Alicia fue Investigadora del CADIC-CONICET y docente-investigadora del Instituto de Ciencias Polares, Ambiente y Recursos Naturales (ICPA-UNTDF), se dedicó al estudio de la interacción suelo-vegetación, a la docencia y en sus últimos años a la gestión universitaria. Su partida no pasó desapercibida; más allá del profundo dolor que nos deja su ausencia, las vivencias y el afecto perduranen nuestro ser. Alicia dejó una impronta yrecuerdos innumerables a todas las personas que la conocimos. Extrañamos una amiga, consejera,una compañera apasionada de su trabajo y una trabajadora incansable. Originaria de Bahía Blanca, se graduó como Licenciada en Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional del Sur (UNS). Sus primeros pasos en la investigación los realizó en su querida ciudad de Esquel, relevando hepáticas de Patagonia norte y como docente en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). Realizó su maestría y tesis en la UNS, estudiando el caldenal. Luego solicitó su ingreso a carrera de investigador con lugar de trabajo en CADIC, para estudiar los suelos fueguinos y se mudó a Ushuaia con su familia en 2002. En 2005 creó y lideró el Laboratorio de Ecología Terrestre, abocado al estudio de los ciclos biogeoquímicos de ecosistemas fueguinos. Acogió y contribuyó a la formación de estudiantes de grado, postgrado e investigadores que hoy en día desarrollan su vida profesional en Tierra del Fuego. Dirigió y participó de múltiples proyectos a lo largo de su carrera, interactuando con investigadores locales, nacionales e internacionales.
El PNTF fue siempre un lugar especial para ella. Demostró en incontables ocasiones su interés por colaborar y mantener una muy buena relación con el personal del PNTF, su preocupación y su participación activa en las problemáticas a abordar. Fue una referente local para la redacción del plan de manejo del parque. Entre los proyectos de mayor importancia, cabe mencionar su colaboración en la designación de sitios de interés y cartelería para el sendero Pampa Alta y la Senda Costera; lideró proyectos para la evaluación de áreas de acampe, monitoreo de senderos, impacto por herbivoría y la recuperación de áreas impactadas por el castor. Durante su carrera nunca abandonó la docencia universitaria, compartiendo saberes en UNS, UNPSJB, Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) y en su querida UNTDF. La gestión fue otro de sus grandes desafíos, participó activamente en la creación y diseño de las carreras del ICPA, donde fue Coordinadora Académica y Directora. Allí no sólo impulsó la acreditación de las tres carreras de grado ante la CONEAU, también gestionó nuevas carreras de interés regional, como la Ingeniería en Agroecología, única en el país, la cual se dicta a partir de 2025 en Río Grande.
Recordamos su forma apasionada y comprometida de encarar cada tarea, ya sea en la investigación, en la docencia o en la gestión, dedicando largas horas de sus días; muchas veces absorbiendo gran parte de la responsabilidad, siempre con un gran compromiso y entrega con el trabajo y con sus colegas. Alicia se destacó por su empatía con las personas, por ser una gran compañera de trabajo, íntegra, solidaria y por sus respuestas atinadas, su humildad y franqueza al conversar. Se caracterizó por aunar a las personas y destacar los saberes de cada uno, posibilitando un trabajo en armonía, respetando a cada integrante del grupo de investigación, docencia o gestión. Nos dejó temprana y sorpresivamente, a punto de jubilarse y con muchos proyectos por delante, el 11 de diciembre de 2024. Alicia, ha dejado una huella en cada uno de los senderos que transitó, y en cada persona con quien compartió su recorrido. Siempre estará presente en nuestros corazones, en cada aprendizaje de vida transmitido.
Trabajando en la estepa fueguina Foto: Julio Escobar.
Tomando muestras del suelo forestal en el PNTF. Foto: María Luisa Carranza.
DESCRIPCIÓN Y COMPORTAMIENTO El canelo es un árbol de lento crecimiento con un tronco cilíndrico y recto que puede alcanzar hasta 20 m de altura. Es una planta de resistencia y de historia, ya que su sistema para transportar el agua es similar al de plantas muy antiguas, lo que nos da cuenta de que pertenece a un linaje primitivo. Su copa, generalmente densa y de forma piramidal, posee un follaje siempreverde. Este árbol sobresale por su corteza de color gris claro y sus delgadas ramas de donde crecen hojas simples de manera alternada. Las hojas pueden medir entre 5-15 cm y un rasgo distintivo de estas es la diferencia de color entre ambas caras: la superior, de un tono verde oscuro, mientras que la inferior muestra un matiz blanquecino. Sus hojas desprenden un agradable aroma y al morderlas se percibe un sabor picante que invita a apreciar este árbol con todos los sentidos. Tiene de 4 a 6 flores pequeñas sostenidas por largos pedúnculos que se agrupan en forma de paraguas. Las flores son blancas, brillosas, simétricas y hermafroditas (FIGURA 1). Estas pequeñas flores hermafroditas se agrupan en forma deparaguas sostenidas por largos pedúnculos. El fruto es una baya de alrededor de 1 cm de diámetro y de forma ovalada. Su color es claro con manchas negras que le dan un aspecto similar al huevo de codorniz (FIGURA 2). En su interior, contiene entre 5 a 8 semillas con forma semilunar de color negra, lisa y brillante.
FIGURA 1. Flor de canelo con órganos masculinos y femeninos.
DISTRIBUCIÓN Y HÁBITAT Drimys winteri es una especie que crece en bosques andino patagónicos de Chile y el Sur-Oeste de Argentina. En el extremo sur de Tierra del Fuego se desarrolla una variedad particular: Drimys winteri J.R. Forst. & G. Forst. var. Winteri. Esta especie prospera en suelos jóvenes, principalmente en áreas costeras y sombrías, donde la humedad y la acumulación de materia orgánica favorecen su establecimiento. Se encuentra asociada al bosque de Nothofagus, creciendo bajo del bosque siempre verde de guindo (Nothofagus betuloides), junto al notro (Embothrium coccineum) y la leña dura (Maytenus magellanica) (FIGURA 3). Se lo puede encontrar desde Península Mitre hasta el PNTF por la costa del canal Beagle (FIGURA 4). En isla de los Estados, el relieve y la cercanía al océano generan un ambiente extremadamente húmedo, por lo que puede formar bosques densos y puros.
FIGURA 2. Frutos de canelo sostenidos por pedúnculos.
FIGURA 3. Fotografía en el PNTF donde el color verde del canelo contrasta con el bosque caducifolio de Nothofagus.
FIGURA 4. Mapa de la distribución de canelo y bosques nativos en Tierra del Fuego, Argentina.
REPRODUCCIÓN La reproducción del canelo comienza con la floración, que se extiende aproximadamente desde septiembre hasta marzo. Posteriormente, la maduración de los frutos ocurre entre febrero y abril. Su principal mecanismo de propagación es la reproducción sexual a través de semillas, por eso es tan importante conservarlas, aunque también posee la capacidad de regenerarse asexualmente mediante yemas adventicias en sus raíces.
Se ha observado que el canelo presenta una variabilidad en la producción de semillas. Es decir que tiene años de alta producción, seguidos por períodos de baja o moderada fructificación. Esta tendencia cíclica en la producción resulta interesante para implementar estrategias de manejo que favorezcan la regeneración y el establecimiento del bosque.
CONSERVACIÓN El canelo es un Producto Forestal No Maderero de gran importancia. Tanto sus hojas, su corteza y frutos tienen usos medicinales, nutricionales y gastronómicos debido a los metabolitos secundarios que le otorgan aromas, sabores y propiedades farmacológicas particulares. Si bien el canelo se incorporó recientemente al código alimentario, es necesario asesorarse con el Ministerio de Producción y Ambiente de la Provincia para su recolección.
En los últimos años el uso del canelo se ha popularizado de gran manera, lo que llevó a una explotación creciente en forma de recolección informal en su estado silvestre, en especial en aquellos sitios cercanos a senderos turísticos o centros urbanos. Esta explotación informal y sin control puede provocar impactos negativos en la renovación de las poblaciones de canelo, alterando su abundancia y la biodiversidad asociada a ellos.
USO ANCESTRAL La lectura de fuentes etnográficas, etnobotánicas e indígenas posibilitan inferir los usos de la savia, semilla, corteza y madera del canelo con fines alimenticios, medicinales y tecnológicos. El uso alimenticio corresponde al consumo de su savia en estado fresco. Con respecto al empleo medicinal se ha identificado su uso por los selk´nam para lavados de cabello y combatir la caspa a partir de su decocción. En tanto, la sociedad yagan empleaba sus hojas y su corteza para tratar al estómago, las úlceras, al corazón y los trastornos circulatorios. Utilizaban su savia y semillas para el tratamiento del dolor de muela aplicando directamente sobre muelas o dientes, como así también como purgante a partir de masticar sus hojas. Estos datos indican el uso del canelo como analgésico y antiséptico, entre otros. Con respecto a lo tecnológico, se empleaba su madera para la fabricación de mangos de arpones, ya que al ser pesada logra hundirse fácilmente.
CURIOSIDADES Los principales responsables del aroma, sabor y propiedades medicinales del canelo son los metabolitos secundarios. Estos compuestos, producidos por las plantas, cumplen funciones esenciales en su defensa, interacción ecológica y adaptación al ambiente. Algunos metabolitos secundarios pueden afectar negativamente el consumo, la palatabilidad, la digestibilidad, la absorción de nutrientes o incluso la salud del consumidor. En contraste, otros metabolitos secundarios son parte fundamental para la propagación y supervivencia de diferentes especies vegetales. Esto evidencia la capacidad de las plantas para interactuar con su entorno y adaptarse a través de relaciones simbióticas con otros organismos.
Mapa de coberturas de suelo del Parque Nacional Tierra del Fuego
¿Qué ambientes estamos protegiendo?
El PNTF resguarda ecosistemas representativos de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Entre ellos, bosques caducifolios de lenga (Nothofagus pumilio), ñire (N. antarctica) y siempreverdes dominados por guindo (N. betuloides) que, junto con los turbales, pastizales y arbustales, conforman los ecosistemas más australes del mundo y albergan una biodiversidad única. Sin embargo, para comprender y dimensionar realmente qué se resguarda dentro del PNTF en relación con el resto del territorio fueguino, es fundamental contar con un mapa detallado de sus coberturas del suelo.
A nivel provincial, la distribución y composición de los ecosistemas han sido moldeadas por diferentes factores naturales como el cambio del clima y eventos extremos y antrópicos, como la expansión urbana, la ganadería, el aprovechamiento forestal, y la introducción de especies exóticas. En este contexto, el mapa de coberturas del suelo del PNTF no solo permite describir sus paisajes, sino que también ayuda a visualizar qué clases de coberturas permanecen bajo uso y/o protección, y cómo se diferencian de las áreas no resguardadas. Esto cobra especial relevancia en la identificación de sectores prioritarios para la conservación, así como en la evaluación de su representatividad dentro del sistema de áreas protegidas (ej. reservas provinciales o emprendimientos privados).
FIGURA 1. Mapa de coberturas del suelo de la Isla Grande de Tierra del Fuego e Isla de los Estados.
Disponer de un mapa actualizado de la cobertura del suelo del PNTF contribuye además al monitoreo de potenciales cambios ambientales, facilitando la detección de alteraciones de diferentes orígenes. Esta información es clave para la gestión del PNTF, permitiendo optimizar las estrategias de conservación y manejo que equilibren la planificación propuesta en el largo plazo. En este contexto, el mapeo de la cobertura de suelos no solo proporciona una herramienta técnica para los investigadores y gestores ambientales, sino que también permite dimensionar y modelar valores ecosistémicos, tales como el resguardo de la biodiversidad o la provisión de bienes y servicios no-monetarios (ej. captura de carbono o la regulación hídrica de las cuencas).
Durante el año 2024 y principios de 2025, integrantes del Laboratorio de Recursos Agroforestales (CADIC) desarrollamos un mapa actualizado de la cobertura del suelo del PNTF, integrando uno de la Isla Grande de Tierra del Fuego e isla de los Estados, empleando técnicas de teledetección mediante el uso de sistemas de información geográfica (SIG). Para su elaboración, se utilizaron imágenes satelitales correspondientes a la época estival (diciembre a febrero) de los años 2023 y 2024. Se clasificaron diferentes coberturas de suelo con una resolución espacial de 10 metros, lo que permite una representación detallada del territorio. Además, se utilizó una base de datos independiente con 5.500 puntos georreferenciados en el territorio para validar el mapa, obteniéndose una precisión del 91,7%. Esto indica que el mapa refleja con un alto grado de fidelidad la realidad de las coberturas presentes en la provincia.
El procedimiento seguido incluyó varias etapas:
Descarga de imágenes: se eligieron siete imágenes de satélite en periodos con pocas nubes para cubrir toda la zona estudiada. Usamos la plataforma Copernicus Open Access Hub (https://browser.dataspace.copernicus.eu/), que permite acceder a estas imágenes de forma gratuita.
Mejoras a las imágenes: se aplicó una corrección atmosférica para eliminar efectos del aire, como la neblina o el polvo, y así poder analizarlas mejor.
Cálculo de índices: para distinguir entre los diferentes tipos de vegetación, calculamos tres índices:
NDVI, que muestra cuánta vegetación hay y qué tan sana está.
NDWI, que ayuda a encontrar zonas con agua, como lagos o turberas.
NDMI, que indica cuánta humedad hay en la vegetación.
Clasificación de coberturas: usando los índices anteriores y algunos ejemplos de cada tipo de paisaje (como fotos o datos de campo), el programa agrupó los datos similares y creó las distintas categorías del mapa.
Finalmente, identificamos 12 tipos de coberturas del suelo para la provincia (FIGURA 1) y para el PNTF (FIGURA 2), que se han representado en los mapas: bosques de lenga, ñire y guindo (siempreverdes), arbustales y pastizales de distintas zonas (seco y húmedo), turbales, vegetación alto andina, zonas sin vegetación, lagos y áreas urbanas (Río Grande, Ushuaia y Tolhuin).
FIGURA 2. Mapa de coberturas del PNTF.
FIGURA 3. Paisaje característico de Tierra del Fuego con diversas coberturas de suelo. Se observan el lago Fagnano o Khami, lagunas, turberas, bosques de guindo y lenga, vegetación altoandina y suelos no vegetados.
La cobertura del suelo presenta una alta heterogeneidad en el paisaje (FIGURA 3). Cuando comparamos sus proporciones entre la provincia y el PNTF (FIGURA 4), se muestra que determinadas coberturas se encuentran sobre-representadas dentro del parque (ej. bosques de lenga, vegetación altoandina y cuerpos de agua), mientras que otras están sub-representadas (ej. pastizales, turbales y bosques de ñire). Las otras coberturas, tales como bosques siempreverdes y arbustales presentan diferencias menores al 5%, o se encuentran en baja proporción en el paisaje (ej. arbustales húmedos). Cabe destacar que algunas investigaciones que han comparado comunidades de plantas e insectos entre diferentes áreas de la provincia con el PNTF han demostrado que la composición de especies no es igual a lo largo del paisaje, siendo necesario implementar otras estrategias de conservación in-situ.
FIGURA 4. Coberturas del suelo (hectáreas) para la Isla Grande de Tierra del Fuego e isla de los Estados (izquierda) y del PNTF (derecha). Bosques puros de lenga (BL); Bosques puros de ñire (BÑ); Bosques siempreverdes (guindo y especies acompañantes) (BS); Arbustales secos (AS); Arbustales higrófilos (AH); Turbales (TU); Pastizales secos (PS); Pastizales higrófilos (vegas) (PH); Suelos no vegetados (SNV); Lagos, lagunas permanentes e intermitentes (LAG); y Urbanizaciones (UR), Vegetación altoandina (VA) (>500 m.s.n.m.).
Estas diferencias en la proporción de ambientes de conservación tienen severas implicancias para la preservación de los ensambles particulares de biodiversidad, y en la gestión de los recursos naturales. Es por ello que se hace necesario combinar esfuerzos de conservación entre diferentes instituciones, y entre el sector público y privado. Por ejemplo, en ecosistemas que son afectados por actividades humanas, como los turbales, siendo necesarios enfoques de conservación más amplios que incluyan tanto otras áreas protegidas (ej. Área Natural Protegida Península Mitre) como también zonas de explotación (ej. turberas). Así, formar parte de una red de áreas protegidas conectadas entre sí por corredores de conservación, y crear paisajes que ayuden a mantener los procesos naturales y, al mismo tiempo, permitan que las actividades tradicionales de la región puedan seguir realizándose de forma sostenible. Además, la mayor representación de algunas categorías resalta la potencialidad del PNTF en la conservación del paisaje, por ejemplo, la vegetación altoandina, siendo relevante para mantener estos ambientes en su estado natural para contrarrestar los efectos del cambio climático, por ser hábitats sensibles a pequeñas alteraciones ambientales.
El monitoreo continuo de estos ecosistemas, tanto dentro como fuera de las áreas protegidas, es fundamental para entender cómo los diferentes procesos ecosistémicos y cambios en los ciclos naturales, así como las actividades humanas, impactan sobre la cobertura del suelo en el ámbito de la provincia y el PNTF. El producto que aquí presentamos representa un punto de partida, siendo necesario actualizar periódicamente estas coberturas del suelo en forma detallada, para ser incluida en estrategias de uso y conservación más eficaces, que no solo protejan la biodiversidad actual, sino que también promuevan la restauración de los ecosistemas en riesgo, asegurando la sostenibilidad en el largo plazo.
LECTURA SUGERIDA
Oyarzabal M, Clavijo J, Oakley LB, Tognetti P, Barberis I, Maturo HM, Aragón R, Campanello PI, Prado D, Oesterheld M, y León RJC. (2018). Unidades de vegetación de la Argentina. Ecología austral, 28(1), 40-63.
Peri PL, G Martínez Pastur, T Schlichter. (2021). Uso sostenible del bosque. Aportes desde la Silvicultura Argentina. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 889p.
GLOSARIO
TELEDETECCIÓN: técnica de adquisición de datos de la superficie terrestre desde sensores instalados en plataformas espaciales, generalmente satélites.
SIG (SISTEMA DE INFORMACIÓN GEOGRÁFICA): conjunto de herramientas digitales que permite analizar mapas y datos espaciales georreferenciados. Sirve para estudiar cómo se distribuyen distintos elementos en un territorio, usando datos que tienen ubicación geográfica.
VEGETACIÓN ALTOANDINA: formaciones vegetales propias de las zonas más elevadas de la cordillera, adaptadas a condiciones climáticas rigurosas.
La producción orgánica se basa en el uso de insumos orgánicos certificados y puede incluir monocultivos, mientras que la agroecología promueve un enfoque más integral con policultivos y fomenta el control biológico, la autoproducción de semillas y el uso de insumos realizados en la chacra (biopreparados). Por otro lado, la agroecología prioriza la economía social y solidaria sin necesidad de certificación externa, o con certificación participativa (FIGURA 1). En contraste, la producción orgánica en nuestro país se orienta principalmente hacia la exportación y depende de certificaciones cuyos costos son asumidos por los agricultores. Por último, en el ámbito social, la agroecología fomenta el cooperativismo y las asociaciones, frente a la producción orgánica con una mirada más hacia lo empresarial e individual.
FIGURA 1. Asamblea anual del Colectivo Agroecológico del Río Negro. Con la participación de todos los actores sociales que rodean al alimento (agricultores, consumidores, elaboradores, instituciones de extensión e investigación), estas reuniones son importantes para unificar criterios para pensar y hacer agroecología en el marco de la certificación participativa.
• SI COMPRO, APOYO
Informar al consumidor es una tarea imprescindible en la agroecología. Es tan grande la desconexión que existe entre el ser humano y la naturaleza, que muchas veces no se tiene en cuenta que los alimentos que consumimos están sujetos no solo a las estaciones del año, sino a múltiples procesos productivos. Priorizar el consumo de alimentos locales y de estación es un compromiso que requiere un cambio de hábitos a la vez que nos brinda múltiples beneficios. Al cosecharse en su punto óptimo de maduración, se desarrollan en la planta con más sabor, perfume y nutrientes. Asimismo, requieren menos transporte que aquellos que provienen de otras regiones y, por lo tanto, emiten menos emisiones de carbono a la atmósfera, además de resultar más económicas. Por último, pero no menos importante, aportan a la economía local.
• ALGUNOS ASPECTOS DESDE LO POLÍTICO
No podemos dejar de mencionar el acceso a la tierra como un tema que atraviesa transversalmente todo el proceso de producción de alimentos. El sistema de renta con contratos informales, o que vencen al año o a los dos años es incompatible con el sistema productivo agroecológico que busca mejorar la vida de los suelos y aumentar la biodiversidad a largo plazo.
La agroecología es ciencia, comunidad y movimiento: ¿y vos qué esperás para entramarte en la red agroecológica de tu localidad?
CIENCIA ARGENTINA¿Qué es la agroecología? ¿Se come?Autora: Delfina Arancio SidotiLa Lupa Nº 25, diciembre 2024, 38-39, ISSN 2796-7360
Desde hace décadas, en los establecimientos ganaderos de Tierra del Fuego los perros asilvestrados se han convertido en un tema de gran preocupación. Los ataques a los rebaños ovinos son una de las consecuencias más visibles y perjudiciales de la presencia de estos animales en la ruralidad, y si bien este fenómeno es bastante conocido, muchas veces no es comprendido en su real dimensión. Intentaremos entonces ponerle La Lupa encima para contribuir a lograrlo.
¿Qué es un perro? ¿Cómo llegan a las estancias? ¿Sólo atacan a las ovejas? ¿Qué rol tienen los habitantes de las ciudades en esta problemática?
DEL LOBO AL PERRO DOMÉSTICO
El perro comenzó a diferenciarse del lobo hace más de 15 mil años, como consecuencia de la aparición de un nuevo nicho ecológico: la acumulación de residuos de los primeros asentamientos humanos. Allí, la comida era abundante y permanente, aunque en contrapartida, era de mala calidad y demasiado cercana a los humanos. En su aprovechamiento, los lobos ya no necesitaban defender un territorio ni cooperar para la caza o para la crianza de los cachorros. Así, a lo largo de las generaciones, la selección natural modeló a partir de este nuevo nicho ecológico individuos con poca o nula territorialidad, menor tamaño corporal y del cerebro, y sobre todo una enorme tolerancia a la presencia humana. En una relación de comensalismo con el ser humano, estos animales ya eran genéticamente perros, pero no perros domésticos. Para que un individuo sea doméstico, debe generar un vínculo social con el ser humano durante su desarrollo temprano. En el perro, durante las primeras 16 semanas. Y entonces… …alguien se llevó un cachorro de “perro comensal” y lo crió en la casa. El cachorro obtuvo sustento y la persona obtuvo compañía. Sin saberlo, estos dos individuos entablaron así una relación mutualista, hoy ya milenaria, que llamamos domesticidad. Cabe recalcar entonces que la domesticidad, entendida como la habilidad de un individuo para vivir en el ámbito doméstico, tiene una componente genética (es decir heredada) y una componente ambiental (es decir aprendida por cada individuo durante su desarrollo). Concretamente, un lobo criado entre seres humanos no es un perro doméstico. Y un perro criado sin vínculo con el ser humano, tampoco lo es, sino que es un perro asilvestrado o cimarrón (FIGURA 1).
FIGURA 1: Jauría asilvestrada capturada con cámara trampa en Estancia Guazú Cué.
EL PERRO MODIFICADO: LAS RAZAS
Entonces, y ya en el ámbito de la domesticidad, ciertos comportamientos y rasgos físicos de estos animales resultaban más útiles para algunas tareas. Así, dirigiendo la reproducción a favor de tales caracteres, el humano logró obtener diferentes razas de perros para la caza, la protección, el arreo, el tiro de trineos y para tantas otras funciones. El otrora comensal se volvió así un excelente colaborador. En este camino, la selección artificial resaltó fuertemente algunos rasgos deseados, en tanto borró casi por completo la expresión de otros. Las diferencias entre razas son enormes, siendo las morfológicas fácilmente observables, como las que existen entre un gran danés y un chihuahua, cuya apariencia podría sugerir que pertenecen a especies distintas. Sin embargo, las diferencias en comportamiento, a priori menos evidentes, son igualmente profundas y no deben subestimarse.
EL PERRO SUELTO
Los caracteres de las diferentes razas, finamente adaptados para ayudar al humano en funciones específicas, resultan exagerados y disfuncionales en un animal silvestre. Así, ante la ausencia de conducción por parte del humano, la actividad del perro es una mezcla de juego y carroñeo. Los vemos en las ciudades correr a un automóvil en la calle, ladrarle, o romper bolsas de basura. Del mismo modo, en el medio natural y rural, cansan y lastiman animales, sin terminar de matarlos ni consumirlos.
Libre en el ambiente, el perro es difícil de clasificar. Su morfología permite a los perros medianos y grandes actuar como predadores, pero el resultado de sus acciones refleja claramente su origen como predador alterado por el humano, tal como se ha descrito hasta aquí. Los perros recorren decenas de kilómetros en grupos numerosos, causando un daño desordenado y en exceso a muchos animales, sin el objetivo directo de obtener alimento. Finalmente se alimentan como carroñeros oportunistas sobre guanacos o ganado muerto que no ha sido retirado del campo, e incluso animales muertos a la vera de la ruta (FIGURA 2).
FIGURA 2: Perro asilvestrado juvenil consumiendo un guanaco en Estancia La Catalana. Foto: Ralph Roberts.
¿CUÁL ES LA SITUACIÓN EN TIERRA DEL FUEGO?
En la Patagonia continental, con su ganadería extensiva, las pérdidas de animales provocadas por perros sueltos son frecuentes en las áreas periurbanas. En este contexto, los perros suelen mantener un patrón de movimiento de ida y vuelta entre zonas urbanas y rurales. En Tierra del Fuego la situación es diferente. Aquí el perro se ha extendido más allá de los espacios periurbanos, para establecerse y reproducirse exitosamente en áreas rurales y naturales. La FIGURA 3 muestra la evolución de su presencia en el período 1990-2014 y la detección de cachorros nacidos en 2012/13 según la percepción de los productores ovinos de la provincia.
FIGURA 3: Evolución de la presencia del perro según productores ovinos en el período 1990-2014 y detección de cachorros nacidos en el campo en 2012/13 (nidos).
FIGURA 4: Persecución de un perro asilvestrado al ganado ovino en Estancia Guazú Cué.
La persistencia y volumen de los daños sobre ovinos (FIGURA 4) llevaron al abandono de la actividad, para sustituirla por ganadería bovina, la cual presenta una menor vulnerabilidad a los ataques. La distribución geográfica de esta decisión estuvo íntimamente ligada al ecotono, como lo muestra la FIGURA 5 hasta 2014. De esta manera se perdió la mitad del stock ovino provincial. Entre 2014 y 2024, la expansión territorial de los perros no avanzó sobre la estepa, y los establecimientos de esa zona continúan produciendo ovinos. Sin embargo, el retiro de las ovejas del ecotono no hizo disminuir la población de perros. Por el contrario, mediciones realizadas a partir de la instalación de cámaras trampa entre 2018 y 2023 denotan un fuerte aumento de la población canina en el bosque. Esto permite inferir que el bosque de ñire resulta un ambiente fundamental para sustentar a las poblaciones de perros. Pero ¿qué otros factores están involucrados con este fenómeno?
FIGURA 5: Establecimientos que han sustituido la ganadería ovina por ganadería bovina para el año 2014.
En ausencia de otros grandes predadores, como ocurre en el resto de Patagonia con el puma, por ejemplo, el perro ha podido avanzar y colocarse en el máximo escalón de la cadena alimenticia, erigido en predador tope (y torpe) en el ambiente natural. Así, además de atacar a la producción ovina, los perros acosan y atacan de manera recurrente a las poblaciones de guanacos, tal como se ha podido registrar mediante el uso de cámaras trampa (FIGURA 6). Aunque la depredación es el impacto más evidente, los perros también causan perturbaciones no letales en la fauna como cambios de comportamiento mediados por el miedo, competencia, transmisión de enfermedades, entre otras. En Tierra del Fuego, los únicos carnívoros terrestres son el zorro colorado fueguino (Lycalopex culpaeus lycoides) y el zorro gris (Lycalopex gymnocercus). Evidentemente, estos solitarios depredadores no representan gran competencia para las prolíficas jaurías asilvestradas. El zorro colorado, es una especie endémica que se encuentra en peligro, y no ha sido observada durante cinco años de estudio. Autores sugieren que fueron desplazados hacia el sur debido a al avance de la producción ganadera y luego por la introducción de –y las interacciones con– el zorro gris, introducido en 1951 para combatir la invasión de conejos. Su distribución actual se limita a la región de bosque cordillerano y este aislamiento geográfico podría agravarse aún más con el continuo aumento y avance de los perros en todo el ecotono, por lo que se requiere importante atención.
FIGURA 6: Acoso y persecución de perros asilvestrados a guanacos en Estancia Laura.
¿QUÉ ROL TENEMOS EN ESTA PROBLEMÁTICA?
Frente a las mordeduras mordeduras y de la dispersión de basura en los centros urbanos, del impacto en la biodiversidad, de la enorme pérdida que significa la desaparición de la producción ovina luego de 100 años, de su genética, sus instalaciones, su gente, su saber, y la riqueza generada para una sociedad, cabe preguntarse ¿por qué continúa aumentando la población de perros?. El perro doméstico constituye una parte integral de nuestra sociedad, pero la tenencia irresponsable y la falta de control en las ciudades permite que estos animales se adentren en ambientes naturales y se reproduzcan sin restricciones. Este artículo busca dimensionar el problema y promover una reflexión comunitaria. Es crucial que los dueños de perros tomen conciencia y que, como sociedad, evitemos que estos animales deambulen libremente. Debemos colaborar con las autoridades e instituciones locales en programas de control efectivos.
La situación es crítica. Sin medidas efectivas y un cambio real en nuestra actitud, estaremos condenando la seguridad, la salud pública, la fauna nativa, la producción ganadera y la tradición ovina a daños irreversibles.
GLOSARIO
NICHO ECOLÓGICO: condiciones ambientales, recursos y relaciones que permiten a una especie o población desarrollarse en su hábitat.
COMENSALISMO: relación ecológica entre dos especies en la que una se beneficia sin afectar a la otra.
MUTUALISMO: relación ecológica entre dos especies en la que ambas obtienen beneficios.
PREDADOR TOPE: especie que se encuentra en la cima de la red trófica y se alimenta de otras especies del ecosistema.
ECOTONO: zona de transición entre ambientes, en el caso de Tierra del Fuego, entre la estepa y el bosque cordillerano.
ARTÍCULO PRINCIPAL. Perros asilvestrados en Tierra del Fuego: un problema con soluciones ciudadanas. Autores: Emiliano Arona, Sebastian Cabeza y Paula Rodríguez. La Lupa Nº 25, diciembre 2024, 16-21, 2796-7360.
El “caballito”, también llamado “burrito” o “cabrito”, es una especie de insecto nativa de tamaño relativamente grande (hasta 3 cm de largo) y color marrón rojizo, oscuro y lustroso. Como sus hábitos son diurnos, solemos encontrarlo con frecuencia en los bosques de Tierra del Fuego, caminando lentamente por el suelo o sobre la vegetación. Al igual que todos los coleópteros, tiene el primer par de alas (o élitros) endurecido, formando una especie de caparazón. En esta especie, además, los élitros son rugosos y de color uniforme, con dos protuberancias cerca del extremo posterior, y están soldados entre sí, por lo que no vuelan.
Los machos y las hembras son similares en apariencia externa, aunque la hembra suele ser un poco más grande. El aparato bucal, que es masticador, se encuentra en el extremo de una prolongación larga y ancha llamada “rostro” (probóscide), dándole esa apariencia tan característica que origina su nombre.
FIGURA 2. Aegorhinus vitulus sobre musgo. Foto: Jacobo Martín.
Este insecto no es agresivo y no puede hacer daño al ser humano o a otros animales con sus pequeñas mandíbulas. Posee unas almohadillas en los extremos de sus patas que le permiten adherirse a los sustratos por los que camina. Cuando se siente amenazado, se queda inmóvil y se deja caer al suelo, haciéndose pasar por muerto, comportamiento que se denomina necro-mimetismo.
FIGURA 3. Detalle de la cabeza de Aegorhinus vitulus sobre madera. Foto: Jacobo Martín.
El caballito tiene su hábitat natural en los bosques andino-patagónicos de Patagonia Sur, pudiendo ser encontrado en las provincias de Tierra del Fuego y Santa Cruz en Argentina, así como en las provincias de Aysén, Última Esperanza, Magallanes y Tierra del Fuego en Chile.
REPRODUCCIÓN
El caballito, como muchos otros insectos, realiza una metamorfosis completa para llegar a su estado adulto. Luego de ser fecundadas por los machos, las hembras ponen los huevos en el suelo, cerca de los árboles. Cuando las larvas emergen, ingresan a los troncos a la altura del cuello de las plantas. Las larvas forman galerías poco profundas en la madera, que es su alimento (por lo que se denominan xilófagos), y al cabo de cierto tiempo de crecimiento y maduración (generalmente varios meses), forman una pupa de la que emergen como adultos.
Una vez completada esta transformación, salen de los troncos de los árboles a través de un orificio y se desplazan hacia arriba, ya que los adultos roen la corteza de ramas jóvenes y tiernas y de brotes para alimentarse. Se alimenta principalmente de árboles de lenga o ñire (Nothofagus pumilio y N. antarctica, respectivamente), pero también se lo ha observado cumpliendo su ciclo en árboles ornamentales de la ciudad de Ushuaia, principalmente de madera blanda.
CONSERVACIÓN
No se lo considera una especie amenazada o en peligro, pero su supervivencia está íntimamente ligada al bosque y a los árboles que lo conforman. Su rol ecológico principal está asociado con el reciclado de materia y energía ya que, por un lado, sirven de alimento a las aves y otros depredadores (ej. zorro, visón), y por el otro, al alimentarse de la madera, contribuyen a su descomposición, facilitando el ingreso de hongos y otros patógenos a través de los orificios.
FIGURA 5. Aegorhinus nodipennis. Arriba a la derecha pueden observarse orificios de salida de los adultos (flechas amarillas). Foto: María Vanessa Lencinas.
CURIOSIDADES 1 ¿Sabías que el caballito era muy especial para el pueblo Selknam? Ellos lo denominaban “Kohlah”, y creían que era la reencarnación de un hombre sabio o hechicero. Es por ello que, cuando lo encontraban, no lo lastimaban, sino que lo trataban con mucho respeto, subiéndolo a una rama o tronco donde no pudiera ser pisoteado o dañado.
CURIOSIDADES 2 ¿Sabías que hay especies parecidas al caballito que actúan como plagas? El “cabrito del ciruelo” o “de los arándanos” (Aegorhinus nodipennis), que se diferencia del caballito por ser más pequeño (hasta 2 cm) y tener los élitros lisos y de color negro con manchitas blancas en sus costados, así como en el rostro y en sus patas, ha sido encontrado en Tierra del Fuego atacando árboles añosos de algunas estancias cercanas a Río Grande.
En otros lugares de Argentina y Chile se lo considera dañino no solo en forestaciones, sino también en árboles ornamentales y frutales. Su ciclo de vida es parecido al del caballito, realizando galerías en la base de los troncos de los árboles. Dado que es una especie introducida, muy prolífica y con capacidad de colonización de gran cantidad de hospederos, su dispersión es riesgosa para el bosque nativo. ¡Esperamos tu aviso si te encontrás con alguno!
FICHA CIENTÍFICA Caballito – Aegorhinus vitulus. Autores: María Vanessa Lencinas y colaboradores. La Lupa Nº 25, diciembre 2024, 23-26, 2796-7360.
una herramienta para estudiar los bosques de lenga
En mi doctorado, estudio cómo los bosques de Nothofagus pumilio (lenga) responden a los desafíos del cambio climático. La resiliencia, que es la capacidad de un ecosistema para mantener sus funciones y cualidades frente a condiciones adversas, es crucial para entender cómo estos bosques sobreviven y se adaptan. En Tierra del Fuego (Argentina), el aumento de las temperaturas y los cambios en las precipitaciones los afectan, poniendo en riesgo su persistencia y productividad. La lenga es un árbol que demarca anillos de crecimiento en su leño, formándose uno cada año durante la época de crecimiento (primavera-verano), cuando las condiciones climáticas son favorables. Esto permite, a quienes los estudiamos, reconstruir cómo crecieron en diámetro y altura a lo largo de los siglos, ya que pueden vivir hasta 300 años. Este estudio de los anillos, llamado dendrocronología, nos posibilita asociar el crecimiento de los árboles con condiciones climáticas pasadas.
Para realizar nuestro estudio, visitamos tres sitios en bosques productivos de lenga en la provincia (Estancia Pirinaica, y zonas aledañas al lago Chepelmuth y al río Lainez). Aprovechamos los árboles cortados o caídos por el viento (FIGURA 1) y recolectamos muestras de 45 árboles, entre los más altos del bosque, que alcanzan entre 22 y 27 metros de altura. Partiendo de la copa hacia abajo (hasta los 5 metros), medimos, rotulamos y cortamos la rama dominante y más alta del árbol, para llevarla al laboratorio (FIGURA 2).
ada muestra es cuidadosamente etiquetada y organizada, ya que no hacerlo significa que podemos confundir y mezclar ramas. Una vez en el laboratorio, montamos las ramas para replicar la posición en la que crecían en el árbol (FIGURA 3). Cada tres centímetros se rotulan y trozan (FIGURA 4), y luego, bajo la lupa, se cuentan los anillos de crecimiento (FIGURA 5). ¡Algunas veces los anillos son tan diminutos que me toma varios minutos encontrarlos! (FIGURA 6). Una vez contados los anillos de todos los trozos, con computadora y planillas de cálculo se procesan los datos para obtener las curvas de crecimiento de cada uno de los árboles. Esto permite ver cuánto creció cada año y cómo se relaciona con el clima (temperatura y precipitaciones) y su variación, en este caso para los años entre 1970 y 2022.
FIGURA 1. Árboles muy viejos de lenga volteados con fines productivos. Foto: Juan Manuel Cellini.
FIGURA 2. De los árboles volteados, se miden las ramas de las copas.
FIGURA 3. Rama presentada en mesada, copiando la forma en que crecían en sus copas.FIGURA 4. Trozado de la rama; mediante los cortes se descubren los anillos de crecimiento.
FIGURA 5. Visualización de los anillos de crecimiento para su conteo, visto a través de lupa.
FIGURA 6. Anillos de crecimiento a escala, para denotar su pequeño tamaño, vistos a través de lupa. ¡Los de abajo son casi imperceptibles!
El cambio climático nos plantea desafíos constantes y entender cómo afecta a nuestros bosques nos da pistas sobre sus impactos y cómo podríamos adaptarnos. Al conocer estas dinámicas, podemos planificar medidas de conservación y manejo forestal que ayuden a preservar estos ecosistemas únicos.
DIARIO DE LABORATORIO Anillos de crecimiento: una herramienta para estudiar los bosques de lenga. Autor: Julian Rodríguez Souilla. La Lupa Nº 25, diciembre 2024, 32-33, 2796-7360.
La amenaza de los incendios en la Interfaz Urbano-Rural
La Interfaz o Interfase Urbano-Rural (IUR) es el área de transición entre los ecosistemas naturales y las zonas urbanas, donde la vegetación se entrelaza con la infraestructura urbana. Esta configuración aumenta significativamente la vulnerabilidad de la población frente a los incendios forestales, especialmente debido a su proximidad a centros urbanos. Representa un punto crítico a la hora de combatir un incendio debido a una mayor exposición humana a sufrir daños en comparación con los incendios en áreas remotas. El crecimiento de asentamientos humanos hacia los bosques y otros ecosistemas incrementa el riesgo de ignición, convirtiendo las zonas de IUR en focos de problemas socio-ambientales, incluyendo incendios, acumulación de basura, fragmentación del hábitat, pérdida de biodiversidad y disputas territoriales. Este ensayo explora cómo la región de Valparaíso en Chile y la región sur de la provincia de Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur en Argentina enfrentan desafíos similares en la gestión de incendios forestales debido a su configuración de IUR y a la influencia del cambio climático, subrayando la necesidad de poner énfasis en estas zonas (FIGURA 1). En una provincia donde el uso del fuego es habitual, especialmente asociado a la calefacción a leña en los hogares, es crucial recordar que los incendios forestales impactan negativamente a las comunidades, afectando las economías locales y sectores como el comercio y el turismo. Además, los incendios en ecosistemas naturales causan daños ecológicos a largo plazo al comprometer su capacidad para capturar y almacenar CO2, contribuyendo así al cambio climático.
FIGURA 1. A.Uso de fuego con fines de calefacción en hogares de la interfaz urbano-rural (IUR) de Ushuaia. Foto: M. Claire Aravena.
FIGURA 1. B.Panorámica de la IUR en Valparaiso. Foto: V. Valparaíso (Flickr
CASO DE ESTUDIO: INCENDIO FORESTAL EN LA REGIÓN DE VALPARAÍSO
En febrero de 2024, la región de Valparaíso fue escenario de una tragedia sin precedentes debido a incendios forestales simultáneos que afectaron a las ciudades de Viña del Mar, Valparaíso, Quilpué y Villa Alemana. Durante tres días, el fuego consumió más de 3.000 hogares, cobró la vida de 130 personas y dejó miles de damnificados. Durante la última década, esta región ha enfrentado frecuentes incendios forestales. La deficiencia en infraestructura de cortafuegos adecuada y la acumulación de desechos en áreas industriales, urbanas y de interfaz amplificaron el riesgo de ignición y propagación del fuego.
COMPARACIÓN DE PAISAJES: VALPARAÍSO Y TIERRA DEL FUEGO
Comprender el paisaje como una matriz interconectada es fundamental para la gestión del riesgo en regiones donde la población mantiene una estrecha relación con los ecosistemas naturales. Las ciudades costeras de la región de Valparaíso en Chile y la región sur de Tierra del Fuego en Argentina, aunque separadas por más de 3.500 km, comparten una preocupante similitud: su vulnerabilidad frente a incendios en la IUR (TABLA 1). La comparación entre Valparaíso y Tierra del Fuego (Ushuaia y Tolhuin) destaca la importancia de una gestión integral del riesgo de incendios, que aborde aspectos sociales, económicos y ambientales. La combinación de entornos urbanos y naturales crea un escenario complejo y desafiante para la prevención, control y combate de incendios forestales. Aunquecada región es única, ambas se caracterizan por su configuración montañosa y sus asentamientos humanos en cerros lo que aumente considerablemente el riesgo ante incendios en la IUR. Esto subraya la necesidad de fomentar una cultura de uso responsable del fuego para proteger tanto a las comunidades como a los ecosistemas adyacentes.
TABLA 1.
LECCIONES APRENDIDAS Y ACCIONES FUTURAS
Observar las consecuencias de los incendios en Valparaíso ofrece una oportunidad crucial para concientizar a la población fueguina sobre el uso responsable del fuego. Es esencial implementar medidas efectivas, como la instalación de cortafuegos estratégicos y la mejora de la infraestructura de respuesta. Una adecuada planificación urbana y territorial también reduciría la vulnerabilidad y los riesgos asociados a los incendios en la IUR. Promover programas educativos y fomentar la participación comunitaria son pasos clave para cultivar una cultura de uso responsable del fuego desde temprana edad, fortaleciendo así la capacidad de las comunidades para prevenir y responder eficazmente a emergencias provocadas por incendios en la IUR. Para más información sobre incendios forestales, índice de riesgos y sitios habilitados para el uso de fuego en la Provincia de TDF, visita: https://prodyambiente.tierradelfuego.gob.ar/indice-riesgo-incendio