Procesos de remoción en masa en los Andes Fueguinos. La fuerza de gravedad actuando en las laderas

Procesos de remoción en masa en los Andes Fueguinos

La fuerza de gravedad actuando en las laderas


LADERAS EN MOVIMIENTO

¿Alguna vez se preguntaron si el terreno de una ladera es estable o puede llegar a moverse? Quienes nos dedicamos a estudiar problemas geológicos nos hacemos frecuentemente este tipo de preguntas y actuamos como detectives para encontrar respuestas. Luego de varios años de investigación, sabemos que en los Andes Fueguinos las laderas sufren distintos tipos de movimientos en las rocas y sedimentos que las componen. Estos movimientos se conocen en conjunto como procesos de remoción en masa.

CARACTERÍSTICAS DISTINTIVAS DE LOS ANDES FUEGUINOS

En nuestra región, los procesos de remoción en masa se producen por una combinación de características geológicas y climáticas que detallamos a continuación:

¡Estamos en una zona sísmica! La isla Grande de Tierra del Fuego está atravesada de oeste a este por el límite entre dos placas tectónicas: la placa Sudamericana y la placa de Scotia (FIGURA 1). El “roce” entre ambas placas genera sismos que sacuden el terreno. Además, también ocurren sismos asociados al movimiento entre otras placas de nuestra región, como las placas Antártica y Drake que pueden percibirse en los Andes Fueguinos.

Terreno “frágil”: las montañas fueguinas están constituidas principalmente de rocas metamórficas antiguas muy fracturadas que en algunos sectores están cubiertas por sedimentos más modernos, principalmente de origen glacial, los cuales se desarman y rompen fácilmente. ¡Un combo perfecto para que todo se mueva!

FIGURA 1. Imagen con la distribución geográfica de los bordes de placas transformantes (líneas amarillas) y convergentes (líneas rojas), los cuales suelen asociarse a actividad sísmica de mayor magnitud.
FIGURA 2. Mapa geomorfológico de una porción de los Andes Fueguinos Argentinos donde se señala la ubicación de distintos procesos de remoción en masa.

Mucho hielo que ya no está: entre 30 y 20 mil años atrás, durante el momento más frío de la Última Glaciación, los Andes Fueguinos estaban cubiertos casi totalmente por glaciares. Cuando se derritieron y retiraron del paisaje, dejaron de ejercer presión sobre las laderas de las montañas produciendo descompresión de las rocas y sedimentos. Cuando las montañas se liberaron del peso ejercido por esas enormes masas de hielo, se generaron laderas inestables que aún en la actualidad siguen acomodándose a esta nueva situación.

Clima húmedo y frío: al ser una isla con montañas en el extremo sur del continente sudamericano, las temperaturas suelen ser bajas, cercanas a los 0°C durante distintos momentos del año, sumado a las precipitaciones abundantes, tanto en forma de lluvia como de nieve. En este contexto, el agua favorece la inestabilidad del terreno de varias maneras. Puede aumentar el peso de las laderas, reducir la fricción entre las rocas y sedimentos, provocar cambios químicos que los debilitan y, además, al congelarse y descongelarse repetitivamente, generar procesos que contribuyen a que los materiales se desplacen cuesta abajo.

LOS PROCESOS DE REMOCIÓN EN MASA IDENTIFICADOS EN LOS ANDES FUEGUINOS

Recientemente realizamos un trabajo de identificación, descripción y mapeo de procesos de remoción en masa en el sector argentino de los Andes Fueguinos. A continuación, detallamos los más importantes (FIGURA 2):

Deslizamientos: movimientos de rocas o sedimentos que se desplazan de manera uniforme sobre una superficie, ya sea plana (deslizamiento traslacional) o curva (deslizamiento rotacional). No son los más frecuentes en esta zona, pero pueden movilizar enormes volúmenes de rocas y sedimentos en las laderas (FIGURA 3)

FIGURA 3. Deslizamiento traslacional en la ladera noroeste del Monte Olivia
FIGURA 4. A. Sector afectado por un flujo de detritos ocurrido en la ladera ubicada al este de la laguna Esmeralda. B. En la zona de transporte suelen quedar preservados albardones a ambos lados del canal por donde se produjo el flujo. C. En la zona de depositación, donde la pendiente disminuye, suelen depositarse rocas y sedimentos de diferentes tamaños en forma de lóbulo.

Flujos de detritos: flujos muy densos compuestos de una mezcla de fragmentos de rocas, barro, ramas y troncos que descienden por las laderas de las montañas. Se generan de manera repentina durante eventos de lluvias torrenciales o deshielos súbitos (FIGURA 4). En esas condiciones, se han producido en reiteradas ocasiones por la ruptura de castoreras, lo que constituye una particularidad de nuestra región.

Avalanchas de rocas y detritos: se producen en laderas escarpadas por el desprendimiento masivo de rocas o detritos, que descienden a gran velocidad y sin canalizarse. Para entenderlo, imagínate una cascada de rocas que desciende a más de 5 m por segundo desde las zonas altas de una montaña (FIGURA 5A Y B).

Avalanchas de nieve: desprendimientos de nieve que se moviliza pendiente abajo y que suele incorporar rocas, suelo y árboles. Son uno de los procesos principales que ocurren en las laderas de nuestras montañas. Históricamente han afectado refugios de montaña, a esquiadores y, con frecuencia, alcanzan la ruta nacional N°3 en el Paso Garibaldi (FIGURA 5C Y D).

Caídas de rocas y detritos: ocurren cuando rocas y detritos se desprenden y caen por las laderas dando saltos, giros y rebotes que los van fragmentando en partes más pequeñas. Son muy frecuentes en laderas rocosas con mucha inclinación, como ocurre en varios sectores de la ruta nacional N°3, donde los eventos más conocidos (al igual que los anteriores) ocurren en el Paso Garibaldi (FIGURA 6A).

FIGURA 5. A. Sector afectado por una avalancha de rocas en la ladera ubicada al sur del valle Carbajal. La diferencia en la cobertura boscosa marca el límite de la zona afectada por esta avalancha. B. En la zona de depositación se identifican bloques de diferentes tamaños, ubicados a más de 900 m de la zona de arranque. C. Sector de inicio de una avalancha de nieve, donde se observa el límite entre la masa de nieve que se deslizó y la que permanece en su lugar. D. Avalanchas de nieve cercanas a la ruta nacional Nº3.
FIGURA 6. A. Caída de rocas en la ladera norte del monte Susana.  B. Rocas fracturadas en el valle Martial susceptibles a la ocurrencia de vuelcos. C. Terrazas de solifluxión en la ladera sur del cerro Le Cloche.

Vuelcos: consisten en la rotación hacia delante de una masa de roca sobre un punto pivote de la ladera, inclinándose hasta romper en múltiples fragmentos sobre el terreno. Solemos agruparlos junto con las caídas de rocas porque una vez ocurridos es difícil reconstruir el movimiento si no hubo testigos en el lugar (FIGURA 6B).

Solifluxión: movimiento muy lento de suelos y detritos no consolidados saturados en agua que, en los Andes Fueguinos, ocurre en zonas topográficamente elevadas. El movimiento se produce a favor de la pendiente por el mismo peso del suelo en combinación con cambios de volumen debidos al congelamiento y descongelamiento diurno o estacional del agua que contiene. Las formas irregulares que genera en las laderas hacen que podamos reconocer su ocurrencia (FIGURA 6C).

PELIGROS GEOLÓGICOS

Los procesos de remoción en masa descriptos constituyen peligros geológicos que tienen la potencialidad de causar daños a personas, autos, casas, rutas y a cualquier otro tipo de propiedad u obra civil. Conocer su existencia, saber dónde y por qué ocurren, y cuáles son los motivos que los desencadenan nos permite planificar de qué manera podemos actuar ante estos eventos y mitigar potenciales daños. Cabe destacar que en los sectores donde se reconoce que ha ocurrido un proceso de remoción en masa existe una marcada susceptibilidad a que se produzcan nuevamente o, en su defecto, que se desencadenen otros procesos asociados. Esto indica que son sectores inestables y que resulta conveniente estudiarlos y monitorearlos.


GLOSARIO

PROCESOS DE REMOCIÓN EN MASA: se refiere al transporte de materiales que componen una ladera, sean suelos, detritos o rocas, consolidados y no consolidados, que se movilizan cuesta abajo y/o lateralmente por acción de la gravedad.

DETRITOS: son fragmentos o partículas rocosas que provienen de la desintegración mecánica y química de rocas preexistentes. Pueden variar considerablemente de tamaño, desde bloques enormes hasta partículas microscópicas de arcilla.

ALBARDONES (LEVEES): son crestas conformadas por detritos que se depositan en los márgenes de un cauce durante eventos de desbordamiento.

PELIGRO GEOLÓGICO: probabilidad de ocurrencia de un proceso geológico potencialmente dañino en un lugar y tiempo determinado, que se origina por la dinámica interna o superficial de la Tierra.

MITIGAR: acción de reducir o hacer menos grave el impacto o el daño de algún evento o proceso. Se trata de disminuir la fuerza, intensidad o severidad de algo negativo.

SUSCEPTIBILIDAD: tendencia o facilidad para ser afectado, influenciado o dañado por algo


LECTURA SUGERIDA

•  González Guillot, M. (2012). Breve historia de las montañas en Tierra del Fuego Nacimiento, modelado y destrucción. La Lupa 3: 3-9.

•  Montes, A., Ponce, J.F., Onorato, R., López, R., Peñalva, M.L., Gomez Vereda, I. (2025). Mass-wasting processes and associated landforms in the Fuegian Andes of Argentina. Journal of South American Earth Science 164, 105658.

•  Moreiras, S.M. (2024). Procesos de remoción en masa. Geología. Tomo II. Ed. EDUPA. 443-468.

•  Onorato, M.R. (2019). El origen de los sismos en Tierra del Fuego. La Lupa 9:14-18.

•  Peralta, E. (2025). Mapas de una fragilidad anunciada. La Lupa 27: 28-34.

•  Ponce, J.F., Coronato, A., Rabassa. J. (2017). Historia de los Glaciares de Tierra del Fuego. Revista La Lupa. 10:30-35.


ARTÍCULO PRINCIPAL. Procesos de remoción en masa en los Andes Fueguinos. Autores: Alejandro Montes, Juan Federico Ponce, María Romina Onorato y colaboradores. La Lupa Nº 28, julio 2026, 36-42, 2796-7360.



Mapas de una fragilidad anunciada

Mapas de una fragilidad anunciada

¿Quién protege a los ecosistemas que protegen a Ushuaia?

Ushuaia está ubicada entre el canal Beagle y las montañas fueguinas, en una estrecha franja geográfica marcada por fuertes pendientes, glaciares y suelos inestables. El cambio climático y el crecimiento urbano han intensificado los riesgos naturales como deslizamientos, saturación de suelos y erosión. Aunque el Código de Planeamiento Urbano establece que no debe construirse por encima de los 115 metros sobre el nivel del mar, la ciudad se ha expandido hacia terrazas más altas, entre los 200 y 300 metros (FIGURA 1), donde se encuentran ecosistemas frágiles como bosques nativos y turberas.
La urbanización de estas zonas no solo pone en peligro a quienes viven allí, sino que debilita la capacidad del territorio entero para enfrentar amenazas como lluvias intensas, aludes o sismos. Además, hay que tener presente que los cambios en la temperatura también pueden desencadenar amenazas naturales. El cambio climático está acelerando procesos que antes eran más lentos y predecibles.

Ushuaia se asienta sobre antiguos depósitos glaciares, muy permeables y saturados de agua. Cuando suben las temperaturas, se intensifica el deshielo del manto nival y glaciar, así como del permafrost, ese suelo que permanece congelado gran parte del año. Esto genera una mayor cantidad de agua que corre por la superficie y por debajo del suelo, lo que vuelve inestable el terreno. En la Patagonia Austral ya se han registrado deslizamientos de ladera como consecuencia
directa de este fenómeno, especialmente en zonas donde el suelo, mojado y en pendiente, carece de vegetación que lo contenga.

FIGURA 1. Usos del territorio en la ciudad de Ushuaia.

¿QUÉ HAY ARRIBA DE LA COTA 115?

Por encima de la cota 115 en Ushuaia se extiende una terraza natural donde predominan ecosistemas de alto valor ambiental, como turberas y bosques. Las turberas de esta zona están protegidas mediante Ordenanza Municipal Nº 3123; y por su parte los bosques forman parte del
Bosque Comunal protegido mediante Ordenanza Municipal N° 2171. Las turberas, en particular, son humedales formados por la acumulación de materia vegetal en zonas saturadas de agua. Son consideradas aliadas clave contra el cambio climático porque almacenan grandes cantidades de carbono y regulan el régimen hídrico. Sin embargo, en el mundo, se pierden miles de kilómetros cuadrados de turberas cada año por actividades humanas. En respuesta, muchos países han comenzado a priorizar su restauración como estrategia para reducir el riesgo de desastres, mejorar la biodiversidad y mitigar los efectos del cambio climático. Las turberas y bosques nativos que se encuentran en estas zonas elevadas no solo tienen un valor ecológico: también funcionan como “infraestructura natural”. Esto es, que ayudan a retener agua, estabilizar suelos y proteger a la ciudad de deslizamientos o inundaciones. Sin embargo, cuando se destruyen para construir, se pierde esa protección y crece la exposición al riesgo, especialmente en barrios informales que no cuentan con redes de agua, cloacas o drenaje.

VIVIR CRUZANDO EL LÍMITE

En Ushuaia, el riesgo ambiental no depende solo de la naturaleza, sino también de cómo las personas usamos el territorio. Cuando se construye en lugares inadecuados, como en las laderas por encima de la cota 115, se combinan amenazas naturales con problemas sociales, generándose
así, condiciones que aumentan el riesgo. Además, este fenómeno responde a una lógica de exclusión social, las personas con menos recursos son las que terminan viviendo en los sectores más vulnerables, sin servicios ni contención institucional. La expansión de Ushuaia hacia zonas ambientalmente inestables es el resultado de una historia de crecimiento desigual y decisiones políticas fragmentadas. En las terrazas (FIGURA 2) se observa que la ocupación urbana del suelo se acrecienta progresivamente de oeste a este. En el corte 1, ubicado en el sector más occidental, la urbanización alcanza la cota 92; en el corte correspondiente al centro de la ciudad llega hasta la cota 237; y en el corte más oriental alcanza la cota 308. Este incremento en la altitud ocupada está directamente vinculado con la topografía: las pendientes más pronunciadas se concentran en el oeste, mientras que hacia el este predominan pendientes más suaves, lo que facilita la expansión urbana en elevaciones mayores.

FIGURA 2. Cortes topográficos del casco urbano de Ushuaia.

ENTRE PLACAS. RIESGOS GEOLÓGICOS.

Además de los riesgos derivados del crecimiento urbano sin planificación sobre ecosistemas frágiles, Ushuaia enfrenta otros tipos de amenazas naturales vinculadas a su ubicación geográfica y condiciones geológicas. Ushuaia se encuentra en una región donde confluyen varias placas tectó-nicas (FIGURA 3), lo que la convierte en una zona con actividad sísmica significativa (FIGURA 4). A lo largo de la falla Magallanes-Fagnano, se han registrado movimientos importantes que podrían repetirse en el futuro. Si bien los terremotos no son frecuentes, sus impactos pueden ser graves, especialmente en una ciudad que ha crecido sobre suelos frágiles y pendientes pronunciadas. El riesgo no está solo en la intensidad de un sismo, sino también en cómo está preparada, o no, la ciudad para enfrentarlo. Esta amenaza sísmica se combina con otros peligros asociados, como remoción en masa y la licuefacción del suelo. En zonas donde el terreno está saturado de agua o mal compactado, un terremoto puede hacer que el suelo se comporte como si fuera líquido, afectando edificios, calles e infraestructura. En un territorio como Ushuaia, con suelos blandos y humedales intervenidos, este fenómeno representa un riesgo serio que rara vez es tenido en cuenta en la planificación urbana. Otro factor crítico es la degradación de los recursos hídricos por encima de la cota 115, donde bosques, turberas y arroyos actúan como reguladores naturales del agua. Estos ecosistemas absorben, retienen y liberan agua de forma gradual, previniendo aludes, inundaciones y otros fenómenos extremos. Sin embargo, la urbanización ha avanzado sobre estas áreas. Al perder esta “infraestructura natural”, la ciudad queda más expuesta a eventos que podrían ser evitados si se conservaran estos ambientes clave.

FIGURA 3. Placas tectónicas en Tierra del Fuego.
FIGURA 4. Zonificación sísmica en Tierra del Fuego.

LAS MUCHAS CARAS DE LA VULNERABILIDAD

Cuando hablamos de vulnerabilidad, no nos referimos a una sola cosa. La vulnerabilidad es una condición compleja, con diversas facetas. No se trata solo de estar expuesto a una amenaza natural, como un sismo o un deslizamiento, sino también de las capacidades o limitaciones que tiene una comunidad para hacerle frente. Estas distintas vulnerabilidades, cuando se superponen, configuran escenarios de riesgo mucho más complejos.

AMENAZAS PRESENTES

De acuerdo al Manual para la elaboración de mapas de riesgo de Argentina, las principales amenazas para la región patagónica austral incluyen:

  • Sismos
  • Remociones en masa
  • Licuefacción de suelos
  • Inundaciones súbitas
  • Incendios forestales

Estas amenazas se ven intensificadas por la modificación antrópica del ambiente. Pero el riesgo no se distribuye de forma homogénea en toda la sociedad, sino que la suma de varios tipos de vulnerabilidades como se menciona en el CUADRO 1 incrementará o disminuirá el riesgo de cada sector.

LA PALABRA QUE FALTA

Este escrito no busca resolver el problema, ni mucho menos, viene a descubrir algo que no se sepa: hay numerosos estudios sobre el tema, investigaciones valiosas y profesionales comprometidos que desde hace años trabajan y alertan sobre estos riesgos. El propósito acá es otro: hablar del tema. Porque si no se habla, no existe. Y si no existe, no se cuida. El riesgo no es solo una amenaza natural, también se construye en cómo habitamos, cómo decidimos y cuánto sabemos. Por eso, en una zona sísmica como la nuestra, necesitamos volver cotidiana la conversación sobre riesgos y vulnerabilidades.


GLOSARIO

LICUEFACCIÓN: Fenómeno en el que, debido a un sismo o vibraciones, un suelo saturado de agua pierde su resistencia y se comporta como un líquido.
REMOCIÓN EN MASA: Movimiento descendente de grandes cantidades de tierra, rocas o escombros por una pendiente, generalmente causado por lluvias intensas, terremotos o pérdida de vegetación.
TURBERA: Humedal donde se acumula materia vegetal parcialmente descompuesta (turba), que almacena grandes cantidades de carbono y regula el agua del entorno.
VULNERABILIDAD: Condición que hace a una comunidad o ecosistema más propenso a sufrir daños ante una amenaza.
RIESGO: Probabilidad de daños o pérdidas que surge de la interacción entre una amenaza y las vulnerabilidades existentes en un territorio.


ARTÍCULO PRINCIPAL Mapas de una fragilidad anunciada. Autora: Eliana Peralta. La Lupa Nº 27, diciembre 2025, 28-34, 2796-7360.