BESTIARIO Hidrófonos

BESTIARIO

Hidrófonos

Las especies marinas enfrentan desafíos distintos a las terrestres. En el mar, la visión es limitada debido a la rápida absorción de la luz, generando ambientes de completa oscuridad en las profundidades. A su vez, el agua favorece la propagación del sonido, viajando a mayor velocidad que en el aire. Bajo estas condiciones, numerosos organismos marinos han desarrollado especializaciones acústicas para comunicarse, orientarse y localizar a sus presas, destacándose entre ellos los mamíferos marinos, como delfines y ballenas. Gracias a esto, podemos aprovechar los sonidos que emiten las especies para monitorear sus poblaciones a lo largo del tiempo y del espacio, identificando cuándo y dónde están presentes, así como sus principales comportamientos.

FIGURA 1. Hidrófono autónomo en las aguas del canal Beagle.

Para ello utilizamos hidrófonos, instrumentos que graban las señales acústicas bajo el agua (FIGURA 1). Éstos funcionan como micrófonos subacuáticos: captan la presión acústica y la transforman en señales eléctricas. Existen diferentes tipos de hidrófonos y formas de configurarlos según los objetivos de cada estudio. Los hidrófonos autónomos pueden almacenar las grabaciones en una memoria interna que luego se descarga en la superficie, mientras que aquellos conectados por cable transmiten la información en tiempo real (FIGURA 2A Y 2B). Además, se pueden usar varios hidrófonos sincronizados en un arreglo, que, al comparar el tiempo en que la señal llega a cada dispositivo, permiten determinar la posición de la fuente sonora (FIGURA 2C). De este modo, los hidrófonos son herramientas fundamentales para estudiar la ecología de animales marinos de forma no invasiva, durante largos períodos y en lugares poco accesibles.

FIGURA 2. A: Hidrófono autónomo; B: Hidrófono conectado por cable; C: Arreglo de hidrófonos.

BESTIARIO. Hidrófonos. Autora: Constanza Ordoñez. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 27, 2796-7360.



El Radiómetro

El Radiómetro

PORTADA. Radiómetro usado en el canal Beagle. Foto: Ayelen Farias
FIGURA 1. Esquema del uso del radiómetro desde una embarcación.

El sol es la fuente primaria de energía en la Tierra, emitiendo una amplia gama de radiación electromagnética, desde los rayos gamma hasta las ondas de radio (Lupa Nº21, Curiosidades). La luz visible (entre los 400 y 700 nanómetros) es la porción que los seres humanos perciben y que
diversos organismos, como plantas terrestres y algas marinas, aprovechan para llevar a cabo procesos fundamentales comola fotosíntesis, generando oxígeno y energía, para sus procesos
vitales.
Para medir la luz, tanto en el aire como la que penetra en el agua, se usa un instrumento llamado “radiómetro”. En el canal Beagle utilizamos un sensor esférico, similar a un “foco” (PORTADA), que capta y mide la radiación fotosintéticamente activa o “PAR” (por sus siglas en inglés: Photosynthetically
Active Radiation
) proveniente de todas las direcciones, esencial para los organismos fotosintéticos como el fitoplancton o las
macroalgas.
En el mar, el radiómetro se sumerge a distintas profundidades desde una embarcación (FIGURA 1) y mediante un cable se transmiten los valores de PAR a una computadora a bordo. Esos valores pueden variar según la estación del año, la hora del día,
la nubosidad, la profundidad y con la presencia de partículas arrastradas por ríos y deshielo de glaciares. Con la ayuda del radiómetro podemos entender cómo se comporta la luz fotosintéticamente activa en el mar y cuánta luz
reciben las microalgas para fotosintetizar. Ésta no sólo impacta en el crecimiento del fitoplancton, sino también en la transferencia de energía a los organismos que se alimentan de él y, en consecuencia, a toda la cadena alimenticia.


BESTIARIO CIENTÍFICO. El radiómetro. Autora: Luz Marina Suklje y colaboradoras. La Lupa Nº 25, diciembre 2024, 48, 2796-7360.

Perfilador de corrientes

Perfilador de corrientes

PORTADA
ADCP unido a la embarcación de CADIC “Don Pedro”,
perfilando las corrientes en Bahía Ushuaia

Una parte importante de la investigación oceanográfica consiste en conocer las corrientes marinas. Para medirlas existen diversos instrumentos, conocidos como correntómetros, siendo el más completo de ellos el perfilador de corrientes por efecto Doppler (ADCP, por sus siglas en inglés: Acoustic Doppler Current Profiler). Su funcionamiento se basa en el cambio de frecuencia emitida por un cuerpo en función de su velocidad en relación al receptor: el llamado efecto Doppler. El instrumento envía pulsos acústicos (sonido) al agua circundante, donde las partículas en suspensión y animales diminutos (zooplancton) reflejan parte del sonido emitido. Asumiendo que estas partículas se desplazan pasivamente con el flujo de agua, el cambio de frecuencia del sonido será proporcional al movimiento del agua, obteniendo así mediciones de las corrientes marinas. Estos instrumentos proporcionan un conjunto de mediciones de la velocidad de la corriente a diferentes profundidades: un verdadero perfil de velocidades. Cuanto más demore el sonido en regresar, más lejos habrá rebotado el pulso original en una partícula, lo que nos permite conocer la distancia. En resumen, un ADCP realiza el trabajo combinado de un correntómetro y una ecosonda. Se puede usar en varias configuraciones, por ejemplo, apoyado en el fondo marino y mirando hacia arriba, o instalado en una embarcación (PORTADA y FIGURA 1). En ese caso, el ADCP, viajando solidariamente con la embarcación, va adquiriendo datos entre ésta y el lecho marino. Datos que, tras un arduo procesado en la computadora, nos permiten conocer las corrientes marinas a diferentes profundidades.

FIGURA 1.
Esquema de la secuencia de trabajos hasta la obtención de las
velocidades de la corriente.

BESTIARIO CIENTÍFICO Perfilador de corrientes. Autores: Jacobo Martín, Juan Cruz Carbajal. La Lupa No 24, julio 2024, 48, 2796-7360.