La misteriosa Laguna Verde

La misteriosa Laguna Verde

¿Mejor verde Lejos o Verde Cerca?

Dentro de nuestro querido PNTF, en algunas ocasiones es común observar en la Laguna Verde (que es en realidad un brazo del río Lapataia) (FIGURA 1), un manchón verde o marrón que invade el agua, o mejor dicho de otra manera, un crecimiento proliferativo de algas. Este puede dar la idea de tratarse del famoso moco de roca o “Didymo”, una especie invasora de diatomea (Didymosphenia geminata) que puede llegar a producir crecimientos considerables capaces de tapizar el fondo de lagos y lagunas y cubrir el lecho de los ríos donde se encuentra, monopolizando de esta manera el sustrato y afectando así a todos los organismos del ecosistema acuático.

El Didymo es originario del hemisferio norte, y logró llegar a Patagonia en el año 2010, causando estragos en muchos de nuestros lagos, ríos y lagunas.

En la Laguna Verde, este fenómeno suele observarse en épocas de temperatura elevada y menor circulación y movimiento del agua, condiciones que suelen darse en los meses de primavera y verano. Se trata de un afloramiento macroscópico (que se ve a simple vista – Verde-Lejos) de algas de una comunidad conocida como metafiton (meta -grande-, fiton -planta-), que no es ni fitoplancton (algas que viven en suspensión en el agua) ni perifiton (comunidad adherida a un sustrato) (FIGURA 2).

FIGURA 1. Ubicación de la Laguna Verde en el PNTF, hacia el final de la RN N°3
FIGURA 2. Aspecto general de la floración de metafiton y toma de muestras en la Laguna Verde el 21/11/2024.
FIGURA 3. Vista general al microscopio: A) Floración metafítica. B) Diatomeas más abundantes. C). Epithemia adnata adherida al filamento de un alga verde del orden Zygnematales. D). Filamento de Ulothrix sp.

El metafiton consiste en algas macro y microscópicas suspendidas en la columna de agua que se agregan en la zona litoral de los lagos y lagunas junto con plantas, formando a veces grandes masas. Estos agregados se originan comúnmente a partir de poblaciones de algas planctónicas verdaderas (fitoplancton) que se acumulan entre las plantas de la zona litoral como resultado de los movimientos del agua inducidos por el viento. En otras situaciones, el metafiton puede originarse a partir de las algas del perifiton como por ejemplo las epipélicas (viven adheridas al sedimento) y epífitas (viven adheridas a las plantas), que se desprenden de sus sustratos. Estos organismos pueden llegar a formar grandes agregados densamente empaquetados de algas, partes de plantas o ambos. Al metafiton también se le conoce con el nombre de ticoplancton (tycho -accidental-) o pseudo-plancton.

En el caso puntual del afloramiento observado en noviembre de 2024, el análisis microscópico de la comunidad (Verde-Cerca), mostró que se trataba principalmente de diatomeas, principalmente Epithemia adnata, acompañada de especímenes de los géneros Fragilaria sp., Asterionella/Staurosia, algas verdes del género Ulothrix spp. y otra alga verde del orden Zygnematales (FIGURA 3). Ninguno de los géneros mencionados presenta, para nuestro conocimiento y hasta la fecha, especies tóxicas en agua dulce.

¡Misterio develado! No eran una sino múltiples especies, y por suerte, no observamos la presencia de Didymo que suele tener efectos adversos para la diversidad de los ecosistemas acuáticos.

BREVES. La misteriosa laguna verde. Autoras: Patricia Rodríguez y María Constanza Maluendez Testoni.
La Lupa Nº 26, julio 2025, 36-41, 2796-7360.



CADIC-APN

CADIC-APN:

El castor como nexo de cooperación institucional

La introducción de 20 castores en 1946 tuvo la finalidad de generar un nuevo recurso para la provincia con base en la explotación de su piel y mantuvo a la especie protegida de su caza. A comienzos de la década de 1980, la Administración de Parques Nacionales (APN) fue la primera institución que avanzó sobre la problemática causada por la especie desde su introducción, generando el primer informe técnico que hablaba del impacto sobre el ambiente fueguino. Informes posteriores del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) Bariloche propusieron la apertura de la caza de la especie como herramienta de control y/o erradicación de la misma, momento en el que la Dirección de Recursos Naturales del entonces Territorio Nacional de Tierra del Fuego se contactó con el CADIC proponiendo abordar la problemática generada por dos especies introducidas, el castor (Castor canadensis) y la rata almizclera (Ondatra zibethicus), en el marco del manejo de los recursos naturales. Es así como el grupo liderado por la Dra. Marta Lizarralde tomó esta línea de investigación y a partir de ese momento se generó un vínculo entre el grupo de Ecogenética del CADIC, la dirección de Recursos Naturales de la Provincia y la delegación de Parques Nacionales.

FIGURA 1. Castor en su embalse.

Los primeros becarios del CONICET vinculados al tema del castor (FIGURA 1), Lic. Patricia Hansen (1989-1991) y Lic. Guillermo Deferrari (1992- 1997), emplearon las castoreras del área recreativa del PNTF como sitios de observación, muestreo y áreas de manejo. Dentro de las actividades conjuntas se comenzaron a probar técnicas para el manejo de áreas conflictivas, como el uso de dispositivos de control de nivel de los embalses y el manejo de las alcantarillas sobre la ruta Nacional Nº 3, a fin de evitar su inundación.

Los censos anuales realizados por personal del CADIC brindaron información ecológica y poblacional que permitió realizar las primeras publicaciones científicas sobre la especie en Sudamérica, así como también compartir dicha información con otras instituciones en virtud de aplicar al manejo y control de la especie. Ya para ese entonces, la caza de la especie estaba habilitada desde comienzos de los ’80 pero el valor comercial era muy bajo por lo que no fue exitosa. A fin de incentivar la misma, se realizaron diferentes acciones como la aplicación del uso de trampas de tipo humanitario (modelo Conibear 330), las cuales fueron puestas a prueba junto con perso- nal de APN en el control de los diques dentro del PNTF.

Los estudios sobre el impacto del castor sobre el bosque fueguino realizados en el arroyo Los Castores (FIGURA 2) permitieron modificar el control de castores dentro del PNTF cambiando su forma de caza y dando el puntapié a la elaboración conjunta del plan de manejo de la especie dentro del área recreativa del PNTF. Un plan que, a pesar de necesitar una readecuación, se sigue utilizando en la actualidad.

FIGURA 2. Camino a laguna Esmeralda. Recuadro: Embalse en el arroyo Los Castores, PNTF (“Castorera Turística”).

En este caso, el castor sirve como ejemplo de interrelación entre dos instituciones que se articulan para abordar de manera efectiva las realidades y demandas locales en torno a los problemas de conservación y manejo de especies invasoras.

BREVES. CADIC-APN: El castor como nexo de cooperación institucional. Autores: Guillermo Deferrari y Julio Escobar. La Lupa Nº 26, julio 2025, 32-33, 2796-7360.



Estudiantes descubren un insecto benéfico

Estudiantes descubren un insecto benéfico

Un recorrido por su investigación y acciones de concientización

PORTADA: La típula en una silla del aula de 2° A.

En la Escuela Provincial N°8 Gral. José de San Martín, Ciudad de Río Grande, un grupo de estudiantes de segundo grado se vio sorprendido por la aparición de un insecto volador en su salón de clases (PORTADA). Este inesperado visitante despertó su curiosidad y decidieron emprender una investigación para descubrir más sobre este ser vivo desconocido. Ante la falta de información, los estudiantes
realizaron entrevistas y encuestas en la escuela y en la población, descubriendo que la mayoría desconocía la identidad del insecto, refiriéndose a él como “zancudo” y considerándolo incluso peligroso por su parecido a los mosquitos, solo que de un tamaño mayor.

La búsqueda de respuestas llevó a los estudiantes a contactar a profesionales en el campo de la entomología y la agronomía. Entre ellos, el profesor Néstor Cazón, el entomólogo Francisco Solá, la técnica agrónoma Susana Aressi del INTA, y el ingeniero agrónomo y entomólogo Jorge Frana del SEA (Sociedad Entomológica Argentina) quienes proporcionaron conocimientos valiosos. Además, recibieron apoyo de ArgentiNat, una plataforma de ciencia ciudadana que conecta a las personas con la naturaleza, a través de la licenciada en Ciencias Biológicas, María Regina Silva del Museo del Fin del Mundo.

LA TÍPULA, UN INSECTO BENÉFICO

A lo largo de esta investigación, los estudian tes descubrieron que el insecto en cuestión es conocido como típula, un díptero (grupo dotado de dos alas) de la familia Tipulidae, un insecto primitivo perteneciente al linaje evolutivo de los mosquitos. Habita en áreas húmedas, lo que facilita su desarrollo a través de la metamorfosis, que comprende cuatro etapas: huevo, larva, pupa y adulto. Es inofensivo ya que, a pesar de su probóscide en forma de trompa, no pica ni es peligroso (FIGURA 1). Las típulas adultas son visitantes florales, lo que los convierten en importantes polinizadores contribuyendo así un beneficio para las plantas en diversos ecosistemas. Además, las larvas degradan materia vegetal dentro del agua y el suelo y, por lo tanto, aportan el reciclado de nutrientes dentro de diversos hábitats, favoreciendo así la regeneración del suelo. En consecuencia, desempeñan un rol vital para el equilibrio del ecosistema y por ello es importante no matarlos, sino ayudarlos a regresar a su hábitat natural.

FIGURA 1: Los estudiantes y las seños midieron la típula.

CAMPAÑA DE PROTECCIÓN Y CONCIENTIZACIÓN

Con la información recabada, los estudiantes decidieron emprender una campaña de concientización para proteger y valorar a las típulas, invitando a la comunidad de Río Grande a unirse a su causa (FIGURA 2). Repartieron volantes informativos en el centro de la ciudad, participaron en el programa de radio “Un gran Día” por La 97 Radio Fueguina (FM 96.9 MHZ) y “Burbujas de Colores” de FM Compromiso (FM 99.9 MHZ), donde difundieron un spot con sus propias voces para sensibilizar a la audiencia y asistieron a una reunión con los ediles de la ciudad, solicitando la instalación de cartelería informativa en lugares estratégicos. El recorrido de estos estudiantes investigadores no se detuvo allí. También compartieron sus hallazgos con los estudiantes del Jardín N°16 “Raíces y Alas”, asegurándose de que las generaciones más jóvenes conozcan la importancia de estos insectos.

FIGURA 2: Estudiantes y docentes de 2°A realizando campaña de concientización en la plaza Almirante Brown de la ciudad de Río Grande.

Esta experiencia no solo enriqueció el conocimiento de los estudiantes sobre el mundo natural, sino que también les permitió tomar acción para proteger su entorno, demostrando que la curiosidad y el compromiso pueden generar un impacto positivo en la comunidad.

BREVES
Estudiantes descubren un insecto benéfico.
Autoras: Gabriela Rosana Acosta, Delmira Morales y Silvia Paz
La Lupa No 25, diciembre 2024, 42-43, 2796-7360.

Lago Acigami: el debate por el nombre

Lago Acigami: el debate por el nombre

En junio de 2024 hubo un agitado debate acerca del cambio del nombre del lago Acigami por el de Roca, abriendo la discusión sobre cuál sería la toponimia correcta de la geografía. Las ciencias sociales pueden aportar mucho a este debate, ya que estudian los usos sociales del paisaje y los nombres y significados que le asignan las comunidades a los espacios que habitan. Por ello, en este artículo, se enlistan algunos hechos relevantes.

El pueblo Yagán y sus ancestros habitan las costas del Onashaga (canal Beagle) desde hace al menos 7000 años, como lo prueban las excavaciones realizadas en varios sitios arqueológicos en Estancia Túnel, bahía Cambaceres y bahía Moat. Particularmente, en la jurisdicción del Parque Nacional de Tierra del Fuego (donde se encuentra el lago Acigami), fueron registrados un gran número de sitios arqueológicos que confirman la preexistencia de este pueblo en ese territorio.


FIGURA 1. Mapa de Tierra del Fuego de la Expedición Austral Argentina a cargo de Giacomo Bove, 1883. Expedición Austral Argentina, Impresión del Departamento Nacional de Agricultura, Buenos Aires, 1883.
FIGURA 2. A. Bolsa contenedora de pigmentos (Museo Colle Don Bosco, Torino, Italia 2022).
FIGURA 2. B. Mapa del lago Acigami que muestran la similitud de formas y la razón de su topónimo.
FIGURA 3. Cartel con el nombre de lago Acigami en el Parque Nacional de Tierra del Fuego. Foto: Ana Butto. Año: 2019.

El nombre Acigami aparece escrito por primera vez en 1883, en el mapa confeccionado por la Expedición Austral Argentina a cargo del explorador Giacomo Bove (FIGURA 1), encomendado por el gobierno de Julio A. Roca para recorrer y reconocer los territorios del sur. El nombre del lago aparece escrito en lengua yagán, registrando así la toponimia dada por los propios Yaganes, verdaderos conocedores de este territorio y maritorio.

Los topónimos indígenas suelen ser descripciones geográficas claras y únicas. En este caso, Acigami significa “bolsa o cesta alargada”, marcando la similitud de la forma del lago con las bolsas hechas con intestino de lobo marino que usaban los Yaganes para guardar diversos elementos, como pigmentos para pintarse la cara y/o el cuerpo (FIGURA 2).

En 1885 vuelve a aparecer el nombre Acigami en el primer mapa de la Gobernación de Tierra del Fuego e Islas Malvinas, como parte del Atlas del Instituto Geográfico Argentino. Pero en 1899 el nombre del lago es cambiado por el de lago Roca como parte del Tratado de demarcación de límites entre Argentina y Chile. En el Abrazo del Estrecho de Magallanes se decidió que el lago del lado chileno se denomine Errázuriz, por el presidente chileno, y el lado argentino Roca, por el presidente argentino.

Más adelante, en 1994, la provincia sanciona la Ley Provincial N° 180 que crea la Comisión Toponímica para “devolver los nombres otorgados por los indígenas fueguinos a la geografía provincial”, con el fin de reconocer y respetar la preexistencia de los pueblos originarios sobre el actual territorio nacional argentino (Art. 75 inc. 17 de la Constitución Nacional). Así es como en 2008 se recuperó el nombre Acigami para este lago (FIGURA 3), reconocido como el nombre originario por referentes de las comunidades yaganes argentinas y chilenas. Una acción orientada tanto a cumplir los derechos constitucionales de los pueblos originarios, como a revindicar la identidad cultural de Tierra del Fuego.

BREVE. Lago Acigami: el debate por el nombre. Autoras: Ana Butto y María Belén Colasurdo La Lupa Nº 25, diciembre 2024, 36-37, ISSN 2796-7360

Terpenos de Cannabis sativa L. y gastronomía en Tierra del Fuego

Terpenos de Cannabis sativa L. y gastronomía en Tierra del Fuego

El Cannabis sativa L. ha sido utilizado por miles de años en diversos contextos medicinales, rituales y alimenticios. Sus compuestos bioactivos, como los terpenos y cannabinoides, han despertado un gran interés por sus propiedades terapéuticas y nutricionales.

Desde la antigüedad, culturas como las de China e India empleaban extractos de C. sativa L. con fines medicinales (FIGURA 1). Con el tiempo, se han explorado nuevas aplicaciones, perfeccionado técnicas de cultivo y consumo, y más recientemente, ha aumentado el interés en su uso en alimentos y bebidas por sus beneficios potenciales.


FIGURA 1. Ilustración encontrada en el libro chino: Shénnóng Běn Cǎo Jīng, de agricultura y plantas medicinales.

FIGURA 2. A. Imagen macroscópica de un cogollo de Cannabis sativa, mostrando su estructura general.
FIGURA 2.B. Ampliación de las hojas tricomas, destacando la densidad y disposición de los tricomas, las estructuras glandulares de importancia en la producción de cannabinoides.
FIGURA 2.C. Ampliación de un tricoma, revelando detalles intrincados de su morfología, incluyendo cabezas glandulares y estipes.
Fotos: Tamara Morales.

Terpenos de Cannabis sativa L. y gastronomía en Tierra del Fuego

La gastronomía cannábica utiliza los compuestos bioactivos de la planta (FIGURA 2), como terpenos y cannabinoides, para ofrecer alimentos con propiedades terapéuticas. Los terpenos, además de aportar aromas y sabores, potencian los efectos beneficiosos de los cannabinoides como el THC y el CBD. Los comestibles a base de cannabis, como aceites, harinas, mantequillas y extractos, ofrecen una vía alternativa de administración medicinal y contribuyen a la nutrición, gracias al contenido de ácidos grasos esenciales y proteínas presentes en las semillas de C. sativa.

Estos productos ganan valor en la gastronomía funcional por su capacidad para aliviar el dolor, reducir la inflamación y promover el bienestar a través de la alimentación.


• GASTRONOMÍA CANNÁBICA EN TIERRA DEL FUEGO

El uso de C. sativa en la gastronomía es una forma innovadora de aprovechar sus beneficios, respaldados por investigaciones que destacan la eficacia de sus componentes bioactivos en el tratamiento de diversas condiciones. Esto permite integrar salud y alimentación, facilitando que más personas accedan a los efectos terapéuticos del cannabis de manera segura.

En Ushuaia, se han desarrollado iniciativas enfocadas en la producción de alimentos y suplementos a base de C. sativa (como la cooperativa Cannelo TdF). Estas iniciativas cumplen con los estándares bromatológicos locales y garantizan la calidad en todas las etapas de cultivo y almacenamiento. Además, buscan optimizar el uso de recursos locales, como sustratos y nutrientes, mientras desarrollan material informativo sobre cultivo y gastronomía cannábica. Esto incluye la elaboración de manuales de buenas prácticas y la difusión de conocimiento sobre el uso de residuos locales, como el bagazo cervecero, además de fomentar la práctica del compostaje en la región.


• MEDICINA Y GASTRONOMÍA CANNÁBICA

C. sativa L. es una planta con diversas cualidades terapéuticas, usándose la planta en su estado natural o sus extractos para tratar síntomas de enfermedades y otros trastornos. También es considerada fuente de alimento y desempeña un papel central en distintas tradiciones culturales. La efectividad del cannabis está bien establecida en el tratamiento de náuseas, vómitos, anorexia, pérdida de peso y migrañas.

Además, existe buena evidencia sobre su utilidad en casos de espasmos musculares, dolor crónico, trastornos del movimiento y glaucoma.

Terpenos de Cannabis sativa L. y gastronomía en Tierra del Fuego Autora: Daniela Carla Domínguez Ahumada La Lupa Nº 25, diciembre 2024, 34-35, ISSN 2796-7360

COOPERATIVA CANNELO TDF cannelo.tdf@gmail.com

La energética del pingüino magallánico en el Canal Beagle

La energética del pingüino magallánico en el Canal Beagle

La energética del pingüino magallánico en el Canal Beagle

En la isla Martillo, a unos 15 minutos en barco de estancia Harberton, se encuentra una de las colonias más australes de pingüino magallánico (Spheniscus magellanicus) (PORTADA). Su tamaño poblacional varía año a año, alcanzando los 7210 adultos reproductores en la colonia en el último censo (2022).

El grupo de investigación de aves marinas del CADIC lleva más de dos décadas monitoreando la población de pingüinos en isla Martillo. Y, aunque el estudio de la energética de los pingüinos es clave para entender el ciclo de la energía en el canal Beagle, el trabajo que presentamos se pudo llevar a cabo gracias a los avances tecnológicos en dispositivos de seguimiento de los últimos años.

En diciembre del 2023, durante el período de cuidado temprano de los pichones, se colocaron dispositivos de seguimiento a 21 pingüinos adultos. Éstos se fijaron en la parte inferior de su espalda, dejándolos por cuatro días, momento en que se volvió a la isla para recuperarlos.

¿Sabías que… Estos dispositivos de última generación tienen instalados, además de un GPS, sensores de aceleración tridimensional, profundidad y temperatura, y pueden tomar 25 datos por segundo?

La información obtenida se filtró para conservar solo aquellos datos relacionados con los viajes de alimentación, desde que el pingüino deja la isla hasta su retorno. Gracias a estudios anteriores, sabemos que el movimiento de un animal está directamente ligado al consumo de oxígeno y este último, con el gasto energético necesario para llevar a cabo tal movimiento. De este modo, se pudo conocer el consumo de energía de los viajes de alimentación en los pingüinos magallánicos de isla Martillo (FIGURA 1). Su gasto energético por hora es sorprendentemente estable, alrededor de las 4000 calorías por hora, y no disminuye a medida que avanza el tiempo. Gracias a estos datos, se creó un modelo para predecir el gasto energético de viajes de alimentación de años anteriores, de los cuales tan solo se tenía información de las posiciones geográficas.

¿Sabías que…Para predecir el gasto energético de un viaje completo, el modelo incluye parámetros como el consumo energético medio del pingüino en superficie y durante el buceo, la duración media de un buceo y una tasa de número de buceos por kilómetro?

Analizando datos de cinco temporadas de reproducción de la última década, se detectó un área de máximo consumo energético encima de isla Nueva, a 60 km al este de la colonia, que los pingüinos utilizaron recurrentemente durante estos años. De todos modos, se confirmó que su área favorita para alimentarse está situada al noreste de isla Picton, más cercana a la colonia (30 km hacia el este).

Para poner en contexto todo el estudio, se utilizaron los datos de consumo energético para hacer una estimación del consumo de presa de la colonia de Martillo. Así, se estima que la colonia consume una tonelada y media de presas (entre sardina, langostilla y calamar) por cada viaje que realizan (y realizan un viaje aprox. cada 2-3 días). ¡Y eso sin tener en cuenta la comida extra que deben traer para los pichones!

Para concluir, los resultados de este trabajo son de especial importancia por dos motivos. Primero, porque es la primera vez que se puede estudiar el consumo energético del pingüino de Magallanes en el canal Beagle; y segundo, porque el análisis de datos de distintos años permite afianzar el conocimiento que se tenía del uso que hacen los pingüinos del canal.

Figura 1.
Mapa con los viajes de alimentación realizados por los pingüinos equipados con GPS en 2022 (amarillo) y 2023 (rojo). El triángulo blanco señaliza la colonia: Isla Martillo; el verde, isla Picton; y el celeste, isla Nueva.

BREVES
La energética del pingüino Magallánico en el canal
Beagle. Autor: Daniel Rey Faura. La Lupa No 24, julio
2024, 14-15, 2796-7360.

Insectos de Tierra del Fuego

Insectos de Tierra del Fuego

Nuestra fauna invisible

FIGURA 1. Escarabajos carismáticos de Tierra del Fuego: (de izquierda a derecha) Aegorhinus vitulus, Oxipeltus quadrispinosus, Ceroglossus suturalis y Callysphyris leptotus.

Los insectos son uno de los componentes más diversos y fundamentales de la fauna fueguina. Habitan todos los ecosistemas terrestres, desde las costas hasta la alta montaña, bajo tierra y en las copas de
los árboles, siendo esenciales para su funcionamiento. Entre los servicios que brindan, destacan polinización, descomposición, control biológico de plagas y enfermedades, y alimento para otros organismos.

Ahora, ¿qué es un insecto? Son organismos invertebrados, pertenecientes al filo de los artrópodos. Se caracterizan por poseer, en estado adulto, el cuerpo segmentado en cabeza, tórax y abdomen, así como un par de antenas, dos pares de alas y tres pares de patas. Todas estas estructuras, sumadas a las piezas bucales, pueden estar modificadas al extremo para adaptarse a necesidades de alimentación, defensa o reproducción. El desarrollo es indirecto, ya que incluye siempre una fase juvenil (larva o ninfa) que, mediante metamorfosis, llega a adulto.

A nivel global, los insectos componen la mayor parte de toda la fauna terrestre conocida, superando el millón de especies y con estimaciones que llegan a los 30 millones. Cada estudio o avance tecnológico permite identificar nuevas especies día a día. Los grupos (órdenes) más importantes, tanto en cantidad de especies como de individuos, son los dípteros (moscas, mosquitos, tábanos), los lepidópteros (mariposas y polillas), los himenópteros (abejas, abejorros, avispas y hormigas) y los coleópteros (gorgojos, escarabajos, cascarudos). Sin embargo, hay muchos otros órdenes con menos especies y poblaciones menos abundantes, como hemípteros (chinches, chicharritas), homópteros (pulgones, cochinillas), odonatos (libélulas), psocópteros (piojos de la corteza), etc.

FIGURA 2. Coleóptero emblemático de Tierra del Fuego: Aegorhinus vitulus.

En Tierra del Fuego existe una gran riqueza de insectos, incluyendo muchas especies aún
desconocidas para la ciencia. Debido a su menor abundancia comparada con latitudes más bajas, suelen pasar desapercibidos. Muchos son muy pequeños y viven ocultos la mayor parte del tiempo (como los que habitan la hojarasca o la madera) y solo unos pocos son relativamente grandes y coloridos (FIGURA 1), o tienen un comportamiento característico que los hace llamativos e interesantes (FIGURA 2). Algunos tienen una distribución amplia (por ejemplo, en toda Patagonia) y otros son endémicos.

No todos los insectos que habitan Tierra del Fuego son nativos, ni habitan exclusivamente
ambientes naturales. En la última década, se han introducido y naturalizado especies exóticas como las avispas “chaqueta amarilla” (Vespula spp.) y abejorros (Bombus terrestris) originarios de Europa (FIGURA 3). También hay invasiones de insectos domésticos o asociados al hombre, como cucarachas (Blatella germanica), chinches de cama (Cimex lectularius) y piojos, y registro de plagas de plantas (pulgones y cochinillas) y animales (pulgas y garrapatas).

FIGURA 3. Avispa “chaqueta amarilla” (Vespula vulgaris, izquierda) y abejorro (Bombus terrestris, derecha), ejemplos de insectos exóticos naturalizados en Tierra del Fuego.

A causa de los servicios ecosistémicos que brindan y de sus requerimientos específicos de
hábitat, muchos insectos son muy sensibles a los cambios del ambiente, por lo que son buenos indicadores de la salud de los ecosistemas. Desde hace un tiempo, se trabaja en el CADIC y en la UNTDF para conocer más sobre su biología y ecología, evaluar su rol como bioindicadores, e incorporarlos a diversos estudios y monitoreos. Por ejemplo, para evaluar el impacto o la recuperación luego de un disturbio (como el aprovechamiento forestal, el uso silvopastoril o los incendios) o de una restauración.

Como citar: Insectos de Tierra del Fuego. Nuestra fauna invisible. Autores: María Vanessa Lencinas, Francisco J. Sola. La Lupa No 24, julio 2024, 40-41, 2796-7360.

FRANCISCO J. SOLA.
ICPA-UNTDF
fjsola@untdf.edu.ar

MARÍA VANESSA LENCINAS.
CADIC-CONICET

Voces desde el fin del mundo

Voces desde el fin del mundo:

Divulgando la historia antártica argentina

Desde el descubrimiento del continente antártico, la región sur de América, en particular Ushuaia, ha ganado relevancia en los viajes de exploración hacia la Antártida. En diciembre de 1897, Adrien de Gerlache, al liderar la primera expedición científica al continente blanco, utilizó el puerto de Ushuaia como punto de partida, consolidando a esta ciudad como la puerta de entrada a la Antártida. A lo largo de la historia, Argentina ha desempeñado un papel fundamental en la exploración y presencia constante en la región, con figuras claves como José María Sobral, Gustavo Giro Tapper, Hernán Pujato, quienes han dejado una huella imborrable en la historia antártica.

PORTADA.
La Base Brown es una de las bases de investigación científica argentinas ubicada en la Península Antártica.

En la actualidad, el rol de la Argentina en la protección y difusión de los valores asociados al continente blanco ha evolucionado, particularmente a través de la formación de divulgadores de la historia antártica argentina. Los guías de expedición, a bordo de cruceros turísticos, se han convertido en actores clave para transmitir esta rica herencia.

Esta labor, antes reservada para científicos y divulgadores internacionales, ahora se abre a guías locales, quienes juegan un papel crucial en la revalorización de la historia antártica argentina. Los graduados en turismo de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF) reciben una formación integral profundizando en la temática antártica mediante investigación, participación en congresos y charlas, entre otras actividades académicas. Esto los vuelve destacados guías de expedición que divulgan la relevancia de la presencia argentina en la Antártida e islas del Atlántico Sur (FIGURA 1). Poco se conoce sobre las hazañas de los loberos del Río de la Plata y figuras como José María Sobral, primer científico argentino en invernar en Antártida (1901-1903), o Julián Irízar, quien al mando de la corbeta ARA Uruguay rescató en 1903 a la expedición de Nordenskjöld. Desde 1904, Argentina ha mantenido una presencia ininterrumpida en las Islas Orcadas del Sur, fundando el Instituto Antártico Argentino en 1951
y ofreciendo rescates y apoyo logístico a expediciones de todo el mundo. A menudo, la historia local queda opacada porque se destacan principalmente los relatos de exploradores de otras nacionalidades, como Shackleton (irlandés), Scott (inglés) y Amundsen (noruego), entre otros.

FIGURA 1.
Caminata sobre hielo marino.

Aprovechando el turismo antártico, los guías ejercen una forma sutil de soberanía al divulgar la presencia y el aporte de Argentina en la región, reforzando su liderazgo y compromiso en la protección del continente.
Con el crecimiento del turismo antártico en la última década, la demanda de guías locales capacitados aumentará, y Ushuaia tiene el potencial de ser un referente en la formación de profesionales especializados. Uno de los primeros pasos ya se dio con la creación de la Maestría en Estudios Antárticos de la UNTDF.

BREVES
Voces desde el fin del mundo: divulgando la historia antártica argentina. Autores: Florencia Torti y Marcos Sperr. La Lupa Nº 25, diciembre 2024, 30-31, 2796-7360.

¿A qué se considera Patrimonio Documental Bibliográfico?

¿A qué se considera Patrimonio Documental Bibliográfico?

FIGURA 1.
Portada autografiada del libro Del ímpetu Dichoso- José María Castiñeira de Dios. Ejemplar
perteneciente a la Biblioteca Popular Sarmiento. Fue donado y dedicado por el autor a la institución en 1948.

EL PATRIMONIO DOCUMENTAL BIBLIOGRÁFICO SEGÚN SUS CARACTERÍSTICAS EXTERNAS EN TIERRA DEL FUEGO AEIAS

Usualmente al término patrimonio documental bibliográfico se lo relaciona sólo con los fondos antiguos de las colecciones. Pero su concepto abarca mucho más que las edades de los materiales.
El patrimonio documental bibliográfico está constituido por todos aquellos documentos que tienen valor histórico, artístico, científico, literario y cultural de una provincia, nación o del mundo.
Dentro de estos documentos se pueden encontrar manuscritos, libros, revistas, periódicos, folletos, fotos, mapas, sellos postales, grabados,entre otros.
En este sentido, no solo documentos antiguos cobran relevancia patrimonial, sino cualquier otro que acredite la identidad, cultura e historia de un lugar. Algunos autores consideran que el patrimonio documental bibliográfico se puede clasificar en tres grandes grupos según su antigüedad y sus características externas (inherentes al contexto) e internas (inherentes al documento).

CLASIFICACIÓN DE PATRIMONIO DOCUMENTAL BIBLIOGRÁFICO SEGÚN
SUS CARACTERÍSTICAS EXTERNAS EN TIERRA DEL FUEGO

Las características externas del patrimonio documental bibliográfico están dadas por el contexto social y cultural de la institución que toma en cuenta el folclore, tradiciones y actividades artesanales, obras de autores y creadores de la región en distintos campos (literatura, música, pintura), información sobre autores y creadores locales, regionales y nacionales, o de otras regiones que
hayan influenciado el desarrollo social o cultural del municipio, la región o el país; e información sobre aspectos políticos y económicos que marcaron la comunidad.

Dentro de las características externas, se puede clasificar al patrimonio por su espacio-territorialidad, que implican a todos aquellos documentos que responden al material donde tuvo su origen, importancia para la región; el lugar de creación es un atributo clave, pues aporta información fundamental sobre y de la localidad. Y, el valor simbólico o personas de la región que son documentos con determinadas características como: dedicados por su autor (FIGURA 1); anotaciones de personas célebres: ex libris o sello famoso, ya sea de alguna personalidad notable o de una biblioteca importante.

VALOR SIMBÓLICO O PERSONAS DE LA REGIÓN

Dentro de esta clasificación, y como ejemplo, se encontró en Tierra del Fuego la segunda edición de la obra literaria perteneciente al autor fueguino y ex director de la Biblioteca Nacional Argentina “Mariano Moreno”, José María Castiñeira de Dios, Del Ímpetu Dichoso (1944, FIGURA 2). Fue donada y dedicada por él, a la Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento de la ciudad de Ushuaia en 1948.

•ESPACIO-TERRITORIALIDAD

Esta clasificación responde a toda clase de documentos que cobren importancia histórica o cultural para la región o localidad en que tuvo su origen. Se halló en el Museo de la Ciudad perteneciente a la Municipalidad de Ushuaia la “Primera Sesión de la Honorable Convención Constituyente” (1991, FIGURA 3 y 4), escrito que se
encontraba en el libro de visitantes de la Escuela N° 1 Domingo Faustino Sarmiento.


A modo de conclusión de este artículo, al Patrimonio Documental Bibliográfico no solo se lo valora según la antigüedad del documento, sino también por otros factores relacionados con la
historia y la cultura de su origen. Es necesaria la toma de conciencia sobre la valoración documental; y a su vez generar planes de acción
en cuanto a capacitación de reconocimiento de documentos patrimoniales, conservación preventiva de colecciones y preservación digital.

FIGURA 2.
Tapa del Libro “Del Imputo Dichoso”. Segunda edición, abril
de 1944. Patrimonio Documental Bibliográfico según su factor
externo: persona de la región.
FIGURA 3.
Acta de la “Primera Sesión de la Honorable Convención Constituyente” (1991). Insólito
hallazgo ya que se encuentra en el libro Libro de Visitantes” de la Escuela Número 1 Domingo Faustino Sarmiento. Ejemplar
perteneciente al Museo Municipal de la Ciudad de Ushuaia.
FIGURA 4.
Firmas del acta de la Primera Sesión de la Convención Constituyente del día 7 de enero de 1991.

BREVES
El patrimonio documental bibliográfico según sus características externas en Tierra del Fuego
AeIAS. ¿A qué se considera Patrimonio Documental Bibliográfico? Autora: Romina Birari. La Lupa Nº 25,
diciembre 2024, 28-29, 2796-7360.

Sentir la turbera

Sentir la turbera

Conocer la turbera a través de los sentidos

Las turberas son un tipo de humedal milenario, muy representativo de Tierra del Fuego. En ellas podemos encontrar diversas formas de expresión de la naturaleza, que podemos apreciar de diferentes maneras. En este artículo, se propone un viaje inmersivo por estos humedales desde una perspectiva sensorial, con el fin de vivir la turbera holísticamente. A través de los cinco sentidos – el oído, el tacto, el gusto, la vista y el olfato– trataremos de capturar la esencia de las turberas fueguinas.

Los sonidos en las turberas

Los humedales son hábitats de aves en todo el planeta, por ello es habitual escuchar su canto, y verlas sobrevolando las turberas o anidando en ellas. Estos sonidos van variando dependiendo de la época del año. En Ushuaia tenemos muchas aves migratorias, que solo escuchamos en primavera y verano, como las bellas bandurrias o los teros. El resto del año podemos observar otras aves como la garza bruja, diucón, cauquenes, caranchos y muchos otros que forman una melodía digna de apreciar y difícil de describir con palabras.

Sentir las turberas con nuestras manos

Las texturas y formas de las turberas, son muy variadas. Podemos encontrar humedad y suavidad en
los musgos predominantes, siendo el más común Sphagnum magellanicum (FIGURA 1), hasta pastos
largos secos o ásperos, algunos cilíndricos como los juncos (Marsippospermum grandiflorum) con los
que los pueblos originarios tejían cestería, o planos como las plantas de Carex. Además, podemos encontrar formas globosas, como manzanitas, o formas dispersas de los líquenes, que nos invitan a descubrir la diversidad de sus expresiones creativas.

Los sabores de la turbera

En las turberas fueguinas hay cinco tipos de “manzanitas”, frutos llamados así por sus formas globosas rojas o rosadas. Las plantas que dan dichas frutas son Myrteola nummularia, Nanodea muscosa, Gaultheria mucronata (chaura), G. pumila y G. antarctica. Por otra parte, tenemos otros frutos también globosos, pero de color morado-púrpura. Ellos son el Berberis microphylla (calafate), Berberis ilicifolia (michay) y Berberis empetrifolia (calafatillo). Todos son comestibles y poseen muchas propiedades
medicinales, por lo que fueron utilizados por los pueblos originarios. También son fuente de alimento para las aves.

Advertir la biodiversidad de la turbera

Observar muy detenidamente las turberas nos permitirá conocer su maravillosa biodiversidad,
tan diminuta y variada. Existen varios tipos de turberas, con multiplicidad de colores y texturas, algunas rojas, otras verdes o amarillas. Dentro de ellas podemos distinguir musgos, hongos, líquenes, árboles enanos o achaparrados, los cuales unidos forman un maravilloso paisaje de humedal fueguino.
Podemos hacer el ejercicio de seleccionar un lugar pequeño en la turbera, por ejemplo, un cuadrado de 30 x 30 cm y observar qué hay con detenimiento. Descubriremos que son muchas las especies que conviven en un espacio tan pequeño (FIGURA 2).

Los olores de la turbera

Las turberas son grandes sumideros de carbono, y contienen en su interior mucha materia orgánica en proceso de descomposición, llamada turba. ¡Algunas pueden superar los diez metros de profundidad! Esta cantidad de materia orgánica nos invita a conocer aromas propios de los humedales en estas latitudes, siendo estos un ecosistema único.
La próxima vez que vayas a una turbera, no te olvides de poner en marcha todos tus sentidos para no perder ningún detalle.

FIGURA 1.
Suave turbera de Sphagnum magellanicum.
FIGURA 2.
En el centro con su rojo llamativo Drosera uniflora junto a Astelia pumila, Donatia fascicularis y Caltha dioneifolia.

BREVES
Sentir la turbera. Autora: Eliana Peralta. La Lupa
Nº 25, diciembre 2024, 14-15, 2796-7360.