La Historia Ambiental Escrita Por Una Mujer

Aumento de inundaciones, sequías, cambios climáticos abruptos, derretimiento de los polos y extinción de especies son preocupaciones que circulan en nuestras sociedades desde hace décadas. La degradación ambiental y la necesidad de recolectar datos para evidenciar sus impactos se volvieron claves para repensar los vínculos que existieron —y existen— entre los seres humanos y el ambiente. Entonces, ¿cómo saber cómo eran esas relaciones?, ¿cómo anticipar futuras acciones?
En el intento por responder estas preguntas comienza a consolidarse la Historia Ambiental, un campo que nos permite construir una memoria colectiva sobre nuestra relación con la naturaleza a lo largo del tiempo. La clave es comprender que los problemas ambientales actuales no surgieron de manera repentina: son el resultado de decisiones económicas, políticas y sociales tomadas en el pasado.
En Argentina, una de las pioneras en pensar esta perspectiva fue Dina Foguelman (PORTADA), licenciada en Ciencias Biológicas (UBA) y doctora en Ecología por la Universidad de Montpellier. Foguelman integró un equipo interdisciplinario junto a Antonio Brailovsky, doctor en Economía, con quien escribieron “Memoria Verde” (2009), una obra fundamental para comprender la historia ecológica de nuestro país.
Uno de los aportes centrales de la obra es cuestionar la idea de que los problemas ambientales disminuyen a medida que un país se desarrolla.
¿No debería ocurrir lo contrario? Los autores introducen el concepto de “costo del atraso”: la carencia de recursos para investigación, la falta de presupuesto y poder político de los organismos de control, la ausencia de tecnologías adecuadas y la improvisación en la gestión ambiental. Estos factores también pueden encontrarse en países desarrollados, aunque con impactos distintos.
De este modo, las decisiones políticas aparecen como un elemento clave en el manejo de los recursos naturales. No se trata solo de crecimiento económico, sino de cómo se distribuyen sus beneficios y sus costos ambientales. Cuando las desigualdades sociales se profundizan, también se profundizan las desigualdades en el acceso a un ambiente sano. En la Argentina —señalan— hay quienes respiran “aire de primera” y quienes respiran “aire de segunda”; quienes acceden a agua limpia y quienes reciben “agua sospechosa”. Lo mismo sucede con la alimentación: los sectores de ingresos medios y altos pueden sostener dietas más variadas y de mejor calidad, mientras que los sectores populares suelen estar más expuestos a alimentos de menor calidad o contaminados.
Estas reflexiones nos interpelan hoy: ¿ha cambiado esta situación?, ¿estamos informados sobre los impactos ambientales en nuestras provincias y ciudades?, ¿qué lugar ocupamos como ciudadanos y ciudadanas frente a estas problemáticas? Pensar la Historia Ambiental de la Argentina desde la mirada de Dina Foguelman implica reconocer que el ambiente no es un escenario pasivo, sino un actor central en la historia. Sus transformaciones hablan de nuestras decisiones colectivas. Construir memoria ambiental no es solo un ejercicio académico: es una herramienta para comprender el presente y asumir, con responsabilidad, el futuro.
BREVES. La Historia Ambiental escrita por una mujer. Autora: Eliana Gonzalez. La Lupa Nº 28, julio 2026, 8-9, 2796-7360.