Reseña: ¡Abandonen el barco!

Reseña: ¡Abandonen el barco!

LIBRO CIENTÍFICO


¡Abandonen el barco! Fue la orden que impartió el Capitán Dreyer aquel 22 de enero de 1930, luego de que su embarcación, el Monte Cervantes, colisionara contra un bajo fondo en el paso “Les Éclaireurs”. Pero también es el nombre del libro que quiero recomendarles, escrito por Héctor Monsalve con colaboración de Carlos Pedro Vairo y Roberto Litvachkes.

El hundimiento del Monte Cervantes, su intento de recuperación (tras diez años de trabajo en reflotarlo) y su segundo hundimiento 24 años después, no dejan de asombrarnos. La historia del Monte Cervantes y su trágico destino siempre han estado cubiertos por un velo de misterio y versiones contrapuestas. Era necesario que alguien realizara una investigación exhaustiva como realizaron los autores para traernos la historia completa a través de estas maravillosas páginas.

No sólo se trata del testimonio de uno de los buzos con mayor experiencia en todo Tierra del Fuego, ya que Héctor Monsalve ha sido un asiduo explorador del naufragio en cuestión. En este libro nos encontraremos además con las entrevistas que realizó el autor a los descendientes de los sobrevivientes del naufragio, a uno de los principales buzos del intento de reflotación en 1954 y accederemos incluso a un viejo archivo de Hamburgo donde el autor recupera el relato de un investigador alemán revelando detalles que llegan por primera vez al público de habla hispana.

¿Sabías que poco más de un año antes de la tragedia, el Monte Cervantes había sufrido un accidente similar? ¿Qué fue lo que realmente sucedió aquel 22 de enero de 1930? ¿Cuál fue el destino final del Capitán Dreyer? ¿Para qué intentar reflotar este barco tantos años después de su hundimiento invirtiendo una fortuna en las tareas que luego resultaron infructuosas?

No quiero adelantarle al lector ninguna de estas respuestas, ya que encontrará entre sus páginas una lectura amena y fascinante que nos llama a querer seguir adentrándonos en su historia. Solo una cosa puedo asegurarles: con esta obra escrita con delectación de artista se desvela todo el misterio que alguna vez rodeó al Monte Cervantes. Los invito a sumergirse en esta aventura de mano de los autores más especializados en la materia.

FIGURA. Libro ¡Abandonen el barco!. Autores: Héctor Monsalve, Roberto Litvachkes, Carlos Vairo

TÍTULO: ¡Abandonen el barco!

AUTORES: Héctor Monsalve, Roberto Litvachkes, Carlos Vairo

GÉNERO: Historia

AÑO: 2024

EDITORIAL: Museo Marítimo de Ushuaia


LIBRO CIENTÍFICO. Reseña: ¡Abandonen el barco!. Autor: Alfredo Bruno. La Lupa Nº 28, julio 2026, 44, 2796-7360.



Viuda o morenita

Viuda o morenita

Austrolycus depressiceps

Nombres Comunes

Viuda, morenita, grongi, zoárcido, congrio, rock eel.

Clasificación Taxonómica

  • REINO: Animalia
  • FILO: Chordata
  • CLASE: Actinopterygii
  • ORDEN: Perciformes
  • FAMILIA: Zoarcidae
  • GÉNERO: Austrolycus
  • ESPECIE: Austrolycus depressiceps (Regan, 1913)
PORTADA. Características externas de la viuda o morenita (Austrolycus depressiceps), destacando su cuerpo alargado y la aleta dorsal continua que se une con las aletas caudal y anal. Autor: Regan (1913).

Etimología y Características Generales

El nombre Austrolycus proviene de austro (del latín auster, “sur” o “del sur”) y del griego lykos (λύκος), que significa “lobo”. El término puede interpretarse como “lobo del sur”, en referencia a su distribución en aguas australes.

La viuda o morenita es un pez óseo bentónico (vive asociado al fondo marino) perteneciente a la familia Zoarcidae, un grupo de peces conocidos comúnmente como eelpouts en inglés, o zoárcidos en español. Tienen cuerpos alargados y flexibles adaptados a vivir cerca del fondo marino.

En Austrolycus depressiceps la aleta dorsal posee entre 100 y 110 radios (estructuras que sostienen la aleta), y se une de forma continua con las aletas caudal y anal formando una sola aleta que recorre gran parte del cuerpo. La aleta anal presenta entre 74 y 84 radios, mientras que las aletas pectorales poseen aproximadamente entre 17 y 18 radios. Las aletas pélvicas están ausentes o son extremadamente reducidas en esta especie.

FIGURA 1. Individuo adulto de viuda o morenita (Austrolycus depressiceps) junto a ejemplar adulto de centolla en su hábitat natural, asociado a ambientes rocosos del intermareal y submareal somero (poco profundo).Foto: Mariano Rodríguez – Argentina Submarina.

Descripción Biológica y Morfológica

La viuda o morenita es un pez de tamaño moderado. Aunque es frecuente observar individuos de aproximadamente 40-41 cm de longitud total, se han registrado machos de hasta 55 y 57 cm de longitud total y hembras de hasta 52 cm.

El cuerpo es alargado y flexible, y su altura máxima (mirándolo de costado) es alrededor del 12,4% de la longitud total en individuos adultos. Estas características permiten que la especie se desplace con facilidad entre rocas, grietas y cavidades del fondo marino. La cabeza es relativamente grande y aplanada, rasgo que da origen al nombre específico depressiceps, que significa cabeza deprimida.

La coloración de los adultos suele ser oscura o marrón, lo que facilita el camuflaje entre rocas, sedimentos y algas del fondo marino. En contraste, los huevos y larvas presentan tonalidades naranjas intensas, probablemente por los carotenoides presentes en el vitelo, que es su sustancia de reserva.

FIGURA 2. Mapa de distribución de Austrolycus depressiceps en el extremo sur de Sudamérica, incluyendo el sur de Chile, Tierra del Fuego y las Islas Malvinas. Fuente: Fishbase.

Distribución y Hábitat

La viuda o morenita se distribuye en el extremo sur de Sudamérica, principalmente en aguas subantárticas del océano Pacífico sudoriental y del Atlántico sudoccidental. Su distribución se extiende aproximadamente desde los 44° S en el Pacífico hasta cerca de los 51° S en el Atlántico, incluyendo regiones del sur de Chile, el extremo austral de Argentina y el área de las Islas Malvinas.

Es una especie característica de ambientes costeros rocosos, encontrándose principalmente en la zona intermareal, donde habita en cavidades estrechas bajo grandes rocas o en piletas intermareales que mantienen conexión con el mar durante la pleamar (marea alta). También puede encontrarse asociada a bosques de macroalgas, particularmente a los bosques de cachiyuyo (Macrocystis pyrifera), donde utiliza las estructuras del sustrato y de las algas como refugio.

En Tierra del Fuego, esta especie es considerada uno de los zoárcidos más abundantes en los ambientes intermareales, registrándose tanto en la costa atlántica fueguina como en el canal Beagle. Su presencia frecuente en estos ambientes sugiere que desempeña un papel importante dentro de las comunidades de peces costeros subantárticos.

Ecología y Comportamiento

En los ambientes rocosos e intermareales donde habita convive con otras especies de las comunidades costeras subantárticas, como el pez piedra (Patagonotothen cornucola) y el diablito (Harpagifer bispinis).

La viuda o morenita es un pez carnívoro que se alimenta de pequeños peces e invertebrados bentónicos, incluyendo poliquetos y crustáceos. Los juveniles suelen alimentarse de pequeños crustáceos intermareales, como anfípodos y otros invertebrados que abundan en este tipo de ambientes. Su comportamiento críptico y su coloración oscura le permiten evitar depredadores y aproximarse a sus presas en ambientes complejos.

Reproducción y Desarrollo

La viuda es una especie ovípara, es decir que pone huevos que se desarrollan fuera de su cuerpo. Su reproducción ocurre principalmente durante los meses de noviembre y diciembre, cuando los adultos migran hacia la zona intermareal y depositan sus huevos en cavidades o grietas entre las rocas.

Las puestas de huevos consisten en racimos compactos de aproximadamente 460-465 huevos esféricos de color naranja, alcanzando diámetros entre 9,2 y 9,8 mm. Además, presentan una membrana externa o corion grueso que probablemente proteja al embrión de la turbulencia del agua en ambientes intermareales.

Un rasgo destacado de su biología reproductiva es el cuidado parental: la hembra permanece cerca de la masa de huevos, enroscándose o manteniéndose junto a ella para protegerla de posibles depredadores.

Las larvas eclosionan (salen del huevo) con una longitud aproximada de entre 2,2 y 2,5 cm. Al momento de nacer presentan un desarrollo relativamente avanzado, con radios y vértebras ya formados (aproximadamente 105-107 vértebras). Las larvas son translúcidas o presentan muy poca pigmentación, excepto en los ojos, que ya se encuentran completamente pigmentados.

FIGURA 3. Larva o juvenil temprano de Austrolycus depressiceps, caracterizado por presentar ojos proporcionalmente grandes y un saco vitelino visible durante las primeras etapas de
desarrollo (A y B), y estadíos más avanzados (C). Autor: Matallanas et al. (1990).

Estado de Conservación y Amenazas

Actualmente Austrolycus depressiceps no ha sido evaluada oficialmente por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y en gran parte de su rango de distribución no posee una categoría de conservación específica.

La especie no tiene valor comercial ni interés pesquero directo, aunque ocasionalmente resulta capturada incidentalmente en pesquerías costeras artesanales. Registros provenientes de sitios arqueológicos de Tierra del Fuego indican que, hace aproximadamente 6000 años antes del presente, estas especies formaban parte de la dieta de los habitantes originarios.

Se ha observado que las puestas pueden verse afectadas por infestaciones de hirudíneos (comúnmente llamadas sanguijuelas) y por el crecimiento de algas cianofíceas (algas verdeazuladas) sobre los huevos. Asimismo, la degradación de los ambientes donde se encuentra, el intermareal rocoso y bosque de macroalgas, podría afectar indirectamente sus poblaciones.

Se trata de una especie llamativa e inofensiva para los seres humanos, y bastante común en nuestros ambientes costeros subantárticos.


Bibliografía

  • Matallanas, J, et al. (1990). Early stages of development and reproductive biology of the South-American eelpout Austrolycus depressiceps Regan, 1913 (Teleostei: Zoarcidae). Scientia Marina 54(3): 257-261.
  • Regan, C. T. (1913). The Antarctic fishes of the Scottish National Antarctic Expedition. Transactions of the Royal Society of Edinburgh. v. 49 (pt2, no. 2): 229-292, Pls. 1-11.

FICHA CIENTÍFICA. Viuda o morenita. Autores: Matías Delpiani, Daniel Bruno y Claudia Boy. La Lupa Nº 28, julio 2026, 23-26, 2796-7360.



La Pintarroja

La Pintarroja

Schroederichthys bivius (Smith, 1838)

Nombres Comunes
Pintarroja, gata, tollo, pintarroja del sur, tubarão-lagarto, narrowmouth catshark

La pintarroja es un tiburón perteneciente a la familia Scyliorhinidae, caracterizado por sus ojos alargados con membrana nictitante (un párpado transparente que usan para proteger el ojo al cazar) y una boca larga y arqueada. Su dentición consta de dientes pequeños y cuspidados. Morfológicamente, presenta dos aletas dorsales y una aleta anal. Un rasgo distintivo es que la base de la primera aleta dorsal se encuentra sobre o detrás de la base de las aletas pélvicas. Además, el lóbulo inferior de su aleta caudal está poco desarrollado. Presenta un patrón de coloración dorsolateral marrón claro con manchas oscuras en forma de montura, encontrándose una sobre sus ojos y dos entre sus aletas dorsales. A su vez, presenta puntos negros y blancos dispersos a lo largo de su cuerpo (FIGURA 1).

FIGURA 1. Características externas de la pintarroja (Schroederichthys bivius). Foto: Modificado de Núcleo Pintarroja 2025.

DESCRIPCIÓN BIOLÓGICA Y MORFOLÓGICA

La pintarroja es un tiburón bentónico de tamaño moderado, con ejemplares que alcanzan hasta 91 cm de longitud. El cuerpo de esta especie es delgado y alargado, siendo las hembras más pequeñas que los machos (FIGURA 2). Al igual que todos los condrictios (tiburones, rayas y quimeras), presenta un marcado dimorfismo sexual (diferencias físicas notables entre sexos) dado que los machos presentan “claspers”, una modificación de los radios de las aletas pélvicas que forman una estructura reproductiva. Además, se pueden observar diferencias en la forma de la boca (hembras
en forma de “V” y machos en forma de “U”), y en los dientes (hembras con 3 cúspides y machos con 1 cúspide). La dentición de los machos de los condrictios está adaptada a su comportamiento de apareamiento, ya que muerden a la hembra para retenerla durante la precópula, facilitando así la
inserción de los claspers para asegurar la fertilización sujetando a la hembra (fecundación interna). Respecto a la talla de madurez sexual, es de 47,8 cm de longitud total para las hembras y de 55,6 cm para los machos.

FIGURA 2. Ejemplares de tiburón pintarroja, en la zona submareal.
Foto: Reyes y Hüne (2012).

DISTRIBUCIÓN Y HÁBITAT

Esta especie es endémica del cono sur de Sudamérica, habitando tanto en el océano Atlántico como en el Pacífico. En el Atlántico, se distribuye desde el sur de Brasil, hasta Uruguay y Argentina, incluyendo las islas Malvinas. En el Pacífico, se extiende desde Valparaíso, Chile, hasta el Cabo de Hornos, aunque su mayor biomasa se encuentra en el sur de Argentina (FIGURA 3). Es una especie demersal, lo que significa que vive sobre el fondo marino, a profundidades que varían entre los 10 y 359 metros. Es una especie abundante en la Corriente de Malvinas, probablemente debido a su preferencia por las aguas frías, lo que podría explicar su distribución dentro de la Provincia Magallánica.

ECOLOGÍA Y COMPORTAMIENTO

La pintarroja es un depredador carnívoro oportunista con una dieta muy variada que incluye camarones, cangrejos, pulpos, calamares, erizos, otros invertebrados y peces pequeños. Es de hábitos nocturnos; su nado es lento y en zigzag, y posee una gran capacidad de mimetismo, lo que le permite camuflarse con el fondo marino.
Su reproducción es ovípara; las hembras ponen de una a dos cápsulas de huevos por temporada reproductiva, cada
una conteniendo un único embrión. El embrión dentro de
la cápsula se alimenta de una sustancia de reserva denominada vitelo, obteniendo agua y minerales del medio externo. Estas cápsulas, de aproximadamente 4 cm, son de color castaño claro y tienen filamentos que se adelgazan muy abruptamente y que se adhieren a organismos bentónicos como esponjas y corales, protegiendo al embrión en desarrollo. Su morfología es característica de la especie (FIGURA 4). Al nacer, los juveniles presentan un patrón de coloración diferente a la del adulto (FIGURA 5).

FIGURA 3. Mapa de distribución del tiburón pintarroja, una especie endémica del Cono Sur de Sudamérica. Autor: Dulvy et al., 2020.
FIGURA 4. Cápsula de huevo de la pintarroja, con filamentos que la anclan al sustrato marino.
FIGURA 5. Juvenil de tiburón pintarroja, con la coloración típica de este estadio.

ESTADO DE CONSERVACIÓN Y AMENAZAS

A nivel global, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica a la pintarroja como de “Preocupación Menor”. Sin embargo, estudios locales en Argentina han identificado una disminución de su biomasa de al menos el 50% entre 1996 y 2006. A pesar de ser un animal inofensivo para los humanos, se estima que su población en esta área se ha reducido entre un 65% y un 70% en un periodo de tres generaciones. La principal amenaza es la captura incidental (bycatch) en la pesca de arrastre de fondo, especialmente en las pesquerías de camarón, que ha aumentado dramáticamente en años recientes, superponiéndose con las áreas de reproducción y crianza de la pintarroja. Esta discrepancia entre la clasificación global y la evidencia local subraya la urgente necesidad de una reevaluación del estado de la especie, sugiriendo que podría ser categorizada como “Vulnerable” o incluso “en Peligro”.


FICHA CIENTÍFICA. La Pintarroja. Schroederichthys bivius (Smith, 1838). Autores: Matias Delpiani, Martina Piccolini y Daniel Bruno y. La Lupa. Nº 27, diciembre 2025, 23-26, 2796-7360.



CANELO Drimys winteri (J.R.Forst. & G.Forst. 1776)

CANELO Drimys winteri

Nombre científico Drimys winteri (J.R.Forst. & G.Forst. 1776)

Nombre ancestral: líus (Yagan)
chalkéniké, choól, chol (Selk ́ nam)


REINO: Plantae
CLASE: Magnoliopsida
ORDEN: Magnoliales
GÉNERO: Drimys
DIVISIÓN: Magnoliophyta
SUBCLASE: Magnoliidae
FAMILIA: Winteraceae

DESCRIPCIÓN Y COMPORTAMIENTO
El canelo es un árbol de lento crecimiento con un tronco cilíndrico y recto que puede alcanzar hasta 20 m de altura. Es una planta de resistencia y de historia, ya que su sistema para transportar el agua es similar al de plantas muy antiguas, lo que nos da cuenta de que pertenece a un linaje primitivo.
Su copa, generalmente densa y de forma piramidal, posee un follaje siempreverde. Este árbol sobresale por su corteza de color gris claro y sus delgadas ramas de donde crecen hojas simples de manera alternada. Las hojas pueden medir entre 5-15 cm y un rasgo distintivo de estas es la diferencia de color entre ambas caras: la superior, de un tono verde oscuro, mientras que la inferior muestra un matiz blanquecino. Sus hojas desprenden un agradable aroma y al morderlas se percibe un sabor picante que invita a apreciar este árbol con todos los sentidos.
Tiene de 4 a 6 flores pequeñas sostenidas por largos pedúnculos que se agrupan en forma de paraguas. Las flores son blancas, brillosas, simétricas y hermafroditas (FIGURA 1). Estas pequeñas flores hermafroditas se agrupan en forma deparaguas sostenidas por largos pedúnculos. El fruto es una baya de alrededor de 1 cm de diámetro y de forma ovalada.
Su color es claro con manchas negras que le dan un aspecto similar al huevo de codorniz (FIGURA 2). En su interior, contiene entre 5 a 8 semillas con forma semilunar de color negra, lisa y brillante.

FIGURA 1. Flor de canelo con órganos masculinos y femeninos.

DISTRIBUCIÓN Y HÁBITAT
Drimys winteri es una especie que crece en bosques andino patagónicos de Chile y el Sur-Oeste de Argentina. En el extremo sur de Tierra del Fuego se desarrolla una variedad particular: Drimys winteri J.R. Forst. & G. Forst. var. Winteri. Esta especie prospera en suelos jóvenes, principalmente en áreas costeras y sombrías, donde la humedad y la acumulación de materia orgánica favorecen su establecimiento. Se encuentra asociada al bosque de Nothofagus, creciendo bajo del bosque siempre verde de guindo (Nothofagus betuloides), junto al notro (Embothrium coccineum) y la leña dura (Maytenus magellanica) (FIGURA 3). Se lo puede encontrar desde Península Mitre hasta el PNTF por la costa del canal Beagle (FIGURA 4). En isla de los Estados, el relieve y la cercanía al océano generan un ambiente extremadamente
húmedo, por lo que puede formar bosques densos y puros.

FIGURA 2. Frutos de canelo sostenidos por pedúnculos.
FIGURA 3. Fotografía en el PNTF donde el color verde del canelo contrasta con el bosque caducifolio de Nothofagus.
FIGURA 4. Mapa de la distribución de canelo y bosques nativos en Tierra del Fuego, Argentina.

REPRODUCCIÓN
La reproducción del canelo comienza con la floración, que se extiende aproximadamente desde septiembre hasta marzo. Posteriormente, la maduración de los frutos ocurre entre febrero y abril. Su principal mecanismo de propagación es la reproducción sexual a través de semillas, por eso es tan importante conservarlas, aunque también posee la capacidad de regenerarse asexualmente mediante yemas adventicias en sus raíces.

Se ha observado que el canelo presenta una variabilidad en la producción de semillas. Es decir que tiene años de alta producción, seguidos por períodos de baja o moderada fructificación. Esta tendencia cíclica en la producción resulta interesante para implementar estrategias de manejo que favorezcan la regeneración y el establecimiento del bosque.

CONSERVACIÓN
El canelo es un Producto Forestal No Maderero de gran importancia. Tanto sus hojas, su corteza y frutos tienen usos medicinales, nutricionales y gastronómicos debido a los metabolitos secundarios que le otorgan aromas, sabores y propiedades farmacológicas particulares. Si bien el canelo se incorporó recientemente al código alimentario, es necesario asesorarse con el Ministerio de Producción y Ambiente de la Provincia para su recolección.


En los últimos años el uso del canelo se ha popularizado de gran manera, lo que llevó a una explotación creciente en forma de recolección informal en su estado silvestre, en especial en aquellos sitios cercanos a senderos turísticos o centros urbanos. Esta explotación informal y sin control puede provocar impactos negativos en la renovación de las poblaciones de canelo, alterando su abundancia y la biodiversidad asociada a ellos.

USO ANCESTRAL
La lectura de fuentes etnográficas, etnobotánicas e indígenas posibilitan inferir los usos de la savia, semilla, corteza y madera del canelo con fines alimenticios, medicinales y tecnológicos. El uso alimenticio corresponde al consumo de su savia en estado fresco. Con respecto al empleo medicinal se ha identificado su uso por los selk´nam para lavados de cabello y combatir la caspa a partir de su decocción. En tanto, la sociedad yagan empleaba sus hojas y su corteza para tratar al estómago, las úlceras, al corazón y los trastornos circulatorios. Utilizaban su savia y semillas para el tratamiento del dolor de muela aplicando directamente sobre muelas o dientes, como así también como purgante a partir de masticar
sus hojas. Estos datos indican el uso del canelo como analgésico y antiséptico, entre otros. Con respecto a lo tecnológico, se empleaba su madera para la fabricación de mangos de arpones, ya que al ser pesada logra hundirse fácilmente.

CURIOSIDADES
Los principales responsables del aroma, sabor y propiedades medicinales del canelo son los metabolitos secundarios. Estos compuestos, producidos por las plantas, cumplen funciones esenciales en su defensa, interacción ecológica y adaptación al ambiente. Algunos metabolitos secundarios pueden afectar negativamente el consumo, la palatabilidad, la digestibilidad, la absorción de nutrientes o incluso la salud del consumidor. En contraste, otros metabolitos secundarios son parte fundamental para la propagación y supervivencia de diferentes especies vegetales. Esto evidencia la capacidad de las plantas para interactuar con su entorno y adaptarse a través de relaciones simbióticas con otros organismos.


FICHA CIENTÍFICA. Canelo. Drimys winteri. Autores: Gimena Bustamante y colaboradores. La Lupa Nº 26, julio 2025, 23-26, 2796-7360.







Caballito. Aegorhinus vitulus

CABALLITO Aegorhinus vitulus

REINO: Animalia
FILUM: Arthropoda
CLASE: Insecta
ORDEN: Coleoptera
SUBORDEN: Polyphaga
FAMILIA: Curculionidae
TRIBU: Aterpini
GÉNERO: Aegorhinus


DESCRIPCIÓN Y COMPORTAMIENTO

El “caballito”, también llamado “burrito” o “cabrito”, es una especie de insecto nativa de tamaño relativamente grande (hasta 3 cm de largo) y color marrón rojizo, oscuro y lustroso. Como sus hábitos son diurnos, solemos encontrarlo con frecuencia en los bosques de Tierra del Fuego, caminando lentamente por el suelo o sobre la vegetación. Al igual que todos los coleópteros, tiene el primer par de alas (o élitros) endurecido, formando una especie de caparazón. En esta especie, además, los élitros son rugosos y de color uniforme, con dos protuberancias cerca del extremo posterior, y están soldados entre sí, por lo que no vuelan.

Los machos y las hembras son similares en apariencia externa, aunque la hembra suele ser un poco más grande. El aparato bucal, que es masticador, se encuentra en el extremo de una prolongación larga y ancha llamada “rostro” (probóscide), dándole esa apariencia tan característica que origina su nombre.

FIGURA 2. Aegorhinus vitulus sobre musgo. Foto: Jacobo Martín.

Este insecto no es agresivo y no puede hacer daño al ser humano o a otros animales con sus pequeñas mandíbulas. Posee unas almohadillas en los extremos de sus patas que le permiten adherirse a los sustratos por los que camina. Cuando se siente amenazado, se queda inmóvil y se deja caer al suelo, haciéndose pasar por muerto, comportamiento que se denomina necro-mimetismo.

FIGURA 3. Detalle de la cabeza de Aegorhinus vitulus sobre madera. Foto: Jacobo Martín.
FIGURA 4. Mapa de ocurrencias. Fuente iNaturalist (https://www. inaturalist.org/taxa/346792-Aegorhinus-vitulus). Elaborado por Francisco J. Sola.

DISTRIBUCIÓN Y HÁBITAT


El caballito tiene su hábitat natural en los bosques andino-patagónicos de Patagonia Sur, pudiendo ser encontrado en las provincias de Tierra del Fuego y Santa Cruz en Argentina, así como en las provincias de Aysén, Última Esperanza, Magallanes y Tierra del Fuego en Chile.

REPRODUCCIÓN


El caballito, como muchos otros insectos, realiza una metamorfosis completa para llegar a su estado adulto. Luego de ser fecundadas por los machos, las hembras ponen los huevos en el suelo, cerca de los árboles. Cuando las larvas emergen, ingresan a los troncos a la altura del cuello de las plantas. Las larvas forman galerías poco profundas en la madera, que es su alimento (por lo que se denominan xilófagos), y al cabo de cierto tiempo de crecimiento y maduración (generalmente varios meses), forman una pupa de la que emergen como adultos.

Una vez completada esta transformación, salen de los troncos de los árboles a través de un orificio y se desplazan hacia arriba, ya que los adultos roen la corteza de ramas jóvenes y tiernas y de brotes para alimentarse. Se alimenta principalmente de árboles de lenga o ñire (Nothofagus pumilio y N. antarctica, respectivamente), pero también se lo ha observado cumpliendo su ciclo en árboles ornamentales de la ciudad de Ushuaia, principalmente de madera blanda.

CONSERVACIÓN


No se lo considera una especie amenazada o en peligro, pero su supervivencia está íntimamente ligada al bosque y a los árboles que lo conforman. Su rol ecológico principal está asociado con el reciclado de materia y energía ya que, por un lado, sirven de alimento a las aves y otros depredadores (ej. zorro, visón), y por el otro, al alimentarse de la madera, contribuyen a su descomposición, facilitando el ingreso de hongos y otros patógenos a través de los orificios.

FIGURA 5. Aegorhinus nodipennis. Arriba a la derecha pueden observarse orificios de salida de los adultos (flechas amarillas). Foto: María Vanessa Lencinas.

CURIOSIDADES 1
¿Sabías que el caballito era muy especial para el pueblo Selknam? Ellos lo denominaban “Kohlah”, y creían que era la reencarnación de un hombre sabio o hechicero. Es por ello que, cuando lo encontraban, no lo lastimaban, sino que lo trataban con mucho respeto, subiéndolo a una rama o tronco donde no pudiera ser pisoteado o dañado.

CURIOSIDADES 2
¿Sabías que hay especies parecidas al caballito que actúan como plagas? El “cabrito del ciruelo” o “de los arándanos” (Aegorhinus nodipennis), que se diferencia del caballito por ser más pequeño (hasta 2 cm) y tener los élitros lisos y de color negro con manchitas blancas en sus costados, así como en el rostro y en sus patas, ha sido encontrado en Tierra del Fuego atacando árboles añosos de algunas estancias cercanas a Río Grande.

En otros lugares de Argentina y Chile se lo considera dañino no solo en forestaciones, sino también en árboles ornamentales y frutales. Su ciclo de vida es parecido al del caballito, realizando galerías en la base de los troncos de los árboles. Dado que es una especie introducida, muy prolífica y con capacidad de colonización de gran cantidad de hospederos, su dispersión es riesgosa para el bosque nativo. ¡Esperamos tu aviso si te encontrás con alguno!

FICHA CIENTÍFICA Caballito – Aegorhinus vitulus. Autores: María Vanessa Lencinas y colaboradores. La Lupa Nº 25, diciembre 2024, 23-26, 2796-7360.

Gamostolus subantarcticus

Gamostolus subantarcticus

REINOAnimalia
FILUMArthropoda
CLASEInsecta
ORDENHemiptera
SUBORDENHeteroptera
INFRAORDENEnicocephalomorpha
FAMILIAAenictopecheidae
GÉNEROGamostolus
ESPECIEGamostolus subantarcticus

Este insecto pertenece al grupo de los insectos de cabeza única (Enicocephalomorpha), nombre que se debe a la forma lobulada de esta parte del cuerpo. Se encuentran en lugares oscuros y húmedos sobre el suelo. Son insectos depredadores de tamaño pequeño y se alimentan de otros pequeños invertebrados. Debido a sus hábitos crípticos, su biología y ecología son poco conocidas. Poseen una distribución cosmopolita, exceptuando latitudes polares.

Gamostolus es el único género en la región subantártica y se conoce sólo una especie, Gamostolus subantarcticus, que fue descrita por Bergroth en 1883. G. subantarcticus se encuentra distribuida desde el sur de Chile hasta Isla de los Estados (Argentina) y recientemente fue registrada en la Isla Grande de Tierra del Fuego donde también se describieron los estadios ninfales de esta especie.

FIGURA 1.
Turbera esfagnosa de laguna Victoria. A. Laguna Victoria. B y C. Toma de muestras en verano e invierno, fibras de Sphagnum magellanicum.

Este insecto pertenece al grupo de los insectos de cabeza única (Enicocephalomorpha), nombre que se debe a la forma lobulada de esta parte del cuerpo. Se encuentran en lugares oscuros y húmedos sobre el suelo. Son insectos depredadores de tamaño pequeño y se alimentan de otros pequeños invertebrados. Debido a sus hábitos crípticos, su biología y ecología son poco conocidas. Poseen una distribución cosmopolita, exceptuando latitudes polares.

Gamostolus es el único género en la región subantártica y se conoce sólo una especie: Gamostolus subantarcticus, que fue descrita por Bergroth en 1883. G. subantarcticus se encuentra distribuida desde el sur de Chile hasta Isla de los Estados (Argentina), y recientemente fue registrada en la Isla Grande de Tierra del Fuego, donde también se describieron los estadios ninfales de esta especie.

FIGURA 2. Adultos de Gamostolus subantarcticus. A. Hembra. Se observan alas más cortas que el cuerpo. B. Macho. Se observa que las alas superan el abdomen. Fc: Fractura costal del ala. En ambos casos se observa que las patas anteriores poseen mayor desarrollo.

Todos los ejemplares se encontraron en la turbera de la laguna Victoria (ruta complementaria J, km 11 – Tierra del Fuego), en zonas aledañas al bosque de Nothofagus pumilio (lenga) (FIGURA 1A). Se recolectaron individuos de la especie durante las cuatro estaciones del año. Todos los ejemplares se encontraron por encima del nivel freático, en los primeros 15 cm de profundidad entre fibras de Sphagnum magellanicum (FIGURA 1B y C).

Si bien durante el verano se encontró una mayor cantidad de ejemplares adultos y de distintos estadios de desarrollo, en el invierno también se hallaron ejemplares vivos del último estadio de desarrollo y un adulto a 15–20 cm de profundidad, por debajo de la capa congelada de la turbera.

Los insectos se caracterizan por tener el cuerpo dividido en tres partes: cabeza, tórax y abdomen. La cabeza posee ojos compuestos, ocelos (pequeñas estructuras fotorreceptoras), antenas articuladas y piezas bucales. El tórax se subdivide en tres segmentos, cada uno de los cuales tiene un par de patas articuladas (seis patas en total) y un par de alas en cada uno de los últimos dos segmentos (cuatro alas).

Por último, el abdomen posee varios segmentos, y en los últimos segmentos se desarrollan los genitales. Todas estas estructuras del cuerpo varían en tamaño, forma, color, desarrollo, etc. Estas características ayudan a determinar y clasificar los insectos.

G. subantarcticus, como todos los heterópteros, es paurometábolo (tiene una metamorfosis incompleta, con estadios de desarrollo semejantes al adulto y con similar hábitat y alimentación). Desde la eclosión del huevo, transita por cinco estadios de desarrollo denominados ninfas (I a V), para luego alcanzar el estado final de adulto.

FIGURA 3. Hembra de G. subantarcticus. A. Cabeza y primer par de patas en vista lateral. B. Esquema del primer par de patas, con detalle de las espinas tibiales y tarsales (modificado de Wygodzinsky & Schmidt 1991).

Los adultos de G. subantarcticus son de color negro y están recubiertos por pelos. Miden entre 6,3 y 7,8 mm. Las hembras de este grupo son de mayor tamaño (FIGURA 2A) y tienen alas que no superan la longitud del abdomen. A diferencia de las hembras, los machos (FIGURA 2B) son de un color más claro y presentan alas que superan la longitud del abdomen. Ambos adultos presentan ocelos grandes y bien definidos. Los ojos, ocelos e inserciones torácicas de las alas son de color rojo brillante.

La cabeza está dividida en dos lóbulos (FIGURA 2A) y presenta cuatro segmentos rostrales (FIGURA 3A). La antena está dividida en cuatro segmentos de distinto tamaño. El primer segmento del tórax es grande, tiene forma de trapecio y está subdividido en tres lóbulos. En las alas se puede observar venación definida. La vena costal (es decir, la vena externa del ala) presenta una hendidura conocida como fractura costal (FIGURA 2); esta fractura es un carácter diagnóstico que permite diferenciar géneros.

El primer par de patas está más desarrollado: son patas más anchas que el resto (FIGURA 3A) y en la región final de la tibia presentan dos grupos de tres y cuatro espinas, además de cuatro espinas en el tarso (FIGURA 3B). Estas espinas, en conjunto con su forma y tamaño, son uno de los caracteres diagnósticos que separan géneros y especies.

Las ninfas de esta especie son de menor tamaño que el adulto, de colores rojizos, con tonos un poco más oscuros en la cabeza, el tórax y el primer par de patas. Las ninfas de los estadios I, II y III miden en promedio 1,8; 2,5 y 2,9 mm, respectivamente, y no presentan desarrollo genital ni esbozos alares. Se diferencian según el tamaño general del individuo y por las longitudes de partes del cuerpo (FIGURA 4 A, B y C).

Las ninfas de estadio IV miden de 3,6 a 4,5 mm de largo, mientras que las ninfas V miden de 4,6 a 7 mm. En estos dos últimos estadios ya se puede diferenciar el sexo de los ejemplares (FIGURA 4 D, E y F). Las ninfas hembras de estos estadios también son de mayor tamaño que los machos, presentan desarrollo genital evidente y comienzan a aparecer los primeros esbozos alares, es decir, pequeñas alas en desarrollo. Los esbozos alares de todas las ninfas V son del doble de tamaño que los de la ninfa IV y presentan venas incipientes.

FIGURA 4. Estadios ninfales de G. subantarcticus. A. Primer estadio. B. Segundoestadío. C. Tercer estadio. D. Cuarto estadio. E.
Hembra de quinto estadio. F. Macho de quinto estadio.

En estudios recientes observamos que todos los estadios ninfales permanecen en profundidad durante todas las estaciones del año. Sin embargo, los adultos se encuentran más próximos a la superficie, lo que podría estar relacionado directamente con la reproducción de la especie. Podemos sugerir que G. subantarcticus hace uso, como hábitat permanente, de las turberas de Sphagnum spp. durante todo su desarrollo.

La próxima vez que estés en una turbera y observes los insectos de la zona, prestá mucha atención: podrías estar frente a un Gamostolus subantarcticus. Recordá, el adulto es oscuro y tiene la longitud aproximada de un grano de arroz. Por otra parte, las ninfas son rojizas y la más pequeña mide poco menos que la cabeza de un alfiler, por lo que quizá sea más difícil de ver.

FICHA CIENTÍFICA Gamostolus subantarcticus. Autor: Hugo Pereyra. La Lupa No 24, julio 2024, 23-26, 2796-7360.