Editorial N° 27

Editorial N° 27

Creemos que la sociedad debe apropiarse de la ciencia y exigir un Estado comprometido con el desarrollo de la ciencia básica y aplicada. Entendemos que el vínculo entre la sociedad y la ciencia debe ser más cercano y sólido, especialmente en un mundo que cada vez depende más de la ciencia y la tecnología. Sabemos que el crecimiento económico sólo es posible con el apoyo del conocimiento, atento a las necesidades y problemáticas locales y regionales, y en armonía con el cuidado del medio ambiente.
En este sentido, nos resulta alarmante el desfinanciamiento que enfrenta la educación, la salud y la ciencia en Argentina, pilares fundamentales para el bienestar y el crecimiento de nuestro pueblo.
Sin embargo, nos llena de optimismo y alegría el entusiasmo de los niños y adolescentes que participaron en la Semana Fueguina de la Ciencia y la Tecnología. Así como también, la creación del nuevo espacio de divulgación científica vía streaming, “Ciencia en Fuego”, que responde a la necesidad de diversificar y ampliar los modos de comunicar.
En este número 27 de La Lupa, nuevamente acercamos a nuestros lectores la ciencia producida en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Como siempre, en las siguientes páginas encontrarán una amplia diversidad de temas. Podrán aprender sobre la cosmogonía selk’nam y cómo el colonialismo ha intentado borrarla; también sobre qué son los eventos de marea roja que ocurren en el canal Beagle; y que la falta de planificación urbana pone en peligro los ecosistemas que protegen Ushuaia. También encontrarán información sobre la expedición al Talud IV a bordo del R/V Falkor (too), sobre el tiburón pintarroja, sobre cómo se estudian los sonidos emitidos por los mamíferos marinos, y mucho más.
La Lupa busca llevar la ciencia fueguina a las aulas y hogares, y a cualquier persona curiosa que tenga esta revista en sus manos. Nos sentimos muy felices de presentar un nuevo número, con la esperanza de fortalecer el vínculo con la sociedad y acercar la ciencia a la vida cotidiana, porque sabemos que la ciencia es cultura.

Comité Editorial



Editorial N° 26

Editorial N° 26


Este número especial sigue extendiendo las fronteras de nuestra provincia a través del conocimiento científico. En esta oportunidad, ponemos la lupa, la cinta métrica, el microscopio, los sensores remotos y todos los sentidos en el Parque Nacional Tierra del Fuego (PNTF). Este lugar, visitado y recorrido por centenas de miles de turistas cada año, es un motor de la economía local y un referente de nuestros paseos de fin de semana. ¿Es conocido efectivamente por todos nosotros? ¿Qué más podemos decir que no sepamos?

El PNTF es uno de los 39 parques nacionales de Argentina. Durante el siglo XX, los parques nacionales fueron una estrategia del Estado nación argentino para regular la relación entre el territorio y la población, una manera de “argentinizar” espacios de frontera, lo que en algunos casos implicó el desplazamiento de poblaciones originarias. En otros momentos, y siguiendo normativas internacionales, la atención se centró en la conservación de la naturaleza y la promoción del desarrollo turístico.

Actualmente, y en un contexto de contracción del rol del Estado en Argentina y en el mundo, es importante mantener los parques nacionales en general —y el PNTF en particular— como espacios donde conservar, preservar, educar, conocer y socializar el conocimiento, para que este continúe siendo un bien público.

Los lugares de interés estatal sirven como herramientas para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, para el rescate y reconstrucción de nuestra propia identidad cultural y para profundizar el entendimiento que tenemos del entorno, tanto del presente como del pasado.

Estos espacios posibilitan apreciar bosques nativos, hacer caminatas por la montaña, encontrar especies endémicas, comer un asado un domingo o estudiar las adaptaciones de las especies invasoras en los ecosistemas donde fueron introducidas, experiencias que están al alcance de todos y nos permiten aprender también de los errores humanos.

¡Los invitamos a profundizar nuestras miradas sobre el Parque Nacional Tierra del Fuego!


Comité Editorial



Editorial N° 25

Editorial N° 25

Nombrando los espacios
Una parte ineludible de la investigación del territorio pasa por ponerle nombres a los lugares que lo componen, sean estos poblaciones, accidentes geográficos, rutas y caminos, o enclaves de alto valor simbólico. Se conoce como toponimia a la disciplina lingüística que estudia el origen y evolución de los nombres de los lugares (topónimos).
En general, asumimos que esa tarea no es nuestra, que las cosas y lugares se llaman como se llaman, que en tiempos pasados otros eligieron esos nombres con buenas razones y a nosotros, en el presente, solo nos queda seguir la costumbre. Pero lo cierto es que la historia dio muchas vueltas y que, como reza el dicho popular “la escriben los vencedores”, lo cual además de ser cierto, expresa un enorme sesgo.
Para algunos pueblos ancestrales, un nombre es algo más que un rótulo colgando de las cosas. Es el alma de lo nombrado, y si, se pierde ese nombre… En la actualidad hay un esfuerzo por restaurar toponimias previas a la colonización europea de Tierra del Fuego.
Así, en este número de La Lupa encontramos artículos que nos traen información y reflexión sobre los nombres que usamos en nuestro territorio. Además, se develan misterios de sondas nazis y tenemos un acercamiento a una problemática de productores ovinos locales. La variedad en nuestras secciones clásicas (y no tan clásicas) invitan a recorrer este número de La Lupa con la curiosidad de siempre.

Comité Editorial