (G), adenina (A) y timina (T), las cuales se van combinando para dar lugar a lo que se denomina secuencia del ADN. Dicha secuencia es muy parecida entre los individuos de una misma especie y diferente entre especies distintas. A partir de este hecho es que surge el término “código de barras genético”, que refiere a que un fragmento de ADN puede servir para identificar a cada especie y funciona como el código de barras de un producto del supermercado, sólo que en este caso, el código es genético (cada barra corresponde a una de las cuatro bases del ADN).
Con el tiempo, los científicos aprendieron que se puede obtener ADN a partir de pedacitos de tejido animal o vegetal. También de pelos que pueden quedar atrapados por donde el animal va pasando o a partir de las células que están en la boca, que pueden conseguirse pasando un hisopo. A estas formas de obtener muestras para ADN se las llama no invasivas, porque no dañan al animal. Ahora ni siquiera es necesario tener que encontrar a un organismo para saber si está en un ambiente. ¡Imagínense lo grandioso de poder obtener ADN a partir de una muestra de agua, suelo o incluso del aire!
Entonces podemos decir que el ADN ambiental (ADNa) es el conjunto de moléculas de ADN que se encuentran en el ambiente (como ya dijimos, en el agua, suelo o aire) y que provienen de los organismos vivos que interactúan con el entorno, liberando sus “huellas” genéticas. Esto puede ocurrir por diferentes procesos, como la descamación de células de la piel, la liberación de células reproductivas, orina o heces, entre otros (Figura 1). Algo muy interesante es que vamos a encontrar tanto rastros de organismos macroscópicos (como una estrella o una ballena en el mar), así como organismos microscópicos enteros (por ejemplo, virus y bacterias), ¡todo en una misma muestra de agua! Y algo aún más interesante es que, si analizamos las moléculas de ADN que quedaron atrapadas en sedimentos profundos, podríamos llegar a encontrar los restos de especies que habitaron en el pasado, ¡incluso especies que hoy en día están extintas!
¿CÓMO OBTENEMOS EL ADN AMBIENTAL?
El proceso implica varias etapas:
En primer lugar, la recolección de la muestra, que por ejemplo, podría ser de agua de mar recolectada desde la orilla o mar adentro. Las muestras siempre deben conservarse adecuadamente para evitar la degradación del ADN, por ejemplo, a -20°C, la temperatura del freezer de nuestras casas. De esta forma la molécula se mantiene en buen estado durante años.
Luego, se debe extraer el ADN de la muestra, lo cual se logra filtrando el agua con un filtro especial, en el que quedarán retenidas, entre otras partículas, todas las moléculas de ADN de los seres vivos que habitan en esa zona del mar.
ADENTRÁNDONOS EN LAS RESPUESTAS
Analizando ese concentrado de moléculas podemos responder a nuestras preguntas: ¿qué especies forman parte de la comunidad?, ¿cambia el conjunto de especies a lo largo de las distintas estaciones del año?, ¿hay especies exóticas? Si lo último es cierto, en esos lugares, ¿desaparecen las nativas?
Como podemos observar, estas preguntas pueden hacerse en torno a una única especie o a un conjunto de éstas. En el primer caso, el análisis se llama “detección especie–específica” y se aplica cuando sólo queremos estudiar una única especie. En cambio, para el segundo caso se utiliza un término en inglés: metabarcoding o código de barras genético masivo, porque nos va a dar información de muchas especies a la vez.
El ADN ambiental también ofrece la ventaja de permitir la detección de especies que son difíciles de observar o capturar mediante métodos tradicionales como la observación directa, las cámaras trampa o las trampas convencionales. Al aplicar esta técnica en diversos puntos geográficos, podemos construir mapas de distribución de especies. Esto reduce considerablemente el esfuerzo que debemos hacer en el campo para detectar esas especies, ya que solo es necesario recolectar una muestra del entorno y analizarla.
En los últimos años, la metodología del ADN ambiental ha tomado gran relevancia mundial por su capacidad de brindar mucha información en un tiempo reducido y, como dijimos, por no ser invasiva, ya que para estudiar la diversidad de organismos no es necesario colectarlos.
FIGURA 1. A. Toma de muestras de agua desde el barco de investigación científica SHENU. En este caso se usan botellas especiales (“Niskin”) que se arrojan desde la embarcación y nos permiten colectar agua de la profundidad que necesitamos. B. Centolla y esponjas marinas sobre algas en el fondo marino. Foto: Mariano S. Rodriguez – Argentina Submarina. C. Toma de muestra de agua en el intermareal.
PROYECTOS QUE ESTAMOS REALIZANDO ACTUALMENTE EN TIERRA DEL FUEGO
En el mar.Observatorio de biodiversidad del Canal Beagle (FIGURA 1A)
Su objetivo es relevar la biodiversidad del canal a lo largo de 10 estaciones distribuidas desde Bahía Saenz Valiente hasta Isla Picton, a lo largo de 120 km aproximadamente. En este caso, monitoreamos las comunidades de mamíferos marinos, peces e invertebrados, buscando establecer una línea de base de la biodiversidad local que nos permitirá a futuro identificar cambios en las comunidades debido a modificaciones de las condiciones del ambiente, ya sean naturales (como cambios debidos a la estacionalidad) o antrópicas (como por ejemplo la contaminación).
Diversidad de macroinvertebrados marinos (FIGURA 1B Y C)
En este caso, el proyecto se centra en el estudio de la biodiversidad bentónica de macroinvertebrados (estrellas de mar, erizos, mejillones, entre otros). Exploramos la posibilidad de detección de especies tanto en la columna de agua como en muestras del fondo marino, buscando comprender la dinámica de esta comunidad entre las zonas intermareal y submareal.
En agua dulce. Diversidad y distribución de mamíferos en Tierra del Fuego
El foco está puesto en la detección de mamíferos, tanto nativos como exóticos, asociados a cuerpos de agua dulce (FIGURA 2). La intención es evaluar si, a través de esta metodología, es posible establecer patrones de distribución de estas especies. Esperamos detectar aquellas especies que desarrollan su vida prácticamente en el agua, como el castor y la rata almizclera; aquellas que se asocian muy frecuentemente al agua, como es el caso del visón; u otras que son totalmente terrestres pero se acercan eventualmente, como roedores, guanacos y zorros. En el caso del castor canadiense, se está trabajando con énfasis en la evaluación de la recolonización de las cuencas en donde han sido erradicados, buscando lograr un mecanismo de monitoreo rápido, sencillo y de bajo costo.
Detección de especies de peces en ríos de Tierra del Fuego mediante ADN ambiental especie-específico
En este caso, buscamos a las especies “de a una”. Así, podemos estudiar la presencia de una especie invasora en un río determinado e incluso realizar un monitoreo de la invasión a lo largo del tiempo. Este método ha sido de gran utilidad para detectar especies cuya presencia no era segura, como las lampreas (Geotria macrostoma) o las peladillas (Aplochiton zebra). También se utiliza para realizar el seguimiento de la especie invasora más reciente en la isla: el salmón coho (Oncorynchus kisutch) (FIGURA 2B).
El ADN ambiental es una técnica que en la última década ha tomado mucha popularidad. En los últimos años, en Tierra del Fuego, la hemos ido incorporando como una nueva forma de estudiar la diversidad biológica y de acelerar la obtención de información acerca del estado del ecosistema. Es una herramienta que aún está en desarrollo y que esperamos pueda ser de gran utilidad al momento de tomar decisiones sobre el manejo de los recursos naturales y la mitigación del impacto ambiental generado por el hombre.
FIGURA 2. A y B. Especies invasoras asociadas a los cuerpos de agua dulce de Tierra del Fuego: visón (Foto: Mariano Rodríguez – ICPA – UNTDF) y salmóncoho, respectivamente. C. Filtrado de las muestras en el laboratorio. D y E. Toma de muestras de agua en cuerpos de agua dulce, incluso cuando están congelados.
GLOSARIO
METABARCODING: término en inglés que hace referencia a la identificación simultánea de secuencias cortas de ADN de múltiples taxones en una misma muestra ambiental.
LÍNEA DE BASE: es el estudio de parámetros bióticos y abióticos que describen el ambiente en una región dada.
“DETECCIÓN ESPECIE-ESPECÍFICO”: refiere al caso en que el análisis tiene como objetivo la identificación de una única especie en una muestra ambiental.
INTERMAREAL: es la zona de la costa marina que se encuentra entre los límites de las mareas baja (bajamar) y alta (pleamar).
ARTÍCULO PRINCIPAL Huellas en el agua: estudio de la biodiversidad fueguina a través del ADN ambiental. Autora principal: Julieta Sánchez. La Lupa No 24, julio 2024, 8-13, 2796-7360.
El cauquén común es una especie residente de la provincia de Tierra del Fuego. Se reproducen en los meses de verano y luego parte de sus poblaciones migran al norte, hasta las provincias de La Pampa y Buenos Aires. Es un ave que presenta un dimorfismo sexual marcado, por lo que podemos diferenciar a la hembra y al macho fácilmente. La hembra tiene cabeza y cuello de color marrón a diferencia del macho que es de color blanco.
ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA
Cauquén común (Chloephaga picta). Ilustradora: Amira Salom. La Lupa Nº 25, diciembre 2024, 27, 2796-7360.