Voces desde el fin del mundo

Voces desde el fin del mundo:

Divulgando la historia antártica argentina

Desde el descubrimiento del continente antártico, la región sur de América, en particular Ushuaia, ha ganado relevancia en los viajes de exploración hacia la Antártida. En diciembre de 1897, Adrien de Gerlache, al liderar la primera expedición científica al continente blanco, utilizó el puerto de Ushuaia como punto de partida, consolidando a esta ciudad como la puerta de entrada a la Antártida. A lo largo de la historia, Argentina ha desempeñado un papel fundamental en la exploración y presencia constante en la región, con figuras claves como José María Sobral, Gustavo Giro Tapper, Hernán Pujato, quienes han dejado una huella imborrable en la historia antártica.

PORTADA.
La Base Brown es una de las bases de investigación científica argentinas ubicada en la Península Antártica.

En la actualidad, el rol de la Argentina en la protección y difusión de los valores asociados al continente blanco ha evolucionado, particularmente a través de la formación de divulgadores de la historia antártica argentina. Los guías de expedición, a bordo de cruceros turísticos, se han convertido en actores clave para transmitir esta rica herencia.

Esta labor, antes reservada para científicos y divulgadores internacionales, ahora se abre a guías locales, quienes juegan un papel crucial en la revalorización de la historia antártica argentina. Los graduados en turismo de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF) reciben una formación integral profundizando en la temática antártica mediante investigación, participación en congresos y charlas, entre otras actividades académicas. Esto los vuelve destacados guías de expedición que divulgan la relevancia de la presencia argentina en la Antártida e islas del Atlántico Sur (FIGURA 1). Poco se conoce sobre las hazañas de los loberos del Río de la Plata y figuras como José María Sobral, primer científico argentino en invernar en Antártida (1901-1903), o Julián Irízar, quien al mando de la corbeta ARA Uruguay rescató en 1903 a la expedición de Nordenskjöld. Desde 1904, Argentina ha mantenido una presencia ininterrumpida en las Islas Orcadas del Sur, fundando el Instituto Antártico Argentino en 1951
y ofreciendo rescates y apoyo logístico a expediciones de todo el mundo. A menudo, la historia local queda opacada porque se destacan principalmente los relatos de exploradores de otras nacionalidades, como Shackleton (irlandés), Scott (inglés) y Amundsen (noruego), entre otros.

FIGURA 1.
Caminata sobre hielo marino.

Aprovechando el turismo antártico, los guías ejercen una forma sutil de soberanía al divulgar la presencia y el aporte de Argentina en la región, reforzando su liderazgo y compromiso en la protección del continente.
Con el crecimiento del turismo antártico en la última década, la demanda de guías locales capacitados aumentará, y Ushuaia tiene el potencial de ser un referente en la formación de profesionales especializados. Uno de los primeros pasos ya se dio con la creación de la Maestría en Estudios Antárticos de la UNTDF.

BREVES
Voces desde el fin del mundo: divulgando la historia antártica argentina. Autores: Florencia Torti y Marcos Sperr. La Lupa Nº 25, diciembre 2024, 30-31, 2796-7360.

¿A qué se considera Patrimonio Documental Bibliográfico?

¿A qué se considera Patrimonio Documental Bibliográfico?

FIGURA 1.
Portada autografiada del libro Del ímpetu Dichoso- José María Castiñeira de Dios. Ejemplar
perteneciente a la Biblioteca Popular Sarmiento. Fue donado y dedicado por el autor a la institución en 1948.

EL PATRIMONIO DOCUMENTAL BIBLIOGRÁFICO SEGÚN SUS CARACTERÍSTICAS EXTERNAS EN TIERRA DEL FUEGO AEIAS

Usualmente al término patrimonio documental bibliográfico se lo relaciona sólo con los fondos antiguos de las colecciones. Pero su concepto abarca mucho más que las edades de los materiales.
El patrimonio documental bibliográfico está constituido por todos aquellos documentos que tienen valor histórico, artístico, científico, literario y cultural de una provincia, nación o del mundo.
Dentro de estos documentos se pueden encontrar manuscritos, libros, revistas, periódicos, folletos, fotos, mapas, sellos postales, grabados,entre otros.
En este sentido, no solo documentos antiguos cobran relevancia patrimonial, sino cualquier otro que acredite la identidad, cultura e historia de un lugar. Algunos autores consideran que el patrimonio documental bibliográfico se puede clasificar en tres grandes grupos según su antigüedad y sus características externas (inherentes al contexto) e internas (inherentes al documento).

CLASIFICACIÓN DE PATRIMONIO DOCUMENTAL BIBLIOGRÁFICO SEGÚN
SUS CARACTERÍSTICAS EXTERNAS EN TIERRA DEL FUEGO

Las características externas del patrimonio documental bibliográfico están dadas por el contexto social y cultural de la institución que toma en cuenta el folclore, tradiciones y actividades artesanales, obras de autores y creadores de la región en distintos campos (literatura, música, pintura), información sobre autores y creadores locales, regionales y nacionales, o de otras regiones que
hayan influenciado el desarrollo social o cultural del municipio, la región o el país; e información sobre aspectos políticos y económicos que marcaron la comunidad.

Dentro de las características externas, se puede clasificar al patrimonio por su espacio-territorialidad, que implican a todos aquellos documentos que responden al material donde tuvo su origen, importancia para la región; el lugar de creación es un atributo clave, pues aporta información fundamental sobre y de la localidad. Y, el valor simbólico o personas de la región que son documentos con determinadas características como: dedicados por su autor (FIGURA 1); anotaciones de personas célebres: ex libris o sello famoso, ya sea de alguna personalidad notable o de una biblioteca importante.

VALOR SIMBÓLICO O PERSONAS DE LA REGIÓN

Dentro de esta clasificación, y como ejemplo, se encontró en Tierra del Fuego la segunda edición de la obra literaria perteneciente al autor fueguino y ex director de la Biblioteca Nacional Argentina “Mariano Moreno”, José María Castiñeira de Dios, Del Ímpetu Dichoso (1944, FIGURA 2). Fue donada y dedicada por él, a la Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento de la ciudad de Ushuaia en 1948.

•ESPACIO-TERRITORIALIDAD

Esta clasificación responde a toda clase de documentos que cobren importancia histórica o cultural para la región o localidad en que tuvo su origen. Se halló en el Museo de la Ciudad perteneciente a la Municipalidad de Ushuaia la “Primera Sesión de la Honorable Convención Constituyente” (1991, FIGURA 3 y 4), escrito que se
encontraba en el libro de visitantes de la Escuela N° 1 Domingo Faustino Sarmiento.


A modo de conclusión de este artículo, al Patrimonio Documental Bibliográfico no solo se lo valora según la antigüedad del documento, sino también por otros factores relacionados con la
historia y la cultura de su origen. Es necesaria la toma de conciencia sobre la valoración documental; y a su vez generar planes de acción
en cuanto a capacitación de reconocimiento de documentos patrimoniales, conservación preventiva de colecciones y preservación digital.

FIGURA 2.
Tapa del Libro “Del Imputo Dichoso”. Segunda edición, abril
de 1944. Patrimonio Documental Bibliográfico según su factor
externo: persona de la región.
FIGURA 3.
Acta de la “Primera Sesión de la Honorable Convención Constituyente” (1991). Insólito
hallazgo ya que se encuentra en el libro Libro de Visitantes” de la Escuela Número 1 Domingo Faustino Sarmiento. Ejemplar
perteneciente al Museo Municipal de la Ciudad de Ushuaia.
FIGURA 4.
Firmas del acta de la Primera Sesión de la Convención Constituyente del día 7 de enero de 1991.

BREVES
El patrimonio documental bibliográfico según sus características externas en Tierra del Fuego
AeIAS. ¿A qué se considera Patrimonio Documental Bibliográfico? Autora: Romina Birari. La Lupa Nº 25,
diciembre 2024, 28-29, 2796-7360.

Sentir la turbera

Sentir la turbera

Conocer la turbera a través de los sentidos

Las turberas son un tipo de humedal milenario, muy representativo de Tierra del Fuego. En ellas podemos encontrar diversas formas de expresión de la naturaleza, que podemos apreciar de diferentes maneras. En este artículo, se propone un viaje inmersivo por estos humedales desde una perspectiva sensorial, con el fin de vivir la turbera holísticamente. A través de los cinco sentidos – el oído, el tacto, el gusto, la vista y el olfato– trataremos de capturar la esencia de las turberas fueguinas.

Los sonidos en las turberas

Los humedales son hábitats de aves en todo el planeta, por ello es habitual escuchar su canto, y verlas sobrevolando las turberas o anidando en ellas. Estos sonidos van variando dependiendo de la época del año. En Ushuaia tenemos muchas aves migratorias, que solo escuchamos en primavera y verano, como las bellas bandurrias o los teros. El resto del año podemos observar otras aves como la garza bruja, diucón, cauquenes, caranchos y muchos otros que forman una melodía digna de apreciar y difícil de describir con palabras.

Sentir las turberas con nuestras manos

Las texturas y formas de las turberas, son muy variadas. Podemos encontrar humedad y suavidad en
los musgos predominantes, siendo el más común Sphagnum magellanicum (FIGURA 1), hasta pastos
largos secos o ásperos, algunos cilíndricos como los juncos (Marsippospermum grandiflorum) con los
que los pueblos originarios tejían cestería, o planos como las plantas de Carex. Además, podemos encontrar formas globosas, como manzanitas, o formas dispersas de los líquenes, que nos invitan a descubrir la diversidad de sus expresiones creativas.

Los sabores de la turbera

En las turberas fueguinas hay cinco tipos de “manzanitas”, frutos llamados así por sus formas globosas rojas o rosadas. Las plantas que dan dichas frutas son Myrteola nummularia, Nanodea muscosa, Gaultheria mucronata (chaura), G. pumila y G. antarctica. Por otra parte, tenemos otros frutos también globosos, pero de color morado-púrpura. Ellos son el Berberis microphylla (calafate), Berberis ilicifolia (michay) y Berberis empetrifolia (calafatillo). Todos son comestibles y poseen muchas propiedades
medicinales, por lo que fueron utilizados por los pueblos originarios. También son fuente de alimento para las aves.

Advertir la biodiversidad de la turbera

Observar muy detenidamente las turberas nos permitirá conocer su maravillosa biodiversidad,
tan diminuta y variada. Existen varios tipos de turberas, con multiplicidad de colores y texturas, algunas rojas, otras verdes o amarillas. Dentro de ellas podemos distinguir musgos, hongos, líquenes, árboles enanos o achaparrados, los cuales unidos forman un maravilloso paisaje de humedal fueguino.
Podemos hacer el ejercicio de seleccionar un lugar pequeño en la turbera, por ejemplo, un cuadrado de 30 x 30 cm y observar qué hay con detenimiento. Descubriremos que son muchas las especies que conviven en un espacio tan pequeño (FIGURA 2).

Los olores de la turbera

Las turberas son grandes sumideros de carbono, y contienen en su interior mucha materia orgánica en proceso de descomposición, llamada turba. ¡Algunas pueden superar los diez metros de profundidad! Esta cantidad de materia orgánica nos invita a conocer aromas propios de los humedales en estas latitudes, siendo estos un ecosistema único.
La próxima vez que vayas a una turbera, no te olvides de poner en marcha todos tus sentidos para no perder ningún detalle.

FIGURA 1.
Suave turbera de Sphagnum magellanicum.
FIGURA 2.
En el centro con su rojo llamativo Drosera uniflora junto a Astelia pumila, Donatia fascicularis y Caltha dioneifolia.

BREVES
Sentir la turbera. Autora: Eliana Peralta. La Lupa
Nº 25, diciembre 2024, 14-15, 2796-7360.

Jornadas por el día mundial de los océanos

Jornadas por el día mundial de los océanos

Cada 8 de junio se conmemora el Día Mundial de los Océanos, fecha instaurada en 2009 por la ONU para recordar cuán importantes son para la humanidad estos ambientes. Hace 9 años que el naturalista Adrián
Feldman organiza la celebración en Buenos Aires y le sugirió al organizador local, el fotógrafo subacuático y buzo profesional científico Mariano Rodríguez, que organizara las jornadas en Ushuaia.
Localmente, se celebraron tres ediciones (2022, 2023 y 2024), con exposición de charlas a cargo de especialistas en diferentes temáticas relacionadas al mar y el océano, y proyección de audiovisuales como insumos de debate sobre temas actuales.

FIGURA 1. Logo internacional por el Día Mundial de los Océanos (en inglés) 2024.

La edición 2024 (FIGURA 1), organizada por Argentina Submarina, el Museo del Fin del Mundo, World Oceans Day Argentina y Oceanar seres de agua, se celebró el 6, 7 y 8 de junio en el Museo del Fin del Mundo, el Polo Creativo Ushuaia (Agencia de Innovación, Gob. de T. del Fuego AIAS), y en la Casa de la Cultura (Municipalidad de Ushuaia), con una asistencia de casi 300 personas. El Museo fue sede de actividades para escuelas primarias, en donde las infancias expusieron sus puntos de vista luego de la proyección de cortometrajes sobre basura en el mar, biodiversidad del Mar Argentino y vocaciones científcas (FIGURA 2), además de recorrer dos salas con colecciones biológicas de aves y de invertebrados
del canal Onashaga.


FIGURA 2. Proyección de cortometrajes en el Museo del Fin del Mundo. Foto: Agencia de Innovación,
Gobierno de Tierra del Fuego.

Las actividades para público general se desarrollaron los dos primeros días en el Polo Creativo, y el tercer día en la sala Niní Marshall (Casa de la Cultura). Allí expusieron Walter Ruano y Mariana Duce sobre nado en aguas frías; Diana Méndez sobre sus experiencias como capitana, kayakista, buceadora y pescadora artesanal; Pablo Di Salvatore y Belén Reartes sobre cómo se estudian las poblaciones de centollas y el efecto de su pesca; Augusto Caballero sobre kayakismo; Carla Wichmann sobre el movimiento del Atlanticazo; Ramiro Braga y Eugenia Ra sobre cefalópodosdel pasado y del presente; y Gustavo Lovrich
sobre las intenciones de ciertos sectores políticos de vetar la ley que prohíbe la salmonicultura en el canal Onashaga. También, se proyectaron los documentales “Gardening Marine Forest”, “Blue Whales, el retorno de las gigantes”, “Sonic Sea” y “Península Valdés, cuna de la Patagonia”. El 8 de junio se realizó una limpieza en la playa de Bahía Golondrina, organizada en conjunto con “A limpiar Ushuaia”. Participaron 60 personas pertenecientes a la Armada Argentina y más de 30 voluntarios (FIGURA 3), que se acercaron a recolectar basura. Se juntaron 483 kg de basura, destacándose 14 neumáticos, 3 tachos metálicos de 200 litros y 7 botellas plásticas rellenas con palillos de hisopos.

FIGURA 3. Finalización de la jornada de limpieza en la playa de Bahía Golondrina. Foto: Mariano Rodríguez, Argentina Submarina.


Estas actividades buscan refexionar sobre la importancia de los océanos, fomentar la cultura oceánica y repensar nuestros vínculos con el mar. ¡Los y las esperamos en la próxima edición del Día Mundial de los Océanos 2025! Hicieron posible este evento Hotel Arakur, Hotel Tolkeyen, Reserva Natural Cerro Alarken, Agencia de Innovación de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de Tierra del Fuego y Municipalidad de Ushuaia. Varias organizaciones brindaron su apoyo, para conocerlas visitá la cuenta de Instagram de Mariano Rodríguez: @argentinasubma


BREVES. Jornadas por el Día Mundial de los Océanos. Autores: Cecilia Paula Alonso, Julieta Kaminsky,
Mariano Rodríguez.
La Lupa Nº 24, julio 2024, 42-43, 2796-7360.



¿Grises o verdes?

¿Grises o verdes?

Comparando las castoreras en dos hemisferios

Observando el paisaje fueguino, las castoreras se destacan como manchas grises (FIGURA 1A), donde los árboles están muertos y crece poco en el suelo inundado. En cambio, en el hemisferio norte, las castoreras típicamente son manchas verdes, debido a la vegetación que crece en ellas y a su alrededor.
¿Por qué el impacto es tan distinto en cada ecosistema? La diferencia clave entre las castoreras sudamericanas y norteamericanas es la comunidad vegetal. En Norteamérica, los castores se encuentran en todo tipo de ecosistema, con mucha variedad de plantas. Se alimentan preferentemente de los géneros Populus (álamos) y Salix (sauces). Estos árboles tienen una capacidad impresionante para reproducirse de manera vegetativa, es decir, que pueden crecer y reproducirse después de ser cortados, brotando de un tocón, raíces, o una rama cortada. En Tierra del Fuego (TDF), los bosques están
dominados principalmente por árboles del género Nothofagus, de crecimiento lento, que no resisten la inundación (FIGURA 1B). De las especies aquí encontradas, solo N. antarctica (ñire) puede regenerarse vegetativamente. Sin embargo, su tasa de crecimiento es más baja que las salicáceas (álamos y sauces). Por esto, los bosques de Nothofagus tardan mucho más en recuperarse, en comparación con los bosques de salicáceas que pueden regenerarse y crecer rápidamente. Los árboles muertos por la inundación en Sudamérica les confieren a las castoreras este aspecto más “gris,” mientras que un dique de castor en Norteamérica es tierra viva y verde (FIGURA 2A, 3E).


FIGURA 1. A. Castorera en estancia Rio Apen, donde se observa el “aspecto grisáceo” de los árboles muertos. Foto: Emiliano Arona. B. Árboles muertos en una castorera vieja en el Parque Nacional TDF.

FIGURA 2A. Dique de castor en el parque nacional Yellowstone, EEUU.
Se observa la vegetación creciendo sobre el mismo.
2B. Rana luteiventris, habitante común de las castoreras.
2C. Agelaius
phoeniceus, un ave habitual en los cuerpos de agua en Norteamérica

Los ecosistemas de Norteamérica tuvieron 6 millones de años para evolucionar con el castor de hoy, y millones más con sus antecesores. Por ende, muchas especies se benefician de sus construcciones: son hábitats críticos para diversas comunidades de invertebrados, aves, anfibios, reptiles, peces y mamíferos (FIGURAS 2, 3). En cambio, los castores llevan menos de 100 años en TDF. Sus impactos, en vez de ser una continuación de una trayectoria evolutiva de millones de años, son perturbaciones. Por ejemplo, en su entorno natural, los castores generan diversos microhábitats acuáticos que promueven más diversidad de invertebrados. Pero en TDF, introducen un exceso de materia orgánica al agua, aumentando el alimento para los invertebrados, pero disminuyendo su diversidad por tapar los microhábitats de los que dependen. Este patrón, en el que las castoreras fomentan la dominancia de distintos grupos y cambian la composición de la comunidad, se ve repetido en las aves y especialmente en las plantas, donde sus actividades permiten el establecimiento de especies invasoras o exóticas.

FIGURA 3. A. Animales vistos frecuentemente en castoreras de los parques nacionales Yellowstone y Grand Teton, EEUU.
E. Una castorera en el parque nacional Grand Teton, EEUU, con abundante vegetación herbácea. Por detrás se observan numerosos sauces (Salix spp.).
A. Ganso con juveniles (Branta canadensis).
B. Garza azul (Ardea herodias).
C. Alce con su cría (Alces alces).
D. Nutrias del río (Lontra canadensis).

El caso del castor norteamericano ilustra bien por qué las especies invasoras son tan dañinas: introducen desafíos para que los cuales las comunidades nativas no han coevolucionado y a los que no pueden adaptarse en el corto plazo.


BREVES. ¿Grises o verdes? Comparando las castoreras en dos hemisferios. Autora: Kathryn Davis. La Lupa Nº 24, julio 2024, 36-37, 2796-7360.